Capitulo 18
¡Detenedla!
¡No! ¡No dejéis que se vaya!
¡Basta por favor! ¡No te vayas tu también!
Las voces se repetían a su alrededor, todo era ruido molesto entre gritos y llantos, pero no había nadie, ningún ser vivo.
Estaba sola...
¿Estoy muerta?
Lejos de ella, una luz y una sombra más negra que la propia noche se hacían fuertes a ambos lados de ella, dejandole ver que eran sus únicas elecciones en aquel momento.
Pero...¿que elecciones eran aquellas?
¡Yo lo hice! ¡Yo la mate!¡Matame a mi también!
Ella se tapo los oídos sin comprender, no quería escuchar más las voces y a pesar de aquello allí estaba, escuchando gritos desgarrados y acusaciones en algo que nadie tenía la culpa.
Podría hacerlo, pero no eres tu mi objetivo.
Esa voz...ella la conocía, era una voz conocida pero a la vez parecía tan extraña, tan lejana a la que ella adoraba tanto.
No pensaba que de verdad fuera ella...
Por favor...solo termina con mi sufrimiento.
La otra voz...ella también la conocía, era un chico, alguien ahora destrozado por las circunstancias, alguien que ella si lograba reconocer.
¿Erio?
El joven continuaba llorando sin cesar, pidiendo que alguien terminara con lo que él había provocado, que alguien le quitara aquella marca que tanto le dolía.
La de un asesino.
Esa es tu culpa, tu debes llevarla...
Otra vez la voz...una voz tan dura y tan fuera de la persona que ella conocía que no sabía si era la misma persona...
Aquella que ella siempre había amado, la única que podía hacer que su mundo volviera a la normalidad con una sonrisa.
¡Nanoha! ¡Vuelve en ti!
Nanoha...
Nano...
Na...
Hayate no se podía creer que estuviera a punto de perder a otra amiga por culpa de Tomura Yachi y el maldito virus.
No había tenido suficiente con perder a Fate, si no que ahora Nanoha estaba sumida en tal depresión que era incapaz de llegar hasta ella para detenerla.
Si solo Fate no hubiera muerto...
Las lágrimas se abrían paso en sus ojos recordando el destino que su amiga había tenido, uno para el que ella podía estar preparada...
Pero que para los demás había sido un golpe demasiado duro.
-Nanoha-chan, por favor...-susurro a su amiga.
Nanoha no parecía ni su misma sombra, ya no quedaba nada de aquella joven inocente llena de alegría que solo pensaba en la justicia y en su propia familia y amigos, aquella que lo daba todo por ellos.
Ahora solo veía a una mujer llena de odio y rencor hacia el asesino de su mujer, un odio que pensaba cobrarse con sangre.
La de Yachi.
Y aunque Hayate estaba más que tentada a simplemente dejarla ir y que ella arreglara las cosas, también sabia que aquello no podía traerle más que desgracias.
-Tengo que encontrarlo...-susurro Nanoha.
Hayate levanto la mirada para chocarse con los violentos ojos de Nanoha, ojos que ella no había visto nunca, cargado con algo totalmente distinto a lo que ella estaba acostumbrada a ver en ellos.
Odio...
Desesperación...
Y algo que le rompió a Hayate el corazón en dos.
Tristeza...
-Nanoha, ella no querría que hicieras eso...-susurro entre lágrimas.
La mirada de Nanoha cambio a dolor, uno tan crudo que Hayate se abofeteo mentalmente por tirar aquella frase a la cara de su amiga sabiendo el efecto que podría hacerle.
Lo siento, Nanoha-chan...
-Ella...-susurro Nanoha.
-Fate-chan, ella quería detenerlo Nanoha, quería salvar a todos y por eso...-sollozo Hayate.
Nanoha contuvo la expresión de dolor y camino hacia Hayate con paso decidido, sin perder su poder, sin ni siquiera intentar detener su rabia.
-Ella me abandono...yo hice que me dejara...fui egoísta desde el principio, por eso me dejo en primer lugar...-susurro Nanoha.
Y de repente, Hayate sintió como si todo su mundo se derrumbara, porque por fin entendió que la rabia de Nanoha no iba solo contra Yachi.
Iba contra ella misma por perder a Fate, aunque ella no tenía la culpa de nada.
-Oh, Nanoha...-susurro Hayate.
Nanoha pasó una mano por su cara librándose de las las lágrimas retenidas y volvió al estado de fuerza anterior mirando a su amiga a los ojos.
La culpa nunca era buena consejera...
-No te vayas...-le dijo Hayate.
-Es tarde...-susurro Nanoha.-...sin ella ya me he ido...
Hayate no pudo detenerla cuando Nanoha alzo el vuelo y se marcho ante sus ojos, no podía porque por fin entendía la compleja relación de sus dos mejores amigas.
Eran Nanoha y Fate...
Fate y Nanoha...
Y ninguna podía existir si la otra no estaba a su lado.
Nanoha dejaba que sus sentidos de venganza la llevarán allí donde debía ir, donde tenía que eliminar a quien le había quitado su preciado tesoro.
Fate-chan...
Pensar en el simple hecho de que su melena rubia ya no se mezclara con la suya cobriza la hacía estremecerse.
La necesitaba...
¿Porque? ¿Porque tenía que pasar por aquello?
Yo te amo...con todo lo que soy...
Nanoha toco su corazón, que parecía solo sangrar desde que Fate ya no estaba con ella, su cuerpo, siempre algo que ella había adorado ahora destrozado en el suelo de la sala de la base Hückebein sin vida, sin alma...
Si hubiera sido mejor...
Volvió a secarse las lágrimas de los ojos, mirando en su mano derecha a Raising Heart, brillando con la luz rosada de su fuerza, su corazón con rabia y pena que le daba la fuerza para alimentarse.
Y su mano derecha...
Bardiche...
El amuleto de Fate, algo que ella iba a llevar a una batalla crucial en su vida para por fin acabar con el ser que le había robado lo más preciado de su existencia.
Ayudame, Bardiche...
El dispositivo brillo y Nanoha lo agarro con fuerza mientras localizaba a su enemigo, encontrandolo casi al instante.
Yachi...
Su fuerza se incremento, su rabia se hizo más fuerte mientras su batalla definitiva se acercaba cada vez a más velocidad haciendo que su corazón latiera cada vez más deprisa ante el inminente desenlace.
Él había luchado por la venganza de una hija perdida...
Ella iba a luchar por la perdida de su amor...
Y los dos iban a encontrarse a medio camino entre el odio, la tristeza y los recuerdos, donde solo uno de ellos iba a salir victorioso.
Lástima que la perspectiva de ganar ya no fuera suficiente para los dos.
Yachi respiro, podía sentir la rabia de aquella mujer viniendo en ondas hacia él mientras tomaba el poder del virus en sus manos.
Tenía la sensación de que no sería suficiente, no con ella...
Voy a por ti, Yachi...
Su simple voz daba miedo y más aún la fuerza que resplandecía de cada uno de sus dispositivos, cada uno diseñado para hacer justo lo que ella estaba a punto de hacer.
Acabar con él.
Alicia...
Escucho el sonido de la pared caerse y vio la escena más aterradora de su vida cuando observo a la poderosa joven acercarse a él con furia en sus ojos.
Iba a morir, estaba seguro.
-Yachi...-susurro Nanoha.-...he venido a por ti.
Esa era la voz de la venganza.
-Entonces, cogeme.-susurro él.
La luz negra envolvió a Yachi mientras la rosa envolvió a Nanoha creando dos tornados de colores que se chocaban entre si con fuertes envestidas.
La batalla podía darse por comenzada.
Hayate miro el cuerpo de Fate, aún en el suelo después de que Nanoha lo dejara allí y se acerco para tocar el pelo de su amiga.
Es tan injusto...
-¿Que esta pasando?-pregunto una voz.
-No puede ser...-susurro Thoma.
-Oh dios...-dijo Lily.
Hayate miro hacia la luz que todos estaban mirando cuando sintió una fuerte onda de poder venir del linker core dividido de Fate.
Un poder inmenso...
Ganas de luchar...
¡Ayuda!
Hayate abrió los ojos cuando escucho la voz, tan familiar, tan imposible...
¿Fate?
Miro de nuevo el cuerpo de Fate y de repente sintió como su libro comenzaba a brillar bajo sus manos, abriéndose de repente para mostrarle una sola pagina...
Linker Core Reconstrucción.
