Capítulo 2 - El profesor
Ese día no dormí casi nada. No se si fueron por los nervios del caso, por no saber que me iba a encontrar mañana en la cafetería, o porque, como casi todas las noches, se había pasado la noche haciendo ruidos. No sé que manía le entraba para ponerse a mover muebles en mitad de la noche.
Así que me levanté de mal humor. Me vestí y bajé las escaleras pero él ya no estaba. Me conformé con desayunar las últimas pastitas que nos regalaron por navidad acompañadas por un té, poca leche y sin azúcar. No pasé por alto que había recogido sus juguetes; nada de tubos de ensayo, de elementos químicos e incluso, cosa que me sorprendió, nada de pulmones en la nevera. Comencé a fregar las tazas y platos, sí, cada vez que Sherlock se hacía un té, utilizaba toda la vajilla dejándola sin fregar. Entonces escuché dar un portazo a la puerta de la calle. Subió con su brío incansable y sin preguntarme si quiera, descolgó mi abrigo del perchero y me lo tiró, literalmente, a la cara en señal de que la emoción del caso ya había comenzado.
Durante el trayecto en el taxi no me dijo nada, solo miraba por la ventana, escudriñándolo todo y mirándome de reojo de vez en cuando.
"¿Se puede saber que te ocurre?" le pregunté finalmente mirándole sin pestañear, me iba a responder sí o sí, pero él no ayudaba y se limitó a ignorarme. "¡Sherlock! ¿A dónde vamos?" seguía sin responder.
El viaje fue relativamente corto ya que la cafetería se encontraba no muy alejada de Baker Street. Pagó al taxista y salió sin decirme nada. Obviamente, habíamos llegado al punto de encuentro, al Café Club. Entró lentamente y se quedó estático en la puerta, buscando algo, buscándola a ella. Me indicó con la cabeza que nos sentáramos en una mesa un poco escondida de las demás, para verla llegar.
"Pídete un café" me ordenó finalmente y obedecí sin rechistar.
Me dirigí a la barra y una joven camarera me sonrió con dulzura, le pedí el café y se alejó a la máquina. Era bastante aniñada, tendría unos 17 años, seguramente un trabajo para ahorrar dinero para la universidad. La observé trabajar de espaldas a mí. Tenía buenas curvas, ni muchas ni pocas, las justas. Llevaba puesto unos vaqueros desgastados y ajustados a sus largas piernas, y una remera de color rojo burdeos que también se ajustaba bastante. Seguramente sabría lo que poseía y no se preocupaba por demostrárselo al mundo, quizá por eso habría conseguido el trabajo. Este café era bastante transitado así que no podrían poner a cualquier camarera con tanta clientela. Por otro lado… Me di cuenta de lo que estaba haciendo, necesitaba una novia ya.
Pagué mi café y regresé a mi asiento rápidamente, no sabía si se había dado cuenta de que la miraba tanto y decidí no arriesgarme. Pero me paré en seco. Sherlock ya no estaba solo, una mujer había ocupado mi asiento. Tenía el pelo castaño oscuro, ondulado y bastante largo. No podía verle la cara ya que estaba de espaldas a mi pero cuando el detective me miró, ella giró su cuerpo y siguió su mirada. Era mona, pero sin pasarse, tenía unos grandes labios pintados de rojo intenso. Tendría unos treinta años.
Cogí una silla vacía de la mesa de al lado y me senté con ellos. Sorbí de mi café e hice bastante ruido. Sherlock me asesinó con los ojos pero ella siguió con su historia.
"Como le contaba; está obsesionado con ella. Yo no le dicho nada a mi hermana, se lo he insinuado varias veces pero…" suspiró y cogió aire, como si le faltara. Tenía un ligero acento español pero seguro que Sherlock lo habría adivinado solo con mirarla. "Ella me dice que son tonterías mías, que solo se preocupa por ella, que es por que la cogió cariño cuando él me daba clases… No sé que hacer"
"Defina obsesionado" contestó al rato fríamente el pelinegro.
"Pues obsesionado es… obsesionado. Desde que comencé las clases con él siempre estuvo muy encima de mí, asegurándose de que todo me fuera bien, era como tener un padre en la escuela escénica. En cuanto tenía algún problema él ya estaba allí para pelear por mí. Acabé mis estudios y habíamos entablado una gran amistad entre él y mi familia. Cuando Henry pasaba las vacaciones en España, venía unos días a nuestra casa y entonces conoció a mi hermana. Hablaba con ella y eso pero nada fuera de lo normal, lo más importante era yo. Hasta que un día todo cambió radicalmente. Aun no entiendo que pudo pasar pero de la noche a la mañana yo ya no era nadie para él. Seguíamos quedando todos juntos pero ahora se iba con ella. Empezó a obsesionarse, solo me preguntaba por como estaba y nos invitaba todas las semanas a alguna obra de teatro, la estaba convenciendo de ir a su escuela y también tomar clases de arte dramático." Nos explicó con ansia, se quedó agotada después de su historia. "Ni si quiera se sobrepasó…"
Nos quedamos en silencio durante cierto tiempo, no era incomodo pero tampoco una delicia. Yo me limité a acabarme mi café, Troian miraba al resto de la gente nerviosa y Sherlock estaba haciendo lo que mejor sabía con ella. No sé que hacíamos allí esperando. Un caso de un profesor enamorado de su alumna y que después se enamora de otra alumna que resulta ser su hermana… era cómico y todo, típico de telenovela. Así que no entendía por qué Sherlock seguía ahí, decidiendo si aceptarlo o no, ¡por supuesto que no!
"Acepto el caso" dijo finalmente.
¡Muchas gracias por los reviews y por marcar como favorito! También gracias a los que leeis pero no comentais :)
Quería disculparme porque al releer el cap anterior me di cuenta que el programa me cambió la palabra frustrado por frutado :S
Y también se me comieron algunas preposiciones...
Cualquier cosa comentadla :)
