Tengo el permiso respectivo para realizar la Traducción de este fic.

Rating: M

Author: Galadriell

Beta-Reader:Shix

Link: .net/u/2433453/Galadriell

Disclaimer: Todo el mundo de Harry Potter y sus personajes pertenecen a J.K Rowling y a Warner. El fic le pertenece a Galadriell. Sólo tomo crédito de la traducción.


How Potter Turned Malfoy Gay

Chapter 6

Al siguiente día, volvieron con las burlas e insultos entre ellos.

"Gracias a Dios" dijo Hermione con un suspiro.

"Gracias Merlín" murmuró Blaise.

Draco por fin pudo volver a dormir y Harry dejó de andarse quejando. Todo volvía a la normalidad. Lo que llevó a…

"Quizá… todo esté demasiado normal," murmuró Hermione, entornando los ojos.

"Eso no puede estar bien", pensó Blaise en voz alta, frunciendo el ceño en dirección a su mejor amigo.

Todo se volvió un poco más confuso para Hermione y Blaise cuando algunas situaciones comenzaron a suceder.

Como esa vez en las mazmorras.

Harry fue jalado hacia un rincón, oculto de la vista de todos y asaltado por unos hambrientos labios y lengua. "Mph", protestó cuanto sintió como su cabello era jalado con fuerza y unos dientes mordían su labio inferior. Lanzó todo su peso hacia delante. Draco gruñó, aún así se negó a soltar la camisa de Harry. El rubio se estrelló contra la pared, obligándolo a sacar la lengua de esa tibia cavidad. Harry acunó la barbilla de Draco en su mano, sus dientes chocaron mientras se acercaban, Draco envolvió su pierna alrededor del muslo de Harry, haciendo que este tropezara hacia delante. "Tenemos clase de pociones" jadeó Harry.

"Al demonio con eso."

"Saben que algo está pasando", intervino Harry, haciendo un camino de besos por todo el cuello de Draco, este se estaba convirtiendo en uno de los lugares favoritos de Harry. Una larga, e ininterrumpida sección de piel perfecta: era un lienzo magnifico para que Harry trabajara en el. "Aún no has terminado con ella", murmuró Harry, pasando los labios por donde sentía el pulso del cuello de Draco.

"No tengo un razón válida para terminar con ella."

Harry dejó escapar un suspiro frustrado. "Te daré una razón", murmuró, mordiendo el cuello de Draco con vehemencia.

"¡Ah! ¡Demonios!" gritó Draco, empujando a Harry y moviendo una mano hacia su cuello. "¿Qué diablos pasa contigo, estás loco?" exclamó, comprobando con sus dedos que no hubiera ningún rastro de sangre.

"Ya tienes una razón para terminar con ella", dijo Harry, con aire de suficiencia.

Draco gimió, golpeando su cabeza contra la pared de piedra. "Ella sabe que algo está sucediendo", dijo lastimeramente. "Maldito seas".

"Yo no soy el que la está engañando", dijo Harry, frunciendo el ceño.

Draco empujó de nuevo a Harry contra la pared y se inclinó hacia delante, marcando el cuello de Harry. El moreno lanzó una patada, dándole en la espinilla a Draco. Estar en un rincón tenía sus desventajas, lamentablemente estaban al alcance uno del otro. Draco contuvo su grito de dolor mientras le daba un golpe a Harry en las costillas.

Y, por el abrupto giro de los acontecimientos, los dos se encontraron rodando por el corredor un segundos más tarde, lanzándose puñetazos. Lo que les garantizaba un castigo más con la Profesora McGonagall. Pero los pensamientos de Draco eran otros, 'Al menos Stori no sabrá cómo conseguí esa marca en el cuello' ya que tenía varios hematomas por todo el cuerpo.

Harry estaba completamente furioso. No quería ser ese chico. Ese chico con el que Malfoy engañaba a Astoria. Odiaba ser ese chico. Demonios, se sintió como ese chico después de que Cho lo besara, hace unos años.

"Tienen que superar esto", dijo la Profesora McGonagall, Malfoy y Potter estaban sentados en la sala de detención. "Tiene que comportarse como los adultos que son, ya es tiempo de que dejen sus diferencias de lado." dijo, sin esperar una respuesta. Los dos tenían la vista fija en el pergamino sobre la mesa, intentando ignorarse mutuamente. Se escuchó un suspiro. "Pueden empezar sus ensayos, dijo con voz cansada", volviendo a su escritorio.

Harry y Draco habían escrito ese mismo ensayo muchas veces, tantas veces, que de hecho, lo podían escribir sin necesidad de prestar atención. La sala de detención era como su segundo hogar. El único sonido en la sala provenía de las plumas sobre el pergamino, haciendo eco al revotar contra las paredes desnudas. Conforme los minutos pasaban, podían sentir el cansancio en los dedos, como sus ojos comenzaban a cerrarse, a causa del aburrimiento.

Draco estaba trabajando en la segunda página, cuando sintió una leve presión contra su rodilla. Dio una mirada hacia abajo, para encontrar la rodilla de Potter contra la suya. Se alejó, volviendo la mirada hacia su ensayo. La rodilla de Harry se movió hacia la de Draco de nuevo, manteniendo el contacto. Draco contuvo una exclamación. Se movió lejos un par de centímetros, lo más que podía sin llegar a caer del banquillo. La Profesora McGonagall levantó la vista, al escuchar el ruido, encontrando a sus estudiantes escribiendo frenéticamente. En el momento que volvió a su lectura, Harry se movió a la izquierda, más cerca de Draco.

Draco se enderezó cuando el pie de Harry golpeó ligeramente el suyo. Pateó a Harry con fuerza, asegurándose que el Gryffindor entendiera el mensaje. Y ya sea que Potter fuese un zoquete o que sólo estuviese buscando problemas, cualquiera de los dos casos, Draco volvió a sentir cómo el pie de Harry se movió hacia su pierna. Primero hacia abajo, luego hacia arriba, luego hacia abajo. Cambió la forma en que sostenía su pluma, ahora tenía el aspecto de un asesino empuñando un cuchillo. Movió su mano para que Harry pudiera verla. El pie dejó de moverse abruptamente. Draco lo pateó, sin dejar de escribir. Por el rabillo del ojo, pudo ver como Potter se movía hacia su lugar.

Considerablemente más relajado, Draco pudo enfocarse en su ensayo ya que iba a penas por la mitad. Luego sintió un ligero golpe en la pierna. Tuvo que refrenarse para no darla vuelta y estrellar la cabeza de Potter contra la mesa. Reprimiendo el impulso, miró hacia abajo, para darse cuenta a tiempo que dos de los dedos de Potter estaban caminando a lo largo del banquillo. Draco se contuvo de reír divertido. Evitó una sonrisa, tratando de ignorar la distracción. Sin embargo, no puedo evitar ver cómo los dedos de Potter caminaban hacia donde él estaba y le daban un golpecito de nuevo. Y los dedos volvieron marchando hacia Harry. Antes de volver a caminar en dirección a Draco y darle un golpecito de nuevo. Luego volviendo hacia Potter, luego hacia Draco., como si estuvieran dando vueltas.

Draco atrapó la mano de Harry, presionándola contra el banquillo. Harry casi deja caer su pluma, a causa de los espasmos que tenía al tratar de contener la risa, trató de soltarse del fuerte agarre de Draco, moviéndose tan discretamente como le era posible. Draco lo presiono más fuerte, su mano bajo la suya. Potter miró las palabras de la página en la que estaba trabajando. Luego tosió con fuerza, alejando su mano de un tirón, haciendo que Draco se tambaleara. El rubio se enderezó antes de que la Directora se diera cuenta. Mientras Harry flexionaba su mano.

Draco sintió cómo los continuos golpecitos volvían a iniciarse. La mano de Draco detuvo los dedos de Harry, gentil pero firme. Los dedos de Harry no iban a aceptar la derrota tan fácilmente. Escaparon de la mano de Draco con facilidad, moviéndose hacia la muñeca de Draco y luego subiendo hacia su antebrazo. Draco se preguntó qué tan lejos llegaría Potter. Los dedos de Harry viajaron desde su codo hasta su hombro. Si a la Profesora McGonagall se le ocurría levantar la mirada, podría ver los dedos de Harry recorrer el hombro de Draco despreocupadamente. Draco se estremeció ante el pensamiento, pero se quedó quieto, los dedos de Harry se movieron hacia el cuello de Draco, luego hacia su mejilla, y finalmente sobre sus labios.

Draco abrió la boca y los mordió.

"¡Ow!" gritó Harry, alejando sus dedos de Draco y apretándolos.

"¿Sr. Potter?" preguntó la Profesora McGonagall, frunciendo el ceño, con reproche en la mirada.

"Me corté", mintió Harry, con facilidad. Limpiándose la mano contra su pantalón. "Lo siento."

Draco sonrió. No fue hasta que iba por la tercera página que los dedos de Harry regresaron. Y no sólo regresaron. Regresaron con toda su fuerza. Draco dio un respingón cuando la mano de Harry apretó su ingle. "Joder" murmuró sin hacer ruido, palideciendo. Golpeó la mano de Harry tratando de alejarla. Esta simplemente volvió a posicionarse sobre los pantalones de Draco. El rubio lo golpeó con su pluma. La mano se quedó donde estaba, pero ahora estaba masajeándolo. ¿Cómo era posible que se estuviera excitando? ¿En frente de la Profesora McGonagall? Necesitaba salir de allí. Y rápido. Miró su ensayo. No estaba ni cerca de terminar. Cerró los ojos cuando los dedos de Harry bajaron su cremallera. Consideró seriamente romper los dedos de Harry. Agarró la mano de Harry y la retorció.

Harry se estremeció, tratando de alejar sus dedos. Draco agarró con más fuerza la mano de Harry. El moreno sintió como sus nudillos eran aplastados dolorosamente. Apretó su agarre sobre la erección de Draco. El rubio lo soltó inmediatamente, mordiéndose la lengua para evitar soltar un gemido. Harry dio un suspiro de alivio, sacudiendo sus dedos. Luego volvió a masajear a Draco.

Harry hipó, eso fue todo lo que la Profesora McGonagall escuchó. Lo que no vio fue la mano de Draco masajeando la erección de Harry.

Harry se retorció en su asiento, divido entre la mano con la que estaba masajeando a Draco, su ensayo y la mano que lo estaba masajeando.

Cinco minutos después, todo lo que vio la Profesora McGonagall fue una ráfaga de túnicas y pergaminos. Los chicos desaparecieron de la habitación en un parpadeo.

"Oh, mierda" gruñó Draco, besando a Harry mientras cerraban la puerta del armario.

"No creí que lo lograría" lloriqueó Harry, frotándose contra Draco. "No vuelvas a hacer eso delante de ella… Nunca, jamás lo hagas delante de ella."

"Tú comenzaste", dijo Draco, echando la cabeza hacia atrás cuando los ágiles dedos de Harry le abrieron la cremallera.

"No sabía que me ibas a seguir el juego", balbuceó Harry. "¡No puedo ver!"

En el momento en que la mano de Harry tocó la erección de Draco, este último cayó de rodillas. Seguido de Harry, que unió sus labios a los del rubio mientras lo masturbaba. "¿Nada de juegos previos?" preguntó Draco, envolviendo sus brazos alrededor de Harry.

"Pensé que la detención, había sido el juego previo" se rió Harry, bajando su cremallera frenéticamente.

Draco gimió de alivio. Inhalando el tenue aroma a cítricos de la colonia de Harry. "Hueles como a frutas", hizo notar Draco, resoplando.

"Dios, no has perdido tu sentido del humor", murmuró Harry, rodando los ojos. "Cállate y concéntrate." A pesar de haberlo dicho, Draco realmente no estaba haciendo nada. De hecho, Harry estaba haciendo todo el trabajo. Pero, algo peculiar a cerca de Harry Potter era que estaba satisfecho siempre y cuando su pareja también lo estuviera, y Draco era muy vocal cuando se trataba de demostrar que tan satisfecho estaba. Les tomó menos de cinco minutos terminar, jadeando y con un capa de sudor cubriéndolos, encerrados en ese pequeño armario.

"Dedos mágicos" bufó Draco con los labios fruncidos, tratando de recuperar la compostura que había perdido cuando se vino en la mano de Harry con un gemido largo y prolongado.

"Gracias", dijo Harry, con un suspiro. Tosiendo al sentir cómo el aire pasaba por su garganta.

Draco se sentó, apoyándose contra la pared mientras se subía la cremallera. Harry pasó su varita por encima de ambos, limpiándolos. Se miraron del uno al otro, con la respiración temblorosa y una sonrisa tonta en los labios. Draco agarró a Harry de la cintura y lo acercó hacia sí. Harry se colocó entre las piernas de este y apoyó su cabeza contra su pecho, mirando el hermoso cuello del rubio. Draco se estremeció cuando los besos de Harry, lograron hacer un nudo en su estómago. "Así que…" murmuró Draco.

"Así que…"

"¿Cómo estuvo tu día?"

Las cejas de Harry se alzaron lentamente, sonrió seguido de una risa, una risa que pronto se volvió estruendosa. "Perfecto" respondió con la voz entrecortada, dando pequeños besos en los pectorales de Draco mientras respondía.

Draco no pudo evitar sonreír ante la risa de felicidad de Harry. "Hmm… Esto está bien…" susurró, apretando su agarre en torno a Harry.

"Nos estamos abrazando y hablando, Malfoy…"

Ahora fue el turno de Draco para reírse con Harry. "No es tan malo como creí que sería", dijo, con una sonrisa.

Y luego del Partido de Quidditch

Harry se reía y daba palmadas a cada miembro del equipo que salía arrastrando los pies de los vestuarios de Quidditch, cansados pero felices. Los jugadores estaban ansiosos por llegar a su sala común para la fiesta. Harry fue el último en salir, comprobando que su equipo no hubiera dejado un desastre en los vestuarios. Y entonces…

Sí… ¿Saben qué pasó? ¿Quieren que se los describa?

¿Oh, qué más da? Se los diréde todas formas.

Una mano fuerte se cerró en torno a la cintura de Harry. Tuvo que inclinarse hacia atrás cuando unos labios hambrientos fueron presionados contra los suyos. "Te dejé ganar", dijo Draco, de mala gana.

"Por supuesto que me dejaste ganar", se rió Harry, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Draco. "¿Qué estás haciendo aquí?"

"Perdí", dijo Draco, dándole un corto beso en los labios a Harry.

"Sí, porque yo gané."

"Pero yo perdí."

Harry empujó a Draco hacia la banca, haciendo que se sentara en ella. "¿Perdiste no es así?" murmuró, mordiéndose los labios seductoramente.

"Entonces…" dijo Draco, levantando una ceja.

Harry se sentó a horcadas sobre Draco, pasando las manos por el pecho del rubio. "¿Y si hubieras ganado?"

"Entonces esto sería una felicitación, ¿Cierto?" dijo Draco, con suficiencia. "Resulta que eres toda una cualquiera, Potter."

Harry empujó a Draco con bastante fuerza, hasta que la espalda del rubio tocó la banca. "Jódete" siseó Harry, dándole una mirada asesina mientras se empujaba contra las costillas de Draco.

"Preferiría joderte a ti" respondió Draco, sin ningún tipo de preocupación. En lugar del doloroso golpe que se esperaba, vio un inesperado rubor cubría las mejillas de Harry. Sintió como la presión contra sus costillas disminuía y los ojos verdes pasaron de furia a la incertidumbre. Draco abrió los ojos de golpe completamente sorprendido, sentándose de golpe. Harry casi se cae a causa del brusco movimiento. Antes de que Harry pudiera caerse, Draco lo atrapó. "¡Demonios Potter, eres virgen!"

"¡Cállate!" murmuró Harry, tratando de soltarse del agarre de Draco. "¡Suéltame!"

"¡Merlín!" dijo Draco, sin aliento. Presionando sus labios contra los de Harry. "Eso es tan caliente"

"No me vas a joder" sostuvo Harry, dándole un puñetazo en el pecho a Draco, para que lo soltara.

"Y tú no me vas a joder a mí", replicó Draco, pasando sus frías manos por la espalda de Harry. El moreno se inclinó hacia delante para alejarse del frio tacto.

Obviamente, diez minutos más tarde…

"¿Cómo te las arreglas para dejarme tan exhausto todos los días?" gimió Harry, arqueándose hacia Draco mientras sus erecciones se frotaban una contra la otra.

"No puedo hablar" dijo Draco, sin aliento, aplastando los labios de Harry contra los suyos mientras culminaba con un orgasmo espasmódico. Le tomó un minuto más a Harry terminar y para el momento en que habían culminado estaban rodeados por una pila de toallas y un desorden pegajoso. Harry quería limpiarse las manos pero se detuvo antes de siquiera tocar las mullidas toallas blancas.

"Hey, Malfoy" murmuró, sentándose para deshacerse de los calambres que estaba comenzando a sentir en su pierna.

"¿Qué?" respondió Draco, cerrando los ojos.

"Té retó a que lamas esto."

Los ojos de Draco se abrieron de golpe y se congeló en su sitio, completamente asqueado. "¿Oh Dios, qué tan enfermo estás?" le preguntó, tratando de evitar arcadas.

"Eso quiere decir… ¿Qué no te gustaría hacer una mamada?"

"Estoy a punto de vomitar", se quejó Draco, empujando a Harry y poniéndose de pie. "Aléjate de mí"

Harry sonrió, levantándose también. "Oh por favor, ¿Qué tan malo puede ser?" preguntó, manteniendo el brazo extendido. Draco se hizo hacia atrás, dándose cuenta con horror que no podía retroceder más. Estaba acorralado en una esquina. "Pruébalo"

"Me lanzaré sobre ti, Potter. Y no lo pensaré dos veces," amenazó Draco, presionándose contra la pared y respirando por la boca mientras Harry mantenía su mano a centímetros de Draco.

"No puedo creer que no aceptes un reto Malfoy" dijo Harry, acariciando la mejilla de Draco.

Draco se estremeció, volviendo la cabeza hacia un lado. "Harry… por favor"

Harry se quedó quieto. No pudo haber oído bien. Miró a Draco por un breve momento. "Entonces el reto vale por dos" dijo, pasando los dedos por los labios de Draco y besándolo. El sabor saldo inundo sus bocas.

Draco empujó a Harry y corrió hacia los lavabos, teniendo arcadas violentas.

Harry se mordió la mejilla, parpadeando hacia el muro en la que había estado recostado Draco. Luego se volvió para ver a Draco vomitando, sin restricciones en el baño. "Espera… ¿De verdad estás así de asqueado por tu propia corrida?" le preguntó.

"Jódete" dijo Draco.

"Pero… ¿Cómo se supone vamos a tener sexo?" se quejó Harry, limpiándose la mano con su uniforme mientras caminaba hacia Draco y se arrodillaba para acariciarle la espalda.

"Nunca más vuelvas a hacer eso" dijo Draco, con voz ronca, asqueado ante el simple pensamiento.

"No fue tan malo, Un poco… salado ¿Verdad?" murmuró Harry.

"Oh" gruñó Draco, volviendo a vomitar.

Harry sonrió, pasando un brazo alrededor de Draco y sosteniéndolo en su lugar. "Ok, lo siento, lo siento, no lo volveré a hacer," dijo con una sonrisa en el rostro, limpiando las lágrimas de frustración del rubio.

"Te odio tanto" sollozó Draco, limpiándose la boca con el dorso de su mano e inclinándose hacia Harry.

"Eres tan lindo, Malfoy" se rió Harry. "Y ni siquiera me vomitaste encima."

"Se me olvidó" jadeó Draco.

"Creo que me quedaré contigo" decidió Harry.

"Entonces creo que es justo que sepas que estoy planeando matarte lenta y dolorosamente" susurró Draco, con voz temblorosa, limpiándose las lagrimas contra el hombro de Harry.

"No me gustaría de otra manera."

A mediados de Abril…

"Tenemos que terminar."

Draco había estado prensándolo por días. Y pensado en un millón de cosas a favor y en contra de esta decisión. Pero sabía que no estaba siendo justo. Y sabía que prácticamente estaba tirando su futuro a la basura.

Astoria parpadeó hacia Draco. "¿Qu- qué?" balbuceó con voz temblorosa.

Draco se tragó sus nervios. "Lo siento, Stori, pero nosotros… tenemos que terminar," dijo.

"¿Por qué?" preguntó ella, conteniendo las lágrimas.

Draco odiaba las lágrimas. "No, no llores", tartamudeó, decir esto sólo causó que Astoria comenzara a llorar. "¡No es por nada que tú hayas hecho! ¡Tú eres–-tú eres perfecta!" dijo, dándole un abrazo.

"¿Entonces por qué?" preguntó en voz baja. "Si soy perfecta, ¿Por qué estás terminando conmigo?" Astoria ya había visto su futuro, uno muy prometedor. ¿Y ahora Draco salía con esto? No, no se iba a retirar sin pelear.

"Porque yo no soy perfecto para ti" dijo Draco, tratando de que sus palabras fueran lo más vaga y poéticamente posibles.

"¡Pero lo eres! Eres perfecto para mi, Draco. Eres inteligente y gracioso y guapo y todo lo que siempre he querido. ¡Y Te amo!"

Draco apretó los dientes. Amor, Astoria sabía el momento justo para usar esa palabra. "Yo también te amo", murmuró. "Pero tú no-Yo no- No puedo, Stori…"

"Dime" demandó, empujando a Draco y limpiando las lágrimas con vehemencia. Su tono era severo, no era más la delicada y frágil mujer a la que había estado consolando. "Dímelo en este instante."

"¿Decirte qué?" preguntó Draco, perplejo por la reacción de Astoria.

"Por amor a Merlín, ¡Dime por qué me estas dejando!" exclamó, cerrando las manos en puños.

"Ya te lo dije, no soy el indicado para ti" dijo él.

"Deja de decir tanta mierda y dime la verdad" lo interrumpió.

Draco lucía angustiado. ¿Desde cuándo Astoria maldecía? "No sé qué más quieres que te diga" murmuró, consciente de que se estaba adentrando en aguas tormentosas.

Los ojos de Astoria se oscurecieron cuando finalmente entendió. "Me estás engañando, ¿No es así?" le espetó.

El corazón de Draco se hundió. "¿Qué?" exhaló. "¡No!"

"¡Lo sabía!" escupió. "Debí-¡debí ver todas las señales!" ¿Por qué hiciste- por qué–-Yo…?" Su voz se quebró, mientras más lagrimas caían. "¿Qué hice mal?" preguntó lastimeramente.

Draco quería ahorcarse en ese mismo instante. Debió haber terminado con Astoria cuando Potter se lo dijo. Antes de que la relación fuera muy lejos. Todo era su culpa, su maldita culpa. "Nada. Tú no hiciste-¡Ya te dije que no es por ti! Es- Yo- no es por ti" dijo con dificultad, tratando de abrazar a Astoria.

"¡No me toques!" casi gritó, furiosa. "¡No te atrevas a tocarme! Quiero saber quién es ella. ¡Y quiero saberlo ahora mismo!"

Draco agradeció que no hubiera nadie en la habitación en la que se encontraban. "No hay nadie más. Por favor, sólo tranquilízate," dijo frenéticamente.

Le dio una bofetada a un Draco completamente desprevenido. Jamás había visto ese lado de Astoria. Se tambaleó hacia atrás. "¿La amas?" siseó. "¿Cogiste con ella?"

"¿De qué estás hablando? ¡Deja de decir eso!" gritó Draco, horrorizado ante el tipo de lenguaje que la refinada Astoria estaba dejando salir. "¡No digas cosas como esas!"

"Lo hiciste, ¿No es así? Es por qué yo no me quise acostar contigo, ¿Verdad?" le gritó, empujando a Draco con fuerza. "Yo tengo clase, Malfoy. Probablemente te acostaste con la primera zorra que se te cruzó en el camino"

"¡No! ¡No lo hice!" argumentó Draco, tentado a sacudir a Astoria para que dejara de actuar así. "¿Te estás oyendo?"

"Y todo este tiempo has estado diciéndome que me quieres" sollozó "¿Le has estado diciendo lo mismo a ella?"

Draco tomó a Astoria por los hombros, sacudiéndola. "¡Detente! ¡Detén esto de una vez!" dijo molesto.

"Te dije que no me tocaras" gritó ella, empujando a Draco. "Jamás vuelvas- no te atrevas–-tú sólo–" Su varita estaba afuera al segundo siguiente. "A mí nadie me engaña…"

"¿Qué quieres que te diga?" preguntó Draco, sin poder hacer nada más.

"Decirme por qué quieres termi–"

"Ya te lo dije no er–"

"MALDITA SEA DIME CUAL ES SU NOM–"

"NO ES ASÍ, LO ESTAS MALINTER–"

"CUANDO COMENZA–"

"NO ME ESTÁS ESCUCHANDO–"

"COMO PUEDES ESTAR ENAMORADO DE ELLA EN LUGAR DE–"

"¡NO ESTOY ENARMORADO DE ÉL!"

Draco y Astoria se tambalearon hacia atrás, palideciendo.

"No" dijo Draco. "Yo no- no… yo"

"¿Qué?" preguntó ella, dejando caer el brazo junto con su varita. "¿Qué?"

"No estoy enamorado de ella" dijo sin aliento.

"Él. Dijiste él, Draco…"

Draco negó con firmeza. "No, no estoy enamorado de ella, porque no hay nadie. ¿De acuerdo?" dijo, tratando de poner sus pensamientos en orden.

"Draco"

Draco se tensó ante el tono calmado de Astoria. Eso no podía ser una buena señal. No ante el repentino estallido que acababa de presenciar. "Ya te dije… "

"Deja de hablar por un segundo", dijo ella, guardando su varita. Draco la miró con recelo, mientras lo veía firmemente. "Quiero que esta vez me digas la verdad ¿De acuerdo?"

"De acuerdo" asintió Draco.

"¿Me has estado engañando?"

"No."

"La verdad"

"No."

"Draco."

"¡No!"

Ella lo vio con una mirada difícil de descifrar. "No me has estado engañando…"

"No", dijo Draco con firmeza.

En tres zancadas se había cerrado la distancia que los separaba. Se puso de puntillas y lo besó castamente. Draco no podía pensar en otra cosa, más que cómo salir del embrollo que había creado. Astoria suspiró cuando rompió el beso, dando un paso hacia atrás. "Yo… yo sé que me quieres", dijo lentamente.

"Correcto, sí, te quiero" dijo Draco, asintiendo con entusiasmo.

"Pero eso no quiere decir que no me estés engañando. ¿Entiendes? Aunque me quieras, estás… saliendo con otra persona. Eso es engañar, Draco" dijo. El rubio tuvo que resistir el deseo de rodar los ojos. Por supuesto que sabía que la estaba engañando. Pero por supuesto que no lo iba a admitir ante Astoria. Así que no dijo nada, bajando la mirada hacia el suelo con la expresión más culpable que pudo poner. Ella le creyó. "Oh, cariño" gimió ella, dándole un abrazo. "¿No estás enamorado de él?"

Draco hizo una mueca. ¿Y ahora cómo salía de ese lío? "No hay nad–"

"Sé que debe ser confuso para ti. Pero necesitas hablar de esto, no puedes quedarte con todo eso dentro. "

Draco parpadeó, alzando las cejas cuando Astoria le dio un cálido abrazo. "¿Huh?" preguntó.

"No estoy en tú contra, nunca lo haría."

"¿De qué estás hablando?" preguntó Draco, confundido.

Astoria volvió a abrazar a Draco. "No puedo imaginar por lo que estás pasando…"

Draco se alejó del abrazo y la miró con los ojos entrecerrados. "No tengo ni idea de qué estás hablando, Stori" dijo desconcertado.

"Está bien si eres gay", dijo con toda sinceridad.

La mandíbula de Draco cayó hasta el suelo.

"No es algo que tú puedas controlar" continúo. "Y te voy a apoyar en todo lo que pueda."

"¡No soy gay!" exclamó Draco, horrorizado.

Ella sonrió condescendientemente mientras decía. "¿Cómo se llama?" preguntó directamente.

"No soy-no hay nadie-¿Qué?" preguntó Draco, pasando los dedos por su cabello. "¿De qué estás hablando?"

Astoria suspiró. "Deja de esconderte, Draco. Sé que nunca me engañarías con otra chica. Supongo que me perdí cuando… decidiste terminar conmigo." dijo con en un tono de burla. "Pero sé que has estado engañándome. Lo que quiere decir… que tiene que ser con un chico. ¿Estoy en lo cierto? ¿Verdad?"

Draco estaba demasiado aturdido para responder. ¿Desde cuándo era tan perspicaz? "No… no, no, no, no. No soy– no soy gay" dijo, con pánico en la voz.

"Esos son demasiados 'no' en una sola oración" dijo, sonriendo. "No estoy enojada contigo. Sólo quiero que tú me lo digas."

Draco miró a Astoria boquiabierto. ¿No estaba enojada? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? "¿Tú-espera, tú-estás de acuerdo en que terminemos?" preguntó Draco, vacilante.

"No está bien que estemos saliendo si tú no… estás interesado en mí" dijo, de la manera más delicada posible.

"¿Y qué quieres… qué haga?" preguntó Draco, receloso.

"Quiero que me digas que eres gay" dijo simplemente.

Bastante fácil. "Soy gay" dijo Draco.

Se preocupó un poco cuando vio la sonrisa brillante que ilumino el rostro de Astoria. Eso no debía de pasar, ¿Verdad? ¿Dónde estaban los gritos? ¿Los terribles hechizos y la mutilación? ¿Los insultos? ¿Por qué demonios Astoria estaba tan feliz?

Porque Astoria sabe que Draco no la ha estado engañando con otra chica. Tan simple como eso. ¿Y quién no quiere un amigo gay?

Astoria se rió temblorosamente, abrazando a Draco. "Te asusté un poco ¿Verdad?" le preguntó.

"Sí, me asustaste" dijo Draco. "El acontecimiento del año"

"Lo siento" dijo ella tímidamente. "Nadie jamás…había terminado conmigo"

"Me di cuenta" murmuró.

Astoria suspiró. "Se supone que somos la pareja perfecta, Draco" dijo.

"Hmm…"

"¿No le has dicho a nadie? ¿Verdad?" preguntó, sintiéndose orgullosa de ser la primera en enterarse.

"A nadie" dijo Draco con honestidad. Porque él no era gay. Así que no tenía la necesidad de decírselo a nadie. Astoria tenía la habilidad para hacerlo decir lo que ella quería oír.

"¿No vas decirlo?" preguntó.

"Nunca" murmuró Draco, negando con la cabeza.

"¿Entonces qué? ¿Te vas a esconder por el resto de tu vida?" preguntó, pensando sobre todos los derechos gay y la libertad.

"Um… sí" dijo Draco. "¿Qué hay de malo con eso?" Además lo que tenía con Potter no era serio, era algo a corto plazo. Cuando el encanto terminara, Draco volvería a salir con chicas. No había ningún problema.

"Hmm…" murmuró, soltando a Draco "¿Quién es él?"

"Sí, claro" murmuró, por fin poniendo los ojos en blanco ahora que sabía que Astoria no lo iba a hechizar.

"Vamos, dime" le insistió, dándole un ligero codazo. "Dime"

"Nos estamos escondiendo ¿Recuerdas?" dijo.

"Pero soy yo. Puedes decirme cualquier cosa," dijo ella. "¡Dime quién es!"

"Stori…"

"Draco…"

Draco resopló, indignado. "Me voy" dijo, dando fuertes pisadas al salir de la habitación.

Astoria corrió tras él. "Entonces te perseguiré hasta que lo averigüe" dijo.

Oh… ¿Creían que Astoria estaba bromeando? No, no estaba bromeando.