Capitulo 23

Yuuno le había pedido que encontrara a Thoma y lo trajera de vuelta a casa para así poder salvar a Fate, pero para Erio, traer a Thoma a casa iba a ser algo más que una tarea difícil.

-¿Donde se habrá metido?-pregunto para si mismo.

Gracias a la conexión que habían formado podía sentir al joven donde quisiera que estuviera, pero al parecer, Thoma estaba tratando duramente de no ser encontrado.

Y en cierta manera, Erio quería dejarlo solo.

Podía entender su deseo de no querer ser molestado ahora que había sido rechazado por la persona que quería, él mismo desearía lo mismo si Caro le hiciera algo parecido y por eso agradecía cada día que pasaba con ella.

Sonrió recordando que su dulce ahora debía estar con Lily intentando hacer de conciliadora y poniendo paz en el interior de la joven.

Ella era un ángel y él estaba orgulloso de que fuera suya.

De repente, algo cambio el rumbo de sus pensamientos cuando sintió la presencia de Thoma, fuerte y peligrosa en el interior de una fabrica abandonada en medio de la nada.

Era extraño donde el dolor podía llevar a la gente.

-¡Thoma!-llamo Erio al entrar en la fabrica.

Una ola de poder lo sacudió tirándolo al suelo cuando la agonía se hizo fuerte dentro de él, algo iba mal, muy mal.

-Thoma...-susurro Erio.

Consiguió ponerse de pie y caminar hasta un pilar para apoyarse en el mientras buscaba con su mirada a su amigo, al que no veía por ninguna parte.

¿Donde estas?

-¡Marchate!-escucho que Thoma le gritaba.

Erio miro hacia arriba donde Thoma se encontraba rodeado por tanta electricidad que no parecía un ser humano.

Parecía...

-Soy un monstruo...-susurro Thoma.

Thoma estaba llorando, sus lágrimas caían como pequeñas gotas eléctricas mientras su cuerpo se sobrecargaba de electricidad.

A ese ritmo, Thoma moriría...

-¡Detente!-grito Erio.

-No...tengo que desaparecer.-dijo él.

Erio apretó a Strada entre sus manos buscando alguna manera de liberar a su amigo de la depresión que lo estaba consumiendo.

Tenía que hacer algo...

-Lo siento, Lily...-susurro Thoma.

-¡No! ¡Thoma, espera!-grito Erio.

Erio no pudo hacer otra cosa que mirar como toda la fábrica era consumida por la luz del cuerpo de Thoma.

Lo siento mucho, Lily...


Nanoha preparaba la cena cuando un ruido la despertó de su estado feliz y la hizo ir hasta la salita, donde Vivio jugaba con Fate.

-¡Fate-mama!-grito Vivio.

Nanoha corrió hasta donde Vivio abrazaba a Fate mientras que la rubia agarra su cabeza entre sus manos e intentaba aguantar las intensas olas de dolor que la recorrían.

-¿Fate-chan?-pregunto Nanoha.

Sabía que no quería que la llamaran Fate, pero su corazón no respondía en aquel momento a Alicia Testarossa, solo respondía a la preocupación que sentía por Fate.

-Me...duele...-susurro Fate.

Nanoha se agacho para abrazar a Fate y aunque la rubia se resistió unos segundos, rápidamente se calmo ante el abrazo de su compañera y los besos que esta dejaba sobre su cabello.

-Tranquila...todo estará bien...-susurro Nanoha.

No sabía que le pasaba, pero estaba calmando y era todo lo que le importaba así que siguió acunándola en sus brazos mientras pensaba en su preciosa rubia y el dolor que estaba pasando.

¿Es que nunca se acabaría todo aquello?

-Mama...-susurro Vivio preocupada.

Nanoha acaricio la cabeza de Vivio y dejo espacio para que la niña abrazara a su madre mientras Fate poco a poco quedaba dormida en el abrigo de las persona que más la querían.

-Nosotras te cuidaremos, mama...-susurro Vivio.

Nanoha sonrió y acaricio la cabellera de Fate antes de mirar a su hija y acariciarle la mejilla de forma cariñosa.

-Eso es cariño, nosotras cuidaremos a Fate-mama...-le susurro.

Porque aunque ahora mismo no fuera ella, Nanoha pelearía por volver a tener a Fate a su lado y demostrarle que todo el futuro podía tener otro color.

Uno dorado con grandes tintes rosados y mucho amor.


Caro entro en la oscura habitación de Lily mientras miraba con cautela a la espera de encontrar a la joven.

Y lo hizo, en una esquina de su cuarto, llorando y tapada completamente por las sabanas de su cama.

-Lily...-susurro Caro.

Lily se movió a un lado, sin querer ver u oír a nadie, las últimas horas se las había pasado allí, llorando y arrepintiéndose de las duras palabras que le había dicho a Thoma.

Pero en aquel momento la rabia había podido con ella y lo había pagado con una persona que al fin y al cabo, solo había intentado protegerla de la muerte.

-Lily...todo se arreglara.-dijo Caro.

Ella cerró los ojos, no quería escuchar palabras que ni siquiera se atrevía a creer, ella había echado a Thoma de su vida con odio, un odio que ahora no era más que tristeza.

Por su situación, por su marcha, sin él ella no era nada y hasta aquel momento no se había dado cuenta de aquello.

Necesitaba a Thoma Avenir como el aire que respiraba, lo quería con ella y aunque él la había convertido en lo que más odiaba, ella quería seguir con él a donde fuera.

Quería ser aquello si serlo le permitía estar con él.

Caro acaricio la sabana cuando su intercomunicador sonó con la llamada de entrante de Erio en calidad de urgente.

-¿Erio?-pregunto Caro.

-Caro, pide a Shamal-san y Yuuno-kun que preparen la sala médica...-escucho por el intercomunicador.-...es Thoma...esta...

Las interferencias hicieron que se cortara la llamada mientras Caro corría a mandar el mensaje a Yuuno y Shamal y miraba a Lily con cara de preocupación.

Aquello no podía ser bueno.

-Thoma...-susurro Lily.

Se había quitado la sabana de encima y miraba a Caro esperando que aquello no fuera más que una broma, que Thoma estuviera bien y aquello fuera una mentira para obligarla a hablar con él.

Pero por la cara de Caro, sabía que aquello no era una broma, era verdad y ella podía sentir el dolor de la perdida desgarrando su corazón.

Si lo perdía, ella...

-Vamos...-dijo a Caro con urgencia.

La joven asintió antes de que las dos salieran corriendo rumbo a la sala médica donde esperaban ver llegar a Erio con Thoma y descubrir que estaba pasando.

Yo...te quiero...


Yachi podía sentirlo, el poder que deseaba tener se había hecho más fuerte, hasta el punto de poder moverse hasta él sin ningún problema.

Uno de ellos ya no esta...

La voz susurraba con alegría lo que le hacía sentir bien, poderoso, él tenía las de ganar en la batalla que estaba al llegar y nadie podría detenerlo.

Cuando el mundo fuera suyo, podría darle a Alicia todo lo que ella se debería haber merecido, todas las riquezas y el amor que él no había podido darle en vida.

Se las daría en la muerte.

Yachi...ya casi estoy...

Yachi miro como un oscuro poder se levantaba sobre él y abrió los brazos para recogerlo con ganas, poniendo fin a su desesperación.

Ahora...Alicia...

¡No! ¡Papa!

Yachi abrió los ojos confundido mientras sentía el poder correr por su cuerpo y adueñarse de él, dándole una fuerza imparable.

-Eso es...-dijo sonriendo.

Ahora podía hacerle frente a todo y a todos, acabaría con todos los que le habían hecho daño a él y a su pequeña hija, destruyéndolos como ellos los habían destruido.

Y empezaría por la sección numero seis de la Administración Bureau.