Capitulo 22

-No...lo entiendo.-dijo Yuuno.

Thoma se mantenía en silencio sentado en una de las sillas mientras intentaba encontrar las palabras para explicar lo que él era.

Lo que habían hecho con él.

-Thoma...¿de que hablas?-pregunto Lily.

Él cerro los ojos para olvidar el miedo que surgía en la voz de la joven, si ella le temía, él no sabría que hacer.

-Yo...-suspiro.-...yo fui el primer proyecto de mago artificial de Jail Scaglietti, me creo a partir de las células de su hermano pequeño y, al igual que Fate con Alicia, me dio todas las memorias de su hermano.

Miro hacia el suelo, sin poder mirar a sus amigos mientras recordaba las sesiones de entrenamiento de Jail, como lo forzaba a hacerse más fuerte y menos humano, hasta el día que todo cambio.

-Él me mantenía en una jaula, día y noche, esperando poder hacerme más fuerte para usar el nuevo proyecto que estaba ideando en mi.-dijo el joven.

-¿Que...proyecto?-pregunto Yuuno.

-El virus.-susurro el joven.

Lily negaba con la cabeza, ella no podía creer que su adorado Thoma fuera el virus original, ella no lo creería, nunca.

-Pero, dijiste que luego apareció el proyecto F, ¿verdad?.-dijo Lily.

-Si...pero antes, Jail experimento conmigo, como introducir el virus sin destruir el cuerpo, él quería que yo fuera lo que Fate fue y se aseguro de que lo supiera, porque antes de irse al proyecto de Fate, él me implanto las cepas del virus para que crecieran en mi y ver como reaccionaban en un cuerpo...-susurro intentando disipar las memorias.

-Y...¿que paso?-pregunto Yuuno casi sin querer.

-El virus casi me destruyo, consumió parte de mi y Jail tuvo que volver a reconstruirme para quedar como me veis ahora, después de aquello me echo de allí y de dijo que no servia para nada...que nadie jamás iba a estar a mi lado porque no era más que un perro sin utilidad.-susurro al final.

Podía sentir el miedo en Yuuno, miedo de no saber que tenía delante, un mago...no, algo mucho peor que él acababa de descubrir.

Él era un monstruo, un monstruo que no debía haber existido.

-Luego de aquello, vague solo por las calles, sin rumbo y sin saber que hacer con lo que él me había hecho...-dijo mirando a Lily.-...hasta que te encontré a ti.

Lily le devolvió la mirada antes de apartarla, entendiendo así muchos aspectos de su pasado y la forma tan sorprendente en la que se conocieron y Yuuno observo la escena con mucha atención, como si allí hubiera algo más que la fuerte amistad que los unía, algo irrompible...

Algo como lo que había visto en Nanoha y Fate.

-Como...¿como os conocisteis?-pregunto Yuuno.

Thoma sonrió, por un solo segundo apareció en su cara una sonrisa al mismo tiempo que las lágrimas se hacían eco en sus ojos.

-Yo...-susurro Lily.-...creía que era un ángel...

-Y la verdad...-continuó Thoma.-...es que fui su mismo demonio.

Entonces Yuuno comprendió la verdad de los dos jóvenes, un amor nacido de unas circunstancias que ninguno de los dos podía controlar.

Un amor nacido dentro de un virus que terminaría por destruirlos...


Alicia miraba de un lado a otro, asegurándose de que nadie la molestara mientras ella buscaba lo que tenía que buscar.

En la sala de prensa de la sección seis, Alicia esperaba encontrar alguna noticia relacionada con sus padre, ya que en su sueño, su padre llevaba un uniforme casi idéntico al que ella usaba y eso quería decir que pertenecía a la Administración Bureau.

-Vamos a ver...-susurro mientras pasaba las paginas de los oficiales.

Una por una, las fotos no le decían nada, no podía recordar a ninguno de ellos, por lo menos hasta que vio la foto de una persona en concreto.

Era Nanoha.

Sonrió sin querer, los días con ella y Vivio se estaban haciendo cada vez más placentero y cada vez tenía más ganas de pasar más tiempo con ellas y convertirse en parte de su vida.

Planeaba intentarlo, una vez hubiera encontrado a su padre.

Acaricio ligeramente la foto de Nanoha antes de seguir con otro archivo, esta vez, el de los altos cargos de Bureau, en busca de la cara familiar que ella estaba buscando.

Tienes que estar aquí, Papa...

Pasó las paginas, encontrando con nombres como los de Carim Gracia y los nombres muy familiares de Lindy y Chrono Harlaow.

¿Lindy? ¿Chrono?

Cerró los ojos por un segundo mientras su cabeza de daba un pequeño aviso de dolor antes de pasar la página y abrir los ojos para ver más fotos.

Y entonces...

Tomura Yachi

-Papa...-susurro Alicia.

Las lágrimas cubrieron sus ojos mientras acariciaba la foto de su padre, él estaba allí, cerca de ella, solo tenía que encontrarlo y después...

Después viviría por fin una vida feliz.


Lily se había marchado poco después de que Thoma contara toda la verdad sobre su origen, algo de lo que ella nunca le había preguntado, ella no había tenido la necesidad de saber.

Hasta ahora...

No se podía creer que él fuera la persona que ella había estado buscando, él era el culpable de que ella hubiera estado separada de su familia por tanto tiempo.

-Lily...-susurro Thoma en la puerta de su cuarto.

Ella se estremeció, en aquel momento no quería hablar con él, no podía ni siquiera mirarlo a los ojos sin que la traición la llenara por completo.

Él le había mentido...no, algo mucho peor...la había convertido en un monstruo.

-Lily...-volvió a susurrar.

-¡Dejame!-grito ella.

Ella no quería verlo, quería odiarlo por todo lo que le había hecho, quería que la dejara y no volviera nunca más...

-Se que...-empezó él.

-¡No sabes nada!-le volvió a gritar ella.

Pudo escuchar el suspiro de Thoma, su respiración lenta en su puerta mientras un puño se estrellaba contra la pared.

-Si no lo hubiera hecho tu estarías muerta.-dijo él.

-Hubiera preferido morir a ser un monstruo...a dejar a mi familia que me quería a pesar de ser una maga artificial.-dijo ella.

-Yo no podía hacerlo...-dijo él.

-¿Porque?-pregunto ella.

Thoma apoyo las dos manos sobre la pared y miro la puerta, decidido a contarle la verdad de porque no había podido dejarla morir en aquel momento, porque él quería ser su ángel de verdad.

-Porque te quise desde que te vi.-susurro Thoma.

Lily miro la puerta sin poderle creer, él la quería...¿la quería?, no podía ser, él no la quería, él no podía quererla...

No podía hacer de su pesadilla actual un sueño.

-Vete...-susurro ella.

-Lily...-intento él.

-Por favor...vete...-dijo ella.

Thoma suspiro, se dio la vuelta y comenzó a caminar sin rumbo mientras dos gruesas lágrimas caían por sus ojos.

Aquello era su final.

Adios, Lily...


Shamal no podía creerse lo que Yuuno le estaba contando, la historia de Thoma revelaba algo terrible, pero a la vez...

-¿Crees que podríamos hacerlo?-pregunto Yuuno.

-Es una locura...-susurro ella.

Lo que Yuuno pretendía era una proeza y a la vez una completa locura, Nanoha no lo aceptaría y Hayate ni siquiera dejaría que se acercaran a Fate.

Pero era su única esperanza, de eso estaba segura.

-Y crees que si Thoma nos dice como Jail lo reconstruyo a él ¿quizá podamos...reconstruir las memorias de Fate?-pregunto la doctora.

-Es justo lo que pienso.-dijo él.

No se había hecho nada igual en años, de hecho, estaba considerado un delito experimentar con la gente ya fueran humanos o magos, pero aquello era su única esperanza de volver a la normalidad.

Era la única forma de traer a Fate Testarossa Harlaow de vuelta.

-No nos darán permiso.-dijo Shamal.

-Si, si sabemos a quien contactar.-dijo Yuuno.

Shamal podía pensar en dos nombres que le darían el permiso para poder realizar aquella acción, pero también se le ocurrían mil consecuencias si aquello no les salía bien.

-Alicia no querrá...-dijo Shamal.

-La dormiremos, así cuando despierte, volvería a ser Fate.-dijo Yuuno.

Delito: Secuestrar a una Enforcer de TSAB mejor amiga de tu jefa.

-Nanoha nos matara.-contesto Shamal.

-Vale la pena el premio.-volvió a contestar Yuuno.

Estupidez: Enfurecer al Demonio Blanco.

-Hayate nos mandara a prisión de por vida.-suspiro Shamal.

-Por lo menos no moriremos a manos de Nanoha.-dijo finalmente Yuuno.

Cobardía: Esconderse de Nanoha en el castigo de Hayate.

Shamal suspiro, fuera como fuera, Yuuno estaba decidido a hacer aquello que pretendía, con o sin su ayuda.

Y por el bien de aquella operación, él necesitaba su ayuda.

-Muy bien...-dijo Shamal.-...¿por donde empezamos?

-Necesitamos a Thoma...-dijo Yuuno ya marcando el teléfono del joven.

Un tono, dos tonos, los dos esperaron a que Thoma contestara el teléfono pero aquello nunca pasó y Yuuno comenzó a ponerse nervioso.

-¿Que pasa?-pregunto Shamal.

Yuuno miro el teléfono, imaginándose ya que había pasado y las consecuencias que aquello tenía para ellos.

Sin Lily, Thoma no seguiría adelante...

Y sin Thoma, ellos no podrían intentar recuperar las memorias de Fate.