Capítulo 10 - Rolf Warmer
Estaba nervioso, como un adolescente en su primera cita y ya me había cambiado hasta tres veces de ropa. Con una parecía un viejo, con otra, gay y con la última simplemente ridículo. Me tiraron una camisa desde la puerta.
"Pruébate esta" se quedó apoyado en el marco de la puerta, mirándome como me cambiaba.
Me sonrojé cuando posó sus ojos en la cicatriz de mi hombro a través del espejo. Él nunca me había visto así en cambio yo le había visto tantas veces… casi desnudo, cuando solo le tapaba una fina sabana blanca en aquellas mañanas de domingo.
"Acuérdate a lo que vas, no quiero que traigas a ninguna fémina hormonada a esta casa" me recordó seriamente.
"Sí…"
"Repasemos el plan" se sentó en el borde de mi cama "Tú entrarás con ella y… bueno, yo que sé lo que hacéis vosotros cuando salís, tomáis algo, tú verás. Yo estaré escondido y entraré después de Henry. Quiero ver su reacción al verla con un hombre de su edad, ¿entendido? Y nada de cosas ra-ras"
"¿Cosas raras? ¿Cómo qué?" pero sabía perfectamente la respuesta "¿No crees que si nos viera en actitud cariñosa sería mejor para la investigación y así…?" bromeé pero el moreno pareció no entenderlo.
"Ni se te ocurra, John Hamish Watson" y acto seguido salió de mi habitación y de la casa.
Sabía ya de sobra el asco que le daba a mi compañero de piso las muestras de afecto, especialmente si había besos y manos de por medio. Por eso nunca besaba a mis novias en su presencia, una de las varias razones por las que ellas acababan llegaban a la conclusión de que estaba enamorado de él y cortaban conmigo.
Llegué a la discoteca 93 Feet East a las 11.30 de la noche y me coloqué el último de la fila. La busqué con la mirada pero aún era pronto. Rápidamente se alargó la cola hasta casi girar la esquina. Estaba rodeado de veinteañeros escandalosos y borrachos. Varios de ellos me empujaron, que pena haberme dejado la pistola en casa…
"Hey" noté que alguien me apretaba del brazo "¿Llevas mucho tiempo esperando?"
"Sí… digo, no, acabo de llegar" ella se arropó con su plumas negro, hacía bastante frío aquella noche.
Llevaba el pelo anudado en una coleta por delante y sus ojos relucían más aquella noche que cualquier otra vez que los había visto.
"Qué bien…" miró a la gente de nuestro alrededor "Me sorprendió mucho tu mensaje" y a mí también… solo le sonreí nervioso "Pensaba que tú…"
"¡No soy gay!" y toda la gente se giró hacia mí.
"Ya lo sé, no te alteres, me refiero a que en las revistas de corazón nunca te vi salir con chicas de mi edad"
"A sí que me lees en las revistas del corazón" reí en broma.
"Ojalá pero no, Sophie me recita todos los días las diez razones por las que te odia" se encogió de hombros.
"¿Ahora me odia? Pensé que se alegraría de verme en vuestro piso"
"Se alegraría de verle a él. No te ofendas, ella está loca por él" se balanceó sobre sus botas planas, le agradecí mentalmente que no se hubiera puesto unos tacones "Por cierto, ¿cómo es que te ha dejado salir don Perfecto?
"En realidad…" casi la cagué "No sé, le dio igual"
"¿Y te dejó involucrarte con uno de sus casos así como así?" rio desenfadada.
"Bueno, creo que ya no le interesa" mentí "Creo que piensa devolverle el dinero a tu hermana"
"Si eso es cierto, has tardado mucho en pedirme una cita, ¿eh?" bromeó.
Esperamos una media hora más hasta que la lenta cola se terminó. Un segurata custodiaba la entrada y nos miró de arriba a bajo con un deje de asco, se apartó y nos dejó entrar. En el recibidor había una chica pidiendo los abrigos detrás de un mostrador y un chico repartiendo panfletos en la entrada a la sala con música que, a pesar de que estuviera insonorizada, se oía cada vez que alguien abría la puerta.
Me quité mi abrigo y Charlotte hizo lo mismo con el suyo, acto seguido se me desencajó la mandíbula hasta el suelo. Estaba de espaldas a mí, con unos ajustados pantalones negros y unas botas altas a juego. Pero su camiseta… Llevaba una camiseta fija de seda que se abría en un escote de escandalo por detrás dejándome ver cada rincón de piel de su espalda. Y yo con aquella ridícula camisa… Solo pude ponerle una sonrisa tonta cuando se volvió y caminamos al interior de la sala.
Menos mal que Sherlock no había elegido una de esas discotecas con esa horrible música que se bailaba igual que si te estuviera dando un ataque epiléptico. A la izquierda había varias mesas con sillas donde la gente cenaba o tomaba copas, en el centro había una gran pista de baile y, pegada a la pared derecha, huna gran barra negra con luces de neón azules. La pared estaba hasta arriba de botellas y los camareros hacían maniobras con ellas por el aire.
No podía oír casi por la música y mucho menos ver por la oscuridad. Charlotte me guio de la mano a una mesa vacía un poco apartada de las demás.
"Que bien que cogimos sitio, nunca hay" intentó romper el silencio incómodo pero lo empeoró.
Cada uno miraba a un extremo de la sala y cuando nuestras miradas se cruzaban las apartábamos rápidamente como si quemasen.
"Voy a pedir algo, ¿vale?" la vi alejarse con su perfecta espalda.
¿Qué demonios hacía allí? Intenté buscar a Henry con la mirada pero mis ojos aún no se habían acostumbrado a la penumbra. ¿Cómo había conseguido Sherlock hacerle venir? Esto era muy raro…
"¡Ya estoy de vuelta!" dejó una copa alta de color púrpura en su lado de la mesa y me entregó una copa baja con whisky "No sabía que querías así que…" intentó disculparse.
"Justo lo que quería"
No quería beber, tenía, necesitaba tener los cinco sentidos en total alerta. ¿Y si Henry se abalanzaba de pronto sobre mí? Pero bebí un trago igualmente, por alguna extraña razón la muchacha que sonreía desde el otro lado de la mesa hacía un efecto diferente en mí. Nunca me avergonzaba delante de mis novias y otras mujeres, es más, era yo el que tomaba siempre la iniciativa, en todo. Pero esta chica… Me desconcertaba y hacía que me sudaran las manos; pero no podía, seguía siendo parte del caso y Sherlock solo quería que la distrajera mientras espiaba a Henry.
"Bueno, cuéntame algo de ti ya que tú lo sabes todo de mi. He oído que eres actriz"
"Aún estoy en proceso de serlo" sorbió de su bebida.
"Seguro que estás muy buena" y sonreí. ¡Mierda! "Digo, que eres muy buena"
Se rio de mí durante un rato.
"¿Qué te pasa, John? Estás muy tenso, relájate" acercó su silla a la mía y estiró su brazo. Me acarició el mio repetidas veces hasta que otra silla se interpuso entre nuestros brazos.
"¡Qué casualidad encontraros aquí!" se sentó alegremente el único detective consultor del mundo y futuro cadáver.
Charlotte rodó los ojos y bufó, después cruzó sus brazos y yo hice algo parecido. Este hombre tenía el don de la oportunidad.
"¿Qué haces aquí?" le susurré de lado.
"Ya lo sabes perfectamente, te dije que nada de cosas raras" se volvió hacia Charlotte "Es que estaba por aquí, investigando un caso os vi sentados y me dije: Voy a saludarles" puso una sonrisa triunfal en la cara.
"¿A sí? ¿Qué caso?" me reprochó Charlotte preguntándole al detective, ahora pensaría que la había engañado.
"¿Ves ese tipo de ahí?" señaló disimuladamente a un hombre que reconocí enseguida.
Era Rolf Warmer, el traficante de Estaticina en Londres, estaba acompañado de dos "mujeres", una a cada lado. Bebía y se reía con más mujeres mientras vigilaba la discoteca, buscando algún posible cliente.
"Llevo aquí horas y no sé que hacer" sonó desesperado "He intentado acercarme a él de cientos de formas pero nada"
Charlotte se fijó mejor en él.
"¿Para qué lo quieres?" preguntó enfurruñada y el aludido se inclinó hacia ella para hablarla en bajito, como si fuera un secreto inconfesable.
"Necesito saber a quién le ha vendido Estaticina últimamente pero…" volvió a incorporarse "Es algo imposible, creo que me voy a ir"
"Pues estaría bien" le dije cortante a lo que me respondió con una cara de duda.
Y así pasamos un largo rato, en un silencio incomodo solo interrumpido por los constantes giros de cuello que daba la pelirroja para mirar hacia la pista de baile.
"Si no vas a sacarme a bailar, John, voy yo sola, ya encontraré a alguien" ni siquiera me molesté en replicar, se marchó contoneándose seductoramente entre la gente de la pista de baile.
"Gracias" le recriminé al detective.
"De nada" me respondió sin prestarme atención y bebió del líquido morado que escupió enseguida "¡Qué asco!"
Mis ojos no se separaron de la desnuda espalda de la joven actriz. Vi que le acechaban muchos hombres pero ella rehuía de todos, tenía otro objetivo en mente. Se acercó seductoramente a Rolf Warmer y le apartó de las mujeres. Le susurró algo en el oído mientras se movía al compás de la música con su cuerpo pegado al del camello. Este le cogió de la mano enseguida y se la llevó a alguna puerta trasera que no pude vislumbrar.
"Tranquilo. Solo va a saciar su cupo de frotamiento humano del día" y me sonrió como lo solía hacer.
"¿Pero qué coño te pasa? ¿Me dices que venga aquí y estropeas tú mismo el plan?¿Dónde está Henry?" apartó la mirada hacia otro sitio "Oh, ya veo, seguro que ni si quiera está aquí. Yo me largo" y me levanté para irme.
"No, espera" me agarró de la mano y me le quedé mirando. Su boca me ordenó pero sus verdes ojos me suplicaron, siempre ganaba.
Me senté de nuevo y estuvimos más de media hora sin dirigirnos la palabra, yo por enfadado, él por que ni se dignó a hacerlo. Un papel tirado en la mesa nos sacó de nuestro ensimismamiento, Sherlock lo leyó con avidez y acto seguido Charlotte se sentó en su anterior silla. El moreno fue a abrir la boca pero fue interrumpido por un saquito de contenido blanco que Charlotte se sacó de dios sabe dónde que tiró sobre la mesa. En ese papel estaban escritos los nombres de los últimos clientes que compraron Estaticina y en la pequeña bolsa de plástico había unos cuantos gramos de esta.
"Sabías que lo haría" sentencié finalmente en el taxi de vuelta a Baker Street.
"Claro que lo sabía, John. Charlotte es tan orgullosa que no dudaría un segundo en demostrar que ella puede hacer algo que yo no"
"Entonces me engañaste, todo lo de que iría Henry era mentira"
"¡Ups!" fingió.
"Podías habérmelo dicho, ¿no crees?"
"¿Y haberte negado a hacerlo? No, gracias"
"¡Pues claro que me hubiera negado!" bufé histérico "¿Te das cuenta de lo que habrá tenido que hacer para conseguirlo? A ese hombre no se le compra con una sonrisa.
"No tienes que intentar protegerla pero si es eso lo que te preocupa… No tienes por qué hacerlo. No se quitó el pantalón, probablemente iría tan ciego que se lo quitaría sin problemas. No tenía ningún resto en la boca así que no había ningún indicio de una posible felaci…"
"¡Lo he pillado!"
Este es larguito, para que os quejéis.
Tengo malas noticias, esta próxima semana no voy a poder subir, echadle la culpa a los exámenes :S
Pero os prometo muchas más escenitas hot entre estos dos, que es lo único que me pedís en los comentarios.
