Disclaimer: Junjō Romantica no me pertenece, si no a Shungiku Nakamura. Solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de mis lectores, obviamente, todo sin fines de lucro.

My Warrior

Capitulo 1


"Esto debe ser una broma…" pensó el príncipe al mirar al joven soldado que estaba a su lado y lo miró mas detenidamente.

El pelinegro no debería tener más de dieciocho años, la piel algo bronceada, ojos azules, muy alto y de buen cuerpo. Vestido del uniforme de entrenamiento que usaban los soldados casi todo el tiempo mientras no se encontraban en combate y colgando de un cinturón tenía una espada. Hiroki podía suponer que el joven tuviera una excelente condición física, ya que sabía lo estricto que podía ser el general Takatsuki en cuanto a sus soldados.

"No estoy de acuerdo," habló nuevamente el heredero al trono después de unos segundos de silencio y se cruzó de brazos.

"No estamos pidiendo tu opinión sobre esto Hiroki," habló molesto el rey "Es una orden real, este joven será tu guardaespaldas personal y fin del asunto."

"Joven soldado," el rey ahora se dirigía a Nowaki "Su trabajo será proteger la vida del príncipe, aunque eso cueste poner su vida en peligro, y debe permanecer cerca de mi hijo en todo momento. El príncipe no tiene derecho a darle órdenes innecesarias, solo debe obedecer las palabras del general y las mías. ¿Queda claro?"

"Si, su majestad," contestó el pelinegro e inclinándose un poco hacia el frente como reverencia.

"Pueden retirarse," fue su última orden antes de que el general, el joven heredero y su nuevo guardián salieran de la sala real.

El militar de alto mando le susurró rápidamente al soldado que desde ese momento su deber era estar con el príncipe. El joven asintió y se fue detrás del castaño por las mismas escaleras por las que este había bajado. Por su parte, el general Takatsuki salió de la sala por la gran puerta de madera, que fue abierta por los guardias. Afuera le esperaban otros dos soldados, quienes se pusieron en posición de firmes al ver al militar.

"Mi general," le habló uno de ellos y le extendió un pergamino atado con un listón rojo "Le acaba de llegar un mensaje urgente de la escuela militar."

Lo tomó sin hesitar y lo abrió en ese momento, leyó rápidamente el contenido y volvió a enrollar el pergamino.

"Preparen una escolta para recibir un carruaje por la puerta lateral este del castillo," ordenó "Mi hijo llegará en un par de horas."

"¡A la orden!"

oOOo

El camino hacia la biblioteca real fue muy silencioso. El príncipe guiaba al soldado, quien lo seguía a menos de un metro de distancia. Aunque nunca había entrado a esa parte del castillo, Nowaki intentó no distraerse con las pinturas y hermosos adornos con los cuales estaban adornados los pasillos. Se le había encargado una tarea muy importante y no se iba a permitir que algo saliera mal.

Mientras tanto, ahora no solo el príncipe se sentía encerrado dentro de su propio castillo, sino que también acosado. No habían pasado ni diez minutos y ya le estaba fastidiado el hecho de tener a alguien detrás de él cuidándole el pellejo. Quería que lo dejaran en paz de una buena vez, pero no, tenían que tener la idea de ponerle un grandulón como guardaespaldas.

Cuando entraron a la biblioteca, el joven pelinegro no pudo evitarse boquiabierto a ver la enorme cantidad de libros que la familia real ha poseído al pasar los años. Hiroki lo miró de reojo por un momento y se dirigió nuevamente a la salita junto al ventanal. Tomó el libro que había dejado sobre una mesa y sentó en el sillón para continuar con su lectura.

El soldado dejó de admirar la colección de textos y notó que el príncipe ya estaba concentrado en su lectura. Miró la gran ventana que iluminaba el lugar, ya que los rayos del sol entraban libremente por los vidrios de esta. Su expresión se tornó seria y se acercó al ventanal para poder observar los exteriores.

Despegó la vista del libro y volteó a ver a su guardaespaldas quien miraba por la ventana. Sabía que no había nada interesante que ver desde esta habitación, solo la muralla que rodeaba el castillo, guardias haciendo sus rondas de vigilancia y una torre que estaba cerca. Solo se podía ver una parte del pueblo y muy a lo lejos un frondoso bosque. El príncipe no comprendía que tanto miraba el pelinegro.

"Te tomas esto demasiado enserio," comentó, regresando su mirada a su lectura "Lo mejor que puedes hacer es renunciar a esto y regresar con tu familia. Mis padres solo exageran, nada interesante pasa en este castillo."

"Su majestad," le llamó Nowaki, volteándolo a ver "Le recomendaría que no se estuviera cerca de las ventanas."

"¿Huh? ¿Y tú quien te crees para darme órdenes?" reclamó molesto el castaño, poniéndose de pie y mirando muy molesto al soldado, quien seguía con una expresión seria.

"No fue una orden, su majestad, solo le—"

"Escucha, insolente sirviente," le interrumpió, colocándose frente a Nowaki y mirándole fijamente "No me importa en lo absoluto que mi padres sobreprotectores te hayan contratado para protegerme, yo hago lo que se me plazca."

Le dejó de mirar y caminó pasando por un lado del soldado, quien le siguió con la misma seria mirada. El príncipe volteó a verlo nuevamente con ceño fruncido, dándole la espalda a la ventana, "Solo haz tu trabajo en silencio o lárgate de una buena vez."

Lo siguiente que presenció el heredero pasó demasiado rápido que apenas y pudo reaccionar ante la situación. Escuchó a Nowaki gritarle, al mismo tiempo que corría hacia él y lo empujaba hacia un lado, ambos cayendo al suelo cuando se escuchó el sonido del vidrio romperse. Hiroki cayó de espaldas al suelo y el pelinegro detuvo su caída con sus brazos a cada lado del cuerpo del castaño, también sirviendo de escudo para que los trozos punzantes del ventanal no tocaran al heredero.

Con una sola mano el soldado sostuvo su cuerpo mientras que con la otra desfundaba su espada y dio una rápida media vuelta para detener la espada del intruso. Con toda su fuerza, mientras las espadas chocaban, Nowaki empezó a levantarse haciendo que el atacante retrocediera sus pasos mientras seguía aplicando fuerza.

El príncipe apenas estaba captando que el pelinegro le acababa de salvar su vida de una muerte segura. Observaba atónito como los dos hombres luchaban con sus espadas, mientras otros soldados y el consejero real llegaban a la escena. Mientras unos apuntaban con sus arcos hacia los hombres, esperando órdenes para disparar; Miyagi y otros soldados se acercaron rápidamente al heredero quien seguía en el suelo.

"¡Majestad! ¡¿Se encuentra bien?" preguntó alarmado el pelinegro mientras le revisaba con la mirada en señal de alguna herida.

Hiroki solo asintió lentamente pero no podía hacer que su cuerpo se moviera por sí solo. El consejero real, al notar eso, lo levantó como pudo y lo alejó más de la batalla que aun tenía su guardaespaldas contra el invasor.

El hombre ya parecía cansado, atacaba a diestra y siniestra sin pensar mucho, esperando que algún espadazo hiriera al joven. Más Nowaki podía evadir fácilmente los ataques y se defendía con la espada hasta encontrar la oportunidad perfecta. Vio esa oportunidad cuando el enemigo tenía la espada en alto con ambas manos y el soldado aprovechó para golpearle directamente en el estomago, haciendo que el otro soltara la espada y se retorciera del dolor, inclinándose hacia enfrente. Con un simple golpe en la nuca con su codo, dejó al hombre inconsciente boca abajo en el suelo. Inmediatamente los arqueros bajaron armas y fueron a aprensar al intruso.

"Llévenlo a los calabozos y en cuanto despierte, interróguenlo, sus majestades querrán saber el nombre de quien mandó a asesinar al príncipe," Miyagi les ordenó y los soldados se retiraron con el hombre inconsciente.

Guardó su espada y se acercó al aun sorprendido heredero, "Majestad…"

"No está herido, solo está en shock," le dijo el consejero y con una mano le indicó al soldado que acomodara una silla para poder sentar al castaño.

Nowaki obedeció y sentaron con cuidado al príncipe, quien se quedó cabizbajo sin reaccionar todavía. El joven pelinegro todavía se quedó hincado frente a su majestad esperando que la impresión se le pasara, quería asegurarse de verdad que se encontrara bien. Miyagi se quedó de pie a un lado del príncipe y suspiró al ver todo el desastre que se había hecho en la habitación.

"Tendrán con que entretenerse durante estos días…" comentó al ver el desorden "Esta es la primera vez que su majestad ve su muerte así de cerca, los últimos intentos pudieron ser descubiertos antes de que dieran con el príncipe. Ahora si me alegro de que se me haya ocurrido esta idea del guarda espaldas, no me quiero imaginar lo que—"

"¡Entonces esta fue tu idea, Miyagi!" gritó molestó Hiroki, poniéndose de pie y mirando con ojos asesinos al consejero, quien saltó del susto ante el grito "¡Debí imaginármelo! ¡Solo mis padres te harían caso!"

"Majestad, me alegra se encuentre bien," comentó Nowaki con una sonrisa en su rostro, también poniéndose de pie.

El príncipe, al ver esa sonrisa, sintió como sus mejillas se tornaban de un ligero color carmesí. Desvió la mirada para que el soldado no lo notara, "¡Cla-Claro que estoy bien! Fue un pequeño susto solamente."

"¿Pequeño susto? Majestad, apenas y usted podía respirar del buen susto que—"

"Miyagi, no pedí su opinión," le interrumpió el castaño y el consejero inmediatamente se disculpó "Para estos momentos mis padres ya deben de estar enterados, solo infórmeles que me encuentro bien y que no pienso hablar del tema."

"Como diga, majestad," dio una pequeña reverencia y salió de la biblioteca, dejando a los otros dos solos.

"Al parecer te debo una disculpa," seguía sin mirar al soldado y se cruzó de brazos "Y… gracias por salvar mi vida…"

"Ni lo mencione majestad, para mí es un honor servirle," Hiroki volteó a verlo y el pelinegro aun tenía esa sonrisa plasmada en su rostro.

"Enserio que si vuelvo a escuchar de tu boca que me llames majestad y te mando de regreso con tu familia," le amenazó y la sonrisa del otro se borró "Para eso me dieron un nombre."

"Eh, pero su majes—"

"Es una orden," le interrumpió "Mientras no esté otra persona presente, podrás llamarme por mi nombre. Excepto cuando esta el estúpido de Miyagi, con él no hay problema."

"Agradezco el honor, pero en verdad yo—"

"¿Pero qué?" volvió a interrumpirle, esperando impaciente por la respuesta.

Nowaki de verdad no quería hacer enojar más al heredero, por lo que le sugirió, "¿Puedo llamarle Hiro-san?"

"¿Qué tan difícil es decir mi nombre?" preguntó algo confundido el príncipe.

"No, lo que pasa es que—"

"Ya, ya, entiendo…" bajó sus brazos y suspiró "Puedes llamarme como gustes."

"Se lo agradezco, Hiro-san," volvió a sonreírle.

"Me retiraré a mi habitación por el resto del día," Hiroki dijo mientras se agachaba para tomar el libro que estaba leyendo y que terminó tirado en el suelo "Supongo que te asignaran una habitación en el castillo, así que habla con Miyagi respecto a eso. Si te necesito te llamaré."

"Como ordene," respondió sin dejar de sonreír.

El heredero se retiró de la destrozada biblioteca y se dirigió a su habitación, sabiendo perfectamente que su guardián le seguía de cerca. No les tomó mucho tiempo para llegar a los aposentos del príncipe, quien se detuvo frente a la puerta y miró fijamente al soldado.

"Creí haberte mandado con Miyagi," comentó sonando molesto.

"Solo quería asegurarme que Hiro-san llegara a su habitación a salvo," Nowaki respondió con la misma sonrisa.

"Ya estoy aquí, así que ya puedes irte," abrió la puerta y dejó de mirarle "Buenas noches."

"Ah, espere Hiro-san…" el soldado le llamó y el castaño volteó a verle nuevamente.

"¿Ahora qué?"

"¿A qué horas quiere que me reporte en la mañana?" preguntó el joven pelinegro.

"¿Acaso ustedes soldados no tienen un horario?" preguntó fastidiado el príncipe "Yo estaré despierto cuando el sol ya haya salido, para ese entonces tu ya deberías estar aquí."

Cerró la puerta detrás de él y se quedó ahí, con la mirada baja y el flequillo cubriéndole los ojos. Se recargó en la puerta y se dejó caer hasta que terminó sentado en el piso. Con sus brazos tomó sus piernas y las abrazó mientras ocultaba su cabeza entre sus rodillas. Inconscientemente empezó a temblar sin control.

Por primera vez había estado muy cerca de ser asesinado y si no fuera por Nowaki que estaba ahí… seguramente su cuerpo hubiera terminado tirado en la biblioteca como el resto de las cosas. Odiaba su vida, de eso estaba seguro, pero no tanto como para perderla de esa manera. Quería una vida diferente y que él pudiera disfrutar, no una que ya la obtienes desde que naces.

Faltaban pocos meses antes de que cumpliera los veintiuno, a lo que significaba que su coronación también se acercaba. Hiroki no quería ser rey, aunque había nacido con sangre de realeza y su destino era ser el siguiente rey, sabía que él no estaba hecho para gobernar un reino.

"Todo esto de convertirme en rey hace que todas estas cosas me pasen…"

Ya tenía más razones para odiar a la corona, que atraía a hombres para matarlo; a Miyagi, quien fue el de la idea de un guardián; a sus padres, por seguir el consejo; y por supuesto, al necio de su nuevo guardaespaldas. El príncipe sabía que el pelinegro se encontraba del otro lado de la puerta haciendo guardia, cuando específicamente lo había mandado a descansar.

Pero a pesar de eso, se sentía mas seguro teniendo al pelinegro cerca y claro, no era algo que aceptaría abiertamente.

"Desearía que pudieras protegerme de mi destino…"

Continuará…


iPrimero más que nada es agradecerles todos sus reviews. ¡Muchas gracias! Me gusta mucho responder reviews, asi que si dejaste un review como anónimo (o sea, sin iniciar sesión a la pagina), ¡no piensen que no los leo! Por supuesto que lo hago y estoy muy agradecida, no puedo responderles al final de las notas porque las reglas de establecen que no está permitido, la historia puede ser borrada (y ya me lo han hecho).

Posiblemente el rating de la historia suba a M después de algunos capítulos, más no estoy completamente segura. Les haré saber en próximos capítulos.

Espero que les haya gustado el capitulo y me gustaría mucho leer sus comentarios.

Mata ne~