SECRETOS DE NUESTRAS ALMAS.

Resumen: Antes y durante amanecer. Ella creía ser única, así le habían hecho pensar y de esa forma la llamaban –Izel- a pesar de ese no ser su nombre. Por otra parte, para Edward, Bella también era única, su marca personal de heroína, pero sus destinos se volvieron a unir y se dan cuenta que no era del todo cierto. No solo son parecidas… son físicamente idénticas y más en común de lo que aparentan. Pero la inclusión de esta misteriosa chica en la vida de Bella traerá consigo una serie de secretos a esclarecer.

Disclaimer: Twilight, y en este caso el contexto de Amanecer pertenecen a Sthephenie Meyer… la trama, ficción y personajes agregados son míos.

Solo dile: NO AL PLAGIO.

.------------------------------------·------------------------------------.

Capitulo II: Mi Ángel Personal

Bella POV.

Estaba en mi habitación con Edward. Como siempre el había venido a hacerme compañía y a velar de mis sueños, pero esta noche no todo estaba tan calmado como de costumbre…

·

Después de que aceptar casarme con Edward, anunciar nuestro compromiso y dejar la organización de la boda en manos de la demoníaca y torturadora hermana de mi novio -y por supuesto mejor amiga- Alice, junto a mi cariñosa y maternal suegra Esme, todo mi mundo dio un total y contundente cambio. Mi añorada y estimada vida despejada ya no es más que un simple recuerdo... más parecida a un sueño que a algo real. Todo a mí alrededor pareció perder sentido o relevancia cuando se trataba de la boda.

Ya hace más o menos un mes me había graduado en la preparatoria. Se suponía que iría a la universidad junto a Edward, pero yo sé que por ahora eso esta muy lejos a ser parte de mis planes.

Cuanto extraño a mi antiguo y valioso –sentimentalmente- Chevy monovolumen, del cual mi adorado futuro esposo -¡que extraño es pensarlo siquiera!- me ha separado despiadadamente. Edward había insistido en hacerme pagar mi promesa de dejarlo comprarme otro auto al mi viejo auto pasar a una mejor vida, el cual obviamente lo ha elegido él.

Un Mercedes… ¿Guardián? No me importa mucho en realidad.

Lo que no soporto son las miradas insistentes que todos fijan en mí al pasar. Al principio pensé seria por la aproximación boda y los chismes que habían desembarcado esta -¡incluso se rumoraba que estaba embarazada!, si claro, como si fuese posible-, pero luego noté que las contemplaciones se enfocaban en mi reluciente y nuevo auto negro. Genial, más atención…

Al menos no me miran a mí realmente, pensé.

¡¡¡Como extraño mi Chevy!!! Con este llamaba la atención pero por lo aparatoso que era…

Con todo, no se en que momento deje de tener conciencia del tiempo y la fecha, algo extraño para alguien que esta pronto al día de su boda. Claro que Alice se encarga de recordarlo, no solo a mí, sino a toda la familia. Los preparativos realmente la tienen extasiada. Pero no le presto demasiada atención; con tantas dedicaciones, palabras, decisiones, movimientos… el que me mantenga en cuenta regresiva no me ayuda en nada.

Pero igual no evita que estos días me hayan dejado agotada. Últimamente Alice casi no me deja en paz; y ha esto sumado que me he sentido algo extraña, como ansiosa por algo que, siento, no tiene que ver con mi pronto matrimonio. Como un presagio de algo desconocido pero significativo que siempre he sentido que me hace falta…

Nunca lo había contado, pero desde niña sentía como un vació en alguna parte de mi, algo que me faltaba o fue alejado de mi, y que de cierta forma tuvo que ver con que yo me convirtiera en una chica introvertida y de pocas palabras pero que se sentía incompleta y observaba mas allá buscando hallar lo que, sin saber, había perdido. Pero deje de tomarlo en cuenta pues creí que seria tan solo el sentimiento de una hija única de padres separados con una madre atolondrada que siempre andaba buscando algo más de la vida. Tal vez eso fue, la parte de Renee que no salía al exterior en mí, pero reclamaba su sitio en mi persona. Así que trate de vivir lo más normal que pude. Igualmente este sentimiento lo quise canalizar de cualquier forma, por lo que pensé también que fue por la falta de mi padre junto a mi, pero cuando llegaba a Forks, el… dolor, si dolor, se intensificaba esparciéndose más aún en mí. Por eso evite regresar a Forks por mucho tiempo, no solo el pueblo era frió y… verde, mucho en vez de ser por la monotonía, era por la tristeza que me causaba.

Pero regresar a forks fue necesario.

Solo que esta vez encontré algo distinto que calmaba esa intranquilidad: a Edward, que pasó a ser el centro de mi universo y llenar el espacio de cada sentimiento.

Pero ahora los planes no nos dejan suficiente tiempo para nosotros.

Por lo menos, queda el consuelo que la noche esta total y completamente reservada solo para Edward y para mí, ya que logramos hacer una especie de trato –básicamente con Alice- en que pasado el crepúsculo no existe más mundo alrededor para nosotros que el uno y el otro. Tomando en cuenta de que Alice no tiene más opción de permitirme descansar, también conseguimos a la vez –no sin mucho esfuerzo- dejarnos un tiempo para ambos…

En nuestros pequeños instantes juntos vamos a nuestro claro o paseábamos por el bosque o algún lugar de forks y sus alrededores, lo que sea para aprovechar el tiempo, que por lo general lo pasábamos sin… hablar.

Entre besos, caricias y susurros cargados de un mismo amor infinito, mi deseo por estar con él aumenta cada vez más y el no hace mucho por evitarlo, hasta que su ruin autocontrol hace apto de presencia echándolo todo a perder. Cuando nota que casi mi corazón sale del pecho y a mi respiración y cordura desapareciendo, se aparta y se limita a abrazarme y acariciarme inocentemente.

¡Que frustrante!

Pero mientras esté entre sus brazos, sigo sintiéndome completa, plena… feliz.

Debo admitirme a mi misma que pasado el tiempo la idea de ser oficialmente una Cullen, siendo la esposa de Edward, cada vez se me hace más fascinante. Aunque no lo diga jamás. Sin contar el recordar nuestro pequeño pacto, el afirmar que "lo intentaremos" me hace sentir más que ansiosa.

Sin embargo no es ni en parte la razón por lo que me cautiva la idea de casarme con Edward.

Él es mi devoción, mi ser, midestino, mi… vida.

Simplemente el hombre perfecto.

…Seria demasiado insensible si no estuviese encantada por casarse con él.

·

Esta noche en mi cuarto, acostados en mi cama, detrás de otra sesión de besos, mimos, adulaciones y caricias. Una de sus manos se escabulle recorriendo de mi cintura a mis caderas llegando a palpar fortuitamente mi área abdominal, volviendo a la misma travesía; manteniendo la otra acariciando una de mis mejillas sonrojadas, la cual no estaría segura si sea por timidez o… algo más.

Se separa de mi, como siempre y se queda mirándome con esa profunda y cautivadora mirada que hace a mi corazón latir extasiadamente.

Aun no me acostumbro al efecto que causa en mí, me pregunto si pasara unos 100 años aun siendo humana, alguna vez o en cuanto tiempo tardaría para dejar de reaccionar de forma tan vergonzosa frente a él. Claro, él al notarlo, lo único que hace es sonreír seductoramente, provocando nuevamente tan solo empeorar mi situación.

Recordando mi necesidad de respirar, inspire y exhalé profundamente tratando de calmarme, pero esto fue aun peor pues se escuchó como un jadeo.

Suspire derrotada. Nada podría calmar esta faena sin antes por lo menos empeorarla.

-¿en que piensas?- me susurro al oído Edward, haciéndome estremecer.

Ya me lo esperaba yo, nunca podrá superar esa frustración por no conocer mis pensamientos. Sonreí irónicamente mientras desviaba la mirada.

-En lo estupida que soy- confesé resumiéndolo.

-No lo creo… -lo mire recelosa, mientras él se alejaba un poco para mirarme- Sabes que eres adorable- digo acariciando mi mejilla y yo solo rodé los ojos ignorando el insistente tamboreo de mi corazón ante su tacto.

Iba a protestar, pero Edward me cayó con un tierno beso en los labios que me hizo desfallecer, nuevamente.

¿Que iba a decir? No lo recuerdo…

¿Donde estoy? No tengo idea…

¿Quién soy? Esto se esta poniendo tenebroso… pero por alguna razón no me importa…

¡Ah ya!

Y exactamente cuando lo recordé… el objeto de mi amnesia se separo de mí. Yo iba a rezongar entonces me di cuenta de otra cosa de la que también me había olvidado: ¡respirar!...

Escuche una pequeña risa musical y me fije hacia ella. Edward sonriendo encantadora pero burlonamente hacia mí.

-respira Bella.- hice un gesto de supuesto enfado pero mas bien pareció algo infantil, Edward volvió a reír- ¿que voy a hacer contigo mi amor?.

Me dijo antes de depositar otro pequeño y casto beso en mis labios. Muy pequeño para mí gusto. Giró por la cama quedando a mi lado, pues antes estaba ligeramente sobre mí.

-duerme Bella, has tenido un día muy largo, debes estar cansada.

Lo mire con derrotada, si tiene razón pero…

-no me importaría agotar más mis energías… contigo.- dije mientras me giraba sobre él apoyando mi cabeza en su pecho.

Lo sentí tensarte completamente a mi lado lo que me extraño… hasta que me di cuenta de mis palabras, apreté los ojos fuertemente y no pude evitar sonrojarme… como siempre.

¡Genial! Mejor me preparo para otra charla moralista sobre lo que esta bien y lo que esta mal, mi seguridad y mi alma… -pensé para mi misma mientras lo mantenía abrazado por la cintura ocultando mi cara en su duro pecho. Inspire profundamente tratando de calmarme. Afloje los ojos cuando sentí su embriagadora fragancia golpear intensamente mis sentido, y volví a soltar el aire contenido en un sonoro suspiro.

Lo sentí temblar, y por un momento pensé que su rabia se había intensificado por lo que ahora temblada de coraje. Pero luego escuche el musical sonido de su risa, así que gire para encararlo.

¿Por qué esta riendo?

-nunca dejas de sorprenderme Bella.-digo en una hermosa sonrisa que casi me hace volver a sufrir amnesia. Acerco un poco su cara a la mía y me beso nuevamente.

Esta vez debía recordar, por lo menos, respirar para así lograr disfrutar del momento.

Me acerque un poco más a él, moví mis manos desde su cintura hasta llegar a su pecho pasando por su cuello por un momento y seguir el trayecto hasta su cara. Me aferre a los lados de esta mientras me acomodaba un poco más para tener más acceso a sus besos, quedando casi encima de él. El me tomo por la cintura fijando sus manos por debajo de la tela de mi vieja blusa holgada, acariciando delicadamente pero cautelosamente esta parte de mi cuerpo para luego bajar hasta mis caderas y subir nuevamente. Paso sus frías y suaves manos por mi espalda siguiendo con sus caricias mientras yo atrapaba sus revoltosos cabellos entre las mías.

Edward dejo escapar un suave y reprimido gruñido y yo no supe más de mí. Sentí un vivaz y ágil movimiento que me avisaba que nuevamente esta acostada en la cama quedando él encima de mí.

Respira Bella, respira Bella, respira Bella… ¡tú puedes!…

Mmmmm…

Me aferre con mayor fuerza a su sedoso y rebelde cabello hasta un punto con el que, estoy segura, hubiese lastimado a un humano…

...menos mal que Edward no lo es…

Por mayores intentos que hiciera para mantener mi respiración y conciencia, no lo lograba.

Edward rió aun entre mis labios… genial ahora se ríe de mí…

Inspiro profundamente separándose lentamente. Lo mire con la determinación de reclamarle o al menos preguntarle de que se reía. Pero a penas mis ojos chocaron con los suyos… toda molestia, o intento de esta, se esfumo al igual que cualquier memoria antes existente… solo quedamos el, yo y lo profundo de sus ojos de fuego derritiendo el chocolate de los míos.

¿Por que cada vez tiene mayor efecto en mí?

Pensé que al pasar del tiempo me acostumbraría a su presencia, su esencia, su belleza, su… perfección.

Me equivoque.

-Bella… -decía mi Dios perfecto en su suave y ronca voz, me sonrió de medio lado y me sentí desvanecer. - …respira.

¡Ah! Era por eso… Suspire soltando todo el aire retenido. Desvié la mirada, si me mantenía mirándolo no podría volver a tomar el aire necesario. Definitivamente si no estuviera acostada en mi cama, estoy segura, mis piernas no hubieran resistido.

-Qué ridícula… -susurre para mí misma.

-Fascinante… -dijo acariciando con su mano mi mejilla forzándome a volver a mirarlo. Genial, ahora logró que me sonrojara- el mejor espectáculo que he podido apreciar.

-un libro abierto… ¿no?

Engancho más su sonrisa, y se acerco a mí para apenas rozar sus labios con los míos. Fruncí el ceño. Se acomodo a mi lado y me atrajo hacia él y cerré los ojos deleitándome nuevamente de su esencia.

-duerme tranquila, Bella.

-no creo poder dormir hoy. –dije mientras lo abrazaba en un gesto digno de una niña malcriada. Él rió por lo bajo.

-lo harás…

Bufé ante su determinación, en serio no tenía nada de sueño, además que extrañamente me he estado sintiendo ansiosa últimamente, aunque eso Edward no lo sabía.

…yo me encargare que así sea…

Me posiciono mejor para que reposara sobre su pecho en una forma en que quedara más cómoda y empezó a tararear mi nana al mismo tiempo que me acariciaba delicadamente el cabello.

-Tramposo –fue lo único que logré susurrar mientras sentía como el, anteriormente ausente, sueño iba ganando terreno.

Escuche una leve risita a lo lejos, pero me deje llevar por el hermoso canto de los Ángeles… o más bien de mi ángel personal.

Puede parecer algo irrelevante, pero es un punto de partida qe me parece importante…

Besos!

Yacko.

Dejan review?