Capitulo 16

Fate podía sentirlo en su interior, la fuerza salía de ella en ondas mientras se protegía de los ataques de Yachi que cada vez eran más feroces.

La fuerza la estaba consumiendo, el virus y el antídoto fluyendo tras ella a partes iguales mientras sentía cada golpe de su enemigo.

-¡Muere!-grito él.

Ella cerró los ojos, su corazón latía más de lo normal y el sudor resbalaba a través de su cara, todo su cuerpo estaba en llamas.

El virus...¿porque ahora?

A su misma vez, podía sentir que no perdía el control ni la cordura, asumiendo que era parte del antídoto que la gente a su alrededor tanto necesitaba.

Entonces miro a Yachi sonreír, una malévola sonrisa que le daba a entender que él estaba planeando algo que no iba a ser bueno para ella.

-Somos el mismo ser, Fate...-dijo con repugnancia.-...el día que intente destruirte, me hice uno contigo...

Fate miro directamente los ojos de Yachi solo para descubrir los recuerdos escondidos de una creación que ella no terminaba de entender.

Flashback

Tenía conciencia, era igual que ella en casi todo, sus mismos ojos, pelo, sonirsa, todo era como si su pequeña Alicia no se hubiera marchado.

¡Mentira! Ella esta muerta...¡muerta!

Y esa asquerosa invención era la culpable de que él tuviera que recordar de nuevo que su hija no era imprescindible, que nunca había sido especial para ellos.

Era especial para mi...aunque nunca lo supo...

La rabia lo inundó, esa creación no podía ser su hija, él no lo permitiría, destruiría los planes de Precia y Jail antes de que se completaran.

Esto es por ti, Alicia...

-¡Preparen el virus en 3, 2, 1!-grito Jail.

Era su oportunidad, ahora o nunca...

-¡Inyección del virus!-grito Precia.

Y él saltó, se puso al lado de la copia de su hija con la esperanza de desconectarla antes de que fuera demasiado tarde, pero de repente, sintió agujas clavándose en su piel, quemando su cuerpo mientras la fuerza se crecía y desaparecía de él.

Alicia...

-Alicia...-susurro antes de caer al suelo.

Podía escuchar las voces de Precia, de Jail y lucho por escapar de allí antes de que ellos lo encontraran, ellos no debían verle.

Lo matarían si lo hicieran.

Aunque en su mente solo quedaba el recuerdo de que había fallado a su hija una vez más, había dejado que se creara una copia sin valor de ella y más que eso.

Había dejado pasar algo mucho peor, algo que ahora también formaba parte de él.

Lo siento...

Fin Flashback

-Así que fue así...-susurro ella.

-Si, así fue..-susurro Yachi.

Fate podía entender que la locura de Yachi no era más que el producto del dolor por perder a Alicia y la mezcla brutal del virus.

Era la historia trágica de un padre.

-Ya...-empezó a decir Fate.

Entonces lo notaron, ondas de energía que venían de alrededor de ellos, como si...no podía ser, ¿era posible?

¡Fate-sama!

¡Fate-sama!

Fate miro a su alrededor, todos los afectados por el virus allí, delante de ella, clamandola como su dueña, pidiendo su salvación.

Ella podía conseguir lo que ellos tanto anhelaban.

Pudo ver a los Hückebein, a Thoma, a mucha gente que ella no conocía para frente a ella, con sus manos en alto, sus vidas esperando la decisión que ella debía tomar.

Pero ella no sabía que hacer.

Ayudarlos acabara con esta locura, incluso...podría ayudar a Yachi...

Pero...Nanoha, Vivio...no quiero marcharme...

Entonces vio una luz, alguien volaba hacia ellos, alguien que ella conocía muy bien, era Erio y estaba volando directamente hacia ella.

-¡Fate!-grito el joven.

Conjuró a Strada, miro con lágrimas en sus ojos a su maestra mientras ella entendía por fin lo que tenía que pasar, quisiera o no.

Esta no era su decisión.

Todo esta bien, Erio...haz lo que debas...

El joven apretó sus dientes mientras Strada cambiaba a formación Drei y cerraba los ojos para conjurar toda su fuerza.

Perdoname, maestra...

Perdoname...

Perdona...

Perdo...

Per...

.

El virus creció fuerte en él, como si le comandara matar a su principal enemiga y abrió los ojos, que le brillaban con fuerza mientras gritaba...

-¡Thuder Blade!-grito Erio.


Nanoha había volado con todos los demás lo más deprisa que había podido, intentando llegar a tiempo para salvar a Fate-chan.

Habían esperado a Shamal, a Yuuno y a los cadetes y luego había planeado una estrategia para entrar en la base y buscar una solución coherente que no acabara con Fate-chan...

No, no podía pensarlo.

Yuuno había buscado la base nada más llegar y, gracias a él habían encontrado la localización exacta y la manera de entrar sin ser vistos.

-Muy bien, vamos a entrar.-susurro Hayate.

El equipo entero entro por el punto ciego que Yuuno había descrito, por suerte, la mayoría estaría pendiente de Fate y nadie se daría cuenta de su entrada hasta que fuera muy tarde.

-Hayate...-susurro Signum.

Hayate se giro para ver lo mismo que Signum estaba viendo en aquel momento, era un rastro de sangre que seguía hasta un cuerpo totalmente inmóvil.

Uno que Lily reconoció enseguida.

-Es...es Fortis...el líder de los Hückebein...-susurro la joven.

Nanoha miro sin salir de su asombro el cuerpo del hombre que estaba allí, en el suelo, con señales claras de asesinato.

El corazón le gritaba que buscara a Fate-chan...

Que encontrara a Fate-chan...

-Fate-chan...-susurro Nanoha.

Fate-sama...

Todos se giraron para ver a Lily, ahora con los ojos sin vida y que caminaba en dirección a la sala principal, desde donde se escuchaba más ruido.

Fate-sama...

Casi de manera inconsciente, Nanoha siguió a Lily mientras los demás seguían su camino más cautos y preparados para cualquier ataque.

Fate-sama...

Lily se detuvo frente a la puerta de la sala y al golpeo, cambiando rápidamente a un estado incomprensible de rabia.

Una rabia tan fuerte que rompió la puerta en dos.

¡Fate-sama!

Nanoha entró, justo a tiempo para coger a una Lily que de repente había perdido sus fuerzas y se había desmayado.

-Lily...-susurro Nanoha.

Entonces miro a su alrededor, la gente en el suelo inconsciente, casi como si no tuvieran vida, casi como si...

-Dios mio...-susurro Shamal.

-Llegamos tarde...-mustió Vita.

-No puede ser...-dijo Singum.

-No...no...-lloraba Hayate.

Nanoha miro hacia donde los demás miraban y lo que vio, la dejo sin habla, la dejo tan fría por dentro que parecía una pieza de cristal.

Fate-chan...

Fate-chan...

Estaba allí, su hermoso cabello rubio manchado de sangre, su cuerpo roto en el suelo y su mirada vacía.

Es una pesadilla...

Por favor...

Una pesadilla...

Y entonces, Yuuno se acerco a ella, puso una mano en su hombro y dejo que sus lágrimas cayeran en su hombro como gotas de fuego.

-Nanoha...tenemos que...-susurro Yuuno.

Ella negó con la cabeza, no quería oírlo...

No quería hacerlo.

-Lo siento, Nanoha.-susurro Yuuno.

Y, de repente, todo dejo de tener sentido para ella, su mundo se rompió en pedazos y una sola lágrimas cayó de sus ojos.

Te amo...