Capitulo 17
Yuuno se acercaba lentamente al cuerpo de Fate, sabiendo el poco tiempo que tenía para usar su linkercore y tratar de salvar al resto de magos artificiales que ahora dormían profundamente, entre ellos Erio y Lily...
Concentrate, Yunno y hazlo rápido...
Movió un poco la cabeza para despejar las pocas dudas que tenía y se arrodillo al lado del cuerpo de Fate, dándole una mejor vista de lo que había pasado con ella.
Su cuerpo parecía una pesada pieza con una gran mancha roja en el centro, su bella cara hacia aparentar que solo dormía y su cabello dorado descansaba a su alrededor con tintas de color rojo en algunas de sus puntas.
Era una bella y devastadora vista...
Abrió su libro y comenzó a leer como debía llevar a cabo el procedimiento haciendo el menor daño posible al cuerpo de Fate y comenzó a sacar las herramientas necesarias para llevar a cabo lo que había venido a hacer.
Por lo menos hasta que un fuerte empujón lo aparto del cuerpo de Fate.
-Nanoha...-suspiro.
Delante de él, Nanoha abrazaba el cuerpo sin vida de Fate como si fuera su salvavidas, tenía la cara escondida en el cuello de la rubia y desde aquella distancia, Yuuno podía ver las amargas lágrimas de Nanoha caer sobre el cuello de Fate y caer hacia su pecho.
Y de repente, se dio cuenta de que lo que ellas tenían era algo más que la amistad y el amor que se demostraban.
Eran, lo que los locos querían llamar, almas gemelas.
-No la toques...-susurro Nanoha.
Él la entendía, la entendía tan bien que estuvo a punto de soltar su libro y sus herramientas y dejar a todos aquellos seres tal y como estaban.
Pero no podía, él no podía dejarlo así, porque al final sabía que ella tampoco lo habría querido así...
Haz lo que debes...
-Nanoha, si no lo hago ellos...-empezó Yuuno.
-Me da igual, no voy a dejar que la toques.-susurro ella.
Yuuno estuvo a punto de contestar de nuevo cuando sintió la presencia de gente a su alrededor y vio a Signum, Vita y Hayate a su lado mientras que Caro, Teanna y Subaru se mantenían alerta detrás de ellas.
¿Que es esto?
-No quiero haceros daño...-dijo Nanoha.
-Ni nosotros, Nanoha...-susurro Hayate con lágrimas aún en sus ojos.-...pero Yuuno tiene que hacer esto y salvar a los magos artificiales.
-¡No!-grito Nanoha.-¡No dejaré que le hagáis más daño!
-Por favor, Nanoha...-susurro Caro.
Nanoha movió su cabeza en negación, ella no quería que su Fate-chan sufriera más de lo que ya había sufrido toda su vida, se merecía la paz que su cara ahora desprendía.
Yo quería hacerte feliz...
Apartó su pelo de su cara tranquila, si no fuera por la evidencia de lo que había pasado, juraría que estaba y dormida y esperaba su beso para despertar.
¿Alguna vez te dije que eras mi persona más importante?
Fate-chan siempre le había dicho que la gente no lloraría por ella ya que venía de una creación pensada por dos seres que solo deseaban el mal, ella se veía como lo que jamás habría podido ser, un reemplazo.
Pero al levantar la cabeza y mirar a sus amigos, Nanoha sabía que nadie más que ella pensaba igual, Hayate y Shamal lloraban, igual que Caro, Subaru y Teanna, Signum intentaba aparentar seriedad y fallaba miserablemente en contener su rabia por la perdida de una amiga y Vita...Vita simplemente escondía sus emociones.
Sanderson seguro estaría destrozado cuando se enterara, Yuuno no parecía aliviado por haber terminado la pesadilla de los Hückebein.
No quería ni pensar en lo que sería de su pequeña Vivio sin su Fate-mama a la que algún día quería parecerse.
Y ni siquiera podía hablar de lo que iba a ser de ella a partir de ahora, sin su persona más importante.
-Nanoha...por favor...-suplico Hayate.
Sus lágrimas caían rápidamente mientras sabía que no tenía alternativa, tenía que soltarla pero no quería, no quería soltar todo de ella, no quería ver como le quitaban la vida una segunda vez.
-No quiero...-susurro Nanoha.-...no quiero, Hayate.
Su amiga asintió, dándole a entender que ella tampoco quería, pero como siempre, no importaba lo que ellas quisieran, el mundo sería igual de cruel y reclamaría su deber ante sus deseos.
Yuuno volvió a acercarse a ella junto con Hayate y entre los dos, poco a poco fueron alejando el cuerpo de Fate de los brazos de Nanoha, que pareció quedarse sin vida.
-Yuuno...hazlo rápido.-susurro Hayate.
-Lo intentare...-respondió él.
Hayate asintió y se acerco a Nanoha para abrazarla, aunque sabía que no iba a responder al abrazo, tenía la necesidad de consolarla.
Sabía que tenía que haberte atado a vuestra cama para que no hubieras empezado esta locura...
Y sonrió, cuando su propia mente formulo la respuesta que Fate le habría dado ante tal afirmación...
Tu me habrías atado a la cama para ofrecerme a Nanoha...
-Idiota...-susurro Hayate.
Miro a Yuuno colocarse de nuevo frente a Fate, leer el libro que tenía a su lado y poco a poco, comenzar a sacar su linkercore.
Yuuno suspiro mientras abría la parte de arriba del uniforme de Fate y conjuraba su magia para sacar el linker core, lentamente...
Y entonces, tal como había dicho el libro, el cuerpo de Fate comenzó a convulsionar en respuesta a su amenaza pero él no se detuvo, continuo con lo que estaba haciendo a pesar de ver nuevas gotas de sangre aparecer por la boca y la herida de la Enforcer.
Un poco más...
-¡Para! ¡Para, por favor!-grito Nanoha.
Yuuno se detuvo un momento para ver a Nanoha, totalmente desesperada mientras Hayate, junto a Signum y Vita, la sujetaban en un intento por que él pudiera acabar con lo que estaba haciendo.
Lo siento, Nanoha...
Miro de nuevo el cuerpo de Fate y cerró los ojos, concentrando todo su poder en sacar su linkercore, a pesar de las convulsiones y la sangre.
Lo siento, Fate...
-Entregame su alma, su luz y su vida...-susurro Yuuno finalmente.
Entonces, la luz desapareció del cuerpo de Fate totalmente, para volver a aparecer en un cristal que Yuuno no había visto jamás.
El cristal parecía estar librando su propia lucha entre el bien y el mal.
-Rápido, tenemos que sacar el antídoto.-dijo Shamal.
Yuuno asintió rápidamente después de recuperarse del shock inicial y comenzó a separar el antídoto del virus de la única manera que sabía.
-Vas a...-escucho a Shamal.
Él cerró los ojos y golpeó con una herramienta especial el linkercore, partiendolo justo por la mitad, para dividir antídoto de virus.
Cogió la parte del antídoto mientras Teanna y Subaru aseguraban la parte del virus en una cámara de frío que Shamal había traído y se puso en el centro de la sala, donde levanto el cristal blanco con su mano.
Esto no debería hacerlo yo...
Entonces sintió una cálida presencia a su lado, unas manos acariciando el cristal que él tenía en sus manos y sonrió entre lágrimas al ver la famosa melena rubia volando por encima de él.
-Gracias...Fate...-susurro finalmente.
Miro a Nanoha sostener de nuevo el cuerpo de Fate, a Hayate abrazarla, incluso Signum y Vita estaban a su lado y su determinación se hizo más fuerte.
Tu perdida no será en vano...
Porque con ella salvaría a Erio, a Lily y a su compañero, a toda la gente inocente envuelta en esto por culpa de un loco, a los Hückebein...
Al mismísimo loco que al final, había provocado todo esto...
No...definitivamente, no dejare que sea en vano...
Cerró los ojos, respiro profundamente y llamó a Fate en su mente para que le ayudara a terminar el trabajo que ella había empezado.
Dame tu poder...
-Cristal mágico, tu que das la vida a los magos artificiales, dame el poder para salvarlos ahora de la savia del mal, dame la fuerza para honrar un sacrificio...-susurro lentamente.-...salva a estos magos, salva a esta humanidad y dejales recuperar el tiempo perdido...
Entonces el cristal comenzó a brillar lanzados pequeños rayos de luz blanca sobre todas los magos afectados que, poco a poco, comenzaron a despertarse.
-¿Que ha pasado?-pregunto Thoma.
-¡Thoma!-grito Lily.
La joven se lanzó a sus brazos mientras él la recibía también con una sonrisa, parecían estar bien, él se encontraba bien.
-¿Estas bien?-pregunto el chico.
-Si...si estoy muy bien.-contesto ella.
Él sonrió mirando al frente hasta que miro el cuerpo que una joven estaba abrazando, era el cuerpo de su amiga.
-Fate...-susurro.
Lily miro también a aquella zona y sintió los ojos llenarse de lágrimas, al final lo que ellos habían temido se había hecho realidad y su salvación había costado una importante vida.
-Mierda...-susurro Thoma.
Lily solo se abrazó a él y lloro en su pecho, recordando las memorias que había creado con Fate, nunca las olvidaría, jamás...
-¡Erio!-grito Caro.
Erio abrió los ojos para toparse directamente con el abrazo de Caro, sin entender nada le devolvió el abrazo, por lo menos, hasta que recordó lo que había hecho...
La había matado...
No...
No a ella...
-¿Erio?-pregunto Caro.
-Fate-san...-susurro el chico.
Y Caro lo abrazó sin importar que él estuviera tratando de apartarla hasta que las lágrimas fueron más fuertes que el dolor.
-Caro...fui yo...-susurro él.
Ella simplemente lo abrazó, porque aunque no quisiera reconocerlo, él solo había acabado con una vida que estaba destinada a terminar demasiado pronto.
Yachi despertó sin entender nada, él ya no tenía el poder de antes pero al menos había acabado con la copia de su hija, eso le ayudaría a vivir.
Por fin, Alicia...
-¡Tu!-grito una voz.
Yachi se vio golpeado contra la pared por el fuerte poder de uno de los Hückebein que lo tenía agarrado del cuello.
Una Hückebein, más bien, que no hacía otra cosa que intentar controlar su rabia y llorar amargas lágrimas de perdida...
-Tu me quitaste a Fortis...-susurro ella.
Yachi miro a un lado, Fortis solo había sido su instrumento para vencer a Fate y él había cumplido su misión a la perfección, por lo que no había dudado en deshacerse de él cuando había podido.
Tampoco imagino porque alguien lo echaría de menos.
-Ya no servía para nada.-susurro Yachi.
La rabia de Curren solo parecía aumentar, su primera vista nada más salir del cuarto había sido el cuerpo sangrante de Fortis delante de ella.
Y eso había sido más de lo que ella había podido soportar.
-Te matare por ello.-dijo ella.
-Lo dudo.-contesto él.
Todavía estaba debil, por lo que suponía que ella también, así que en un momento de distracción, él la golpeo y corrió hacia la mitad oscura que Subaru y Teanna habían asegurado.
-¡Es mía!-grito él.
Y antes de que nadie pudiera hacer nada, Yachi y el linkercore con el virus habían desaparecido de su vista.
-Maldita sea...-susurro DeVille.
Entonces, detrás de todos ellos, una figura se levanto con un cuerpo entre sus brazos, desprendía una fuerte luz rosa y en sus ojos solo se leía la venganza.
Nanoha Takamachi iba a salir de caza aquel día y nadie podría detenerla.
