Capítulo 8 - Anna no, Sophie
"¿Hoy no les vamos a espiar?"
"No"
"¿Entonces?"
"Hoy vamos a hacer algo mejor…" me dedicó una sonrisa traviesa.
Se había puesto uno de sus disfraces, como él lo llamaba, pero, simplemente, iba vestido con ropa informal. Una camisa a rayas verticales de tonos oscuros con algunos botones desabrochados, unos vaqueros desgastados también oscuros y unas zapatillas negras. Llevaba el pelo despeinado que le daba unos aires de adolescente. Para rematar llevaba una cazadora de cuero.
Me obligó a ponerme algo parecido. A él le quitaba unos años de encima, a mí me hacía parecer ridículo, ¿a quién coño iba a engañar con esas pintas? Yo era más viejo que él pero se empeñó.
"A King Cross" le indicó al taxista y mirando por la ventana me comentó "No te preocupes, te hace más atractivo"
¿Más? ¿Eso que significaba? ¿Acaso le parecía atractivo? Sí, John… desde luego. Me reproché a mi mismo por pensar en esas tonterías. A él tampoco le quedaba nada mal para ser sinceros. El tono morado de su camisa resaltaba sus ojos verdes. En realidad, nunca me había parado a pensar en el físico de mi compañero. Era alto y estilizado, eso no se podía negar, pero en cuanto a su atractivo… no era lo que se llama guapo, pero era bastante atractivo a su manera; su cara alargada, sus pómulos altos y definidos, y esos ojos verdes casi grises…
"¿Te pasa algo?" me miraba fijamente, seguramente me habría descubierto observándole.
No le contesté y volvió a mirar por la ventana. ¿Sé habría dado cuenta? No aparté los ojos del respaldo del piloto en todo el camino.
"¿King Cross?" pregunté con miedo.
"Sí" señaló un edificio alto y de cristal "Ahí vive Charlotte"
"¿Lo has investigado ya?" y cruzamos la calle.
"No hace falta, John" y empezó con sus deducciones "¿Qué autobús cogió? El 73 ¿Por dónde pasa el autobús por 73? Por King Cross ¿Qué hay en King Cross? Eso "señaló con la cabeza el gran edificio delante de nosotros.
"Y…"
"Nido. Charlotte es una estudiante de 20 años, sumándole que coge el autobús 73. ¿A dónde se iba a dirigir? A su piso, aquí, en Nido"
Pasamos por las puertas giratorias y una gran recepción nos esperaba al otro lado. La sala estaba llena de cómodos sofás, mesas… Había varias personas sentadas, leyendo y charlando, todas ellas veinte años menores que nosotros, por eso había intentado disimular su edad con esas estúpidas ropas.
Estábamos en una de las tres residencias de estudiantes de Londres, esta era famosa por su alta seguridad. Había un guardia custodiando la entrada, que, como era de esperar, solo se podía acceder con un carnet, me preguntaba como planeaba Sherlock colarse.
"¿Y ahora qué?" le pregunté.
"Espera" me dijo automáticamente. Me acerqué a sentarme a uno de los sofás "He dicho que esperes, no que te sientes. Va a llegar en cualquier momento"
Y como si de un vidente se tratara, Charlotte apareció a los dos minutos. Llevaba el peo sujeto en una coleta y esta vez llevaba varias bolsas en las manos. Pasó de largo sin mirarnos y Sherlock… bueno, él se chocó "accidentalmente" con ella tirando todo lo que llevaba por el suelo.
"¡Ah! Perdóname, cuanto lo siento" actuó como un ser humano normal.
Ella solo asintió y se agachó a coger todo lo que podía. Me fijé en que tenía un piercing en el cartílago de la oreja izquierda. Me agaché con ella a ayudar. Su aroma me envolvió por completo aturdiéndome durante unos segundos, ella misma me sacó de mi ensimismamiento con sus ojos, esos ojos color miel…
"¡Oye!" volvió a hablarla "tú eres…" hacía como si no se acordara de su nombre "¡Charlotte!" finalizó con una sonrisa, joder que bien actuaba este hombre.
"Sí… ¿Qué quieres?" que borde, mientras se ponía de pie.
"Tú eres la compañera de…" de nuevo no se acordaba.
"¿Estás buscando a Anna?" preguntó cansada y Sherlock la contestó riéndose.
"Eres buena pero no lo suficiente para mí" Sherlock descubrió la mentira de Charlotte "No existe ninguna Anna" terminó de reírse "Estoy buscando a Sophie, tu verdadera compañera de piso"
"Claro…" respondió enfadada mientras me quitaba las bolsas de la mano con cuidado. Nuestras manos se rozaron por un momento y me sonrió ligeramente. Pasó el carnet por el lector y se alejó un poco "Vaya, que pena, no podéis pasar sin un pase" nos dijo irónicamente, dio media vuelta y su melena desapareció por un ascensor.
"Si queréis pasar tendréis que rellenar esto y dejarme vuestros DNI" nos advirtió el guardia.
El detective gruñó furioso y comenzó a escribir garabatos en la ficha que nos habían entregado.
Después cogí un ascensor pero vi que mi compañero no me seguía, este tenía otra dirección en mente. Entró en otra sala i revisó unas taquillas, después y con paso ágil entró en el ascensor y pulsó el botón número 17.
"¿A dónde ibas si no teníamos su puerta?" me regañó.
"Oh, lo siento, pensé que el único detective consultor del mundo vendría con los deberes hechos" me asesinó con la mirada.
Llegamos al piso 17 y nos paramos frente a la puerta 179. Llamó repetidas veces hasta que una enfadada pelirroja nos abrió la puerta.
"No está" hizo un amago de cerrar la puerta frustrado por el pie del detective.
"Esperaremos dentro" y sonrió con autosuficiencia. Charlotte solo pudo dejarnos pasar y cerrar de un portazo haciéndonos notar que no lo aprobaba en absoluto.
Era una habitación bastante amplia y luminosa. Cualquiera diría que estaba desordenada pero para mí era lo más limpio y pulcro que había visto en siglos. En la entrada había una mesa con varias sillas y detrás una pequeña cocina. Sobre la encimera estaban las bolsas de la compra de antes. A la derecha continuaba la sala, tenía dos escritorios y unos sofás, al final había tres puertas, dos habitaciones y un baño supuse.
Nos sentamos en los sillones y Charlotte se sentó en un escritorio frente a un portátil que encendió.
"¿De qué conoces a Sophie?" preguntó al moreno mientras tecleaba rápidamente.
"Es la hermana de un conocido…" murmuró mientras escudriñaba la habitación.
Su escritorio estaba lleno de papeles y post-its pegados por todas partes. Tenía una foto de un hombre en un escenario, algún actor que desconocía.
Estuvimos cinco minutos en silenció hasta que acabó de escribir y se giró quedándose cara a cara con nosotros. Miró a Sherlock por un momento y después a mí. Tenía que ser bruja porque su mirada me hipnotizaba cada vez que posaba sus ojos en los míos. Sin despegar la vista cogió su móvil bolsillo y tecleó algo. Le dio a enviar y se volvió a Sherlock sonriente.
"Verás que contenta se pondrá Sophie cuando te vea aquí…" se levantó y se dirigió a la cocina a colocar los alimentos en su sitio.
El detective se levantó también y caminó por la sala analizándola hasta que se la aprendió de memoria y pasó a ver las habitaciones. Entró en la de la izquierda primero, salió rápidamente y me indicó que pasara. Acto seguido él se metió en la segunda.
Troian no se equivocaba al afirmar que Henry la había hecho obsesionarse con el arte dramático. Era la habitación de Charlotte y se notaba a la legua. La pared, blanca en su momento, estaba llena de fotos, de entradas y de autógrafos.
La habitación tenía una cama individual al fondo y un armario pequeño a la derecha, estaba igual de ordenado que su escritorio, ropa por todas partes, botas tiradas por el suelo… Me hizo gracia algo, tenía una calavera en la mesilla de noche. Seguramente no era ningún antiguo compañero suyo como la que había en mi piso. Sherlock no me dejó comprobarlo ya que me tiró del brazo y me introdujo en la habitación de al lado.
En un momento mi cerebro hizo clic y todo encajó. ¿A quién le había enviado el mensaje de antes? A Sophie. ¿Por qué se alegraría tanto de vernos si Sherlock se acababa de inventar que la conocíamos? Sí… seguro que lo haría.
"Creo que nos vamos" le dijo Sherlock a Charlotte ya en la cocina entre horrorizado y con prisa por largarse de ahí cuanto antes.
"Yo también lo creo…" y se rio, se estaba mofando de nosotros en nuestras narices. A ella le causaba mucha gracia pero a Sherlock y a mi, no.
La habitación de Sophie era como la de Charlotte pero más ordenada. También una cama, un armario… pero con lo que no contábamos era con ver una colección de recortes de periódico del detective. Los tenía todos, desde el primer caso de la maleta rosa hasta el de hacía unas pocas semanas, el del sabueso. Así que Sherlock decidió largarse de allí antes de que llegara la susodicha. Ya tenía bastante con las adolescentes que lo esperaban en la calle cada vez que salía del 221B.
"Os envía mi hermana, ¿verdad?" nos preguntó por último mientras iba a cerrar la puerta.
"Bueno… tu hermana no, nos envía Troian" ella nos insultó en español y cerró.
Ya en el ascensor me atreví a preguntar.
"¿Cómo que tu hermana no?"
"John… ¡miras pero no ves! Y tú como médico deberías saberlo…" suspiró cansado "Claramente Troian y Charlotte solo son hermanas por parte de madre, fíjate en sus rostros, sus cuerpos… Me preguntó si tendrá algo que ver con lo que hizo Henry… Y si ella ya sabría que a su madre le iba la juerga" se rio para si mismo mientras abandonábamos el edificio.
¡Muchas gracias por vuestros comentarios y suscripciones!
Me seguis comentando que quereis más Johnlock, tranquilas, que habrá y para rato, pero de momento tienen que ir poco a poco :)
