Yuki no Hana

Bien, estoy feliz de haber conseguido reviews, aunque tardasen en llegar, finalmente llegaron asique ¡GENIAL! He cambiado el rated a "T" por qué no aparece nada demasiado fuerte aún. Quizá más adelante lo vuelva a cambiar a "M" pero no sé, debo pensármelo. Bueno, siento la espera y aquí os dejo un nuevo capitulo! Os dejo leer.

Capitulo 4

Después de un largo sueño abrió los ojos. Se quedo observando el techo durante unos momentos y giro poco a poco su cabeza, observando la habitación en la que se encontraba. Era su casa. ¿Pero no estaba con Rukia?¿Había sido un sueño? En ese preciso momento se encontraba en el salón de su residencia, con sus hermanas sentadas en la mesita de té, observándole fijamente. Sostenían sobre sus, todavía, infantiles manos las tazas de porcelana blancas, dejando que el calor del té las calentase.

No decían nada, se encontraban en completo silencio, analizándole minuciosamente; cosa que le exaspero bastante. Paso sus grandes manos por su rostro, subiendo hasta su cabello y echándolo atrás. Ese sueño parecía tan real… es más, todavía podía sentir esas maravillosas caricias que le estaba proporcionando. Pero no. Ahí estaba, sentado en un futón que no había visto nunca…

-Ichi-nii, ¿te encuentras bien?- Ichigo alzo la cabeza para mirarla, pero no dijo nada.- Pareces fastidiado.

-Eh…si. Tuve un sueño y…

-Oh, soñaste con ella.

-¿Qué? ¿C-Como demonios….?

-Estúpido.- dio un sorbo a su té.- Lo sé porque esto si es un sueño.

-¿Qué?

-Despierta de una vez, baka.- hizo una pausa.- Estoy seguro que ahora mismo prefieres la realidad….

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Abrió los ojos lentamente, sin ninguna prisa. Ya entrecerrados, pudo divisar el fino rostro de Rukia, quien seguía acariciando su rostro tranquilamente. Parpadeo suave dos veces y comenzó a despertar. La morena se percató de que Ichigo había despertado de los brazos de Morfeo y le dedico una tierna sonrisa.

-Veo que despertaste…

-¿Qué hora es?

-Tarde…- paro de acariciarle.- Si quieres puedes dormir aquí…

-¿Pero y tu…?

-Tranquilo. Si te lo he ofrecido, simplemente acéptalo….- El pelinaranjo se levanto de sus rodillas y se giro para no perder el contacto visual.- A estas horas solo hay maleantes por las calles, y no es una buena idea que te vayas tú solo…

-B-Bueno… entonces aceptaré…

-Perfecto. Puedes acomodarte, Ichigo. – se levanto poco a poco, recobrando la movilidad en las piernas y caminó hacia la puerta, lenta y calmadamente.- Iré a por algo de té.

-H-Hai.

¿Qué tenía esa mujer? Era consciente que estaba probando el néctar de la locura, lo sabía de sobra pero aún así continuaba buscándola, llamémosle masoquismo o quien sabe cómo, pero de lo que está claro es que le encantaba sentir esa locura. Se deleitaba simplemente con observarla, sin decir nada… pero cuando su melodiosa y tranquila voz llegaba a sus oídos le hacía perderse todavía más en ella.

Se sentía extraño, Kurosaki Ichigo no era de esos hombres que se enamoran a simple vista, y raramente creé en el amor que te hace ver la vida en rosa; pero qué le pasaba, ¿Esa mujer le había enamorado? O… ¿Solo había conseguido caer en la oscura magia de aquel llamado "ángel del infierno"? Fuera como fuese, le encantaba esa magia y más aún quien la portaba. No quería pensar en lo que se trataba… lo mejor era dejarse llevar y que el destino decidiese lo que tenía que pasar.

Quien sabe…quizá sus destinos estaban irremediablemente unidos.


Por el salón del establecimiento apareció Rukia, relajada y con sus ojos cerrados. Corrió lentamente la puerta y el cerro tras de sí intentando no hacer ruido. Matsumoto, quien se encontraba tumbada en el suelo mientras fumaba de su fina y larga pipa, la miró fijamente.; la morena sabía de sobra que ahora, su mentora, comenzaría a preguntar.

-¿Kurosaki sigue ahí, Rukia-chan?

-Hai. – camino hacia un rincón del cual saco las cosas pertinentes para hacer el té.

-¿Estás…."trabajando"? –la pregunto algo confundida mientras expulsaba el humo.

-No…- vertió el agua.

-Rukia… ¿estás bien?- dejo la pipa y se acerco a ella, observando todos sus movimientos.

-Si Rangiku… - alzo la mirada, dedicándola una leve, pero sincera, sonrisa.- Estoy bien…

-¿Quién demonios es él? ¿Qué Dios lo manda, Rukia? – Pregunto sorprendida-¡Kami-sama, mi flor de nieve esta sonriendo!

-Exageras, Rangiku…- su sonrisa se torno divertida al ver los alaridos de su amiga.

-Si vieses lo linda que te ves sonriendo así, no me llamarías exagerada cariño.- se recostó en el suelo sin dejar de mirar a su subordinada.- ¿Es buen chico Kurosaki-kun?

-Parece inocente…

-¿Inocente? Rukia-chan, quizá es que nosotras tenemos de todo menos inocencia.- se carcajeo ligeramente.

-No sé… ¿te puedes creer que de las dos veces que ha venido no ha querido "nada" de "nada"?

-¿Qué?- Abrió los ojos de golpe y se incorporó de nuevo, quedando a dos centímetros del rostro de la morena.- ¿No te has acostado con él?

-No.- negó tranquila mientras continuaba su labor.

-¿Entonces que habéis hecho este tiempo?

-Nada.

-¿Nada?

-Aja.- serena continuó preparando el té.- El tan solo quiere hablar conmigo… dice que no quiere pagar por mi cuerpo… .- paró y mantuvo la mirada baja.- dice…. Dice que no tengo precio…

-¿Ese hombre es real?

-Lo mismo me pregunto…- suspiró.

-Rukia…- se acerco como una felina hacia ella, poniéndola nerviosa al momento. Sonrió de medio lado- a ti te gusta el Kurosaki…

-¿Q-Qué? – se sonrojó levemente y desvió la mirada, acelerando sus movimientos para terminar contra antes el té. Carraspeo para recobrar la compostura.- N-No digas tonterías Rangiku.

-Venga cariño… ¿Si no porque no le has echado de tu habitación a estas horas?

-Es simple preocupación…- intento parecer seria.- sabes que a estas horas están los maleantes… puede ser peligroso…

-Ya claro. Como si él no pudiese defenderse solito.- se junto cada vez más contra la nerviosa morena, restregándose contra ella y sonriendo divertida.- Nee nee, ¿Rukia-chan? ¿Te estás enamorando?

-¿Enamorando? – Se hizo el silencio y Rangiku se puso seria, sabía que no debía haber dicho eso.- No Rangiku… sabes que no. Eso no es para alguien como yo…

-No digas eso…- la miró fijamente.- todavía eres muy joven cariño… tú no estás atrapada.

-Rangiku…

-No Rukia. Mírame.- afonía. Rukia la obedeció.- Yo.- se señalo contra su pecho.- Yo si estoy atrapada aquí. Tú puedes ser feliz, puedes volver a enamorarte.

-Pero Rangiku… me han hecho tanto daño…- sus manos apretaron la tetera que sostenía sobre sus frágiles manos.- yo no puedo confiar en nadie… y menos en un hombre.

-Si cariño, tu sí. No cometas el mismo error que yo.- Se puso de rodillas, seria y mirándola profundamente.- Desconfié de todo, inclusive los hombres Rukia y mírame…

-…- calló y escucho.

-Mírame… ¿crees que soy feliz aquí? ¿Crees que yo no he soñado con una vida mejor? – nunca vio a Rangiku tan seria, pero la escucho atentamente.- Por supuesto que si… pero yo, mis miedos, mi desconfianza y sobre todo mi orgullo, me han impedido ser feliz…- hizo una pausa.- No cometas el mismo error.

-Rangiku…

-Te miro y me veo a mi cuando era joven Rukia… pero yo fui tonta y cometí el error de cegarme… tu todavía puedes ser feliz.

-….- el té estaba listo, pero Rukia no presto atención. Las palabras de Rangiku le habían llegado dentro. Quedo pensativa.

-¡Bueno!- la voz cambio de repente a la de siempre. Dio una palmada y la dedico una amplia sonrisa.- ¡No hagas de esperar a tu pretendiente! ¡Vamos Rukia!

-H-Hai…- Rukia tan solo la miró sin comprender el cambio de humor tan drástico. Pero después sonrió levemente, sabía que Rangiku lo hacía por verla bien.

-Ve…


Entro pensativa en la habitación, las palabras de Rangiku llegaron hasta su corazón y ahora no paraba de darle vueltas. Pero aún cuando vio a Ichigo, este se encontraba dentro del futón blanco con flores lilas, recostado y observando la habitación; no se había percatado de la presencia de la mujer de sus sueños.

-Traigo el té.- sonrió levemente mientras dejaba la bandeja sobre la cómoda de madera. Se puso de rodillas y le miró fijamente.- ¿Quieres una taza o prefieres descansar?

-Duerme conmigo.- Silencio. Ambos se quedaron mirándose fijamente sin decir nada. Lo había dicho enserio, sin ningún rodeo. Rukia se quedo anonadada, no sabía que decir.

-Una mujer como yo no debe mostrar su rostro dormido. Es una falta de educación…

-Me da igual…- esbozo una leve sonrisa.- soy tu…"cliente". ¿No puedes dormir con tu cliente?

-No Ichigo…- rió dulcemente.- Es más, nunca duermo con mis clientes. Jamás.

-Vaya… pues…- se quedo pensativo durante un largo rato.- ¿No puedes dormir con tu amigo?

-Oh no. Nunca podría dormir con un amigo. Siempre debe haber una barrera de respeto.- miro hacia el suelo, sonriendo.

-¿Entonces…?- se incorporó lentamente, quedando a escasos pasos de Rukia.- ¿Qué tengo que ser para que duermas conmigo?

-¿huh? – alzo la mirada un tanto sonrojada al ver lo que indirectamente había preguntado aquel hombre.

-Venga, no haré nada… lo juro.- le alzo su meñique cual niño pequeño que quiere hacer una promesa.- Por favor…

-Mmmm…- le miro fijamente, pensativa y finalmente alzo su meñique igual y lo entrelazo con una tierna sonrisa.- Esta bien…

Ichigo la hizo hueco en el futón, mientras observaba como se levantaba, tranquila y seria. Se sonrojo interiormente al pensar lo que acababa de decir. Suplicando y rogando a esa mujer que durmiese junto a él, ¿en que estaba pensando?. Mas se sonrojo, pero esta vez en sus mejillas, al ver como la morena empezaba a desatarse el obi. Instantáneamente se tapo los ojos, como un niño pequeño.

-¿Qué haces? – pregunto divertida mientras paraba de desatarse el obi.

-Y-Yo… eh… l-lo siento, si quieres n-no miro…

-Baka…- le insulto cariñosamente, a lo que el aparto sus manos.- Tan solo me voy a quitar el kimono para quedarme con el Juban*.

-Ah… claro.- miro avergonzado hacia otro lado por la tontería que había cometido.

Empezó a relajarse y volvió a mirar de reojo a Rukia quien estaba deslizando su kimono lentamente por sus brazos, dejando ver la fina tela blanca del Juban. Era preciosa, hipnótica y tenía esa magia tan elegante que la hacían ver más irresistible aún. Dobló cuidadosamente el kimono y lo dejo delicadamente sobre el suelo. Camino lento y pausado hasta el lado izquierdo del futón y se arrodillo con cuidado, ante la atenta mirada de Ichigo. Tenía suerte de poseer un futón amplio, porque si llegase a ser más pequeño, uno de los dos dormiría en el suelo. Abrió la colcha para después introducirse dentro.

-Bien, pues durmamos. Buenas noches Ichigo.- Se acerco con una leve sonrisa a el y le dio un beso cerca de los labios… demasiado cerca; para después tumbarse y darle la espalda.

-B-Buenas… noches…- su sonrojo era máximo, no daba crédito a lo que acababa de suceder y tan solo pudo llevar su mano a la mejilla mientras miraba el pelo de ella.-…Rukia…

Sus labios los sintió tan suaves y cálidos que creyó encontrarse en el paraíso. Se recostó del todo y se mantuvo mirando la espalda de Rukia. Aspiro profundo y dejo que el olor de Rukia le embriagara los cinco sentidos, y como impulso se acerco más a ella. Cerró los ojos y se quedo así, probablemente esa sería la noche en la que dormiría mejor. Rukia, por el otro lado mantenía los ojos abiertos. ¿Qué estaba haciendo? Cómo pudo hacer eso, se había impuesto asimismo una seria de reglas: 1. No encapricharse, 2. No encariñarse, 3. Y la más importante, no enamorarse… Y de momento ya había faltado a las dos primeras, pero temía estar empezando a faltar a la tercera.

Se sentía tan bien, tan protegida… podía sentir la calidez de Ichigo, su respiración, su corazón latir descontroladamente. Sonrió ante la última sensación. Le encantaba ver a ese jovencito tan rudo, sonrojado y nervioso. Cerró los ojos y dejo que le inundara esa sensación de protección que le brindaba la cercanía de Ichigo.

-Al final…- la voz ya relajada de Ichigo resonó por la habitación.-…no tomamos el té.

-Cierto…- sonrió divertida al igual que él y se echo hacia atrás, pegándose más a Ichigo, buscando más la cercanía entre sus cuerpos.- Ichigo…

-Hai…

-¿Te importaría abrazarme…?- pidió en un susurro.

-¿Q-Que…?- la voz le tembló levemente de nuevo.- ¿De verdad quieres…?

-Hai…- hizo una breve pausa.-… por favor, abrázame…

No le hizo repetirlo una tercera vez y pasó sus fuertes brazos por ella, apoyando su mandíbula en la morena cabeza de Rukia, aspirando su aroma. Sentía su pequeño cuerpo abrazado por él, parecía diminuto, frágil… pero le encanto tenerla así. Más aun le gusto a ella ya que cerró los ojos de satisfacción al sentirse arropada por Ichigo. ¿Cómo había conseguido tener tanta confianza con él en tan poco tiempo? No tenía ni idea de la respuesta…

De lo que si estaba segura es de que todo el dolor y el miedo de ese preciso día se había esfumado al sentirse protegida por Ichigo.


Los pájaros revoloteaban en el jardín, canturreando un melodioso sonido que hizo que cierta morena despertará con una sonrisa en sus labios. Abrió pesadamente los ojos, dejando que la luz matinal la despertará finalmente. Intento moverse pero tenía los brazos de Ichigo sujetándola posesivamente, volvió a sonreír ante esto. Podía escuchar su respiración acompasada, su aliento calentando su nuca y podría apostarse lo que quisiera a que tendría el ceño fruncido.

Aparto con cuidado de no despertarle, su ansioso agarre, finalizando su libertad con éxito. Se incorporó y le miró adormilada todavía. Tenía los labios entreabiertos, su ceño fruncido- gano la apuesta- y su torneado pecho subiendo y bajando a compas de su respiración. Llevo su pequeña mano al rostro de este y lo acaricio suavemente, delineando cada una de sus facciones, subiendo hasta su anaranjado cabello, para enterrar sus dedos entre el.

-Buenos días…- susurro adormecido con los ojos cerrados.

-Buenos días…- esbozo una tierna sonrisa mientras apartaba delicadamente su mano. Ante la pérdida del contacto, Ichigo abrió lentamente sus orbes marrones.

-¿Qué hora es…?

-Deben ser las nueve…

-¿¡Las nueve!- abrió los ojos de par en par y se levanto rápido.- ¡Tenía que estar hace una hora en el cuartel! ¡Demonios!

-Vaya… - se quedo sentada mirando como Ichigo se levantaba de golpe.- Pues deberías irte antes de que llegues más tarde.

-Si… más me vale darme prisa.- la miró fijamente mientras se acomodaba la ropa.

-Voy fuera, ¿sí? – se levanto tranquilamente y sonriendo.

-Hai…- le devolvió la sonrisa.


Mientras tanto, en la sala, se encontraba Rangiku tomando el desayuno junto a dos chicas más y Hinamori. Las más jóvenes se encontraban hablando animadamente sobre lo que harían en el día, pero Rangiku todavía seguía pensando en Rukia, con una sonrisa de medio lado en el rostro.

-"Todavía no ha salido de la habitación y no escuché a el Kurosaki salir."- pensó.-"Deben estar juntitos. ¡Yay! ¡Qué bien!

Sonrió alegremente haciendo que sus subordinadas la miraran con gesto extraño, pero rápido volvieron a sus asuntos. Sin embargo, el sonido de la puerta principal del establecimiento saco de sus pensamientos a Matsumoto y las jóvenes dejaron de hablar. Todas miraron hacia la puerta por la que debería entrar el cliente y esperaron extrañadas sobre quien podría venir a esas horas.

Rangiku puso su mejor sonrisa al ver de quien se trataba, Kyoraku Shunsui, pero al momento su sonrisa desapareció al recordar que quizá iba a buscar a Rukia.

-Capitán Kyoraku, Buenos días.- se levanto. Aun así era un cliente.- ¿Qué hace por aquí tan temprano? ¿Puedo ofrecerle algo?

-Esto si…- bajo su mirada apenado.- ¿Se encuentra Kuchiki Rukia?

-Lamento decirle que está dormida…

-Puedo esperarla si es preciso...- contesto intentando sonar tranquilo. Ese hombre ya había caído ante ella.

-No creo que sea una buena idea…

Hablando de la reina de Roma, Rukia apareció todavía un poco somnolientas por la puerta, sin percatarse de quienes se encontraban en la habitación hasta que alzo la vista. Dio un respingo pero recobro la compostura, haciendo una reverencia.

-Buenos días Kyoraku-san.

-Buenos días, Kuchiki.- contesto serio.

-Rukia-chan, emmm… el capitán te buscaba.- Rangiku la miró preocupada.

-Oh, pues, ¿dígame para qué, capitán?- se acerco a él, quedando a unos pasos.

- Emmm, venía a verte...- contesto en voz baja.

-Aquí me tiene. ¿Algo más? – intento sonar amable y educada, pero se mantenía fría.

-Eh, si…- fijo su mirada en los orbes violetas quienes captaron el mensaje al instante.

-Lo lamento, capitán. No será posible.- se giro para marcharse, pero el castaño se lo impidió.

-Te pagaré lo que sea.- contesto subiendo el tono de voz en un gesto de desespero.

-Ya le dije que no.- le cortó tajantemente. Rangiku observaba la escena atentamente por si había problemas

-¿Pero por qué…?

No contesto ya que por la puerta de la que anteriormente salió Rukia, apareció un apurado Ichigo. Cuando se dio cuenta de quien se encontraba allí, se tenso al instante, abriendo los ojos y sin decir nada. Rukia miro fijamente al capitán, seria y fría, para después dar unos pasos atrás y quedar junto a Ichigo.

-¡C-Capitán Kyoraku! – hizo una reverencia al instante.

-Kurosaki…- le observo serio.- ¿Qué hace aquí?

-Yo… esto… y-yo…- no pudo contestar debido al nerviosismo, pero Rukia contesto al instante por él.

-Ha estado conmigo, Kyoraku-san. – finalizo seria.

-…ya veo…- cerro los ojos recordando el consejo que le dio su amigo Ukitake y los abrió mirando fijamente a Ichigo.- ¿No deberías estar en el cuartel, chico?

-Hai. Ahora mismo iba hacia allá.

-Entonces lo mejor es que ambos se vayan si tienen que trabajar.- dijo Rukia mirando fijamente al castaño.

-Adiós, Kuchiki.- se despidió secamente, saliendo del salón rabioso.

Matsumoto se relajo al ver que el Capitán se fue y sonrió al verlos juntos. Ichigo tenia un gesto de alivio y Rukia continuaba seria, con los ojos cerrados. El pelinaranjo recobro la compostura y la miró para despedirse.

-Bueno, Rukia… he de irme.- Rangiku no paraba de mirarlos como una cotilla, al igual que las otras jovencitas que allí se encontraban. Rukia las miro de reojo, con cara de "sois-unas-malditas-cotillas" y volvió a dirigir su mirada a Ichigo.

-Te acompaño a la salida.- cogió su mano y le guió rápido, mientras miraba a Rangiku que la giñaba un ojo.

Ambos llegaron al recibidor, pero Rukia no soltó su mano. No se decían nada, tan solo se miraban fijamente sin saber por qué. Hasta que el pelinaranjo se decidió a hablar.

-Bueno… gracias por todo…-apretó su fina mano y con la libre se sobo la nuca.

-De nada Ichigo… gracias a ti.- se dedicaron todas las miradas existentes en un segundo y no supieron que hacer, asique Ichigo en uno de sus impulsos tiro de su mano y la abrazó. Al principio Rukia no entendió nada, pero al final correspondió el abrazo.

-¿Cuándo te puedo ver otra vez?- susurro contra su hombro.

-Yo estoy aquí siempre…- respondió mientras se separaba de él, con una sonrisa en el rostro.

-Bien pues… nos vemos.

-Adiós… Ichigo.

Se quedo en el recibidor viendo como se marchaba, hasta quedar sola y en silencio.

-Cotillas. – cerro los ojos y esbozo una sonrisa divertida.- Dejad de esconderos.

Al momento, Rangiku y Hinamori salieron de la esquina corriendo y se pusieron detrás de ella, imitando la escena que acababan de ver. Rangiku haciendo de Ichigo y Hinamori imitando a Rukia. La rubia sostenía las manos de Momo, mirándose fijamente.

-¡Gracias por todo!¡Rukia!- imito exageradamente cual drama de obra de teatro.

-¡No! ¡Gracias a ti!¡Ichigo! – hizo lo mismo.

-¿Cuándo te volveré a ver? ¡No puedo vivir sin ti! – se apretaron las manos y juntaron sus rostros. Rukia tan solo las observaba con los brazos cruzados, una ceja arqueada y sonriendo divertida de medio lado.

-¡Yo te esperaré aquí siempre!

Ambas se empezaron a juntar más, burlándose de Rukia, para darse un beso. Fue suficiente, la morena se acerco a ambas y choco sus cabezas para que sus frentes se golpeasen. Las dos empezaron a sobarse la frente de dolor.

-¡Itaiii!¡Rukia eso dolió!- se quejaba la más joven

-¡Ara! Tan solo escenificábamos la escena de amor….- hacia pucheros Rangiku.

-Estáis locas…- paso de largo sonriendo divertida.- locas.


Ya era mediodía y en el Sereitei, los soldados estaban almorzando. Ichigo estaba ido, perdido en su mundo, mientras comía. Renji, su amigo, que no era tonto se percató del estado de su amigo y no tardo en preguntarle.

-¿Te ocurre algo? Estas en las nubes.

-No, nada…

-Ya.- le miro con media sonrisa y la ceja arqueada.- Has llegado una hora tarde Ichigo, ¿Qué ha pasado?

-Estuve con ella.- contesto sin mirarle.

-¿Qué? ¿Con ella te refieres a…?

-Rukia.

-¡Enserio!- grito haciendo que los demás soldados giraran a verlos. Bajo el tono- ¿De verdad?

-Hai…

-¿Pasaste la noche con ella?

-Hai…

-¿Hicisteis algo? – pregunto pervertido.

-No.- se levanto una vez termino de comer.

-¿Qué? – se levanto tras de él.- ¿Estás loco? ¿Cómo que aún no os habéis acostado?

-No quiero hacerlo asi…

-¿Eres gay?- pregunto directamente, ganándose una mirada matadora por su parte.- ¿Por qué no la pagas y punto?

-Ella no tiene precio…


¡Bien! ¿Qué os ha parecido? Ya se van acercando cada vez más… he de avisar que dentro de pocos capítulos habrá una parte algo fuerte, ya que empezará a desvelarse el pasado de Rukia. He pensado algo, ya que nos centrábamos en el pasado de Rukia, quizá podría añadir brevemente el pasado de Rangiku… ¿Qué os parece? Decidmelo por un review. El pobre Kyoraku callo en la tentación de volver a buscarla, pero no, ya aprendió la lección y no volverá más. Y bueno, Rangiku es tan graciosa… pero cuando sale su parte seria me encanta.

Sin más, espero que os haya gustado y dejadme reviews, si claro…. ¿los merezco?

Gracias por leer

Besos

SMorphine.