Hola a todos! Espero que este caítulo les guste, si es así o si no, haganmelo saber.
En unos días regreso para traerles el último capítulo.
Gracias por sus cometarios y por leer esta historia.
*Victorious no me pertenece.
Capítulo 13
Hacía tres horas que Tori había llegado, junto a Jade, a la casa de ésta. La latina permanecía inmóvil aferrándose con fuerza al cuerpo de la chica gótica, quien parecía no saber cómo actuar.
Tori, en medio de su estado de nervios, podía imaginar que Jade debía sentirse muy torpe, al lidiar con una chica que dejaba de llorar; por lo que apreciaba aún más su compañía y poco a poco se iba sintiendo mejor.
-Tori, necesito que me cuentes lo que pasó. – dijo Jade, con voz suave, como temerosa de lastimar a la castaña. –Quiero ayudarte.
-No hay nada que puedas hacer. –respondió Tori, con voz exhausta.
-¿Esto tiene que ver con tu novio? Porque no creo que estés así, por una simple discusión de pareja.
Tori, volvió a llorar, al ser golpeada una vez más por los recuerdos. No quería hablar sobre lo ocurrido y arriesgarse a empeorar las cosas. Jim se sentía muy seguro, debido al puesto de su padre en la policía, y había demostrado ser una persona peligrosa, por lo que Tori temía seriamente, a lo que él pudiera hacer, si descubría que alguien más lo sabía.
-Sé que tienes miedo, pero no tienes por qué cargar, tú sola, con el problema. –le aseguró Jade, antes de darle un beso suave en la frente. - Te sentirás mejor si confías en alguien.
Tori, fue consciente de que la chica gótica, podía tener razón. Se sentía tan bien teniéndola cerca, sabiendo que tenía su apoyo, a pesar de todo lo que habían pasado, que inconscientemente sólo deseaba, sincerarse y dejarse proteger por ella; sin embargo, las cosas no eran tan fáciles, y menos, conociendo el carácter impulsivo de la chica gótica. Definitivamente, debía asegurarse de no estar poniéndola en peligro, al contarle lo ocurrido.
-Prométeme que no harás nada. –pidió Tori.
-Dime lo que ocurrió y te prometo que pensaré bien antes de actuar. –dijo Jade, pareciendo cada vez más preocupada.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Al amanecer, Tori despertó con la sensación, de haber dormido por sólo dos segundos. Todavía le dolían las muñecas, por la presión que Jim había hecho sobre ellas, al sujetarlas y el dolor de cabeza, producido por la tención, empezaba a dejarse sentir con toda su fuerza.
Aún sin abrir los ojos, buscó el cuerpo de Jade a su lado, pero no lo encontró, lo que causó que se incorporara de un salto. Recorrió toda la habitación con su vista cansada, pero la chica gótica no estaba ahí.
Los recuerdos de la noche anterior vinieron a su mente, fragmentados y revueltos, haciendo que le fuera más difícil, tener una imagen clara de lo que había pasado. Podía escucharse contándole a Jade, sobre el ataque de su ex novio, mientras ésta la observaba con ira e impotencia.
También escuchó la voz de su padre, del otro lado del teléfono, permitiéndole quedarse en casa de Jade.
Podía ver a Jade, diciéndole que tratara de dormir un poco, mientras acariciaba su cabello tiernamente. Entonces llegó un recuerdo más, el de un comentario que parecía haber escuchado justo antes de dormirse. Era el de Jade asegurándole que Jim, no volvería a molestarla.
Saltó de la cama, con él corazón golpeando fuertemente contra su pecho. Se sintió estúpida por haberle contado la verdad a la chica gótica. Era obvio que ella no se iba a quedar tan tranquila.
Se asomó por la ventana, buscando una señal o algo, que le dijera que Jade estaba en casa, pero no encontró nada. Confundida, volvió a la cama y se sentó sobre ella, descubriendo sobre el velador una nota:
Vega,
Lamento dejarte sola, pero estás segura en mi casa. No tardaré.
Jade.
PD: Tú serás la única responsable, si al revisar mis cosas, algo te muerde.
Tori no supo si salir de la habitación, puesto que al llegar, no había visto a los padres de Jade y no sabía si ellos eran conscientes de su presencia. Decidió permanecer ahí, dando vueltas de un lado para el otro, preguntándose, qué era exactamente lo que estaba haciendo la gótica en ese momento.
Entonces la puerta se abrió, haciendo que Tori frenara abruptamente su ansioso paseo.
-Oh, ya despertaste. –dijo Jade, con una voz tan rutinaria y tranquila que sorprendió a la castaña.
-¡¿Dónde estabas? ¡Me tenías preocupada!- casi gritó Tori.
-Ya lo sé, lo siento. –respondió la chica gótica, pareciendo insegura de cómo continuar. – Tenía que… hacer algo.
-¿Algo? ¿Qué diablos es algo? ¿A dónde fuiste? –preguntó Tori, con voz histérica.
-Fui a... -dijo Jade, aumentando con esto, los nervios de la castaña.
-¡¿A dónde?
-Sabes que tenía que alejar a Jim de ti. –dijo la chica gótica, tomando asiento en la cama. –Es peligroso.
-Jade… –empezó Tori, sintiéndose desesperada. – ¡No me estás respondiendo!
-Vega, es mejor que no lo sepas. –Respondió Jade con una sonrisa malvada. –pero todo salió bien.
Tori, sentía su corazón en la garganta y la serenidad de la chica frente a ella no le ayudaba en nada. - ¿Está vivo?- preguntó asustada.
-Sí, Vega, yo nunca… sí está vivo.
-Dime qué pasó. –suplicó Tori, sentándose junto a Jade, quien suspiró, con incomodidad.
-Sólo puedo decirte que Hellen lo expulsó de Hollywood Arts, y le rompió una pierna, o eso ceo.
Tori estaba confundida, pero no podía reaccionar de ninguna forma, pues no sabía exactamente qué decir. –Me prometiste que…
-Cumplí mi promesa. Pensé antes de actuar. –interrumpió Jade, sonriendo malévolamente, una vez más. –Lo pensé muy bien… fue una obra de arte.
-Jade…
-¿Qué?
-No debiste hacerlo. –dijo Tori, con tono de preocupación.
-Ni siquiera sabes qué hice.
-¡Dime qué hiciste!
-¡No!
-¡Bien! –Aceptó Tori, sintiéndose frustrada. –De todos modos; no debiste hacer, lo que sea que hayas hecho, solo por… defenderme. –dijo Tori, a lo que la chica gótica respondió, rodando los ojos.
-Mira, Vega, yo odio a los tipos como él, por eso lo hice. –aclaró Jade, mirando a la latina, cuyo rostro empezaba a mostrar decepción. La chica pálida pareció dudarlo por un momento, pero luego de un profundo suspiro, continuó. – Y sí… claro que voy a defenderte de cualquiera que busque hacerte daño.
El teléfono de Jade anunció un mensaje de texto, y ésta mostró alivio de no tener que seguir con esa conversación.
-¿Es André?- preguntó Tori, con una sonrisa melancólica, al recordar que Jade, posiblemente ya no estaba libre.
-No, es Cat, creo que derramó algo, sobre el libro que le presté. –respondió Jade, pareciendo detectar los celos en el rostro de la latina.
Tori quedó en silencio, cabizbaja.
-Bien… Ya que te mueres por saberlo. No pasa nada entre André y yo. – mencionó Jade, tomando su teléfono y empezando a jugar con él.
-Se besaron frente a media escuela. –alegó Tori, confundida.
-Él me beso y yo no quise rechazarlo públicamente. –respondió Jade, viendo a la latina a los ojos. –Luego hablé con él y aclaré las cosas. Quedamos como amigos.
Tori frunció el ceño, causando en Jade un gesto de frustración.
-A veces puedo ser amable, Vega. –dijo la chica gótica, a la defensiva, volviendo a jugar con su teléfono.
-Lo sé. –respondió Tori, rápidamente. –Es sólo que…
-¿Qué?
-Yo te besé y me estrellaste contra un estante. –dijo medio avergonzada, medio confundida. –Y luego, me amenazaste con divulgarlo para humillarme.
-Sí. –admitió Jade, con un suspiro. –Prepararé el desayuno ¿Vienes? –añadió saliendo de la habitación a pasos acelerados.
-¿Es todo lo que dirás?- preguntó Tori, alzando la voz, para dejarse escuchar por quien ya había desaparecido de su vista. -¡Jade!
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
En el camino de la habitación a la cocina, Tori decidió no seguir con el tema del beso, para no ocasionar otra pelea. Después de todo, no soportaría que, por un comentario tonto, la malvada Jade reviviera.
-Veo que te sientes mejor. -mencionó la chica gótica, entregando un vaso de café a Tori.
-Sí, creo que empiezo a asimilar las cosas, con más calma.
-Me alegro.-dijo Jade; sin embargo, Tori aún no estaba del todo recuperada, por lo que se mantuvo callada.
Jade, pareció notar la incomodidad de la castaña, y se apresuró en cambiar el tema. – Por cierto… ¿Sabes qué le pasó a Sinjin?
-¿Por qué lo dices?
-Hace un rato lo vi y parecía que una estampida de búfalos le había pasado por encima. –comentó la chica gótica, con cierta intriga.
-¿En serio? Qué extraño… ayer no parecía…-se encontró diciendo, antes de empezar a considerar que…tal vez…- No tengo idea de lo que le ocurrió.-Añadió finalmente. –El lunes le preguntaré. Creo que él y yo tenemos una conversación pendiente.
Jade, no pareció prestar mucha atención a esto último, y la castaña pensó, que lo mejor era no mencionar las advertencias de Sinjin, para no volver a caer en esa conversación. Ya habría tiempo para contarlo.
-¿Y tus padres?- preguntó Tori, al notar el silencio, que reinaba en la casa.
-Ya te lo dije la otra noche. No están aquí.
-¿Aún no vuelven?- insistió Tori, confundida.
-No, ni lo harán en mucho tiempo. –respondió Jade, antes de dar un sorbo a su café.
Tori no pudo evitar fruncir el ceño, ante el último comentario de la chica gótica. -¿Qué les hiciste?- preguntó finalmente, con algo de temor en la voz, causando en Jade una sonrisa.
-Nada, Vega. Mis padres están divorciados y ésta es la casa que mi madre que quitó a mi padre. A ella la trasfirieron, hace seis meses, fuera del país y se supone que debía mudarme con ella y con mi hermano, pero me rehusé a dejar Hollywood Arts; y mi padre no es una opción, así que…–comentó Jade, pareciendo totalmente indiferente ante esto. –Ahora vivo sola aquí, financiada a distancia por ellos, claro.
-Vaya, debe ser difícil vivir en esta casa tan grande, tú sola. –mencionó Tori, sintiendo algo de tristeza por la chica gótica, quien a su vez se encogió de hombros.
-No es que me hicieran mucha compañía cuando estaban aquí.
Ambas quedaron en silencio, mirándose a los ojos, lo que no tardó en avergonzarlas, causando que se sonrieran, tímidamente y apartaran la vista.
-Lamento haberte empujado contra el estante, el día que me besaste. –dijo Jade, aún sin mirar a Tori. –Bueno, eso y todo lo que hice, a partir de ahí.
La castaña, quedó sorprendida ante las palabras de la chica gótica, pero, consciente de lo difícil que debía estar siendo, para ella, disculparse; decidió asentir lo más rápido que pudo. –Descuida, eso ya pasó.
Jade, miró a Tori, con una sonrisa, pareciendo armarse de valor, para continuar. –Creo que, tu beso me dio miedo. –admitió. –Sentí, muchas cosas al mismo tiempo y perdí el control.
Esta vez, Tori no supo que decir. ¿Acaso, era esto una declaración?
Se aceró tímidamente a la chica frente a ella, pero ésta retrocedió, haciendo que Tori se detuviera. –No, Vega, no de nuevo. –dijo Jade, apartando la mirada, como si temiera a los ojos de la castaña.
-Jade, eres la persona más cruel, agresiva y demente, que conozco; pero también, me has demostrado, que puedes ser tierna y amable. –dijo Tori, tratando de convencer a Jade, quien sólo negaba con la cabeza. –No sé cómo, ni cuando, pero me enamoré de ti; y estoy segura de que tú sientes lo mismo.
Jade, pareció confundida. –Tori, yo no…
-Dime que estoy equivocada y te juro que te dejaré en paz. –Interrumpió Tori, sintiéndose desesperada.
Jade volteó a mirarla por fin, con una frialdad que parecía forzada. -¿Y qué si tienes razón? ¿Qué es lo que quieres exactamente? Sé realista, Vega, ni siquiera podemos ser amigas. ¿Cómo diablos quieres que esto funcione?
Tori se sintió dolida, sabiendo que no había mucho que pudiera decir, para cambiar algo que, Jade ya había decidido. –Podemos intentarlo. –dijo, bajando el rostro, para que la chica gótica no pudiera ver la tristeza que sentía.
-Ya sufrí bastante con Beck. –dijo Jade, tras un suspiro. –Tampoco quiero hacerte daño, Tori. Es mejor que todo quede así.
Con inseguridad, Jade puso su mano sobre el hombro de Tori, pero ésta se alejó, impidiendo que la chica gótica, escuchara su llanto antes de marcharse.
