¡Hello! Siento la tardanza, pero aquí estoy de nuevo n.n
Gracias a todos por comentar y manifestaros. Sin vuestros comentarios, hace tiempo que habría dejado de escribir :3 Kiarah, me alegro mucho de que te hayas hecho una cuenta solo para comentarme, ¡gracias! por cierto, mi intención no era decir que Sherlock no puede confiar en John, sino que Molly es la única en la que puede confiar sin ponerla en peligro, jajaja. Tendré que arreglar la frase. Gracias también LackyChan, RoSavery, etc. ^o^
Un saludo a todos y espero que os gusten los siguientes capítulos~ Os dejo con el 3 ^^
No quiero hacerlo, pero es inevitable. Cada vez que salgo a la calle me giro de vez en cuando, vigilo las esquinas y los lugares apartados. En vano, claro. Y aún sabiendo que me espera una decepción, sigo esperando ver una mirada azul que destaque entre las demás.
Quizás estoy loco. Sí, es lo más probable. Pero podría jurar que no estoy solo, que en alguna parte Sherlock sigue conmigo. No se lo he contado a nadie por miedo a que me tomen por chiflado. Es una sensación que nadie más puede entender: la de notar a otra persona cerca sin verla ni saber de ella. No son los sentidos los que me indican que está cerca, es… Una intuición. Sé que es imposible, pero ahí está.
Y por eso sigo esperando.
Me dejo caer en la silla del bar. En esta misma mesa dije por primera vez eso de ¡No soy su cita! que luego repetí innombrables veces, sin éxito. Daría lo que fuera por poderlo decir otra vez, pero ya no tengo mi otra mitad, la que me miraba con una media sonrisa divertida cuando me exasperaba.
Por un momento me pregunto qué se ha hecho del soldado John Watson, el que resistía situaciones extremas de la guerra. Antes no me dolían ni las balas, y ahora una sola lágrima puede destrozarme el corazón. Como la que derramó Sherlock desde la terraza de St. Barts. Sí, creo que fue allí donde el Soldado Watson murió, asesinado por la tristeza.
Aquí, en este bar, espiamos al asesino de nuestro primer caso juntos. Bueno, Sherlock lo hizo mientras yo comía. Como ahora no tengo hambre (nunca tengo hambre, ni sueño, ni ganas de nada) me dedico a mirar a través del cristal. Es de noche, llueve, hace frío y apenas hay nadie fuera.
Precisamente por eso lo veo. Ahora sí que no tengo ninguna duda. Es real. En aquella esquina, un retazo de bufanda azul. Me levanto de un salto y me abalanzo hacia el exterior, ignorando la lluvia cayendo sobre mí, empapándome, corro resbalando una y otra vez con los charcos, entre los coches y los taxis que frenan al último segundo para no atropellarme, grito en silencio su nombre, porque sé que hay alguien ahí, sé que alguien tiene que escucharme, sé que mi corazón no me engaña.
─ ¡Sherlock!
Tumbo la esquina donde he visto la silueta. La calle, sumida en la penumbra, está desierta. Solo algo llama la atención. Un punto en medio de la nada. Me acerco hacia allí dando tumbos como un títere sin cabeza. Cuando llego, me dejo caer de rodillas y estrujo la bufanda azul entre mis manos. Sí, es real. Puedo tocarla. Está caliente. Hace pocos minutos estaba protegiendo el cuello de alguien. Si me la acerco al rostro puedo sentir su olor.
─ ¡Sé que estás aquí! ─grito. ¡Sé que estás vivo!
Echo un vistazo a mi alrededor rápidamente. No hay nadie, pero no puede haber ido muy lejos. Rastreo las calles contiguas en busca de cualquier señal, pero Holmes sabe cómo huir sin ser visto.
Pero ¿por qué?
¿Por qué se niega a volver a la vida... A volver conmigo?
Es como si pudiera volver a oírla. Esa despedida que sonaba a sentencia. Goodbye, John.
Tengo que reconocer que este capítulo me gusta especialmente. La imagen de John bajo la lluvia me parece muy tierna :3
Un saludo especial a Aida, que me ha preguntado de qué iba mi fanfic y la he spoileado sin querer xDDDDDDDDDDDDD. Sorry ;_;
¡Gracias por leer y nos vemos pronto!
