Disclaimer: Junjō Romantica no me pertenece, si no a Shungiku Nakamura. Solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de mis lectores, obviamente, todo sin fines de lucro.
My Warrior
Prólogo
Erase una vez… en un lejano valle entre grandes montañas y cristalinos lagos eran pertenecientes a un poderosos reino donde un majestuoso castillo se encontraba en medio de ese hermoso paisaje. El rey Kamijō Hiroshi, un frío pero sabio gobernante, que junto a su esposa Hanako eran dueños de esas tierras. El pueblo adoraba a sus gobernantes ya que siempre les había ofrecido prosperidad a sus habitantes.
Siendo uno de los reinos más poderosos y ricos del país, el reino Kamijō era blanco de ataques contra los reyes o hacia sus riquezas, pero estas amenazas eran fácilmente eliminadas gracias al poderoso ejército que poseía el castillo. Más los ataques aumentaron cuando el heredero al trono nació un día de primavera, llevando el nombre de Hiroki.
El rey, temeroso de que su único hijo fuera asesinado por traidores, le propuso al reino vecino una oferta de alianza y de paz. El reino Usami aceptó con gusto, ya que siendo un reino más pequeño y siendo aliado del reino Kamijō, les traería más protección a sus habitantes.
Durante los siguientes años de la niñez del príncipe Hiroki, este pasaba la mayoría del año en el reino Usami para su protección y así poder burlar a quienes intentaban asesinarlo. Formó una amistad con el príncipe Akihiko, el hijo más joven del rey Usami, quien también tenía la misma edad que el príncipe. Los reyes de ambos reinos vieron esto como una ventaja para que los reinos siguieran unidos cuando ambos príncipes asumieran el trono.
Pero aunque creían que estaban haciendo lo correcto para proteger al heredero de los Kamijō, solamente lo estaban arruinando mientras el joven príncipe llegaba a la adolescencia. Ahora no solo lo mandaban al reino Usami, si no a otros valles lejanos pertenecientes a reinos aliados y lo mantenía encerrado dentro de, a lo que él llamaba, una cárcel lujosa. No se le permitía pasear por los pueblos ni por los jardines exteriores, lo tenían como un prisionero sin que este hubiera cometido crimen alguno.
Cuando cumplió los dieciocho años, estando a dos años de casarse y asumir el trono, se reveló contra sus protectores y les anunció que él no sería rey.
"¡Creen que por tenerme aquí encerrado harán que quiera ser rey del lugar que ha sido mi prisión toda mi vida! ¡Pues están muy equivocados!"
Después se encerraba en el único lugar donde encontraba consuelo, en la biblioteca del palacio, donde los libros eran los únicos que lo entendía. Además del príncipe Akihiko, estos eran sus únicos amigos confiables.
Los reyes, por su parte, no podían permitir que su único heredero no aceptara el trono y creyeron que si le encontraban una buena esposa lo harían cambiar de opinión. Más todas las posibles candidatas fueron cruelmente rechazadas por el príncipe, haciendo que los padres cayeran en desesperación. Si no podían hacer que si hijo aceptara el trono por las buenas, no había otra opción que hacerlo cumplir con la obligación con la que nació.
Hiroki no podía escapar de su destino y ni tampoco de su prisión. Aunque su padre envejecía con el pasar de los años, el príncipe rechazaba a todas las princesas y negando el trono, hasta que su padre cayó gravemente enfermo quedándole poco tiempo de vida. Por lo que decidieron, que aunque el príncipe no estuviera casado, aun así asumiría el trono a los veintiuno. El príncipe se quedaba sin opciones.
Mientras más se acercaba la coronación del nuevo rey, las amenazas contra este aumentaron enormemente y si lo movían de reino en reino lo convertirían en una blanco fácil. El consejero real, Miyagi Yoh, les aconsejó a sus reyes que mantuvieran al príncipe adentro del castillo y le asignaran al mejor guerrero como su guardaespaldas. Los reyes aceptaron el consejo y llamaron al general encargado del ejército a una audiencia real.
El general Takatsuki, un hombre mayor vestido con un impecable uniforme, caminaba firmemente y con la mirada al frente por la alfombra color vino directamente hacia sus majestades. Los reyes, sentados en sus respectivos tronos al final de la alfombra; y el consejero real permanecía de pie a un lado de su rey. El general se detuve a casi un metro de distancia de los tronos y poniendo su mano sobre su pecho hizo una reverencia.
"Buenas tardes, majestades," saludó cordialmente "Recibí su llamado para una audiencia real."
"Me alegra que haya venido lo más pronto posible, general," le agradeció la reina "Sabiendo que tiene mucho de que ocuparse."
"Para mí es un honor venir a su presencia, mi reina," dio una segunda reverencia.
"Lo llamamos por un asunto muy importante, Takatsuki," con voz ronca el rey comenzó la audiencia "Nuestro consejero nos propuso una idea para proteger la vida del heredero del reino y necesitamos de su ayuda."
"¿Para qué me necesita, su alteza?"
"Traiga al mejor de sus guerreros," habló nuevamente la reina "Valiente, fuerte, leal y que esté dispuesto a dar la vida por el príncipe."
El general se quedó callado por unos segundos antes de dar su respuesta, "Solo puedo pensar en una sola persona…"
oOOo
"¡Oi, Kusama!"
Un joven de cabellos negros y ojos azules levantó la mirada al escuchar su nombre de pila, observó como uno de sus compañeros venía corriendo hacia él con mucha rapidez. Dejó de cepillar a su caballo y salió del establo para recibir a su compañero, quien respiraba agitadamente al tratar de recuperar el aire.
"¡Se te requiere en la sala real!" le dijo el hombre después de recuperar su aliento.
"¿Los reyes—?" confundido por el mensaje intentó preguntar, pero su compañero inmediatamente se puso detrás de él y lo empezó a empujar.
"¡No hay tiempo de explicar!" intentar empujar al joven de cabellos negros era casi imposible, ya que este era muy alto "¡No hagas esperar a su majestad!"
Sin entender lo que pasaba, aun así le asintió a su compañero y empezó a dirigirse hacia el castillo. En su vida había tenido una audiencia real, así que estaba un poco nervioso. Al ser un simple soldado no entendía por qué lo reyes lo habían llamado especialmente, no era de una familia rica o muy prestigiosa, solo cumplía su deber en proteger al pueblo de cualquier adversidad.
Cuando se dio cuenta ya se encontraba frente a una enorme puerta de madera que era custodiada por dos guardias con relucientes armaduras de hierro y armados con unas largas lanzas.
"¿Kusama Nowaki?" lo llamó uno de ellos.
"Eh, si," contestó algo nervioso y entonces los guardias abrieron la puerta de en par en par.
Una luz lo cegó por un momento y cuando sus ojos se adaptaron, pudo ver claramente la sala real; y al final de esta vio a su general y a sus gobernantes esperándolo pacientemente. Con sus nervios consumiéndolo aún más, comenzó a caminar por la alfombra. Al ser un lugar muy grande, se le hizo casi eterno el caminar por ese largo pasillo y cuando por fin estuvo al lado del general, saludó a los reyes con una reverencia.
"¿Este es su mejor hombre?" preguntó el rey al general al ver al joven soldado "Se ve muy joven."
"Tu edad, joven guerrero," preguntó la reina firmemente pero con una voz tierna.
Antes de que Nowaki pudiera contestar, su general había tomado la palabra.
"Su edad no es importante, su majestad, le puedo asegurar que es el mejor de mis hombres."
Los reyes se miraron por unos segundos sin mencionar una sola palabra, como si estuvieran discutiendo telepáticamente.
"Mi general, ¿puedo saber qué pasa?" preguntó en un susurro el joven de cabellos negros.
"En un momento, Nowaki," le contestó también en un susurro Takatsuki "En cuanto llegue el príncipe lo entenderás."
"¿El príncipe?" ahora el soldado estaba más que confundido.
"Kusama Nowaki," la voz ronca del rey lo sacó de sus pensamientos y miró directamente a su gobernante "Has sido elegido para una misión muy importante y nuestra confianza caerá sobre tu hombros. Ahora mas que nada tendrás que dar la vida por el reino."
En ese momento se escucharon pasos que bajaban de la gran escalera que estaba a un costado de la habitación. El consejero real bajaba de estas y caminó rápidamente hasta los reyes, dio una reverencia y anunció la llegada del príncipe.
"Muchas gracias, Miyagi," le agradeció la reina a su consejero, quien inmediatamente volvió a su puesto a un lado del rey.
No esperaron mucho hasta que se volvieron a escuchar unos pasos que bajaban por esa misma escalera.
oOOo
Aunque veía el castillo como una prisión, el único lugar que lo hacía escapar de la realidad era la biblioteca real. Dos pisos con gigantes estantes llenos de libros y una pequeña sala de estar junto a una enorme ventana donde el acostumbraba estar para poder leer a gusto y sin interrupciones. Justo eso estaba haciendo eso, disfrutando de un libro y al mismo tiempo de los rayos del sol que entraban por el cristal.
Más el silencio fue interrumpido cuando escuchó las puertas de la biblioteca abrirse, no se molestó en levantarse de su lugar para averiguar de quien se trataba. Sus padres estaban lo suficientemente ocupados como para buscar a su hijo por su propia cuenta y al único que mandaban para hacerlo era al consejero real.
"Esto se vuelve muy aburrido," escuchó al consejero quejarse mientras se acercaba hacia él "Se la pasa todo el día en la biblioteca que ya no es divertido buscarlo por todo el castillo, majestad."
"Si no estamos jugando a las escondidas, Miyagi," bajó el libro para mirar al hombre mayor de cabello negros "Y le he dicho que no me llame majestad."
"Por fin me concederá decirle Hiroki-chan, ¿cierto?" preguntó alegremente y tomando al príncipe distraído le abrazó fuertemente "No sabe lo feliz que me—"
"¿Quiere hacer el favor de soltarme?" le interrumpió molesto después de sus vanos esfuerzos por soltarse de los brazos del consejero, quien inmediatamente le hizo caso a su príncipe.
Muchos antes de que el príncipe naciera, Miyagi Yoh ya trabajaba como consejero real y era el hombre quien el rey más confiaba. Cuando el heredero llegó, era normal que lo molestara cada vez que lo viera solo para hacerlo enojar, muchas veces estuvo en problemas cuando sus bromas molestaban de más al príncipe de mal carácter. Desde pequeño, Hiroki veía al consejero real como una molestia e intentaba lo imposible con solo evadirlo, más nunca creyó que se convertiría en su mayor confidente además del príncipe Akihiko.
Nadie en el reino sabía que el consejero a veces era algo afectuoso con el príncipe cuando estaban solos, otro príncipe ya le habría mandado cortar la cabeza a Miyagi por la falta de respeto hacia su majestad. Aunque Hiroki siempre amenazaba al consejero, nunca lo delataba y no tenía una buena razón por la cual no lo hacía.
"Sus padres desean verlo," dijo Miyagi mientras se levantaba y caminaba hacia la salida "De inmediato."
El príncipe suspiró pesadamente, dejó el libro sobre una mesa de madera y siguió al consejero a una corta distancia.
"Seguramente es para presentarme a otra de esas princesas interesadas," pensó "¿Qué no pueden simplemente dejarme en paz? La familia de mi padre es bastante numerosa, podrán encontrar a cualquier otro heredero. ¿Por qué necesariamente tengo que ser yo?"
Llegaron a la gran escalera que los conduciría hacia la sala real. Miyagi bajó primero y el príncipe se quedó al final de la escalera por unos momentos. Se preparó mentalmente para enfrentar a sus padres nuevamente y rezando que esta vez por fin lo pudieran dejar en paz con su decisión de no ser rey. Después de dar un enorme suspiro, comenzó a bajar las escaleras sin mucha prisa.
Cuando llegó a la gran sala, se sorprendió de no encontrar ninguna princesa y que en su lugar estaban el general y un muchacho bastante alto, que supuso que se trataba de un soldado. Pero no entendía porque se encontraban ahí esos dos. Siguió caminando hasta estar enfrente de sus padres, sin saludarles o hacerles una reverencia, simplemente se quedó parado con el ceño fruncido. Los reyes no reprendieron a su hijo esa vez, ya que estaban cansados de que no lo hacían entender, ya hablarían con él a solas.
"Hijo mío… al acercarse la fecha de tu coronación habrá más ataques contra tu vida," habló seriamente el rey "Tu madre y yo hemos decidido asignarte una nueva protección."
"¿Ahora que se les ocurrió? ¿Cubrir mi habitación con paredes de acero?" comentó sarcásticamente el príncipe.
El rey no le hizo caso al comentario de su hijo, simplemente se quedó callado y le hizo señas con su mano al joven de cabellos negros para que se acercara. Hiroki notó eso confundido y miraba a su padre pidiendo una explicación. El alto joven se coloco a un lado del príncipe, confundiéndolo aún más, y le saludó con una pequeña reverencia.
"Hiroki, él es Kusama Nowaki, quién será tu guardaespaldas."
Continuara…
Sé que no debi haber subido este fic, ya que tengo otras dos historias de que ocuparme (en realidad son cuatro... pero las otras dos son cooperativas), pero quería saber que tan buena idea es este fic asi que lo subo de una buena vez.
Ya saben, si les gusto dejen un review con sus comentarios. Y no esperen actualizaciones muy seguidas, ya que no trabajo bajo presión (solo si es de la universidad) y quiero que los capítulos salgan bien así que tenganme paciencia.
Mata ne~
