Secretos de Nuestra Sangre
Cap. III: Manipuladora.
Los chasquidos de mis pasos retumbando en el silencio al pasar por las hojas secas y la tierra eran mis fieles compañeros en el rumbo de mi fingido paseo de medianoche, marcando mis pausados pero firmes pasos hacia aquel lago casi desértico al que pocos conocen y nadie más suele visitar.
Como las otras noches, llegue hasta estanque de aguas cristalinas que se veía iluminado con el fulgor de la plateada luna en su más alta visión de medianoche. Y como las otras veces me encontré con nada, además de los pacíficos sonidos naturales de los animales y elementos del lugar que no daban señal de ningún ser humano –o similar a este- que hubiese estado presente allí en horas.
Gemí de frustración.
Donde se encuentra esa maldita mocosa.
La fría brisa corría en mi dirección trayendo consigo la débil fragancia de esa compañía supuestamente inesperada.
Mi presa llegó, tal como lo planee.
Simule estar distraída, así que divagué.
Sabía que por más que me quedara allí no podía esperar a encontrarme con mi cómplice y auxiliar Maye, aunque sé que ella siente el llamado y la orden de aparecer, pero no lo hace. Y eso me llenaba de impaciencia. No me preocupa que algo le pasara a esa demente adolescente, sino es que la única posible razón de que no me haya obedecido debe ser porque su persuasión y salida es más dificultosa de lo que imagine.
Es muy difícil detenerla en contra de su voluntad. Y lo más extraño… ¿qué vale tanto el esfuerzo?
A su corta edad su mente y psiquis se ha desarrollado extraordinariamente al punto de competir con otros adivinos de mayor travesía. Entonces la están forzando más allá de sus alcances hasta el punto de no poder acabar con sus opresores.
Pero esta vez no parece una prueba o un entrenamiento para favorecer su madurar espiritual… La esconden por algo… y tiene que ver conmigo.
Si se hubiese encargado de dejarme alguna señal más clara para sacarme de dudas… no necesitaría dar muchas explicaciones, en realidad me importa poco lo que haga con su "vida" pero sé que ella no me mantendría tanto tiempo sin noticias sabiendo que me interesa saber lo que tenía que decirme. Al menos si sigue estando consciente.
Por un momento una inquietud me arrollo movida por mis intereses egoístas. La situación llega más allá de lo que sé y su llegada no se limita solo a salir de un lugar físico, es también uno más profundo… más complejo. Debe requerir de un dominio contra sí misma, una batalla con su propia mente… una huida del más allá.
Me estremecí. Ella me comentó esa posibilidad. No sería extraño, pero si más complicado.
Moví mi cabeza junto a mis hombros como tratando de desechar las nuevas incomodidades que se presentaron en mi mente y cuerpo. La encontraré y ella me dirá que vio en su visión antes de que se la llevaran. Ya estoy en eso.
Mire hacia el lago.
Desde que habíamos llegado a esta zona junto a la tribu y la comunidad, en una de nuestras caminatas de aburrimiento, le ordené que encontrara un lugar alejado, ajeno y escondido donde poder pasar el rato para entrenarnos a nosotras mismas.
Ella de inmediato y sin más se desplomo en el suelo, lleno de tierra y pequeñas rocas, sin reparar en sus ropas e incluso en el posible dolor que podría causarle ese arrebato, cerró los ojos y colocó sus manos firmes en la tierra rasgando parte de esta.
Se quedo allí durante unos segundos, totalmente ausente, sin moverse siquiera. Parecía una roca más confundida entre la naturaleza cuando de repente empezó a tambalearse enloquecidamente y decir cosas sin sentido alguno a las que no preste atención mientras la miraba todavía aburrida.
Estaba bastante tentada a cachetearla para que se apresurara antes que cualquiera de los idiotas que se hacen llamar guerreros se interpusieran buscando alguna pelea estúpida. Si bien, por lo general la idea no me molestaba, ya que es la única táctica que estos machos en celo usaban para acercarse a mí, manteniendo la esperanza de que si alguno logra impresionarme (cosa que nunca ocurría), o al menos aburrirme lo suficiente de peleas sin sentido, tendrían suerte de lograr pasar a entretenerme carnalmente en lo insuficiente que duran estos hombres poco útiles. Pero en ese momento no tenia ganas de nada, era uno de esos días en los que solo tenía ganas de destruir a pueblo entero y para evitarlo debía alejarme a un lugar tranquilo más o menos pasable.
Espere con impaciencia a que Maye saliera de su delirio o su llamada "charla con la naturaleza" por un instante en su máxima concentración, hasta que ella de repente dejo de balancearse desequilibradamente y abrió los ojos de golpe mirándome con una inmediata sonrisa exagerada levantándose apresuradamente y tomándome de la mano.
-¡Ya sé de un lugar! ¡No es tan lejos! Solo a unas millas… ¿No es magnífico…? Podremos ir cada vez que nos plasma… casi nadie lo conoce, y quienes lo hacen no lo visitan mucho… ¡que desperdicio! Que…
-Para ya de tonterías y camina con la boca cerrada –le dije cortante.
Con calor y de de mal humor no suelo ser nada sociable.
Ella solo me miro enganchando aun más su sonrisa y después cerrando teatralmente su boca pasando sus dedos de un extremo a otro simulando un cierre. Rodé los ojos y me solté de su innecesario agarre a mi muñeca y la seguí por el este desviándose de los caminos y pasando por terrenos irregulares sin marcas de alguna huella de pisadas anteriores.
Así llegamos hasta el pequeño lago cristalino rodeado de mucha vegetación y árboles que lo ocultaban de los indiferentes.
Maye aun tenia su enorme sonrisa per ahora sin mostrar ahora sus grandes dientes, ya que esta se toma muy literal cada palabra dicha. Así es mejor.
-Necesita un poco de arreglo, no podría acostarme entre tanta hierba con esos asquerosos insectos escondidos… ah y hay víboras con su nido cerca –le dije a Maye que asintió enérgicamente mientras me miraba con gesto victorioso y a la vez infantil que le caracterizaba.
Ella sabe interpretar mis palabras,
Finalmente no me molesto tanto el lugar, tenía calor y esta me guió hasta un lago limpio donde podría refrescarme sin las miradas pervertidas de los hombres del campamento.
.
Mire a mi alrededor… esa tarde con tanto calor me había calmado un poco la irritación al llegar hasta este lugar y tomar un baño en el agua fresca de lago.
Ahora no tenia calor, en realidad ¿que calor podría tener pasada de la medianoche? Sin embargo, eso no me molestaba, el agua me ayudaría con el plan que tenía desde hacía poco tiempo… que al mirar la estación de la luna me di cuenta se me estaba acabando.
Debía conseguir como fuera el lugar donde detenían a Maye… antes de la próxima luna llena, de ninguna manera no iba a seguir esperando otras noches más a que Maye logre llegar.
Y para eso mi plan ya estaba dando lugar desde ya varios días.
Para algo los hombres deben servir ¿no?
Aún me está siguiendo pero ahora estaba más cerca…
Me despoje lentamente de mis ropas: un simple vestido verde y mis botas desgastadas, quedando tan solo en una vieja camisola de tela blanca muy traslúcida con delgadas tiras que la sujetaban y mis sencillas pantis... todo muy –aparentemente- casual pero metódicamente escogidas para el momento.
Mi cabello caía suelto por sobre mi espalda y mi piel se erizaba al sentir el frio del agua... mejor. Mi introduje por completo en la laguna nadando suavemente cuidando que mi cabello se acomodara hacia atrás y luego hacia un lado.
No quería llegar hasta más lo profundo así que me mantuve a una distancia discreta de la orilla donde el agua me cubría justo debajo de mis pechos. Estaba aún más cerca. El agua era fría pero lo sentía aun más cuando salía de ella y el viento soplaba hacía mí, haciéndome estremecer totalmente.
-No deberías bañarte a estas horas con tanto frió Izel.- sentí un aliento cálido chocando contra mi cuello haciéndome estremecer nuevamente.
Sonreí para mis adentros… cayó en el anzuelo.
-Mmm… ¿quién lo dice? –le dije aun sin voltearme aunque sabía a quién le hablaba.
-por supuesto, lo escuchas de mí –dijo tratando de esconder su nerviosismo, sin lograrlo para mis sentidos desarrollados.
-No enfermaría así que…–le contradije volteándome por fin.
Lo encare inmediatamente mirándolo directamente a los negros ojos, bueno solo por un instante ya que este desvió los suyos inconscientemente sin poder resistirse a devorar con la mirada lo poco que quedaba al descubierto de mi cuerpo… tal vez no tan poco.
Note que estaba totalmente rojo.
… tal vez tiene calor.
Me acerque un poco a él. Este se sobresalto de mi movimiento poniéndose a la defensiva.
Hice una mueca de burla.
-No estamos en batalla Naúm… no hay nada que temer.
-En realidad me siento más seguro cuando sé que esperar de ti Izel… así… mmm… tan… calmada, despejada… das… -siguió este con dificultad, casi podría reírme sin control… pero tengo que controlarme.
Me fui acercando un poco más a él que se encontraba aproximadamente a un metro de distancia… a lo que él reaccionaba retrocediendo con cada paso que yo daba.
-¿A que le temes? ahora no me puedo transformar, o bueno, no veo motivo de eso, así que, ahora… solo soy una simple mujer.
-Precisamente eso temo –dijo por lo bajo y luego agrego aun mas bajo casi imperceptiblemente- y nada de simple… -dejo incompleto.
Yo mantuve mi cara indiferente. Mientras me acercaba más y este seguía alejándose hasta que vio que cada paso hacia la orilla descubría más de mi cuerpo, se detuvo en seco.
-Entonces ¿por que me has seguido Naúm? –pareció sorprendido de mis palabras regresando la vista a mis ojos.
-Yo… yo…-empezó a decir torpemente.
-No intentes negarlo, no solo hasta aquí, ni solo este día, me has seguido desde el último entrenamiento que tuvimos. No creo que pretendas vigilarme para encontrar un punto débil en mi ofensiva.
Se quedo callado mirándome directo a los ojos, no sin esfuerzo pues sus ojos parecían querer cobrar vida propia y dirigirse a otras partes mas interesante para ellos.
Esto podría hacerme sonreír triunfante: una de las razones por las que prefería combatir contra Naúm es que nunca se disponía a conseguir algo más de mí después de la lucha, sin importar quien ganase, que por lo general era yo. Eso hería su ego cada vez mas adoptándolo él como rencor hacia mí.
Su postura cambio ahora con determinación nos miramos retadoramente entre ambos, podríamos pasar horas de esta forma esperando que el otro se rinda, ataque o rompa el silencio. Es algo que solemos hacer utilizando este tiempo para analizar las situaciones y poner en claro sus ideas y que he notado que peculiarmente le relaja… mientras yo me permito divagar.
A pesar de sus grandes musculaturas, que su tamaño prácticamente me doble, que sea mayor que yo, y hasta que tenga un mayor poder al mío conferido entre los guerreros, nada impide que en el momento de batalla lo domine como si jugase contra un niño débil e inexperto, y eso es lo en realidad derrumba a Naúm: su orgullo.
Quería recuperar lo que le ha arrebatado una pequeña niñata recién convertida de apenas 18 años. Y aunque sabe que soy distinta, más ágil, más desarrollada y calculadora no desiste en su afán de alcanzar al menos una victoria –legítima- contra mí.
Pero esta noche era diferente.
A pesar de todo, él sigue siendo un hombre. Un hombre maduro que sabe lo que quiere y se controla todo lo que puede, pero al que sus necesidades también le rigen. Esto es algo muy ventajoso si algo se quiere conseguir.
-¿Serviría para que te relajes que sepas cuales son mis intenciones? –le pregunté pasando una mano por su cuello y su fuerte pecho, su mandíbula se desencajo por un momento, sus pupilas se dilataron entendiendo el mensaje, pero luego quito mi mano como si mi tacto le quemara y su expresión se volvió una máscara de dureza.
- No voy a caer en tu juego… amo a mi esposa y vamos a tener un hijo –yo solo embocé una pequeña sonrisa y continúe mirándolo con indiferencia.
Por supuesto que está casado, como cualquier hombre que llega a la edad madura que busca la estabilidad y seguridad. Ya casi llega a los 30 y se ha casado hace poco, justo después de mi transformación y no perdió tiempo en embarazar a su mujercita.
No tiene importancia: el matrimonio es tan solo un contrato de unión entre dos personas –o más, en algunas culturas- donde se aseguran un compañero de apareamiento y reproducción fijo bajo la aprobación de la sociedad.
Pero esto no impide que una de la partes desvíe su atención a otra persona distinta a su pareja.
Claro que Naúm es un romántico ridículo que se ha convencido de que ama a su esposa, por lo que le concede fidelidad total, hasta el punto de oprimir sus deseos hacía mí y atribuirlos a otras emociones, manteniéndose al margen durante bastante tiempo. Él no sería infiel… en situaciones ordinarias.
Con el avanzado y delicado embarazo de su esposa, sus privilegios se han forzado a tomar un prolongado "receso obligatorio". Pobrecito.
-Bueno… solo quería que te relajaras, no saber sobre tu esposa y su embarazo…–continúe inexpresivamente. Debo medir concienzudamente cada paso, pues sabe de lo que soy capaz y no me conviene que se dé cuenta de que lo estoy manipulando… debo dejarlo hacer todo.
-Que te traes entre manos Izel. Haz estado actuando distinto- dijo con total concentración. Le estaba costando resistirse, pues ya desde hace varios días le he seducido silenciosamente a sabiendas que me seguía… seguramente por órdenes superiores.
-Tal vez sabia que me observabas y eso me… altero un poco. -dije con voz ronca pegándome a él y pasando las manos por su cuello.
Estaba tenso. Deseoso. Su mirada se nublo ante el sentir de mi cuerpo "misteriosamente" caliente para estar en un lago helado. Ya lo tenía.
-Yo no… -puse un dedo sobre sus labios para silenciarlo.
-Shh, no te resistas a lo que deseas - le susurre acercándolo a mis labios a los de él cuanto pude mientras le acariciaba sensualmente.
- Po… ¿por qué? -Todavía se resistía dolorosamente… para él.
Lo miré a esos ojos inundados de fuego. Ya me estaba cansando, maldición.
-Tú me gustas - dije colocando mi mejor mirada de vulnerabilidad.
Eso lo sorprendió y lo desarmó… pero antes que pensará demasiado lo atraje a mí y lo besé con toda la pasión y el sentimiento profundo que pude fingir.
Sus labios eran gruesos y duros como todo su corpulento cuerpo, pero ya no pudo resistirse más. Me estrecho contra su cuerpo tan fuerte que me falto el aire y solté un gemido contra su boca. Eso lo incendió más y aprovecho la apertura de mis labios para introducir su lengua y batallar con la mía en una lucha de poder… igual que en el campo de batalla.
Sus manos fuertes me apretaban y yo aproveche su ajuste para dar un salto y enrollar mis piernas alrededor de sus fornidas caderas. El beso se volvió violento, ardoroso, salvaje… serviría el hecho de que no me resultara desagradable su pasión. Sentí sus caricias rudas e impetuosas por todo mi cuerpo, enloquecido me apretaba mientras mis músculos se ajustaban a los de él. Yo utilice todos mis conocimientos en los puntos débiles de los hombres, le tocaba en cuanto podía pero con tan poco espacio para desplazarme decidí estimularlo con el balanceo de mis caderas contra su dureza mientras le jalaba el cabello con toda mi fuerza. Él gimió y de repente pareció sentir muy incómoda la ropa pues la arranco de nuestros cuerpos como endemoniado. Si que estaba necesitado el pobre.
Los pedazos de tela quedaron flotando y luego se desparecieron, pero eso quedo en el olvido cuando sus caricias se hicieron más demandantes e intimas, haciéndome vibrar de ardor. Eche la cabeza hacia atrás gimiendo y el aprovecho para lamerme el cuello y los pechos vorazmente incendiándome mientras se hundía en mi.
Solté un gran grito de placer… Si. Vale la pena.
Me hizo el amor tan intensamente que de repente el bosque parecía estar incendiado y el agua estar hirviendo. Pero ni siquiera todo lo bueno que era fue suficiente para hacerme olvidar del plan que tenía meticulosamente ideado.
Etapa uno concretada. Seducido. Pensé mientras gemía cuanto me él gustaba, y él gruñía algo sobre cuánto me había deseado siempre.
Etapa dos… volverlo tan loco por mí que sea capaz hasta de matar a su familia si se lo pido.
…·…..
Bueno… después de tanto tiempo regresa la historia.
Con este capítulo podemos conocer la personalidad de esta hermosa y peligrosa extrañamente parecida a nuestra Bella.
Que les parece? Una arpía verdad… cuénteme.
Bss. Yacko.
