Capítulo 6 - Autobús 73


Volvimos a escondernos en el soportal de Chenies Street. Aquella tarde hacía más calor de lo normal y me quité el abrigo, Sherlock respondió envolviéndose en el suyo.

"¿A qué venimos hoy?" pregunté cansado de esperar.

"Hoy saldrá con ella" sentenció finalmente, y no, esta vez tampoco se equivocó.

El profesor, Henry, salió del edificio con brío, casi gritando y moviendo ridículamente los brazos. Una chica salió de la puerta medio segundo detrás de él riendo mientras se enredaba una bufanda alrededor del cuello. En ese momento comprendí totalmente a Humbert Humbert. He de decir que he estado con muchas mujeres, muchísimas, pero ninguna como la que observaba desde mi escondite.

Era un poco más baja que él, probablemente sería un poco más alta que yo pero no me importó, las mujeres solían ser algo más altas que yo. Era delgada y se movía con una gracia que no he vuelto a ver nunca. Usaba un jersey negro remangado hasta los codos y una chaqueta negra también anudada a su cintura. Botas altas marrones en contraste con unos vaqueros claros desgastados. Llevaba un termo azul en la mano que acercó a los labios para beber. No tenía unos labios tan grandes como su hermana lo que ayudaba a que sus ojos pintados de negro captaran toda la atención. Solo los pude ver por un segundo cuando cruzaron delante de nosotros. Si se pudiera poner un color entre el ámbar, la miel, y el oro juntos ese sería el de sus ojos. Eran casi de felino. Pero lo que me dejó sin habla del todo fue su pelo, obviamente era teñido pero parecía tan natural en ella… era rojo, rojo como el fuego.

Mientras se marchaban por la calle ella era la que hablaba, exaltada, queriendo contar mucho en poco tiempo, dando pequeños saltitos. Él solo la miraba, hipnotizado y asintiendo de vez en cuando, no apartaba sus ojos de ella, de Charlotte.

"Y entonces me preguntó que si había ido yo a pedírselo a él o era él el que había venido a ofrecérmelo. Le contesté que fui yo, si no, no se lo que…" fue lo único que escuche.

Nos quedamos parados, observándoles marcharse hasta que tomaron la esquina y Sherlock salió corriendo detrás de ellos. En realidad no corría, con sus largas piernas pudo alcanzarlos en unas pocas zancadas. Intenté seguirlo corriendo pero me empujó contra su cuerpo cuando iba a girar la esquina.

"No pueden vernos" me susurró en el oído y me pegó más contra él, asentí y me liberó.

Se colocó bien la bufanda y se subió el cuello de su gabardina mientras yo miraba hacia otro lado. Cuando ya había bastante distancia entre nosotros y el profesor y la alumna avanzó lentamente mientras disimulaba mirando los escaparates de las tiendas de Tottenham Court road. Finalmente ellos se detuvieron en una parada de autobús y nos alejamos un poco haciendo que mirábamos unos puestecitos que había al lado.

Siguieron hablando durante bastante tiempo, seguramente estaban esperando a que llegara el autobús. Me pude fijar más en ella.

Su melena roja le llegaba hasta la media espalda y tenía las mismas ondas que su hermana Troian. Por una parte eran bastante parecidas, tenían la misma forma de ojos aunque a simple vista parecían totalmente distintas. Su cara era un poco alargada y tenía los pómulos sonrojados, ¿sería porque llevaba maquillaje o por estar tan cerca de él?, y sus labios sin pintar eran un poco más finos que los de su hermana aunque también apetecibles. Tenía el tic de ponerse el pelo detrás de la oreja pero este, rebelde, caía sobre su rostro una y otra vez. Por un momento nuestras miradas se cruzaron. Corté la comunicación girándome de sopetón hacia mi compañero para no parecer sospechosos… aunque ya lo seríamos bastante.

En ese momento llegó el autobús número 73 y Charlotte se despidió con una sonrisa de su profesor, este le contestó que la esperaba mañana a las seis y media para perfeccionar la escena y se marchó en dirección contraria, de vuelta a la academia.

Charlotte mostró su tarjeta y subió al piso de arriba del autobús, se sentó en un asiento de ventana y desde arriba me miró fulminante. No me moví del sitio hasta que el autobús desapareció entre las calles londinenses.

Me volví hacia Sherlock y este ya me había echado la mirada.

"Lo dicho, ni tú tardas tan poco…" sentenció y llamó a un taxi.

Cuando volvimos a Baker Street una caja nos esperaba en el salón. Sherlock ni se molestó en mirarla, ya sabía de sobra que sería de parte de Lestrade.

Me pasé la tarde desempacando carpetas y carpetas, al parecer no solo habían ocurrido en Londres los asesinatos. Debía de ser una organización bastante grande y organizada ya que el patrón de navajazo en el estomago se repetía en diversas ciudades de todo Europa como Dublín, París, Oslo, Viena… por eso de la insistencia de Lestrade. Llevaba ocurriendo esto más de diez años y nadie se había dado cuenta de que todos seguían un mismo patrón, todos estaban clasificados de simples peleas callejeras, robos, atracos, etc. Nadie se había percatado de que algo raro pasaba con todas esas muertes.

"Hay más, ¿verdad?" me preguntó el detective desde la ventana donde limpiaba el arco de su violín sin mirarme "¿Dónde?"

"Pues en realidad…" me rasqué la nuca "Por toda Europa, y puede que por América también, no estoy seguro"

"¿Cuántas?" me volvió a preguntar.

"No se pueden ni contar, ni si quiera están todas aquí. Todavía habrá cientos de muertes clasificadas de robos…" suspiré impotente "La cosa es, ¿desde cuando? Aquí hay casos de hace más de diez años…" abrí algunas carpetas más "Aquí hay uno de hace dieciséis años" sentencié triste.

"Esta bien" dijo enfadado "les ayudare…" y dejó el trapo y se colocó el violín en el cuello tocando una melodía que no había escuchado antes.

Dos horas después ya había terminado de clasificar todos los casos. Tenían una relación entre ellos pero no lograba encontrarla, por algo Sherlock era el detective y cabeza pensante y yo solo el ayudante.

Levanté la vista de la mesa y le busqué para informarle de todo lo que había descubierto pero no estaba. ¿Tan absorto había estado que ni me había enterado de su marcha?

Miré mi reloj, eran pasadas las diez de la noche y estaba agotado. Ordené todas las carpetas en pilas y bajé las escaleras en busca de cena a casa de la señora Hudson. Pleno.

"¿Qué huele tan rico, señora Hudson?" le dediqué una gran sonrisa, quizá no se daba cuenta de que no tenía cena…

" Ai ai, John… Te has vuelto a quedar sin comida, ¿verdad?" me regañó pero me ofreció un asiento. "¿Qué tal hoy? Habéis pasado todo el día fuera."

"Sí…" merluza en salsa verde, mi favorita "Tenemos un caso nuevo, bueno, varios"

"¿Ah sí? Ya era hora"

"Es muy molesto cuando no tiene nada que hacer" sentencié ante el silencio incómodo.

"No, si no lo digo por eso" me dedicó una sonrisa juguetona "tú ya sabes a que me refiero…" y me guiñó un ojo.

Nunca entendí porque nos tomaban por una pareja. Si al menos él mostrara algún "síntoma" de afecto… Pero no, ni conmigo, ni con su hermano mayor, ni con nadie. Solo a ella, a la señora Hudson. Por un momento la envidié, siempre que se veían la abrazaba con cariño. Si tampoco llevaban tanto tiempo siendo vecinos…

Estuvimos una hora entera charlando sobre banalidades pero me ayudaron a desconectar de todos los asesinatos, de su mirada.


Quería comentar unas cosillas.

Con respecto a lo de Humbert, es una forma de hablar, Charlotte tiene aproximadamente unos 20-21 años, John se refiere a la diferencia de edad.
Sé lo de la longitud de los capítulos. En los nuevos intento escribirlos más largos, tranquilas, este es que ya lo tenía escrito :)
Al final el parón no va a ser tan pronunciado como esperaba, subiré un día sí un día no, o quizá cada dos días, si no hay ningún problema.
Y por último muchas gracias a todas por vuestros reviews, me animais un montón, en serio. Y también a los que solo leeis y no dejais comentario, que cada vez sois más.
También me habéis comentado la relación entre Sherlock y John, como ya dije, no quiero hacer OoC así que las cosas irán lentas.

Repito, si teneis algo que objetar ante la trama, actuación de los personajes, o si, simplemente, quereis aportar ideas, ya sabeis.