Yuki no Hana

¡Bien! Aquí estoy, una vez más. He de advertir que este capitulo contendrá lemmon, en compensación con el anterior que me quedo algo flojo, este viene fuerte. Espero que os guste a todos! Además es algo más largo y demás… ¡Gracias por los reviews del anterior capitulo y… os dejo leer!

Aviso: LEMMON

Capitulo 8

-Rukia querida, estás que te caes del sueño…- Advertía con una sonrisa en sus labios Rangiku, que veía como la morena estaba intentando mantener sus ojos abiertos y su cabeza sobre la palma de su mano, casi en vano.

-¿Eh? – dio un respingo adormilada mientras intentaba mantenerse erguida, pero sus ojos cansados la delataban.

-Debiste tener una noche bastante ajetreada, Rukia-chan.- insinuó Rangiku con malicia mientras la daba unos leves codazos en el costado.- Kurosaki-kun debe ser bastante bueno para cansarte así…

-¡R-Rangiku! – sonrojada aparto la mirada de la rubia, mirando avergonzada hacia otro lugar.

-Ve y descansa un rato hasta la hora de almorzar, te vendrá bien.- propuso dulcemente.

-¿De verdad…?

-Sí, será lo mejor. Esta noche habrá demasiado trabajo y no podrás descansar bien.

-Ah, Rangiku…. – se puso seria y la miro fijamente.- Sobre eso… tengo que hablar contigo.

-Tú me dirás.

-Yo… quiero dejar esto.- concluyo valiente.

Se hizo un silencio y Rangiku aparto la mirada, cerrando los ojos, respirando hondo… La morena permaneció con el semblante duro, esperando una respuesta por parte de la mujer, recta sobre sus rodillas y la mirada firme.

-Rukia, cielo…- volvió a dirigir su mirada a ella.- sabes que solo puedes salir de aquí si te casas.- hizo una pausa, mirándola más profundamente.- ¿Estas dispuesta a casarte con Kurosaki?

-Apenas… apenas acabamos de empezar, y ni siquiera tenemos una relación Rangiku, pero…

-Pero le amas.- término la frase por ella.

-Sí… y le prometí que ningún hombre me tocaría…

-Esa promesa es muy difícil de cumplir con un trabajo como este.

-Lo sé…- suspiro agachando la mirada.- ¿Pero qué podía hacer Rangiku? Sinceramente, ya no quiero ser tocada por ningún otro hombre…

- Yo no puedo hacer nada por eso, cariño. Sabes que aquí yo no soy la jefa. ¿Cómo pretendes pagar el mes?

-N-No lo sé…- suspiro de nuevo, desganada.

-Sabes que tienes un contrato con la jefa.- ambas se miraron, con mezcla de desesperación y tristeza.

-Rangiku… ayúdame por favor. ¿Qué puedo hacer…?

-Rukia… - cerró los ojos pensando un plan el cual no tardo en llegar a su mente. – Quizá haya algo que puedas hacer, pero…

-¿El qué? – pregunto ansiosa.

-Esto no debe salir de nosotras.- hablo en un susurro, acercándose más a su subordinada.- Mira, puedes hacer algo, pero la jefa no puede enterarse.

-…- asintió sin dejar de observarla.

-Puedo hablar con Yoruichi y Kisuke, para que te den trabajo en su tienda.- la morena asintió ante sus explicaciones, esperando más.- y con lo que te saques pagar el mes. Pero…

-¿Pero…?

-Sabes que la jefa suele pasarse las noches que más clientela hay.- volvió a asentir energica.-Deberas fingir que te llevas a algún hombre y que consigues el dinero así, al fin y al cabo debe creer que cumples el contrato.

-¿Pero cómo voy a fingir eso…?

-Debes hablar con Ichigo.- Rukia continuo sin llegar a entender.- Debes hacer que esas noches, el asista a la casa y hacer que la jefa vea que te lo llevas.

-¡Oh, entiendo!- sonrió inconscientemente, haciendo que Rangiku sonriera tiernamente.

-Y así, ambos podéis estar juntos, ya sabes…- comento picara mientras la daba unos codazos.

-¡R-Rangiku…!- se sonrojo de nuevo.

-Deberás hacer esto hasta que decidáis casaros. – volvieron a mirarse cómplices y agradecidas.

-Arigato, Rangiku…- dedico una mirada sincera a la mujer, quien cerró los ojos complacida.

-No me agradezcas cielo.- acarició su rostro tiernamente.- Solo quiero verte feliz.

La joven mujercita alzo su rostro, con los ojos brillantes de emoción y una sonrisa sincera en el rostro. Por fin las cosas podían empezar a irle bien de una vez por todas. Tenía una familia, nunca estuvo sola. Rangiku era su familia, las chicas eran su familia y eso jamás lo olvidaría.


Había tenido que ir al cuartel de turno de tarde, estaba algo más descansado después de haber dormido hasta el mediodía en su casa, pero todavía quedaba algo de cansancio. Más no se arrepentía, volvería a desvelarse hasta el amanecer solo por estar con ella, lo haría mil y una veces sin dudarlo. Esbozo una feliz sonrisa mientras colocaba unas cajas llenas de papeles en las estanterías.

Pero aún así, había algo que le reconcomía. Quería saber más acerca de Rukia, lo que ocurrió con ese hombre. Cuando saliese del trabajo iría directa a la casa de las Shinigamis e intentaría indagar un poco, si no era por ella por Rangiku.

-¡Hey, Ichigo! – una mano se poso de golpe en el hombro de Ichigo, sacándole de sus pensamientos.

-Renji…- contesto molesto por el susto, girándose a mirarle cansado.- ¿Qué quieres?

-Nos han convocado para una reunión en cinco minutos, mueve el culo.

-Ah, que pereza…

-Pareces cansado, baka.- comenzaron a caminar juntos.- ¿Noche ajetreada?

- Algo así.- confirmo sin interés.

-¿Como que "algo así"?- giro el rostro para mirarle mientras caminaban.- ¿Otra vez con la Kuchiki hasta las tantas?

-Aja…- confirmo de nuevo, esta vez sonrojándose.

-¿huh? – El pelirrojo le miró con la ceja arqueada.- ¿Por qué te pones rojo? No me digas que…- abrió los ojos de golpe.- ¡No puede ser!

-Urusai…- miro hacia los lados, observando que por culpa de su escandaloso amigo estaban siendo el centro de atención.

-¿Tu y la Kuchiki…?- hizo un burdo gesto con las manos indicando al sexo.

-Déjalo ya, idiota.- le regaño enfadado mientras paraban en la puerta del salón de reuniones, esperando a ser llamados.

-Pero… ¿vosotros dos que sois? – pregunto en tono neutro a Ichigo, pero él no era el único que escuchaba.

-No lo sé…- contesto sin mirarle, recordando las palabras que le dijo Rukia.

-¿Vais enserio?

-Algo así… por el momento somos más que amigos pero menos que amantes.

-Pero… trabajando en lo que ella trabaja…

-Lo sé.- le corto al adivinar lo que iba a decir.- Pero no. Me prometió que no.

-¿Y la crees? – cuestiono serio.

- Si.- afirmo sin ninguna duda.- La creo y confió en ella.

-Espero que todo vaya bien…- le miro de reojo, celosamente.- ¡Cabrón! ¡Qué suerte has tenido…!- el pelinaranja tan solo pudo sonreír alagado mientras miraba al suelo.

El hombre que casualmente escucho su conversación, apareció de su "escondite" acercándose hacia ambos con semblante serio. ¿Quién era? Pues ni más ni menos que el capitán Kuchiki. No apartaba su mirada de Ichigo, furioso y enfadado pero que sabía cómo disimularlo. El pelinaranja todavía no se percato de su presencia y continuaba sonriendo levemente gracias a Rukia.

Pero la sonrisa no tardo demasiado en desaparecer. Cuando giro levemente su rostro, pudo divisar al hombre que tanto daño causó a Rukia. Inconscientemente, su sonrisa se convirtió en una mueca de disgusto, sus ojos derrochaban asco y repugnancia, además de odio. Renji tan solo observaba las miradas que ambos hombres se dedicaban, sin entender el porqué de su hostilidad.

-Abarai.- llamo con voz grave el capitán, sin perder de vista al pelinaranja.

-¡Hai! – se puso tenso.

-Vaya a avisar a los capitanes que están esperando aquí fuera.

-Sí, capitán.

El pelirrojo desapareció rápido, adentrándose en la sala y dejando a ambos hombres continuando su batalla de miradas. Ninguno se acobardo, ni se echo atrás, al contrario; mantenían la mirada fija en su contrincante hasta que Byakuya decidió darle fin de una vez por todas, recurriendo a su poder como capitán.

-Kurosaki.- le llamo con voz más grave incluso que cuando llamo a Renji.

-Que.- respondió seca e irrespetuosamente, sin parar de mirarle.

-Chs. Soy tu capitán, respóndeme como tal.- amenazo sin perder la compostura. Ichigo tan solo rechisto y aparto la mirada intentando controlarse.

-¿Qué quieres? Capitán.- nombro con sarna el puesto del moreno.

-Ven a mi despacho cuando termine la reunión.- finalizo mirándole altivamente pasando de largo.

-¿Tema sobre trabajo o personal? Capitán.- pregunto irónico haciendo que el hombre parase.

-Simplemente ven.- contesto algo irritado por el repentino cambio de actitud del Kurosaki.

-Tsk…

Resignado guardo silencio, lo que hizo con Rukia no tenía nada que ver con su trabajo, por mucho que le molestase. Pero después de saber toda la verdad, el verle le provoco repugnancia, asco y un odio inimaginable, cosa que no paso desapercibida para Byakuya. Tenía el presentimiento que hablaría sobre algo que involucrara a Rukia, pero no sabía cómo podría haberse enterado tan rápido. Aún así, fuera lo que fuese le haría cara. Sin ningún miedo.

Lo haría por Rukia…


Después de una larga reunión sobre qué hacer en caso de ataque, salieron todos cansados y dispuestos a volver a casa. Pero para Ichigo todo se alargaría aún más hasta llegar finalmente a su casa. Primero debería ir a hablar con el Kuchiki, y después visitaría a su hermana. ¿Gracioso no? Pues a Ichigo no le parecía para nada cómico.

-Hey, Ichigo, ¿dónde vas? La salida está por allí, baka.- le aviso su amigo pelirrojo al ver que se iba por los largos pasillos del cuartel.

-Debo ir a hablar con el Capitán Kuchiki.- contesto molesto y desganado.

-¿Qué hiciste ahora? – Ichigo le fulmino con la mirada, la verdad no tenía ganas de aguantar tonterías.- Ah, claro… supongo que tendrá que ver con Rukia, ¿cierto?

-Ni idea… - bufo cansado mientras empezaba a andar.

-Esta noche iremos todos a la casa de las Shinigamis, ¿vendrás? – pregunto alzando la voz para que el pelinaranjo le escuchase.

Este tan solo alzo el pulgar sin dejar de andar y sin darse la vuelta. Se perdió por los silenciosos pasillos del cuartel, en los que ya apenas quedaba nadie dispuesto a ir al despacho de su no tan querido capitán. Caminaba pensando en que debería hacer, decirle la verdad o ocultar que tuviese una relación con Rukia. Sencillamente esperaría a ver qué pasaba y se atendría a las consecuencias.

Llego finalmente a su destino, alzando el puño pesadamente para tocar la puerta dos veces. No tardo en escuchar la voz de aquel hombre, que provenía del interior. Frunció el ceño y entro sin decir nada, observando al moreno que permanecía sentado tranquilamente en su escritorio, con las manos entrelazadas sobre la robusta madera y su semblante serio y calmado de siempre.

-Siéntate, Kurosaki.- ordeno con voz neutra. Este obedeció reacio, sin quitarle la vista de encima, con los brazos cruzados sobre su pecho.

-Aquí me tienes.- hablo serio.

El noble abrió los ojos lentamente y empezando un nuevo duelo de miradas feroces entre ambos. Respiro hondo y comenzó a hablar ante la sutil mirada de Ichigo.

-Seré directo. ¿Qué relación tienes con Rukia? – pregunto en tono tranquilo y relajado.

-¿Debo responderte a ti…?

-Soy su hermano. Debes hacerlo.- le reto.

-¿Estás seguro de que mantienes ese privilegio…? – pregunto cual serpiente mordiendo a su presa.

-Kurosaki, no seas impertinente.- respondió ofendido y frunciendo el ceño.- Responde a lo que te he preguntado.

-¿Cómo te sientes después de todo, Byakuya…? – Evadió su pregunta, formulando el otra de forma sutil y despiadada.- ¿Tu conciencia está limpia…?

-…..- se mantuvo callado, con los ojos levemente abiertos. Ese hombre sabía todo sobre lo que pasó con su hermana. Se intento relajar cerrando los ojos y frunciendo el ceño.- Veo que sabes demasiado.

-Lo justo y necesario para comprender que nada que tenga que ver con Rukia te incumbe a ti. – se levanto serio y desafiante dispuesto a irse.

-¿Eso crees? - abrió los ojos observándole fijamente.- Me incumbe demasiado.

-No lo creo, Byakuya.

-Solo espero que no la hagas nada de lo que puedas arrepentirte, Kurosaki. – amenazo severamente. Ichigo se quedo perplejo al ver la preocupación que desprendía aquella frase pero no se dejo vencer. – Más te vale no hacerla daño.

-No más que tu… capitán.

Concluyo la conversación dedicándole una mirada fría y llena de odio, mientras salía del despacho del moreno, el cual se quedó observándole fijamente con las manos cruzadas sobre su boca y las palabras de aquel joven revoloteando incesantes en su cabeza. La puerta se cerro de golpe, dejando el cargo de conciencia y la soledad encerradas en aquel despacho junto con Byakuya.


Entrada la noche, en la casa de las Shinigamis, se encontraba llena de soldados algunos bebiendo y otros coqueteando con las Oiran que allí estaban. Se encontraba la dueña del establecimiento, observando con detenimiento a cada una de sus empleadas, tomando notas mentales de todas sus acciones.

Mientras, en un rincón del salón, se encontraban Rukia y Rangiku. Ambas sentadas de rodillas y cuchicheando entre ellas.

-Bien Rukia-chan, hable con Yoruichi y Kisuke.- hablo bajo.- están encantados de contratarte.

-¿De verdad? – su rostro se ilumino al instante.

-Hai. Deberás empezar cuanto antes y trabajar duro. Estamos a mitad de mes y tienes que conseguir lo suficiente para pagar todo.

-Hai.

-Empezarás mañana.- ella asintió firme.- pero ahora deberías empezar a fingir que trabajas, la jefa te observa cariño.

-Pero… ¿Y Ichigo…? – pregunto preocupada mientras observaba la gran sala.

-Chs…- la llamo indicando con su mirada la entrada y sonriendo.- Ahí tienes a tu príncipe azul.

Las mirada de Ichigo, al principio perdida, se consiguió encontrar con la de Rukia quien rápidamente se levanto del suelo y camino, fingiendo tranquilidad hasta donde estaba Ichigo. Rangiku observo con una dulce sonrisa a la pareja, mientras que Renji observaba con envidia sana a su amigo, guiñándoles el ojo.

Rukia llego hasta el pelinaranja e intento actuar como lo haría normalmente, solo que la sonrisa no se borraba de su rostro. Hizo una reverencia ante el, como haría normalmente haciendo que Ichigo la mirase con una ceja arqueada y no tardase en preguntar.

-Rukia, ¿Qué haces?

-Chs… sígueme el juego, idiota.- susurro mientras terminaba su reverencia. - ¡Kurosaki-kun! Bienvenido. Pongase comodo.

Ichigo todavía continuaba sin comprender nada del comportamiento tan servicial de Rukia, y continuaba observándola extrañado. Ella tiraba suavemente de su mano acercándole hacia la mesa, quedando los dos de rodillas.

-¿Rukia…?

-¿Un poco de sake Kurosaki-kun? – ese tono de voz hizo que Ichigo se sintiese muy incomodo y continuase mirándola con cara rara.

-N-No…- se negó sin dejar de mirarla de reojo por tanta amabilidad. Ella sin embargo, continuo su juego, con el cual parecía que se estaba divirtiendo bastante, y se posiciono detrás de el.

-Pareces tenso, Ku-ro-sa-ki-kun.- Susurro en su oído mientras posaba sus finas manos en sus hombros. Ichigo tan solo pudo estremecerse, no supo si de placer o terror.- Te haré un masaje.

-¿R-Rukia…? – volvió a preguntar una vez más mientras las manos de la morena se movían sobre el.

-Idiota…- susurro contra su oído.- sígueme el juego, luego te explico.

Este asintió intentando relajarse ante el masaje que Rukia le estaba dando, no se sentía nada mal. Noto como una mujer, algo mayor, daba vueltas por la sala, observando a todas las mujeres. Llevaba un kimono sencillo, negro con detalles dorados y el obi rojo. Estaba muy centrada en Rukia, es más, no dejaba de mirarla.

Se situó cerca de ellos, observándolos discretamente y parecía ser que Rukia se dio cuenta ya que empezó de nuevo con el teatro del principio.

-Kurosaki-kun…- volvió a hablar contra su oído mientras miraba de reojo a su jefa.- ¿Qué te parece si vamos a un lugar más privado…?

-¿Eh? – no entendió nada y se sintió algo violento al escuchar a Rukia hablar así, como una…

-Di que si, idiota…- gruño casi inaudiblemente, apretando a su vez los hombros del pelinaranjo.

-¡H-Hai!

-Bien, sígueme…

Ambos se levantaron e Ichigo pudo observar como Rukia hacía una leve reverencia con la cabeza a la mujer que había observado antes, la cual la respondió con un gesto de aprobación. Se puso tras de ella, siguiéndola hasta su cuarto como siempre. Cuando pasaron el umbral de la puerta de la sala quedando completamente solos en el pasillo, Ichigo se atrevió a preguntar.

-¿Qué te ocurre?

-Shhh… nos pueden oír. Espera un momento.- cogió su mano tirando de ella para ir más rápido.

En menos de cinco segundos ya se encontraban frente a la puerta de estampados de sakura, la cual Rukia no tardo en abrir con cuidado, dejando pasar a Ichigo que se encontraba todavía confuso. Asomo la cabeza mirando hacia los dos lados y observando que no había nadie, para finalizar cerrando la puerta.

Se giro y ahí le tenía, a Ichigo observándola con cara de no entender nada. Se veía tan sumamente tierno que Rukia no pudo evitar acercarse a él lentamente y antes de que pudiese replicar junto sus labios con los de él, haciéndole callar. Un sabor tan dulce el de sus labios que era adictivo. Sonrió contra los labios del pelinaranjo al escuchar la especie de gruñido que broto de su garganta al no dejarle hablar.

Se separo de él y mantenía el ceño fruncido cual niño pequeño, para después reemplazarlo por una tierna sonrisa.

-¿Y bien…?

-Ven, siéntate.- le ordeno tiernamente mientras se sentaba a su vez en el futón. Ichigo la imito sin dejar de observarla fijamente.- Bien… he de explicarte algo.

-Hai…

-Ichigo, he dejado esto.- al chico se le ilumino el rostro al instante y sonrió levemente.- pero no del todo.

-¿Cómo que no del todo?

-No puedo dejarlo oficialmente hasta que me case.- Ichigo borro lentamente la sonrisa dejándola continuar.- Por lo cual, por el momento trabajare en la tienda de Urahara.

-Continua…

-Pero yo tengo un contrato con la jefa, el cual solo se rompe al casarme con alguien.- continuo explicando mientras desviaba la mirada.- Entonces, noches como estas, con mucha clientela debo fingir que trabajo.

-¿Fingir que trabajas…?

-Exacto. Cuando mi jefa venga aquí, me debe ver llevarme a algún hombre a mi habitación…- explico mirando hacia el suelo.

-Rukia…¿Q-Que quieres decir…? – pregunto asustado.

-¡N-No te preocupes! Por eso tenía que hablar contigo…- volvió a mirarle fijamente.- Esas noches, debes venir aquí y yo fingiré contigo como hoy. ¿Entiendes?

-Ah, claro…- se relajo y comprendió todo.

-Y con lo que me saque en la tienda de Urahara, pagaré el mes.

-Entiendo… - la miro tranquilo. – Está bien, las noches así vendré aquí y te seguiré el juego… aunque he de admitir que esa voz que pones…- fingió un escalofrío.- no me gusta nada.

-Idiota…- le insulto cariñosamente mientras se carcajeaba.- ¿Entonces me seguirás el juego?

-H-Hai…- se tensó al escuchar el tono de voz que había empleado Rukia, un tono totalmente sensual. Más aún se tenso al observar como gateaba hacía el mordiéndose el labio inferior.

-Pues… - llego hasta el, incorporándose quedando muy pegada a él, besando su cuello y sosteniendo el cuello del kimono de Ichigo entre sus manos.- ¿Qué te parece si continuamos el juego…?- paso sus manos por el musculado pecho de Ichigo, dando sensuales besos en el cuello de este.

-R-Rukia…- sonrojado cerró los ojos ante sus caricias, girando su cuello para darla mejor disponibilidad.

-Hmmm, anoche no fue justo…- continuo bajando sus manos hasta el nudo del kimono del chico, desabrochándolo, sin parar de besarle el cuello.

-¿E-Eh...? – pregunto sin llegar a entender nada, posando sus manos en las caderas de ella.

-Aja…- subió sus besos hasta el lóbulo de su oreja, mordiéndolo suavemente lo que causo que el pelinaranja se estremeciera de placer y apretara la cintura de Rukia inconscientemente.- Anoche solo yo disfrute…- susurro contra su oído, haciendo que se le erizase el vello.- Ahora…- desabrocho finalmente el nudo y comenzó a abrirlo.- …te toca a ti.

Se separo de su cuello, dejando ver sus ojos desbordantes de deseo y observando el sonrojado, y excitado rostro de Ichigo. Termino de abrir de kimono, apreciando bien el cuerpo de Ichigo. Abrió los ojos levemente, intentando ocultar su sorpresa y se mordió el labio inferior al observar el cuerpo bien formado de este. La noche anterior no pudo apreciarlo en todo su esplendor, ya que tenía sus ojos vendados, pero ahora… ¡Por Kami! ¡Era un ángel!

Paso sus manos por sus abdominales, sin perderlos de vistas, acariciando uno a uno sus músculos, hasta llegar al pecho donde empezó a notar el descontrolado latido de su corazón. Cuando llego a su torso le empujo hacia atrás dejándole tumbado sobre el futón. Ichigo tan solo la observaba embelesado sin decir palabra. Estaba embobado por sus caricias y el sonrojo apenas desaparecía de sus mejillas.

Lentamente Rukia se posiciono sobre él. Se alzo levemente sobre sus rodillas y empezó a desatarse lenta y tortuosamente su obi. Ichigo tan solo la observaba excitado y con la boca levemente abierta. Finalmente la morena consiguió desatarse el obi y comenzó a abrir su kimono, dejando expuestos sus blanquecinos pechos. Cruzo sus manos hasta los hombros contrarios para deslizar las mangas del kimono lentamente, quedando poco a poco desnuda.

Se podía apreciar la piel blanca de Rukia, bañada por la luz de la luna que se colaba por la ventana, dándola un toque mágico. Ichigo no podía reaccionar, tenía frente a él a una autentica Diosa. Consiguió deshacerse del kimono, dejándolo lejos del futón y ya, completamente desnuda, volvió hacia Ichigo.

Subió por su pecho, besándolo lentamente, lo que le hacía estremecerse de una forma inimaginable, mientras lo acariciaba a la vez. Subió por su nuez, la cual se movió tragando duro, y continuó por su mandíbula hasta su barbilla en la cual paro, para separarse y mirarle fijamente a los ojos. Ichigo no pudo contenerlo más, el ver sus ojos violáceos llenos de deseo y pasión fue el detonante. Abrazo su cintura atrayéndola más contra su cuerpo y la beso ferozmente. Sus labios se movían acompasadamente, sus lenguas se adentraban profundas en las bocas del otro, jugueteando entre ellas, los jadeos se escapaban cuando intentaban recobrar el aliento.

Pero esto no hacía más que empezar. Rukia corto súbitamente el beso, posando su dedo índice sobre los labios de Ichigo, quien respiraba agitado. Su pecho subía arriba y abajo, intentando relajarse, pero era imposible.

-Shh… déjame a mí.- beso fugazmente sus labios dejándole con ganas de más y se incorporo de nuevo, dejando que su desnudez pudiese ser apreciada por Ichigo más fácilmente.

Hizo el mismo recorrido de antes, solo que a la inversa. Bajo por su cuello hasta su pecho, pero no se quedo ahí. Continuó por su tonificado abdomen besándolo a su paso y llego a su bajo vientre. Notaba como con cada beso que posaba más y más abajo, Ichigo se retorcía y se tensaba. Sonrió y bajo lo suficiente para que Ichigo se alertara, haciendo que se incorporase sobre sus antebrazos para preguntarla algo más que obvio.

-R-Rukia, ¿Qué vas a ah…? – no pudo decir más, Rukia no se lo permitió. Su pregunta acabó en un gemido al sentir como su, ya más que erecto, miembro era metido en la boca de Rukia. Gruño a la vez que echaba su cabeza hacia atrás, dejándola continuar.

Se sorprendió al ver como su bien dotado miembro entraba sin dificultad en la pequeña boca de Rukia. Era maravilloso y casi no podría articular palabra. Sentía como la lengua de Rukia jugaba por dentro con su amiguito, mientras su boca subía y bajaba en un placentero vaivén. Lo sostenía entre sus finas manos para que fuese más fácil el trabajo y en ocasiones se entretenía en la punta, saboreándolo lentamente.

Sintió la tentación de mirarla, y así lo hizo. Alzo su cabeza de nuevo, observándola jadeante y la imagen lo único que hizo fue excitarle más. Estaba a punto de correrse y no quería hacerlo. No de esa forma.

-Rukia.- la llamo entremezclado con un gemido, agarrando con delicadeza su cabeza y haciendo que le mirase.- P-Para por favor…

-¿De verdad…? – pregunto con malicia mientras sonreía de medio lado.

-P-Por favor… n-no quiero irme así…- desvió la mirada sonrojado.

-Bien, como tú quieras…- se acerco de nuevo a él gateando y con un dedo empezó a empujarle hacia atrás, recostándole de nuevo.- Entonces tendremos que continuar…

Esbozo una sonrisa picara mientras se situaba sobre él, con sus intimidades rozándose en una placentera fricción. Si la primera vez que lo hizo con ella fue maravillosa, la segunda estaba siendo mil veces mejor. Ahí la tenía, a esa mujer que parecía imposible sobre él, desnuda, agitada… ¡Tenía que ser un sueño!

Se levanto levemente para agarrar su pene con cuidado, Ichigo trago duro y la observo fijamente casi incrédulo, para luego cerrar los ojos fuerte tras un gemido casi gutural al sentir como Rukia empezaba a introducírselo lentamente. Se sentía tan bien, sus paredes hacían una placentera presión y los leves gimoteos que emitía Rukia le ayudaron a volver a abrirlos para admirarla mejor. Tenía los ojos entrecerrados, la boca levemente abierta y miraba hacia abajo mientras se penetraba.

-¡AAAH!¡I-Ichigo!

La morena ya no pudo soportarlo más, cuando consiguió entrar por completo en ella soltó un gemido incontrolable a la vez que clavaba sus uñas en el pecho de Ichigo. Se quedo quieta durante unos momentos para acostumbrarse al tamaño de Ichigo, para después comenzar a moverse arriba y abajo.

-Hmmmm…R-Rukia…- gruño Ichigo mientras la observaba moverse sobre él. Poso sus amplias manos en las caderas de ella, ayudándola a ir más rápido.

Los movimientos se hacían más profundos y veloces. Los gemidos de Rukia cada vez más audibles e incontrolables. Su cabeza cayo hacía atrás, apretando aún más el pecho de Ichigo dejándole marca. Sus cuerpos perlados por el sudor se movían acompasados. La habitación llena de jadeos, suspiros, gemidos… Seguramente los que estuviesen en el salón podrían escucharlos si se mantenían callados, pero eso ahora les daba igual.

Unos movimientos más violentos y feroces arrancaban los últimos gemidos por parte de ambos, las uñas de Rukia terminaron de incrustarse en el dejándole una marca rojiza en el pecho. Ambos se miraron fijamente, mientras Rukia apretaba con sus paredes el miembro de Ichigo al llegar al orgasmo, seguido de un sonoro gemido que dio paso al clímax de Ichigo, derramándose dentro de ella.

Un suspiro salió de los labios de ambos y Rukia se dejo caer desplomada sobre el pecho de Ichigo. Sus respiraciones eran irregulares, sus cuerpos se pegaban al otro sudorosos y ambos estaban adormilados. Ichigo comenzó a acariciar el alborotado pelo de Rukia, mientras que con la otra pasaba la colcha para refugiarse del frío.

-Ya…- susurro Rukia, casi inaudiblemente.

-¿Qué?

-Ya estamos en paz, Ichigo…- se acurruco en el mientras sonreía cansada.

-De eso nada….- sonrió de igual forma.- Esto no acaba nada más que empezar.

-Idiota…- se carcajeo a duras penas mientras alzaba su rostro para besarle.


En el salón ya apenas se encontraba ningún soldado, algunas de las muchachas estaban recogiendo algunos desperdicios, la jefa ya se marcho y Rangiku acompañaba a Renji, el cual esperaba a su amigo quien todavía no salía. La rubia sonreía picara ya que sabía lo que estaban haciendo y el ver la cara a Renji le hacía muchísima gracia.

-Ah, maldito Ichigo…. Si que tarda.- se quejo aburrido de esperar.

-No creo que tarde en salir.- le animo la rubia mientras miraba la puerta.

-Tsk… maldito suertudo. – sonrió de medio lado.

-Se quieren mucho, ¿verdad? – miro al pelirrojo.

-Eso parece… Ichigo anda babeando por ella.- ambos se carcajearon levemente.

- Menudo par…

La puerta por la que antes miraba Rangiku se abrió dejando ver a la pareja, algo agitados y adormilados. Rukia iba delante observando el vacio salón para luego llevar su vista a Rangiku y Renji quienes les observaban divertidos. Ichigo no pudo hacer más que sonrojarse mientras fruncía el ceño.

-¡Vaya! ¡Hablando de vosotros! ¿Ya terminasteis?- chillo escandalosa.

-Rangiku…- regaño mirando hacia los lados algo sonrojada.

-¡Ara, Ara! Renji lleva un buen rato esperándote Kurosaki-kun.- la rubia se levanto, acompañada de Renji.

-Ah, nadie te dijo que me esperases, baka.- insulto cansado a su amigo.

-¡Encima que te hago el favor! – Chillo.- Eres un malagradecido.

-¡Ya, cállate, me duele la cabeza!

-¿Qué cabeza? ¿La de arriba o la de abajo? – continuó peleando.

El comentario hizo que Rukia e Ichigo se sonrojaran, dando por ganado a Renji el primer asalto. Rangiku comenzó a reír escandalosamente, hasta que todos recobraron la compostura.

-Sera mejor que vayan antes de que se os haga más tarde…- propuso amablemente Rukia.

-Si, será lo mejor.- asintió Ichigo mientras la miraba sonriente.

-¡Bien caballeros! ¡Les acompañaremos a la salida!

Los cuatro llegaron al recibidor, donde Ichigo y Rukia se miraban incómodos, ya que querían despedirse en condiciones pero la otra pareja no los dejaban de mirar sin rodeos y sin disimular. El pelinaranja carraspeó sonoramente y estos salieron fuera dejándolos solos.

-Bien, ¿vendrás mañana? – pregunto acercándose a sus labios.

-Lo intentaré.- esbozo una leve sonrisa.

-Perfecto…

Finalmente se unieron en un tierno beso, para después separarse lentamente. Le acompaño hasta afuera donde se encontraban Rangiku y Renji hablando divertidos, lo más posible sobre ellos. El pelinaranjo se acerco hasta su amigo y comenzaron a bajar las escaleras de piedra despidiéndose con la mano de ambas mujeres.

-¡Adiós muchachos!¡Vuelvan pronto!

Ya se perdieron de su vista y ambas entraron dentro. Rukia estaba algo adormilada y Rangiku no dejaba de observarla con una mueca divertida en su cara.

-Creo que voy a dormir, Rangiku.

-Deberías, debes estar agotada.- hablo divertida mientras caminaban por los pasillos.

-Rangiku…- la regaño casi sin ganas

-¡Por Kami, Rukia! ¡Te escuche!- la morena giro rápida la cara.

-¿Q-Qué?- se sonrojo como un tomate.

-Iba para mi habitación y cuando pasaba por tu puerta solo escuchaba "¡Ah si, Ichigo! ¡Oh!" – comenzó a imitarla exageradamente, riéndose después al ver a su subordinada agachar el rostro avergonzada.

-¡R-Rangiku…!

-Tranquila, sabes que bromeo.- la morena se relajo de golpe, suspirando.- Pero es cierto que te escuche.

-Oh… vaya.- otra vez se tenso y sonrojo.

-¡Tranquila Rukia-chan! – la abrazo fuerte parando en la puerta de su habitación.- ¡Es normal!

-Jeje..- rió nerviosa.

-Rukia-chan…- la miro interrogante.- ¿no estarías fingiendo verdad?

-¡¿Q-Que? ¿Cómo crees!

-Ya decía yo que eran demasiado reales.- la rubia empezó a darle unos suaves codazos.

-No tienes remedio, Rangiku.- acabo sonriendo divertida también para después dar un bostezo.

-Bueno cariño, te dejo que descanses.

-Arigato, Rangiku.- comenzó a abrir su puerta.- Buenas noches.

-Buenas noches, cielo…


¡Bieeeeeeeeeen damas y caballeros! Hasta aquí lo dejo hoy. ¿Qué os ha parecido el lemmon? Quise hacerlo en compensación por el anterior, que como ya dije arriba me quedo muy flojo. Espero que este lo haya compensado. Byakuya se enteró de todo e Ichigo le hizo cara. ¡Mas bueno nuestro Ichi! Y Rangiku, siempre ayudando a Rukia y como no poniéndola nerviosa siempre. Pero en fin, cualquier duda será resuelta mediante un review encantada.

Y una vez más, os preguntaré….¿Merezco reviews? Graciass.

He de avisaros de un one-shot que he hecho, llamado "Unfaithful", os lo recomiendo que leías. Meteos en mi perfil y lo veréis. Ya nada más… os dejo en paz de una vez.

Gracias por leer

Besos

SMorphine.