Yuki no Hana
Bien, he de advertir que este capitulo contiene escenas fuertes. Es más, muy fuertes. También contiene lemmon, asique avisados quedáis. Se va a ver el pasado de Rukia, será triste asique os propongo que tengáis una caja de pañuelos al lado XD
Aviso: LEMMON y escenas duras.
Capitulo 6
Su mirada desesperada, aterrada y triste le exigía una respuesta que nadie podía encontrar. Sus lágrimas estaban esperando el momento menos oportuno para salir de sus ojos, haciendo que estos brillaran levemente. Ichigo no sabía qué hacer, su corazón se paró en seco al ver esa mirada. Quería ayudarla, pero no sabía cómo, no sabía nada de lo que le pasaba a Rukia. En parte, se había enamorada de una desconocida, no sabía nada sobre su pasado. Siempre que intentaba conocer algo, ella desviaba el tema sutilmente y acababan hablando de otras cosas.
Quería saber que ocurría, quería saberlo para así poder ayudarla. Pero no sabía que truculento pasado poseía esa joven mujer, cuanta tristeza podía caber en su pequeño cuerpo, cuantos pecados se cometieron con su cuerpo. No sabía nada. Quería ayudarla por todos los medios, pero esta vez, ella debía hablar de una vez por todas.
-Rukia…- subió sus orbes café hasta quedar fijamente mirándola.-… no entiendo por qué dices eso…
-…- cerro los ojos.
-… no entiendo nada de lo que esta pasando.- sujeto su fría mano.- no puedo protegerte sin antes saber que ocurre…- Rukia abrió lentamente los ojos.-¿Qué te atormenta tanto…?
-El pasado.- respondió tajante y seria.
-El pasado Rukia, pasado es. – apretó la mano de ella levemente.- Debes dejarlo atrás y sonreír.
-No puedo dejarlo atrás Ichigo.- retiro la mano dejándola sobre su propio regazo.- Estoy marcada… yo ya no puedo sonreír.
-¡Claro que si! ¡Si que se puede dejar atrás!¡Si que se puede sonreír!- la regaño alzando la voz, cosa que la hizo reaccionar.-¡No puedes vivir como alma en pena, Rukia!
-¡URUSAI!- Grito rabiosa, haciéndole callar al instante y observarla serio.-¡TU NO SABES NADA!¡NO SABES NADA!¡NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ES SUFRIR!¡NO TIENES NI IDEA DE LO QUE SE SIENTE CUANDO TE PISOTEAN, CUANDO TE HUMILLAN Y TE TRATAN COMO UN VIL JUGUETE!- las lagrimas no se pudieron resistir mas, rodaban furiosas al igual que ella.- ¡NO ENTIENDES LO QUE ES QUE LA UNICA PERSONA QUE TIENES EN EL MUNDO SEA LA QUE TE MATE POR DENTRO…!-escupió con rabia.- ¡No sabes…!- la voz le tembló y comenzó a sonar más bajo, pero todavía reprochándole.- ¡No tienes ni idea de lo que se siente al arrastrar año tras año un dolor y una tristeza que es imborrable…! ¡No sabes lo que significa que te traicionen y te utilicen como si fueses un muñeco sin sentimientos…!- sus ojos se escondieron bajo su flequillo, pero las lagrimas continuaban brotando de sus ojos. Su voz se volvió un susurro…- Tu…Tu Ichigo… no sabes lo que es eso… no lo sabes…
-….- se quedo perplejo por todo lo que había expulsado los labios de Rukia...- No Rukia… no lo sé. No sé lo que es eso…
-Exacto.- le miro fijamente con el ceño fruncido y las lagrimas rodando por su tersa piel- No lo sabes. No me recrimines nada Ichigo… si vivo como alma en pena, es por qué me obligaron a vivir así…- sus ojos, otra vez desprendiendo tristeza.
-Lo siento, Rukia…- poso dudoso su mano en la mejilla de ella, limpiando el rastro de las saladas lagrimas.- yo… yo quiero ayudarte… quiero protegerte… - la muchacha entrecerró los ojos para evitar las lagrimas de nuevo, pero fue inútil. Esas palabras la desarmaron por completo, saber que alguien quería protegerla, la hacía sentir tan distinta.-… pero no puedo hacerlo si no me cuentas nada…
-Ichigo… - poso su fina mano sobre la de Ichigo y la aparto. Su mirada seguía fija en él, y viceversa.- Es mejor así… es mejor que no sepas nada.- el pelinaranjo iba a replicar pero ella le corto.- Me verías con otros ojos si lo supieras… no quiero darte lástima…
-Rukia.- la miro serio y decidido.- Por favor. Confía en mí.
"Confía en mi…"
Se hizo el silencio entre ambos. Esas palabras tan sinceras de Ichigo la dejaron pensativa, dubitativa en si confesarle su oscuro pasado o no. Esa frase "Confía en mi…" la escuchó una vez en su vida, y de los labios de alguien despreciable, pero ahora todo se veía distinto. Las orbes café de Ichigo le expresaban sinceridad y confianza. Suspiro y decidió hacerlo.
-¿De verdad quieres saberlo…? – pregunto con voz tranquila y desganada.
-Si.
-Esta bien…- miro hacia la ventana, evitando la penetrante mirada de Ichigo.- Como sabrás por mi apellido soy una Kuchiki… pero en realidad no lo soy. Obtuve el apellido por mi hermana, Hisana…. Ambas éramos huérfanas, nuestros padres murieron cuando yo era pequeña, pero aún así salimos adelante… mi hermana trabajaba muchísimo, tenía varios empleos: en el campo, el mercado… hasta que al final acabo trabajando en la casa de los Kuchiki, como una simple sirvienta…
Flashback
-¡Hisana, nee-chan!
-Rukia-chan…- contesto con voz dulce a la pequeña niña de 10 años que corría al recibidor de la humilde casa para abrazarla. La dio un suave y dulce beso en la frente y se puso a su altura.- ¿Ya cenaste?
-No, quería esperarte para cenar juntas.- esbozo una amplia sonrisa.
-Oh, lo siento Rukia-chan…- agarró sus manos tiernamente.- Ya cene en el trabajo, Gommene.
-Hmp…- cruzo sus brazos y miro hacia otro lado con un berrinche.- Claro, todo por culpa de ese chico-tonto.
-Rukia-chan…- se carcajeó levemente.- Su nombre es Byakuya-sama, trátalo con más respeto.
-Hmp.
-Venga, te preparare la cena.- se levanto y le ofreció la mano para ir juntas, cosa que Rukia miro con recelo.- Vamos, sabes que tu eres mi favorita.- le guiño el ojo sabiendo que así aceptaría, y no se equivoco.
Fin Flashback
-Ella siempre era tan buena, tan dulce…- suspiró al recordar esos momentos felices.- Por ese entonces, ella ya estaba enamorada de Byakuya-sama… y viceversa.
-Y más tarde se casaron… ¿verdad?
-Exacto. A pesar de las diferencias de clases sociales, consiguieron que aprobasen ese matrimonio. Recuerdo cuando nos mudamos a esa casa cuando se comprometieron. Todo era tan diferente. La casa era enorme, refinada y con clase. Todos eran estrictos y fríos, yo ya tenía 12 años y sabía que no encajábamos del todo allí…
Flashback
-Rukia-chan… debes aguantar.
-Pero… esto es tan incomodo, Hisana nee-chan…- agacho la mirada.- Todos nos miran raro, no soy tonta, se que no nos quieren aquí.
-Byakuya-kun si nos quiere aquí…- Rukia arqueo la ceja todavía sin mirar a su hermana y jugueteo con sus dedos.- Por favor Rukia… hazlo por mi.
-Pero…
-Te prometo que las cosas cambiaran con el tiempo.- cogió su mano delicadamente y le dedico una sonrisa dulce.- Nos mirarán con otros ojos cuando vean que este matrimonio es sincero.
-¿De verdad…?
-Te lo prometo…
Fin Flashback
-Al final se casaron. Poco a poco nos fuimos integrando en esa casa y fuimos ganándonos el apellido Kuchiki. Algunos nos seguían mirando con malos ojos, pero otros nos aceptaron finalmente al ver que mi hermana quería de verdad a Byakuya-sama, que no solo le quería por su dinero. Ambos se querían, dependían completamente del otro… Hisana nee-chan ayudaba muchísimo a Byakuya-sama, era su apoyo constante. En fin… que ambos se necesitaban para poder vivir, aunque a veces Byakuya no lo demostrase…
-Continua, por favor…
-Estuvieron casados durante cinco años… cinco largos años. Ya tenía 17 años, era joven, alegre… era tan feliz, tenía todo aquello que deseaba a mi alrededor. Una familia, mi hermana y una casa en la que vivir. Pero las cosas buenas igual que vienen se van… todo parecía demasiado bonito…
Flashback
La joven Rukia y Byakuya se encontraban sentados en el salón tradicional de aquella casa, callados, manteniendo la compostura y serios. En el ambiente se respiraba preocupación, intriga y desesperación, pero la primera regla de un Kuchiki era poder ocultar los sentimientos. Se quedaron en silencio hasta que la puerta que estaba enfrente de ellos se abrió, dejando ver a un hombre mayor salir de la habitación junto con su maletín de madera, con gesto tranquilo y sereno.
-Kuchiki-sama, ¿puedo hablar con usted sobre Hisana un momento?
-Claro. – contesto tranquilo mientras se levantaba del suelo.
-¿Qué?- Interrumpió Rukia, levantándose del suelo y rompiendo la regla de los Kuchiki.- ¡Yo también quiero saber que le ocurre a mi hermana…!
-Rukia.- la llamo con su voz seria y grave de siempre.- Mantén la compostura.
-H-Hai…- agacho avergonzada su cabeza.
-Doctor. Ella también puede venir, es su hermana y tiene el derecho de saberlo.
Los ojos de Rukia se iluminaron, pero aunque le costase tenía que mantener la compostura digna de un Kuchiki.
-Está bien. Permítanme sentarme.
Todos se sentaron tranquilamente, volviendo a un silencio interminable. Rukia miraba fijamente al doctor, esperando una rápida respuesta, sus manos jugueteaban por debajo de la mesa nerviosas. El anciano hombre carraspeo la garganta y miro a ambos.
-Bien, he de decir que el estado de salud de Hisana-sama es débil. No les voy a engañar.- hizo una pausa y volvió a aclararse la garganta. Rukia tan solo le miraba con el ceño fruncido intentando entender todo lo que tuviese que decir el hombre.- Padece una fuerte enfermedad, que lamentablemente no sé de qué se trata…
Rukia sintió un nudo en el pecho, y como sus ojos ardían cruelmente, pero continuó con su fachada sería e inmutable. El moreno cerró los ojos resignado a lo que estaba escuchando.
-Su sistema está muy débil y señores… lamento decirles esto pero… podría fallecer en cualquier momento…
-¿QUÉ!- No pudo fingir más, cuando escucho esa probabilidad que que su querida hermana podía morir, una lagrima rebelde rodo por su mejilla. -¡No puede ser!¡D-Debe… d-debe de ser un error! ¡Ha tenido que confundirse! – ataco a punto de un ataque de ansiedad.
-Rukia, mantén la calma.- la regaño su hermano intentando ocultar su propia tristeza.
-¡Como me pides que me calme! ¡Cómo puedes no decir nada!- se puso de pie mientras más lagrimas rodaban por sus mejillas.- ¡Es tu mujer maldita sea!
-¡Rukia!¡Siéntate!- grito amenazador mientras la dedicaba una fulminante mirada. Esta hizo caso mientras se sentaba de nuevo secándose las lagrimas.- No arreglaremos nada gritando de esa manera.
-Nee-chan…- susurro mientras miraba la puerta de su cuarto.
-Doctor, ¿Cuánto tiempo cree que podrá soportar…? – pregunto tranquilo, con los ojos todavía cerrados.
-Aproximadamente un mes… o quince días. No lo sé… todo depende de ella.- explico educado el doctor.
-Entiendo…- se levanto de la mesa serio e inmutable.- Le acompañaré a la entrada, doctor.
-Arigato.- cogió su maletín de madera y se levanto con cuidado.- Lo lamento mucho, Rukia-sama…
-….- no contesto, se quedo sentada en la misma posición, con los ojos clavados en el suelo y las lagrimas amenazando con salir. Noto la mirada de ambos sobre ella, pero poco la importo.
Finalmente salieron de la habitación dejando a una destrozada Rukia sentada sobre el suelo, apretando su kimono para evitar ponerse a gritar. No podía ser cierto, nada de esto podía ser cierto. Todo parecía tan bonito y ahora le decían que su hermana iba a morir antes o después. ¿Era una broma? ¡Como la podían decir eso!
Volvió su mirada hacia la puerta por la que salió el doctor para comunicarles la noticia y dudo en si ir o no. ¡Al demonio! Era su hermana, tenía el derecho de verla cuando quisiese. Se levanto destrozada y camino a pasos lentos hasta la habitación. Apoyo sus manos en la puerta y suspiro. Finalmente la abrió lenta y cuidadosamente, dejando ver el menudo cuerpo de su hermana reposar sobre el futón.
Su pálida piel se confundía con las blancas sabanas. Respiraba despacio y calmada, sus brazos reposaban a sus costados, sus ojos cerrados y su boca entreabierta. No estaba dormida, pero estaba débil, MUY débil.
Dio unos pasos temerosa hasta quedar a pocos centímetros de la cama de su hermana. Se arrodilló poco a poco y la observo con tristeza. Su labio inferior empezó a temblar y sus ojos comenzaron a aguarse, quiso evitarlo pero era imposible. Las lagrimas rodaron veloces por sus tersas mejillas y las saladas gotas salpicaron en el dorso de la mano de su hermana, quien a duras penas abrió los ojos desorientada.
-Rukia-chan…- esta dio un respingo al escucharla hablar y la miro frunciendo el ceño.- No llores…
-Y-Yo yo no estoy llorando.- con la manga de su kimono rápidamente comenzó a secarse las lagrimas, pero era imposible, salían sin cesar.
-Rukia…- intento sonreír pero un fuerte ataque de tos comenzó a atacarla. La morena se asusto por su hermana y comenzó a sostenerla para que pudiese toser bien.
-Hisana nee-chan, ¿estás bien? – pregunto nerviosa.
-Si…- tosió mas débil.- tranquila, Rukia-chan… ya estoy bien. – esbozo una débil y demacrada sonrisa.
-Hisana nee-chan…- ya no podía fingir más y comenzó a llorar desconsoladamente.- No me dejes, por favor…
-Rukia-chan… nunca te voy a dejar…
-Por favor, prométemelo, no me dejes sola…-comenzo a llorar con más ímpetu mientras atrapaba la mano de su hermana y la restregaba sobre su humeda mejilla suavemente.
-Jamás te dejaré sola, Rukia-chan… yo siempre estaré aquí.- señalo el pecho de Rukia, indicándole el corazón.
-Hisana nee-chan…
-Te lo prometo…
Fin Flashback
-No duró más de una semana…- El rostro de Rukia estaba bañado en lagrimas como aquel día, Ichigo la miraba expectante y sintió ganas de abrazarla para no verla llorar.- Me quede sola. Byakuya-sama estaba destrozado y apenas se dejaba ver a la luz, despidió a todos los empleados y echo a todos los familiares. Nos quedamos él y yo solos en esa casa. No salía de la habitación de Hisana….- se seco las lagrimas con la manga de su kimono.-… yo, tan solo vagaba como una extraña por esa casa. Ya nada me unía al apellido Kuchiki, me sentía fuera de lugar, no encajaba en ningún sitio…
-Vaya…
-Pero no… eso no fue suficiente. El destino es cruel y se cebo conmigo.- hablo con rabia.- No le pareció suficiente dejarme sola, sin familia…. El destino tenía algo peor reservado para mi….
Flashback
Lluvia, truenos, frio, nubes grises que avecinaban más que una simple tormenta. Las calles estaban vacías, todavía no era de noche ni mucho menos. Habían pasado dos semanas desde la fatídica muerte de la mujer de Byakuya Kuchiki. Una perdida que le dejo totalmente destrozado, pero se ocultaba para que nadie le pudiese ver. Pero ese día fue distinto, salió con un aura terrorífica.
Camino al salón donde se encontraba Rukia, tomándose un té para relajarse. Sus ojos estaban perdidos y todavía llorosos a pesar de haber pasado una semana, cuando le vio aparecer por la puerta. Su aspecto era débil y demacrado, estaba más delgado, poseía unas leves ojeras y su mirada no transmitía nada más que odio a todo el mundo. En su mano tenía una botella de sake, lo más probable vacía.
Miro fijamente a Rukia, indiscretamente y sin preámbulos. La mirada que le dedico helo la sangre a Rukia, quien tan solo agacho la mirada y sostuvo temblorosa la taza de té. Sentía la fría y extraña mirada de Byakuya sobre ella, cosa que la tenso más aun. Noto unos pasos acercándose a ella quedando a su lado. Dejo la taza de té sobre la mesa y con la mirada todavía clavada en el suelo comenzó a juguetear nerviosa con su kimono.
El moreno se sentó al lado suyo, mirándola descaradamente con el ceño fruncido, parecía demente, como si hubiese perdido la cordura. Sintió como su mano se posaba en su mentón, obligándola lentamente a alzar el rostro y mirarla fijamente. Los ojos de Rukia estaban atemorizados, no sabía por qué, pero desde que le vio entrar por la puerta la sangre se congelo.
Portaba una mirada seria y extraña que jamás había visto antes. Le dio miedo, muchísimo miedo. Pero más se asusto aún con lo que salió de los labios de el.
-Hisana…
Los ojos de Rukia se abrieron al escuchar como la había nombrado. Tenía un parecido abrumador con su hermana, y era "normal" que la confundieran. Pero más se sorprendió aún cuando sintió como los labios de Byakuya se apoderaban de los suyos. Fruncio el ceño y puso un gesto de asco mientras sentia como el sabor a alcohol de ese hombre se colaba por su garganta. Intento apartarle bruscamente desde el pecho, dándole una tregua a Rukia.
-¡Que haces!- volvió a forzarla para besarla pero ella se resistió forcejeando. - ¡Dej…a!¡Deja…me!
Como pudo se deshizo de el e intento irse corriendo, pero mientras intentaba levantarse para irse, la gran mano del Kuchiki la agarro del tobillo haciéndola caer bruscamente sobre el suelo. Sintió como el cuerpo de su antes, "hermano", se situaba sobre el suyo, agarrando sus muñecas con tanta fuerza que al rato pareció dejar de sentirlas. Estaba atemorizada, no sabía que hacer tan solo intentaba forcejear mientras las lagrimas surcaban su rostro.
Era imposible, tenía más de él doble de su peso encima suya, la tenían agarrada por las muñecas con una sola mano, era imposible escapar. Ahora tan solo le quedaba rogar, pedir clemencia.
-¡Onegai Nii-sama! – pidió casi en un grito cuando sintió los babosos besos de este por su cuello. Más sus suplicas no fueron oídas.
Continuó susurrando el nombre de Hisana mientras besaba lo que podía de la piel expuesta de Rukia, su mano libre comenzó a vagar por su kimono sin preámbulos. La parte de debajo de su kimono blanco estaba subido, dejando a la vista sus torneadas piernas de joven adolescente. Su casta piel comenzó a ser profanada por las manos de aquel que le dio cobijo y familia. Sus manos vagaban pecaminosas por los muslos de ella, hasta llegar al nudo de su kimono, el cual se tomo su tiempo de desatar.
-¡No por favor…!- suplico entre lagrimas de miedo y dolor mientras se resistía en vano. El kimono se abrió definitivamente, dejando ver la blanquecina piel de Rukia, dejando a su merced sus pequeños y pálidos pechos, los cuales no tardo en toquetear, mientras cómo no, susurraba el nombre de su difunta hermana.- ¡NII-SAMA!
Un fuerte grito de angustia resonó por toda la habitación, la estaban tocando donde nunca antes un hombre la había tocado, estaba siendo expuesta completamente por aquel hombre a quien tanto admiró. Este parecía estar en un trance, no escuchaba sus llantos y sus gritos de clemencia, tan solo continuaba tocando ese cuerpo prohibido, imaginándose que era el de su esposa.
-¿Por qué…? – susurro con un hilo de voz mientras sus lagrimas aguaban sus ojos. Ya no podía forcejear más, estaba sin fuerzas y él no paraba. –Nii-sama…
Todo parecía ir tan lento, esta tortura no parecía acabar. Sentía el frio del suelo, el rastro húmedo que dejaba por todo su cuerpo y del cual se repugnaba, las lágrimas parecía no tener fin, pues era lo único que hacía, llorar. De nada servía suplicar, no escuchaba a nadie, solo a él mismo mentalizándose que esa mujer era Hisana.
De pronto Rukia sintió como el pavor inundaba su cuerpo por completo al ver como se preparaba para dar el siguiente paso. Volvió a forcejear ferozmente, pero no le sirvió de nada ya que el moreno se acerco a su rostro y la beso bruscamente a la vez que dejaba un mordisco. Su labio sangro y lo peor estaba por venir.
-¡NO! – un grito desgarrador resonó por toda la casa, sintió un dolor inmenso, una punzada en su intimidad, un desgarro horrible y lo peor de todo, una puñalada en su corazón. Noto como se empezaba a mover sobre ella sin cuidado, le observo durante unos segundos con los ojos empapados en lágrimas, y vio su rostro. Serio, su ceño fruncido, su boca apretada para no emitir más sonidos que el propio nombre de Hisana que usaba para autoconvencerse. Desganada giro el rostro hacia un lado, haciendo muecas de dolor mientras su cuerpo se arrastraba arriba y abajo al son de sus embestidas. Era un dolor insoportable que al final paso a no sentir nada, su vista estaba perdida, su rostro estaba empapado en lágrimas pero ya no salía ni una más, sus ojos opacos y sin brillo. Su boca tenía un sabor metálico debido a la sangre que provoco en su labio.
Había sido deshonrada por el marido de su difunta hermana, por un borracho, por un demente, por Byakuya Kuchiki. La acaban de violar, se sentía moribunda, sin vida, sin alma, ni sentimientos. No podía sentir nada más que dolor, y ya poco a poco no podía sentir nada. Y es que todo esto parecía una pesadilla… la estaban matando en vida.
Fin Flashback.
-¿Q-Que…? – Ichigo se quedo estático ante tal relato. No daba crédito a lo que escuchaba, Rukia estaba mirando hacia otro lado, con la vista pérdida.- N-no puede ser cierto…
-Ojala y no lo fuese.-susurro con la voz temblorosa.- Pero asi fue, Ichigo.- los ojos empezaron a llenarse de lágrimas otra vez y una rodo por su mejilla.- Me violó. Me robo mi pureza… mi inocencia, mi honor. – giro su mirada hacia Ichigo, triste y desolada.- Me robo mi vida.
-Rukia…- no lo pudo evitar más y se acerco a ella para abrazarla. La atrapó entre sus brazos fuertes, acariciando sus cabellos y mirando a la nada todavía sorprendido.
-¿Por qué Ichigo…? ¿Por qué a mi…?- susurro sobre su pecho.- Yo… yo le admiraba tanto… ¿Cómo pudo hacerme eso…?
-Maldito cabrón…- mascullo rabioso mientras la apretaba con más fuerza.- El destino le hará pagar por lo que hizo…
-De que me sirve verle sufrir… el daño ya está hecho, y yo no puedo ser feliz…
-No.- la separo mirándola serio y decidido.- Puedes ser feliz. Yo me ocuparé de eso. Te lo prometo Rukia.
-Ichigo… eso ya me lo dijeron una vez y me volvieron a hacer daño… - susurro mirando al suelo.- ¿Por qué contigo va a ser diferente…?
-Por qué yo te amo Rukia.
Otra vez esas palabras, tan sinceras, tan decididas. Alzo el rostro al instante con los ojos húmedos de nuevo. Sus ojos derrochaban tanta sinceridad, tanto amor, tanta verdad que la sorprendió. Ese hombre no podía ser real, pero lo era, de carne y hueso. Lo amaba tantísimo.
-Ichigo…
-Déjame demostrarte, Rukia…
-Ichigo…- susurro levemente.- no te mereces a una mujer como yo… una mujer usada…
-¡Cállate! – no la dio tiempo a callarse por sí sola, pues él la acallo con un beso.
Correspondió al instante, lo necesitaba tanto. Las manos de Ichigo sostuvieron su mejilla y otra su nuca, profundizando así más el beso. No quería que se le escapara como la otra vez. No le demostró lástima, al contrarió, le demostró que la felicidad esta a la vuelta de la esquina y que puedes encontrarla algún día. Pero el la iba a ayudar a encontrarla, encontrar la felicidad juntos.
Se separaron lentamente, e Ichigo apoyo su frente contra la suya, respirando calmadamente, sin decir nada.
-No vuelvas a decir eso…-beso su frente, bajando lentamente por su nariz.- no se te ocurra volver a hablar así de ti…- bajo hasta su mejilla, con un camino de sinceros besos. Cerro los ojos.- No tienes ni idea de lo que vales Rukia…- bajo hasta su cuello, besándolo calmadamente.- Y te voy a demostrar que vales más que unas monedas…
Rukia abrió los ojos al ver que ya no volvió al contacto, le observo y estaba sacando algo de su kimono. Era un pañuelo blanco, lo miro dudosa al ver que lo acercaba horizontalmente a su rostro.
-Ichigo… ¿Qué vas a hacer…?
-Shhh… confía en mí.
Otra vez esa frase, al final le hizo caso y confió en el. Tapo con ese pañuelo blanco de seda sus violáceos ojos, dejándola a ciegas, sin ver nada. Se sintió insegura al no saber qué era lo que iba a pasar.
De nuevo sintió los labios de Ichigo, posándose levemente en su hombro desnudo, posándose como mariposas sobre su piel. Delicadamente subió hasta su cuello, besándolo de igual manera. Cuando creyó que iba a seguir subiendo, preparo sus labios para recibir los de Ichigo, pero se equivoco. Noto como la tumbaba lenta y cuidadosamente sobre el futón, para posteriormente besar el comienzo de sus senos que quedaban al descubierto.
Un suspiro salió de los labios entreabiertos de Rukia, sintiendo sensaciones que nunca antes había experimentado. Le dejo hacer y este continuó besando la piel expuesta. Cuando creyó conveniente, desato poco a poco el nudo de su obi. Notaba como el corazón de Rukia latía desbocado, estaba nerviosa y ella se sentía como si fuese su primera vez.
Destapo su kimono, dejando ver su cuerpo de porcelana. Lo trato como si de ese material se tratase, con miedo a romperla. Se situó cuidadosamente sobre ella, y volvió a su cuello, creando un camino de besos hasta su clavícula. Acarició uno de sus senos y sintió como se arqueaba levemente tras un suspiro. Esbozo una sonrisa dulce y continuó con sus besos hasta cubrir con sus labios su rosado pezón.
-¡Ah…!- gimió bajito al sentir eso. Quiso quitarse la venda, pero decidió continuar con el plan de Ichigo, ya que era la primera vez que tenía un gemido real. Alzo sus manos hasta el cabello de Ichigo y bajo hasta su cuello, acariciando su piel.
Dejo de besar sus senos y subió de nuevo hasta sus dulces labios que reclamaban ser besados. De ellos salían suspiros que iban a compas de los movimientos de respiración de su pecho. Beso lento sus labios, para después tornarlo, más apasionado. Ella se dejo llevar por primera vez y correspondió los besos de Ichigo, robándose el aliento…
Llego el momento y no la hizo de esperar más. Quería hacerla sentir como si fuese su primera vez, y lo iba a conseguir. Se desato su propio kimono y volvió a situarse sobre ella. Acarició su rostro y paso su mano al nudo de detrás de su cabeza, desatando el pañuelo. Lo retiró dejando ver los violáceos ojos de ella, que le miraban cristalinos y llenos de amor y ternura. Beso fugazmente sus labios y junto sus frentes.
-Te amo, Rukia…
Mirándola a los ojos se introdujo dentro de ella lentamente, observando cómo se arqueaba de placer y como su boca se abría para dejar brotar un gemido. El intento reprimir un gemido ronco, y se mantuvo dentro de ella unos instantes antes de continuar con el suave vaivén de sus caderas. Rodo sus manos por sus brazos, estirándolos y llegando hasta sus manos, entrelazándolas suavemente.
Los movimientos acompasados con sus gemidos inundaban la habitación, se estaba sintiendo como si fuese la única mujer en el mundo, la más afortunada y como si fuese su primera vez. Nunca sintió nada con el sexo, jamás llego a sentir nada parecido a eso, pero es que no se trataba de sexo, sino de hacer el amor.
Unos movimientos más rápidos más y ambos llegaron a la vez a la cúspide de su placer. Gimiendo al unisonó y alcanzando el clímax. Era la primera vez que Rukia llegaba al orgasmo, era la primera vez de todo. Lentamente se dejo caer sobre la joven mujer, normalizando las respiraciones, con sus cuerpos perlados por el sudor. Se hizo a un lado y la observo fijamente sobre su costado. Estaba boca arriba, con los ojos cerrados, los labios entreabiertos intentando respirar regularmente, su pecho desnudo subiendo y bajando, sus mejillas sonrojadas.
-Ichigo…- giro su rostro, abriendo sus ojos y dirigiendo una mirada profunda al pelinaranjo.-…te amo…
-¿Te has dado cuenta ya…? – Se acerco a ella, quedando sus labios a pocos centímetros.- ¿Te has dado cuenta que no tienes precio…? ¿Te has dado cuenta que te amo….?
-Ichigo…- esbozo una tierna sonrisa.-…Arigatou.
La felicidad está al alcance de todos, pero no todos saben buscarla…
¡Bien! Primero…¡NO ME MATEIS POR LO DE BYA-KUN! Yo le amo igual que muchas de vosotras, pero lo siento, es el fic se me ocurrió y necesitaba que hiciese de malo… lo siento! DE VERDAD LO SIENTOOO! T_T XDDDDD Bueno, un pasado trágico el de Rukia, pero no es todo. Al menos, gracias a Ichigo se ha dado cuenta de lo que vale. Es tan bonito como la comprende y como la quiere… Ainsss :')
Bien, os agradezco a todos los que leeis este fic, gracias por vuestro apoyo de verdad. Muchisimas gracias! :D :D :D Ahora la pregunta de siempre….¿Merezco reviews? Decidme que si por favor! :D :D :D :D
Besos
SMorphine
