Disclaimer: Junjō Romantica no me pertenece, si no a Shungiku Nakamura. Solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de mis lectores, obviamente, todo sin fines de lucro.

My Warrior

Capitulo 5


Cuando fue informado que un halcón, que provenía del reino Usami, había llegado con un mensaje urgente, el rey Hiroshi inmediatamente dedujo que el contenido no traería buenas noticias. Y efectivamente, se le avisaba que hubo un ataque contra la vida del príncipe Akihiko y el rey solicitaba una audiencia con él tanto como con el rey del reino Isaka.

Respiró profundamente y exhaló para calmar sus nervios. No solo peligraba la vida de su hijo si no la de todos los príncipes del valle, quien deseaba deshacerse de todos los herederos buscaba apoderarse de todo. La pregunta era: ¿quién era el sediento de poder?

El gobernante mandó llamar a su esposa, y esta fue informada de todo. Una cara de preocupación fue la única respuesta que obtuvo de ella que parecía decirle todo lo que el rey quería saber y no esperaba más. Después de unos segundos de silencio, Hanako preguntó si deberían informarle de lo sucedido a su hijo, a lo que el rey respondió:

"Primero quiero organizar una asamblea entre los tres reinos y después hablaré con Hiroki."

"¿Pero dónde realizar tal asamblea?" preguntó la reina "Si los tres majestades se reúnen en un solo reino, este será blanco de ataques."

"Lo sé, concuerdo contigo en eso," dijo mientras se ponía de pie y caminaba hacia su mujer "Es por eso que la realizaremos en el único territorio neutral del valle y son poco quienes le conocen."

"¿Te refieres a la pequeña isla donde se encuentra el convento?"

Asintió levemente al igual que respondía, "Exactamente."

La isla del convento era uno de los mayores secretos que se le confiaban a un nuevo rey, los cuales el antiguo gobernante debía revelarlos a su sucesor antes de morir. En aquel pedazo de tierra rodeado de agua salada se encontraba un majestuoso y hermoso convento donde habitaban los monjes, quienes pasaban sus días pacíficamente su vida religiosa apartados de la sociedad. No muchos conocen la ubicación de tal lugar y es por eso que se le considera un territorio neutro.

"¡Entonces podría ser el lugar perfecto para ocultar a los príncipes!" exclamó la mujer "Los monjes seguramente no tengan problema alguno."

"Eso los discutiré con los otros reyes, Hanako, al igual que con los monjes," responde el gobernante "Por lo pronto los príncipes se quedaran en sus respectivos reinos mientras lidiamos con todo esto."

Tomó delicadamente una de las manos de su marido, "Te apoyaré en tus decisiones, siempre."

Durante los siguientes días los gobernantes de los tres reinos se pusieron de acuerdo en donde realizar la asamblea, la isla era la mejor opción por la cual ninguno se opuso a la idea. El reino más alejado de la costa era Kamijō, seguido de Usami; el único reino donde su castillo daba con vista al mar y con un puerto abierto al comercio le pertenecía a Isaka por lo que decidieron que lo mejor era presentarse en el puerto dentro de diez días. Abordaría cada quien un barco común una madrugada y partirían lo más pronto posible sin levantar sospechas.

Tres días antes de su partida, el rey Hiroshi mandó llamar su único hijo a su estudio, orden que no sorprendió mucho al príncipe ya que suponía la razón por la cual su padre lo llamó para hablar en privado. El príncipe se presentó en el lugar junto con su guardián, quien se reverenció ante su rey y se disponía a salir de la habitación para dejar a la familia real en sus asuntos.

"No creo que sea necesario, Kusama," dijo el rey, deteniendo con su ronca voz al joven pelinegro "No tengo ningún problema que estés presente, ¿qué me dices tú, Hiroki?"

"Ningún problema en absoluto, padre," respondió casi de inmediato y se sintió un poco apenado por tal hecho, haciendo que desviara su mirada.

"Se lo agradezco, su majestad," agradeció el joven con una sonrisa y volvía a hacer una reverencia para después colocarse a un lado de la puerta mientras mirada hacia enfrente.

"Ahora hijo mío, tenemos que hablar de un tema sumamente importante," comenzó el castaño mayor sacando de uno de los cajones de su escritorio un pergamino enrollado, largo y algo desgastado; pero simplemente lo dejó sobre el mueble sin desenvolverlo "Lamento informarte que hubo un ataque en el reino Usami contra el menor de los príncipes."

"¿¡Cómo!?" exclamó el heredero mientras se abalanzaba al escritorio, golpeándolo fuertemente con su manos "¿Akihiko está bien? ¿Está herido?"

"Se encuentra ileso, lamentablemente uno de sus sirvientes murió en acto," respondió tranquilamente el padre.

Suspiró tranquilo para después volver a preguntar, "¿Hace cuanto sucedió?"

"Siete días."

"¿¡Y cómo es que me vengo enterando ahora!?" le gritó molesto "¡Se me debió informar inmediatamente!"

"Guarda tu compostura, Hiroki," le regaño alzando la voz "La razón por la tardanza de anunciártelo fue por temor a que se te ocurriera alguna tontería. Además, tenía una reunión muy importante que organizar."

"¿Una reunión?"

En ese momento el gobernante del reino Kamijō desenrolló el pergamino que se encontraba en su escritorio, mostrando un viejo mapa que, a pesar de los años de antigüedad que debía tener, la tinta con la que fue hecho se mostraba intacta. La costa este del valle estaba hermosamente dibujada al igual que una parte del reino Isaka. La gran parte del pergamino indicaba el océano y casi en medio de este, una pequeña isla estaba dibujada con el nombre escrito a mano de esta justo a un lado.

"La viesacrée…" leyó Hiroki mientras veía con asombro tal objeto, sin darse cuenta como los ojos de su guardián se abrían de par en par "Creí que ese lugar era solo una leyenda."

"Eso es como te lo hizo creer Miyagi, pero está lejos de serlo," comentó Hiroshi "La viesacrée es uno de los secretos que debe cargar un rey, los cuales debo revelarte antes de que te coronen pero hablaremos de eso después." El príncipe levantó la mirada para ahora prestarle atención a su progenitor "El rey Usami ha convocado una audiencia real con los reyes del valle y debido al peligro que corre nuestro reino, el miedo se ha propagado a otros lugares. Siendo considerada la isla como un territorio neutro, hemos llegado a un acuerdo de llevar a cabo la audiencia ahí."

"Entonces, en cualquier momento te irás para asistir a esta asamblea…" dedujo el príncipe.

"En tres días," le confirmó, dándole la razón a su único hijo. Después su mirada se suavizó un poco "Tantos años desde mi última vez que dejé el castillo, solo para estar al pendiente de tu seguridad…"

"¿Cómo puedes decir eso después de tenerme como animal aquí encerrado por casi toda mi vida?" preguntó sin siquiera sonar molesto, pero se pudo notar algo de dolor en sus palabras "Bien pudiste salir a tus batallas y regresar orgulloso de tus victorias, pero en cambio tú—"

Colocó una mano sobre el hombro del príncipe haciendo que callara, "Estoy en medio de una batalla, Hiroki y no es cualquier otra." Se aclaró la garganta antes de continuar, "Por lo que en mi ausencia, asumirás todas mis responsabilidades reales."

"¡¿Huh?!"

"Toma esto como un entrenamiento antes de tu coronación, pero no te aflijas tanto que Miyagi y tu madre te ayudarán," le dio unas cuantas palmadas más en el hombro hasta que su hijo se hizo a un lado y se dirigía hacia la puerta.

"¡Debí imaginarme todo este chantaje!" exclamó el ahora si molesto heredero.

Nowaki sonreía al escuchar todo y se disponía a salir junto con el príncipe cuando el rey volvió a hablar al estar solo los dos en el estudio real.

"Kusama," el mencionado volteó completamente a ver a su gobernante "En mi ausencia le pido que apoye y anime a mi hijo a que cumpla con las responsabilidades reales, además de protegerlo."

"¿No es una orden, su majestad?" preguntó el guardían.

"No veo que sea necesario," respondió con una media sonrisa "Al igual que muchos, esperas que mi hijo se convierta en el siguiente rey y yo solo te repito lo que ya sabes."

oOOo

"¿Qué pretenden ganar cuando soy el último en enterarme? ¡Ese Bakahiko debió decirme en cuanto antes!"

En cuanto salieron de la pequeña audiencia, Hiroki le ordenó a su guardián que le consiguiera un ave mensajera, especificando una en particular, y que lo viera en una de las habitaciones reales de la cual le dio instrucciones rápidas de cómo llegar. Nowaki se negó al principio y estaba por decir que no podía dejarlo andar solo por el castillo cuando el príncipe se marchó a grandes pasos gritándole que era una orden. El pobre pelinegro solo esperaba que no se metiera en problemas por el capricho del castaño.

Cuando llegó a la habitación indicada con el ave en una pequeña jaula, el soldado respiró tranquilo al ver que el joven príncipe se encontraba en la habitación y no se había percatado de la llegada del otro. Después se fijó que los muebles se encontraban cubiertos por telas blancas, para evitar que estos se llenaran de polvo, dándole a entender que la habitación llevaba tiempo sin usarse.

"Tardaste," le dijo Hiroki ya cuando notó a su guardián en la puerta.

"Lo siento Hiro-san," se disculpó y caminó hasta el heredero, quien le pidió que sostuviera la jaula mientras él colocaba un pequeño pedazo de papel en la pata del animal. Nowaki estaba a punto de preguntar a quien le pertenecía la habitación pero el castaño le ganó la palabra al decirle que saldrían al balcón.

Cuando las puertas de madera se abrieron, el viento sopló fuertemente haciendo que el polvo del cuarto se levantara y unas cuantas telas se cayeran de los muebles. Pero el joven de ojos azules estaba más maravillado de la hermosa vista del reino completo que preocuparse por lo demás. Eran pasadas de medio día con un cielo despejado, dejando así ver el pueblo y gran parte del valle que rodeaba el castillo.

Hiroki volvió a meter las manos dentro de la jaula para ahora sacar al ave, con mucho cuidado tomó al animal y lo sacó, checando que la nota estuviera todavía atada a la pata. Se acercó hasta el barandal del balcón y aventó delicadamente al ave hacia el cielo, donde el ave desplegó sus alas y salió volando en dirección al horizonte.

"Con suerte llegará al final del día," comenta el joven de sangre real mientras observa cómo se alejaba la mensajera "Estúpido Akihiko…"

"No sabía que tenía una buena relación con el príncipe Usami," dice con tono serio el soldado.

"Somos amigos de la infancia, incontables veces me han mandado al reino Usami para 'mantenerme a salvo,'" le cuenta sin quitar la vista del horizonte "Para ahora enterarme que ni siquiera ahí es seguro."

"La persona quien quiere verlo muerto, al parecer busca difundir miedo en todo el valle, posiblemente apoderarse de todo."

"Le regalaría mi corona al bastardo solo para que me dejara tranquilo."

"¡Cómo puede decir eso, Hiro-san!" exclamó Nowaki "Abandonar todo lo que su padre—"

"De verdad que no has notado algo importante," le interrumpió, ahora mirando al más joven con el ceño fruncido "No seré rey y viviré fiel a esas palabras. El titulo solamente se ha convertido en una maldición para mí, si darle a ese maldito lo que quiere es el hechizo para deshacer mi 'suerte,' bienvenido sea entonces."

"… ¿Y nada hará que cambie de opinión?" se atrevió a preguntar.

Se quedó callado por unos segundos y bajó la mirada antes de contestar, "Si mis padres… no, ya es demasiado tarde para eso…"

"Nunca es demasiado tarde, Hiro-san," dijo en voz baja y caminó dos pasos, suficientes para quedar enfrente del príncipe, quien seguía cabizbajo "Puede decírmelo, si gusta."

Pero el castaño se mantuvo callado y sin alguna razón aparente, un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas. Nowaki no pudo evitar que su alteza se v eía lindo con aquella expresión y tenía la intención de decírselo pero, además de que no era el momento, no quería volver a ser golpeado en la cabeza. Simplemente se quedó callado mientras miraba con ternura al heredero, esperando que este le respondiera; pero al ver que este se quedaba callado decidió alentarlo un poco.

"Ahora que se majestad el rey esté fuera del reino y usted tome sus responsabilidades, tal vez vea que ser rey no es tan malo."

Giró su vista hacia su guardián con el sonrojo aun presente en sus mejillas y por primera vez se dio cuenta que, al tener al pelinegro tan cerca, causaba que los latidos de su corazón fueran más cortos y rápidos. "Hablas como si ser rey fuera un trabajo fácil."

"Sé que no lo es," le regala una pequeña sonrisa que de alguna forma reconforta un poco al terco príncipe "Por eso creo que debería tratar antes de hablar, Hiro-san. Sigo creyendo que usted sería un buen rey."

"Veo que no pararas de decir eso, ¿cierto?" comentó mientras soltaba un pequeña sonrisa para tranquilizarse un poco, por que empezaba a sentirse nervioso inexplicablemente.

"Y no pienso cambiar de opinión."

Se quedaron callados por unos segundos más intercambiando sus miradas, hasta que el nerviosismo de Hiroki lo hizo nuevamente voltear hacia el horizonte."Supongo que… si pudiera salir de este castillo, a cualquier lugar lejos de aquí o de cualquier reino antes de mi coronación… probablemente sea yo quien cambie de opinión."

El soldado agrandó su sonrisa al escuchar las palabras del castaño, más que nada por que este había tenido la confianza de decirle tal deseo. "Solo tenga un poco fe de fe, Hiro-san."

Nuevamente se quedaron en silencio y al poco rato Hiroki comenzó a caminar seguido del pelinegro hacia adentro de la habitación. Mientras Nowaki se aseguraba que la puerta estuviera bien clausurada, el príncipe se paseaba por la abandonada recámara.

"Tenía tiempo de no entrar aquí," tal comentario hizo que el de ojos azules lo volteara a ver confundido "Esta solía ser mi habitación antes de que mis padres se pusieran estrictos con la seguridad, estaban paranoicos al pensar que cualquier persona entraría por el balcón." Rió por lo bajo mientras pasaba su mano sobre la tela que al parecer cubría un escritorio, "Me sorprende que después del incidente de la biblioteca no me hayan obligado a mudarme a una mazmorra."

"Hubiera sido mu inconsciente de sus majestades si lo hubiera autorizado y que dudo mucho que usted hubiera aguantado una semana adentro," dice sinceramente el guardián.

"Tal vez tengas razón, he escuchado muchas historias de lo que sucede en esos lugares del castillo," un momento de silencio le bastó para procesar un poco más las palabras del pelinegro y volteó a verlo sorprendido "¿Acaso has estado encerrado en las mazmorras?"

El joven desvió un poco la mirada antes de negar con la cabeza, "En mis primeros años en el ejercito tuve que trabajar de guardia de celda. Son muchos los que tienen que hacer lo mismo, dicen que endurece y enfría el carácter antes de que entres a las batallas. Pero hay otros que no sobreviven el tercer día."

"Tú dime… ¿cambiaste después de todo?"

"Es difícil decirlo uno mismo," le responde "Pero al final no resulta sencillo ver el mundo de la misma manera."

"¿Esa es la razón por la cual no mataste al hombre que me atacó?" la pregunta hizo que Nowaki se sorprendiera.

"Fue porque no recibí ordenes de—"

"Cualquier otro soldado lo hubiera hecho," le interrumpió "Pero tú no… ¿qué ganas a que lo mandaran a los mazmorras? Entiendo que para sacarle información pero dudo mucho que vaya a hablar, pero no entiendo tu propósito."

Antes de que el pelinegro pudiera contestar se escucharon unos pasos que se acercaban al igual que las voces de dos personas, quienes al parecer iban discutiendo.

"Joven Shinobu, le agradecería demasiado si dejara de seguirme," era fácil reconocer la voz del consejero real quien sonaba bastante irritado.

"No lo haré hasta que haya probado el almuerzo que le preparé," respondió casi gritando el adolescente.

"Si va a seguirme por todo el castillo, al menos ayúdeme a encontrar al príncipe y quéjese después," Nowaki estuvo a punto de abrir la puerta de la habitación para que el consejero se diera cuenta se encontraba adentro, pero el heredero lo detuvo para que seguir escuchando.

"Me seguiré quejando hasta que se haga responsable," la última pregunta no les explicaba mucho al príncipe y a su guardián sobre lo que discutían los otros "Y ha estado evadiendo esa responsabilidad por varias semanas y—"

"Escucha mocoso," los pasos dejaron de escucharse y ahora se oía que ambos estaban frente a la puerta de la vieja habitación del castaño "Tengo otras responsabilidades mucho más importantes que 'responsabilizarme' de tus sentimientos infantiles."

"¡N-No son infantiles!" se notaba que la voz del hijo del general estaba a punto de romperse "¡Yo le—!"

"De acuerdo, creo que ya escuché suficiente," Hiroki dijo al abrir la puerta, sorprendiendo a Miyagi y a Shinobu quienes se encontraban en el pasillo "No quiero saber detalles como es que usted ha estado abusando del hijo del general."

"La víctima de este abuso soy yo," reclamó el mayor mientras el más joven lo miraba molesto "Pero para eso no lo estaba buscando. La reina le llama y desea que la vea en sus jardines lo más pronto posible."

"¿No dijo algo más?" preguntó el príncipe.

"No, pero yo la vi muy contenta así que no la haría esperar mucho," le recomendó por lo que el Hiroki le hizo caso y junto con su guardián se dirigió hacia los jardines. Cuando ya habían doblado una esquina al final del pasillo, el consejero miró al joven castaño nada contento "Espero que después de su numerito enfrente del príncipe te haga entrar en razón."

"Sé que el príncipe no dirá nada y su guardián se quedará callado al ser ordenado que olvide lo que escuchó," se cruzó de brazos y le sonrió malvadamente al pelinegro "Pero yo no me callaré hasta que haga al respecto."

Al sentirse acorralado, no tuvo más remedio que ceder por esta vez a los caprichos del más joven. "De acuerdo, de acuerdo, ¿qué quieres que haga?"

"Pruebe el almuerzo que le preparé" contestó un poco emocionado.

"Espero que por accidente le haya caído veneno de rata," murmuró Miyagi mientras comenzaba a caminar hacia su oficina.

"¿Dijiste algo?" preguntó Shinobu quien empezó a caminar junto al consejero.

"No, para nada," respondió y le sonrió falsamente.

oOOo

"Aún me debes una respuesta," dijo Hiroki a su guardían mientras se alejaban del lugar donde se habían topado con el consejero real y el hijo del general "Puedes no responderme ahora, pero no creas que olvidaré todo."

"Entendido," fue todo lo que dijo.

"Solo ten en cuenta que debes darme la misma confianza al decirme las cosas, tal y como yo lo hice hace rato," el heredero agradecía que Nowaki caminaba justa detrás de él y que no podía ver el gran sonrojo que se había posado en su rostro.

El pelinegro se asombró un poco por las palabras y después sonrió para contestar más animadamente, "Por supuesto, Hiro-san."

Continuará…


1 – La vie sacrée: La vida sagrada (nada original el nombre, lo sé…)


Ahora sí puedo decir que no he actualizado esta historia desde el año pasado *risa nerviosa* Sigo intentando salir de una bloqueo de inspiración, así yo espero que les haya gustado y… um, ¿reviews?

Por cierto, ¿alguien sabe si en el manga se dice el nombre del papá de Isaka? Investigué pero no pude llegar a nada, si de casualidad se saben el nombre déjemelo saber en un review y se los agradeceré.

Oh y también, abrí una página en FB por si gustan darle 'me gusta/like' [ wizbrokenztar] Una prueba para ver si me funciona, ya dependiendo decidiré si conservo la pagina o no. También pueden seguirme en Twitter [wiz_br0kenztar] este si lo tengo como uso personal.

Mata ne~