¡Hola! :) Aquí estoy de nuevo. Estos días estoy inspirada :3 Quiero agradeceros los reviews, realmente animan ^o^ y también hacer un llamamiento a aquellos que leen pero no comentan, e incluso ponen la historia en favoritos sin decir nada. Por favor, comunicadme de alguna forma que me leéis T^T De todas formas, ¡espero que os guste este segundo fragmento! Que por cierto... Dejamos un momento a Watson y nos vamos a visitar a Sherlock :3

¡Bye!


Molly echó un vistazo crítico a su alrededor. Tras asegurarse de que no había nadie cerca, empujó la puerta y se metió dentro del piso para luego cerrar rápidamente. Nadie podía verla si quería que todo saliera bien.

─Buenas noches ─dijo en voz alta mientras colgaba su abrigo en el perchero. Abrió la luz y al instante pudo ver a Sherlock, sentado en el sofá y mirando fijamente la pared.

─Buenas noches, Molly.

Entonces la mujer se dio cuenta de que el abrigo de Sherlock, colgado al lado del suyo, estaba húmedo. Se acercó a él y meditó las palabras que iba a decir:

─ ¿Has salido, Sherlock?

─Hmmm ─fue la respuesta que obtuvo.

─Sherlock ─le llamó de nuevo─. Hazme caso.

Solo entonces el detective se dignó en apartar la vista de la pared y clavar sus ojos azules en los de Molly.

─¿Has salido? ─repitió ella sentándose en el brazo del sofá, con las manos en el regazo─. Tu chaqueta está empapada.

─Muy aguda. Sí, Molly, he salido ─Sherlock se levantó y dio un par de vueltas por la habitación. Era el pequeño apartamento que había alquilado para esconderse tras fingir su muerte. Solo Molly conocía su secreto. Era la única en la que podía confiar.

─Quedamos en que no saldrías hasta que estuviera todo arreglado, ¡es peligroso! ─le recriminó ella.

─También quedamos en que tú vigilarías a John y procurarías que estuviera bien ─Sherlock arqueó las cejas en expresión reprobadora.

─Y eso es lo que hago ─replicó Molly─. Le vigilo a todas horas. Está… Bien.

─No, no lo está ─la cortó él, tajante. Sin duda, su escapada al exterior había sido productiva. Se había dedicado a perseguir a John, obviamente. Tenía que comprobar que estaba bien, después de todo el daño que le había causado. Todo lo que estaba pasando al médico era culpa suya. Sí, había salvado su vida, pero Watson no hubiera corrido peligro si no se hubiera hecho amigo suyo y se hubiera convertido en el punto débil de Sherlock. Así que, en resumidas cuentas, Sherlock se sentía culpable.

─Vuelve a utilizar su muleta, así que el daño psicosomático ha vuelto, cosa que indica que su estado de ánimo ha caído en picado ─señaló─. Ojeras muy marcadas, no duerme por las noches: estrés postraumático. Además, su psiquiatra está realmente desesperada, ergo no ha progresado mucho ─Holmes se disponía a seguir enumerando indicios del mal estado de John, pero Molly le interrumpió.

─Ya, ya lo he entendido ─dijo, vencida. En el fondo lo sabía. Ella podía detectar cuando alguien estaba mal e intentaba parecer feliz. Lo había visto en Sherlock antes de su falsa muerte, y lo había visto en John ahora. Pero no podía decirle al detective que su mejor amigo estaba fatal por su culpa, porque Sherlock no dudaría en salir a la calle y exponerse a los peligros que aún le acechaban.

En fin, ahora ya daba igual, porque Holmes ya había dado el paso y lo había descubierto por su cuenta.

Por una parte, estaba satisfecha de ver un poco más allá de la coraza de hielo a la que Sherlock la tenía habituada. Sabía que él lo estaba pasando realmente mal mintiéndole al que había sido y era su único y mejor amigo. Recordó como, tras mucho insistir, Sherlock confesó lo horrible que había sido presenciar como John se derrumbaba delante de su falsa tumba y le pedía un milagro.

Que estuviera vivo. Bien, el caso es que lo estaba, pero no podía decírselo. Al menos, no de momento. No hasta que volver con él no supusiera ponerle en peligro otra vez.

─¿Qué vas a hacer? ─preguntó Molly finalmente.

─No puedo hacer nada. ─contestó Sherlock tras unos instantes de silencio. Luego le deseó unas buenas noches y se retiró a su habitación.

Se sentó sobre la cama y se revolvió el pelo con ansia. Estaba harto de estar encerrado en ese apartamento y de seguir fingiendo que estaba muerto solo porque algunos aliados de Moriarty podían estar aún al acecho. Quería salir y gritar el mundo que estaba vivo. Y que John lo oyera, que supiera que los milagros se cumplen.

La soledad es lo que tengo. La soledad me protege- había dicho una vez. No. Los amigos protegen a la gente- había replicado John. En ese momento se dio cuenta de cuanta razón tenía su amigo. La soledad, que en teoría le protegía, le corría por la sangre como veneno, le emponzoñaba el corazón, no le dejaba vivir en paz; era como una armadura de hierro que le asfixiaba lentamente.

Watson le había dicho que era un héroe y el mejor hombre que había conocido jamás; y él se lo pagaba haciéndole sufrir, obligándole a pensar que estaba muerto y que nunca regresaría.

Cogió el violín y se acercó a la ventana para contemplar la lluvia caer sobre el asfalto.

Era una de aquellas noches especiales en las que compondría una melancólica canción.


Espero traer el capítulo 3 pronto, donde volveremos con John y sus (reales) paranoias :3 Y eso, que si leéis, hacedmelo saber, sea en review o en mensaje. Lo que queráis. Aunque sea un simple "hola" xDDDD

Estos capítulos han sido muy lentos, pero pronto empezará la acción... Espero.

¡Besos!