Disclaimer: Junjō Romantica no me pertenece, si no a Shungiku Nakamura. Solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de mis lectores, obviamente, todo sin fines de lucro.

My Warrior

Capitulo 2


Tal como lo había ordenado Takatsuki, una escolta compuesta por diez soldados se encontraba esperando por la puerta este del castillo. Un carruaje no tardó en aparecer justo cuando el sol estaba a punto de ocultarse, un joven de cabellos castaños claros y ojos grises bajó de dicho carruaje, y caminó hacia el general que se encontraba esperando en la puerta.

"Shinobu, me alegra que hayas llegado con bien," le saludó el general al joven que tenía un gran parecido a él "Pero quisiera saber tu razón por la cual decidiste regresar."

"Lo hablaremos después, padre," respondió el joven seriamente "Estoy muy cansado y me gustaría ir a descansar."

Abrió la boca para decir algo pero decidió que lo mejor sería no discutir en ese momento, "De acuerdo. En ese caso acompáñame, te llevaré a tu habitación."

Ambos entraron al castillo, seguido por la escolta de guardias. Dentro, el general solo asignó a solo dos soldados para que los acompañaran y mandó a los otros a que vigilaran otras zonas del castillo. Después del ataque al heredero dentro del castillo, la vigilancia había aumentado y no se permitía caminar solo por el castillo sin un soldado como protección.

Caminaban en silencio por los pasillos del castillo, seguidos por los dos soldados. Estaban a punto de llegar a los dormitorios cuando cruzaron con el consejero real, quien caminaba solo. El hijo del general se sorprendió al ver al pelinegro pero mantuvo una expresión seria, lo que no pudo evitar era un pequeño sonrojo en sus mejillas.

"¡Ah, general Takatsuki!" saludó sonriente el consejero "Justo lo estaba buscando."

"Miyagi, es por orden real caminar junto con un escolta."

"Estaré bien general, su majestad puede encontrar fácilmente un remplazo para mi puesto," comentó despreocupadamente el pelinegro y después notó al joven quien estaba al lado del militar.

"Recordará a mi hijo menor Shinobu," comentaba el militar mientras presentaba a su hijo "Regresó hoy de la escuela militar."

"Ah claro, como olvidarlo," dijo el pelinegro con una sonrisa nerviosa "Es el chiquillo que me miraba con odio en la fiesta de compromiso."

Hacía unos cuatro meses desde que Miyagi había roto su compromiso con la hija mayor del general, Takatsuki Risako, después de una relación de tres años (1). A pesar de ello, el general aun tenía una buena amistad con el consejero y era el único hombre al que podía confiar plenamente. El único que no parecía contento con el compromiso era Shinobu, quién después de la fiesta que anunciaba la boda entre su hermana y el consejero, el joven decidió irse a la escuela militar sin darle explicaciones a su familia.

"Lleven a mi hijo a la habitación que está junto a la mía," el general les ordenó a ambos soldados "Yo me quedaré con el consejero real."

Shinobu estuvo a punto de protestar pero al ver la mirada seria de su padre decidió callar y caminar de nuevo por el pasillo siendo escoltado por los soldados. Cuando pasó por un lado del consejero, sus miradas se cruzaron por unos segundos. El de cabellos castaños desvió la mirada rápidamente con un sonrojo en las mejillas y siguió caminando. Al doblar la esquina, escuchó a ambos hombres conversar pero no alcanzó a oír los detalles.

"Miyagi me gustaría pedirte un favor," comenzó el general.

"Si cabe dentro de mis posibilidades, sería un gusto."

"Es sobre Shinobu," le explicó "Ha estado muy raro últimamente. De la nada decidió irse a la escuela militar cuando ustedes anunciaron la boda y ahora regresa sin haber terminado. Sé que no me querrá explicar el por qué pero si usted habla con él, estoy seguro que le dirá algo."

Miyagi se sintió incomodo por lo que le estaba pidiendo el militar, "La verdad dudo mucho que su hijo pueda confiarme algo…"

"Solo le estoy pidiendo que lo intente," le suplicó "Risako no regresará hasta dentro de unos meses y usted es el único al que le puedo pedir esto."

Se rascó un poco la nuca mientras pensaba y después soltó un suspiro, "De acuerdo general, lo intentaré."

"Se lo agradezco mucho," suspiró aliviado "Tengo entendido que los reyes tomarán un paseo a caballo después de mediodía, espero que tenga tiempo para hablar con Shinobu."

"Si, yo me encargo," se sobresaltó un poco al recordar algo "Por cierto, lo esperan en las mazmorras para el interrogatorio del atacante del príncipe."

"Cierto, será una noche larga," comenta el cansadamente el militar "Pero será mejor que vaya enseguida si quiero obtener respuestas pronto."

Se despidieron ambos hombres, tomando cada uno diferente camino. Miyagi deambulaba por los pasillos mientras pensaba en el 'problema' en el que se había metido. Tendría que pasar parte de su día de mañana con un adolescente, que estaba seguro que este lo odiaba. No le tenía paciencia a los jóvenes, ni mucho menos a los que intentaban asesinar con la mirada.

Eso le hizo recordar, tenía que ver como andaba el otro joven, el nuevo guardián del príncipe. Suspiró pesadamente y fue hasta donde se encontraba los aposentos reales del heredero, suponiendo que este ya se encontraba ahí. No se sorprendió al ver al joven de cabellos negros frente a la puerta mientras veía por la ventana. Nowaki, al escuchar pasos que se acercaban, se puso en guardia.

"Tranquilo, no soy un invasor ni nada por el estilo," dice Miyagi al ver al soldado ponerse en guardia "Me alegra que sigas con el buen trabajo."

"Gracias, Miyagi-san."

"Luces muy joven para ser el mejor soldado," comenta el pelinegro mayor después de tener cerca al soldado "Pero no dudo el juicio del general… ¿qué edad tienes por cierto?"

"Dentro de unos meses cumpliré los diecinueve," contesta seriamente.

"Pensaba que serías mayor que el príncipe, pero con su actitud algo infantil parece que tratamos con un adolescen—"

La puerta se abre repentinamente, apareciendo el príncipe molesto e interrumpiendo al consejero, "Me atrevo a decir, Miyagi, que juzga incorrectamente. Creo que más bien se está describiendo a usted."

"¡Oh su majestad! Pensé que ya se encontraba descansando," dice alegremente el pelinegro mayor.

"Lo podría hacer si ustedes dos se van de aquí y deja de llamarme majestad," dice molesto y después de dirige al soldado "Estoy seguro que a ti te di órdenes."

"Justo venía por él," contesta Miyagi antes de que Nowaki pudiera hacerlo "Sígame por favor Kusama."

"Um, pero—"

"Dos guardias ya deben venir para acá," le interrumpe el consejero, quien empieza a caminar por el pasillo "Le mostraré su habitación."

Nowaki no dijo nada, simplemente volteó a ver al castaño, quien le miró seriamente dándole a entender que siguiera su orden.

"Que descanse," le dice al príncipe y haciendo una pequeña reverencia, después se va detrás de Miyagi. A los pocos segundos escucha la puerta cerrarse.

"Un consejo," empieza a decir Miyagi al sentir que el otro le seguía "Por el bien de tu cabeza te recomendaría seguir las ordenes del príncipe cuando te lo pide."

"¿Por el bien de mi cabeza?" pregunta confundido.

"Cuando se enoja, se le da por aventarte cosas a la cabeza," le explica "Cualquier cosa que tenga a la mano, la mayoría de las veces son libros y de los pesados. Por suerte no ha tenido una espada cerca porque tiene buena puntería."

Nowaki fijó su mirada en la espada que siempre cargaba y una idea se le vino a la mente. De ahora en adelante prestaría atención a las palabras del consejero real.

oOOo

El sol se levantaba de entre las montañas, iluminando casi por completo el valle verdoso y el reino. Unos cuantos rayos entraron por la ventana en la habitación del heredero al trono, quien se despertó poco a poco al sentir la luz en sus ojos. Escuchó unos golpes en la puerta y dio permiso de que entraran, sabiendo que se trataban de las sirvientas. Cinco mujeres uniformadas entraron a la habitación y prepararon todo rápidamente para que el príncipe pudiera darse un baño, al mismo tiempo que le dejaban el desayuno.

Cuando las mujeres salieron del cuarto después de dar una reverencia, Hiroki comenzó a bañarse antes de que el agua caliente pudiera enfriarse. Al terminar se vistió de sus típicas ropas y acomodó un poco su cabello sin importarle mucho que se viera desordenado.

Se dedicó a ver por la ventana mientras desayunaba y pensaba que haría ese día, sabiendo que no podía hacer mucho dentro del castillo y que se le prohibía salir de este. Esperando que la biblioteca estuviera arreglada después del incidente de ayer, salió de su habitación distraídamente.

"Buenos días, Hiro-san."

"¡Ahh!" gritó sorprendido el castaño y luego se calmó al ver que se trataba del soldado, quien traía una sonrisa en el rostro "Ya me había olvidado de este idiota."

"Perdón por asustarlo," se disculpó Nowaki con un rostro preocupado "No era mi intención."

"Simplemente no lo vuelvas a hacer," dijo ya más tranquilo el príncipe "Al menos espera que note que ya estés aquí."

"Si, Hiro-san," volvió a sonreírle.

Hiroki comenzó a caminar por los pasillos seguido del pelinegro, ambos en silencio. El soldado notó inmediatamente que el heredero iba directamente hacia la biblioteca real.

"Lamento decirle que la biblioteca aun no está terminada, Hiro-san," le anunció y Hiroki se detuvo para voltear a verlo.

"¿Cómo sabes eso?" le preguntó.

"Pasé por ahí antes de llegar a su habitación," le contesta con la misma sonrisa y el príncipe solo se queja en un murmuro "Si no le molesta, ya tengo algo en mente para hoy."

"¿Huh? ¿En este aburrido castillo?" pregunta burlonamente "Bueno adelante, me gustaría saber tus planes."

"¿Sabe manejar una espada, Hiro-san?"

oOOo

"Querido, ¿crees que este nivel de seguridad es suficiente?" pregunta la reina a su esposo mientras ella observaba por la ventana del estudio del rey.

"Es lo mejor que puedo hacer, Hanako," le responde sin quitarle la vista a unos documentos "Y mientras Hiroki no salga del castillo todo estará bien."

"Pero eso es lo que lo mantiene en su decisión en no aceptar la corona," se acerca a su esposo "¿Y si lo dejáramos recorrer el reino por un día?"

"¡Absolutamente no!" responde con un golpe a la mesa "Aunque lo hiciéramos, el correrá un peligro mayor."

"Para eso llamamos a Kusama Nowaki, querido, él protegió a nuestro hijo en el ataque en la biblioteca. Si algo más llegara a pasar, sé que ese joven protegerá a Hiroki."

"Lo siento, Hanako, pero no puedo concederle tal cosa," dijo levantándose de su asiento "Además, quiera o no, Hiroki será el próximo rey."

Escuchan unos golpes a la puerta y esta se abre dejando ver al consejero real, "Majestades, me gustaría que me acompañaran por un momento, tengo algo que mostrarles."

oOOo

El príncipe cayó sobre su trasero por quinta vez en esa hora, al mismo tiempo que la espada caía a su lado. Una mano aparecía frente al castaño para que le sirviera de apoyo para que se levantara, las primeras veces no aceptó la ayuda, pero esta vez no sabía si aceptar la ayuda y tragarse su orgullo o seguir levantándose solo.

"Solo está en posición de defensa, Hiro-san," le explicó sin quitar su mano "Si no ataca cuando el enemigo tenga una zona abierta, usted podría caer y eso sería una desventaja para usted."

"Suena muy sencillo para un soldado," contesta el príncipe algo molesto "Dejé de tomar estas lecciones hace años."

"Me lo imaginé, lo noté después del ataque en la biblioteca," le comenta sinceramente "Escuche Hiro-san, protegeré su vida con mi espada, pero no dejemos que el enemigo lo vea vulnerable. Y aunque no me gusta decirle esto, pero no siempre podré protegerlo de todo."

Hiroki se quedó callado ante las palabras del soldado, tomó la espada y después aceptó la mano que le ayudó a levantarse. Cuando ya estaba se encontraba de pie, tardó un momento antes de separar su mano de la otra.

"¿Quiere volver a intentarlo?" escuchó al soldado preguntarle y el castaño solo asintió.

Volvieron a sus posiciones y Nowaki dejó que Hiroki diera el primer ataque. El príncipe se tomó su tiempo y atacó el costado izquierdo del pelinegro, quien inmediatamente bloqueó el ataque. El castaño regresó a su posición de defensa rápidamente ya que el soldado empezaba a mandarle ataques de frente. Seguía defendiéndose y sentía que pronto caería nuevamente, no quería cometer el mismo error por sexta vez.

Las espadas se cruzaron mientras ambos hombres aplicaban presión intentando ganarle al otro. Era obvio que el soldado era mucho más fuerte que el príncipe y estaba haciendo que este retrocediera poco a poco. Hiroki estaba aplicando toda la fuerza que tenía y estaba cansándose muy rápidamente, respiró profundamente y dio un último empujón para separar las espadas. Cuando se dio cuenta, su espada estaba a escasos centímetros de la cadera del soldado, quien había detenido el ataque milagrosamente.

"Nada mal, Hiro-san," le sonrió "Puedo decir que mejoró."

"¡Pero pude haberte matado, idiota!" le grita molesto.

"Lo dudo mucho, Hiro-san, sería simplemente una herida más—"

"¿Una herida más? Escúchame ahora tú, no te tomes la vida muy a la ligera," le interrumpió "Tal vez seas el mejor soldado, pero no estás exento a la muerte."

Se sorprendió ante las palabras del castaño y después volvió a sonreírle, "Hiro-san se ve muy lindo cuando se preocupa."

"¡¿Qué es lo que dijiste, mocoso?" reclama furioso el príncipe con un enorme sonrojo en las mejillas y golpea la cabeza de Nowaki con el mango de la espada "¡T-Tampoco te emociones mucho! ¿De qué me vas a servir si estas herido?"

"Lo siento Hiro-san," se disculpa mientras se soba en donde recibió el golpe "Tendré más cuidado."

"Estoy cansado," dice sin mirar al soldado "Practicaremos más al rato."

"Como guste, Hiro-san."

Ambos salieron da la habitación donde habían estado practicando sin percatarse que, desde el segundo piso, ambos reyes y el consejero habían presenciado tal espectáculo. La reina estaba fascinada de haber visto a su hijo manejar una espada después de muchos años, mientras que el rey mantenía su rostro serio, pero su esposa sabía que por dentro estaba orgulloso de su hijo. Miyagi se alegró al ver que ambos jóvenes se estaban llevando bien y que su idea parecía estar funcionando, haciendo que olvidara que más tarde tendría que hablar con el hijo del general.

Caminando por los pasillos del castillo, Nowaki siguiendo al príncipe sin saber exactamente a donde se dirigían. Fue cuando se encontraron con un joven de menor edad que el soldado, cabello castaño claro y ojos grises, caminando hacia ellos con un rostro serio, el cual se suavizó un poco al ver a Hiroki.

"Me sorprende verte aquí, Shinobu," dice el heredero al ver al adolescente "¿Cuándo llegaste?"

"Anoche, su majestad," contesta y nota al alto soldado, quien estaba detrás del príncipe "Él debe ser tu nuevo guardián del que todos hablan."

"Kusama Nowaki," lo presentó y después se dirigió al pelinegro "Él es Takatsuki Shinobu, hijo del general."

"Un gusto poder conocerlo en persona," saludó Nowaki dando una pequeña reverencia.

"Supongo que mi padre ya les ha hablado de mi a sus tropas," dice Shinobu al dar un suspiro "Pero tú apellido se me hace conocido de algún lado, seguramente lo escuché en la escuela militar. En fin, busco al consejero real."

"Miyagi debe de estar con mis padres ahora," contesta Hiroki "En cuanto ellos salgan a su paseo de mediodía lo encontraras desocupado. ¿Pero para que lo buscas?"

La pregunta lo puso un poco nervioso, "M-Mi padre me mandó con él."

"Espéralo en su oficina, está en el ala sur," le indicó el heredero.

"Gracias, su majestad," dio una pequeña reverencia y se alejó de ahí hacia la oficina del consejero.

"Una pregunta, Hiro-san, si me lo permite," el castaño volteó a verlo y suspiró.

"Sé lo que vas a preguntar," le contesta "Estar encerrado en este castillo es demasiado aburrido y antes de que Shinobu se fuera a la escuela militar, pasaba mucho de mi tiempo conversando con él. Aunque le he dado permiso de llamarme por mi nombre, él siempre se ha negado."

"¿Por qué no me permitió a mí lo mismo?" se atrevió a preguntar Nowaki y eso sorprendió un poco a Hiroki.

"Estarás a mi lado por mucho tiempo, hasta el día de mi coronación," le responde seriamente "Después de eso, decidiré que hacer contigo. Mientras tanto, dejar de escuchar la palabra 'majestad' por ciertos tiempos hace que olvide mi miserable futuro."

"Confío en que usted será un buen rey," dice sinceramente el pelinegro.

"¿Cómo lo sabes?" pregunta con risa burlona "Si no me conoces."

"Usted hace un día que me conoce y aun así me cuenta todo esto," le responde con una sonrisa

"Touché," emboza una pequeña sonrisa "Pero como te dije, estarás pegado a mi por mucho tiempo."

Continuara…


(1) En la edad media, si mal no recuerdo, era muy difícil aprobar los divorcios y eran muy mal vistos. Por lo que decidí no casar a Miyagi con la hermana de Shinobu.

Al fin este capítulo está terminado, el trabajo me dejó tan cansada que no me daban ganas de escribir. Pero en fin, espero que les haya gustado.

Para el siguiente capítulo voy a necesitar la descripción física de Shinoda y como solo aparece en el manga es muy difícil adivinar su color de ojos, cabello, etc. Así que si me pueden dar su opinión de cómo es él, mas o menos me daré una idea y se los agradecería mucho.

Otra cosa, me gusta responder a sus reviews pero ahora cambió la manera de hacerlo y es mandando mensajes privados (PM). Muchas de ustedes no tienen 'encendida' la opción de PM por lo que no les puedo responder y está prohibido por la pagina hacerlo en las notas de autor.

Pero eso no quita el hecho de que quiera agradecerles, así que ¡muchas gracias por sus reviews!

Los reviews son más que bienvenidos, así que dejen sus comentarios y/o sugerencias.

Mata ne~