Capítulo 4 - El otro caso
Me desperté pronto aquella mañana, de mejor humor, teníamos una misión que cumplir.
Cogimos un taxi y casi volamos al número 16 de Chenies Street. Un edificio que resaltaba al lado del ladrillo de los demás. Con el portal de forma convexa y de vidrio color botella se alzaba la sede del RADA en Londres. Nos escondimos en un soportal cercano a la escuela y esperamos. Las clases comenzarían en un cuarto de hora y los alumnos comenzaban a llegar.
Sherlock estaba de pie, con las piernas juntas y las manos enfundadas en guantes de cuero negro metidas en los bolsillos de su gabardina, nervioso, intranquilo. Ya sabía por que había cogido el caso.
La clienta le había extendido un cheque muy superior a los que le suele dar Lestrade, pero no, no era por el dinero. Esta vez no tenía que meterse en la mente de ningún asesino en serie o psicópata. En este caso no tenía que perseguir a ningún fugitivo ni saltar por los tejados de Londres. Tampoco tenía que analizar ningún cadáver para encontrar el motivo que ocasionó su asesinato. Simplemente quería saber, no quería quedarse con la duda. ¿Algo que Sherlock Holmes no podía descifrar? ¡Imposible! El caso no era nada interesante para mí y muchísimo menos para él. Solo quería descubrir lo que pasó por que a él no se le podía escapar nada. Después sonreiría de forma fanfarrona como era típica en él cada vez que resolvía uno de sus casos; y momentos después borraría toda la información de su memoria porque era… ¿cómo decía él? "Una perdida innecesaria de almacenamiento"
Sonreí, al fin y al cabo algo se me había pegado de este genio. Seguían llegando alumnos y profesores pero parecía que no encontraba lo que buscaba. Cada vez más nervioso comenzó a dar grandes zancadas alrededor mio sin perder detalle de la puerta. Ya me estaba mareando cuando se paró en seco y sus ojos se abrieron desmesuradamente, le había visto. Se quedó estático, congelado en el sitio para no perder detalle de lo que veía.
Era un hombre que rozaba los cuarenta, de nuestra edad. No era ni muy alto ni muy bajo, probablemente sería de la estatura del detective. Llevaba una camisa de color blanco y unos pantalones algo informales de color marrón oscuro. Llevaba una cartera de cuero a juego con sus zapatos y encima de la camisa llevaba una chaqueta parecida a la mía. No era feo ni de lejos. Las gafas que llevaba le daban un aire intelectual. Su pelo era marrón casi oscuro, casi por los hombros y lo llevaba bastante despeinado. Aún desde la distancia pude observar que se había dejado la barba de un día o dos. Parecía el típico profe madurito que atrae a todas las alumnas, pero este no era el caso.
Sherlock no hizo nada y el hombre entró sin darse cuenta de que estaba siendo observado, analizado.
"Vámonos" sentenció y caminó alejándose de la escuela.
"¿Ya está?" me uní a su rápido caminar "Cada vez eres más rápido…" pude verle sonreír ante el piropo pero no me contestó.
Seguimos caminando cuando le llegó un mensaje al móvil. Me lo entregó para que se lo leyera, este hombre…
Mensaje recibido: Hoy a las 08.34
Sherlock, por favor, necesitamos tu ayuda. Lestrade
"No me habías dicho que te habían dado más casos" le dije mirando su bandeja de entrada. Tenía tres mensajes más de Lestrade.
"Son aburridos" casi escupió.
"Pero si ni siquiera sabes de qué son" le objeté pero seguía en sus trece. Me miró por el rabillo del ojo y le puse cara de perrito abandonado.
"¡Solo UNO!" remarcó el uno y sonreí.
Ya habíamos llegado a Scotland Yard y todos lo policías nos esperaban con cara de asco, qué novedad, entre ellos la horrible cara de Anderson que nos dedicaba una de sus mejores sonrisas.
Entramos sin decir palabra y nos sentamos en las butacas frente a Lestrade, Donovan y el cara bonita nos siguieron y también entraron, cerrando la puerta y colocándose uno a cada lado del inspector. Lestrade deslizó la carpeta por encima de la mesa hacia Sherlock. Este la abrió y pasó las páginas rápidamente casi sin posar sus ojos en ellas, tan solo paró un poco en leer el historial de las victimas y fijarse para ver las fotos mejor.
"¿En serio que necesitáis mi ayuda?" negó con la cabeza mientras suspiraba profundamente "A ver… Asesino en serie que mata indiscriminadamente. No mantiene ningún patrón en el tiempo que transcurre entre asesinato y asesinato, en cambio, si lo sigue en la forma de matar; un navajazo, certero, en el estomago de las victimas desgarrando estomago e intestinos a la vez. No sabe mucho de medicina, apuñala donde cree que puede afectar y acierta, por eso repite. Hmmm…" descansó un poco para leer las localizaciones de los asesinatos "Tampoco parece que sigue ningún patrón en cuanto a la localización pero…" levantó la cabeza de sopetón y puso cara de no entender nada "¡Joder, Lestrade! Esto podría hacerlo hasta el zoquete de Anderson, incluso después de sus sesiones orales con Donovan. Puede parecer que el asesino es un racista y mata a personas de otras etnias pero no, aparte de extranjeros a matado a varios ingleses, americanos, alemanes…" me tiró la carpeta y se levantó. "Llevadme toda la información a Baker Street y allí decidiré si me apetece perder mi valioso tiempo con esto" sonrió forzadamente y se marchó.
Ya en la calle me dijo que regresaría a casa más tarde porque tenía cosas que hacer, cogió un taxi y se marchó dejándome con la carpeta en las manos y la palabra en la boca.
Llegué a casa y colgué el abrigo en el perchero de la entrada, hoy no pasaba de publicar algo en el blog.
"Sin casos durante una semana"
Sonreí ante el título que tanto me había costado encontrar. Escribí sobre estupideces sin ahondar mucho en materia. Que me levantaba, que iba a comprar leche, que Sherlock mejoraba con su violín… Cualquier cosa para mantenerlos tranquilos, sus comentarios habían llenado ya la capacidad del buzón de mensajes, estos lectores… No sé que encuentran de divertido en nuestra historia. ¿Nuestra historia? Ya hasta me habían convencido y pensaba que teníamos una relación.
Pero es que la teníamos, a nuestra manera, pero la teníamos. Siempre juntos, siempre pendientes uno del otro, o al menos yo, siempre arriesgándonos… Me horroricé ante la imagen que surcó en mi mente: Sherlock y yo siendo algo más, Sherlock y yo besándonos. ¡Por Dios! ¡Esto me estaba afectando realmente!
Le di al enter y busqué mi móvil rápidamente. Ojeé en la lista de contactos buscando cualquier mujer con la que poder quedar, lo necesitaba.
¡Por fin reviews! Gracias a Shioku que no puedo enviarte un mensaje :)
Aviso que quizá no pueda escribir con tanta regularidad, no os preocupeis por que he escrito capítulos para una semana entera asi que espero que el parón no me dure mucho :)
