Para: Quinesob.
Fandom: Katekyo Hitman Reborn!
Personajes: Gokudera Hayato, Hibari Kyoya & Uri. Mención de Tsuna.
Género: Insinuaciones de Romance.
Rating: T.
Advertencias: Shonen Ai. 1859. Un poco de Occ.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no es mío. Es de Amano Akira-san.
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Ayudando a un Herbívoro.
¿Qué alguien, cualquier herbívoro le diga qué es lo que le ha pasado al herbívoro rebelde para que esté así?
Para que esté a mitad de la azotea de la escuela, hincado, con una expresión afligida y unas evidentes ganas de ponerse a llorar en ese mismo instante porque él no es así.
Gokudera Hayato no es tan débil y está seguro que primero muerto que dejar que alguien lo vea de esa manera tan vulnerable y lamentable. Pero entonces, ¿qué ha pasado para que esté así?
¿Algo relacionado con su preciado "Décimo" o alguno de los otros herbívoros, o qué? Que alguien se lo explique porque sencillamente no lo entiende.
Ese no es el herbívoro que siempre lo desafía y que busca pelea constantemente con él aunque sepa que no lo puede vencer. No es la Tormenta orgullosa y furiosa que tantas veces llama su atención y lo divierte de vez en cuando con sus no tan absurdas ocurrencias o comentarios.
Ése, sencillamente no es Gokudera Hayato así que se acerca a él para averiguarlo, para preguntárselo y saber qué es lo que le pasa porque aquello lo inquieta más de lo que pensó.
- Herbívoro. –le dice tras su espalda, obteniendo una reacción inmediata de su parte.
- Ahora no, H-Hibari… -se pasa el brazo por la cara para limpiarse las lágrimas que tiene y el prefecto no las vea, permaneciendo en el mismo lugar aunque eso sí, agachando ligeramente su rostro.- Déjame en paz, ¿quieres?
Pese al pedido, Hibari lo sigue observándolo en silencio, escuchando los tenues sollozos que el Guardián no llega a acallar.
Con eso, es claro que algo le pasa aunque no se lo quiera decir.
- Gokudera Hayato, ¿crees que soy idiota o por qué me estás subestimando? ¿Quieres que te muerda hasta la muerte, herbívoro?
El italiano no dice nada, muerde su labio inferior con más impotencia y sentimientos encontrados al ver que no puede hacer nada en esa situación y todavía tiene que estar escuchando las palabras del prefecto y soportar su presencia. Aquello es suficiente para él, estalla.
- ¡Es que yo…! –alza su vista para verlo, cayendo de sus ojos un par de lágrimas que no puede contener más.- ¡Uri y yo peleamos ayer, y él no ha regresado a casa! ¡S-Sé que sus llamas no tardarán en apagarse y… tengo que encontrarlo, aunque no quiero molestar ni preocupar al Décimo o Yamamoto con esto!
Es todo lo que dice, acallando otra serie de sollozos que quieren escapar de sus labios.
Así que es eso.
Kyoya se permite un ligero, casi imperceptible suspiro ahora que lo sabe. Con que ese es el motivo por el que el herbívoro está así. Una pequeña sonrisa curva sus labios al saber que no es tan grave u otra cosa más como había imaginado en un principio.
Da un paso hacia él, y con un semblante serio le dice.
- Sentado ahí y llorando de esa forma no lo vas a encontrar, herbívoro.
- ¡N-No, no estoy llorando, idiota! –se defiende, poniéndose de pie para estar a su altura.
- ¿En serio? –lo mira fijamente sin llegar a convencerlo ni un poco.- Entonces, vamos… busquemos a tu gato.
Gokudera no sabe si son sus palabras o el indicio de sonrisa que Hibari le muestra lo que lo sorprenden y hacen que un ligero sonrojo adorne sus mejillas debido a la sorpresa, claro.
Porque, ¿Hibari Kyoya acaba de decir que lo va a ayudar a buscar a Uri?
Eso no se lo esperó nunca, aunque tampoco tiene opción.
- ¡Bien! –dice "molesto", dando un par de pasos hacia adelante para que no note éste.- ¡Haz lo que quieras!
Hibari vuelve a sonreír de medio lado, pues ése sí es el herbívoro rebelde que conoce.
Los dos dejan la escuela y se dirigen hacia donde la Tormenta vive pues fue de ahí de donde se fue Uri.
En el camino, Gokudera le cuenta con más lujo de detalles cómo es que sucedieron las cosas y el prefecto no deja de decirle que fue su culpa por la forma en la que lo trata así que discuten un poco y casi llegan a sacar tanto dinamitas como tonfas, aunque al final se contienen.
No están ahí para pelear entre ellos ni tampoco para perder el tiempo de esa forma.
Por suerte, por fin llegan al departamento del italiano.
- Aquí es… -le dice de pronto al detenerse delante de una puerta.
Hibari mira a su alrededor, buscando alguna pista sobre el mínimo pero no ve nada.
- ¿Y dices que salió por la ventana y ya no regresó?
- Sí.
- Quiero entrar. Abre la puerta, herbívoro.
Una venita aparece y palpita en la sien de la Tormenta al escuchar su petición y la forma en la que se lo pide.
- Al menos di "por favor" y no te invites tú solo. –murmura entre dientes, sacando sus llaves para abrir.
Hibari entra sin más, buscando la ventana por la que el herbívoro le ha dicho que Uri se fue.
- Iré a ver si no hay indicios de que ha venido… -se encamina a la cocina sin reparar mucho en lo que el de ojos azules hace.- Uri… ¿estás aquí?
El prefecto mientras tanto observa la ventana abierta, asomándose por ésta y viendo algo que llama su atención.
- Parece que no ha veni… ¿Hibari?
Cuando Gokudera vuelve a la sala un par de minutos después, no lo ve por ningún lado.
- ¿Es esto alguna clase de broma? –espera unos segundos y no obtiene ninguna respuesta de su parte ni ningún otro sonido por lo que se enoja.- ¡Hey, Hibari! ¿Dónde diablos estás?
Comienza a buscarlo en su cuarto, en el baño y también en el patio pero el prefecto no está en ninguna parte lo que se le hace más extraño. La idea de que se haya ido pasa por su mente pero en ningún momento escuchó la puerta abrirse o cerrarse.
- ¡Ese idiota!
Lo que Hayato no sabe es que Hibari ya no está en su departamento porque ahora sube por la escalera de incendios que vio a un costado de la ventana hasta llegar a la azotea del edificio. No sabe si el herbívoro busco ahí, pero él mismo quiere echar un vistazo y comprobarlo con sus propios ojos.
Cuando llega ahí, se encuentra con el lugar vacío sin ningún herbívoro a la vista pero eso no significa que el mínimo no esté ahí.
Observa todo el lugar algunos minutos hasta que un sonido atrae su atención. Si no se equivoca, eso ha sonado como un maullido frustrado así que se encamina hacia allá.
Justo sobre una montaña de ropa en una canasta es que divisa al gato de Gokudera Hayato, acostado y estirándose un poco.
- ¿Qué estás haciendo aquí, pequeño herbívoro?
Al escuchar su voz y oír sus pasos, Uri alza la vista y trata de escapar al reconocerlo.
- Espera, ¿a dónde crees que vas?
Con lo que Uri no contaba era con que el Guardián de la Nube sería más rápido que él y ahora ya lo había atrapado.
- El herbívoro te ha estado buscando. –le dice, viendo como éste trata de zafarse y rasguñarlo si hace falta para huir de su persona, dándose cuenta el prefecto que sus llamas rojas casi desaparecen.- Si no vas con él para que te alimente puede que no lo vuelvas a verlo nunca.
Uri mira hacia otro lado, ignorándolo al no quererlo escuchar. Parece que está enojado con algo relacionado a la Tormenta o eso supone con su actitud.
- Eres igual de caprichoso y orgulloso que el herbívoro. –suspira cansado ante eso.
- ¡Miau, miau, miau!
- De acuerdo. –lo baja al piso al pensar en otra cosa.- ¿Quieres probar un poco de éstas?
Su Anillo emite Llamas moradas y Uri lo observa con curiosidad.
- Sé que no son Llamas de Tormenta pero al menos puedo hacer que tus flamas no se apaguen y se propaguen hasta que quieras regresar con él.
El mínimo asiente de acuerdo con esa respuesta y se acerca para lamer sus Llamas de Nube, avivándose de nuevo sus llamas de Tormenta.
- ¡Miau!
Ahora está feliz y lleno de energía como siempre, restregándose en las piernas de Hibari mientras maúlla a su lado y él le acaricia la cabecita.
El gato del herbívoro rebelde no le desagrada, regalándole incluso una pequeña sonrisa.
Hora y media después, Hibari vuelve al departamento del herbívoro y llama a su puerta.
Al verlo, Gokudera le grita.
- ¿Dónde diablos se supone que estás, Hibari? ¡Pensé que me ibas a ayudar a buscar a…! -sus palabras quedan inconclusas al ver a su caja animal en su hombro. - ¡Uri! ¿Dónde estás? –unas lágrimas de felicidad quieren salir de sus ojos al verlo.- ¡Te he estado buscando! ¡Ven aquí!
- ¡Miau!
Su compañero mira hacia otro lado, ignorándolo por completo.
- ¡Tú! ¡Maldito! –gruñe, centrándose en la sonrisa burlona que el prefecto pone.- ¡Qué!
- ¿Ves? Por eso no te quiere, herbívoro.
- ¡Ja! –se cruza de brazos.- Y a ti, sí, ¿no?
- ¡Miau! –el mínimo le lame la mejilla, maullando feliz ante la mirada atenta de ellos dos.
- Ahí tienes tu respuesta, herbívoro.
- ¡Malditos! –gruñe molesto, pensando que los dos se han puesto en su contra.
Pero no es eso.
Simplemente Hibari sabe atender las demandas de Uri, lo trata bien y lo acaricia sin gritarle ni decirle de cosas.
Y eso, es lo que necesita Gokudera Hayato aunque no lo pida, porque él también es como Uri; un pequeño gatito que rasguña y le gruñe a todo aquel que se le acerca a excepción de Sawada Tsunayoshi.
Sólo quizá, y si el herbívoro puede ser así de dócil y "lindo" no estaría mal estar ahí para acariciarlo y domarlo un poco.
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Y aquí está la quinta viñeta que corresponde al 9 de Abril; el día que me rendí al no llevar ni siquiera la mitad de las palabras :S
Tengo una entrada más de dos drabble's que mañana mismo subiré.
Muchas gracias a Liza Kandeyna, Camily-chan di Vongola, Princesa 1859 e Iza-san por sus lindos comentarios. Nos vemos mañana ;)
