CAPÍTULO 2

El efecto provocado por el contacto con la mano de Terry no le duró demasiado, un leve carraspeo se escuchó y lo trajo de vuelta a la realidad. Sophie al notar que su prometido no parecía tener intención de presentarla decidió llamar su atención. Anthony pareció entender que la señorita que acompañaba a su viejo amigo trataba de ser notada.

- Terry, ¿y quién es esta señorita tan encantadora que te acompaña?

- Anthony, Srita. White; ella es Sophie Walker –y no supo exactamente porque le costó tanto complementar- mi prometida.

- Mucho gusto Srita. Walker, veo que alguien por fin atrapó al soltero más codiciado de Londres –Anthony bromeó

- Pues así parece, -Sophie bromeó también con él- a mi también me da gusto conocerlos. Terry me ha hablado mucho de usted Sr. Andley.

- Espero que no se haya creído lo que Terry le comentó de mí Srita Walker. –Rieron- Si me permiten mis bellas damas me encantaría conversar con Terry sobre algunos asuntos de trabajo, porque no se quedan charlando entre ustedes mientras nosotros nos retiramos un momento.

- Anthony no creo que este sea el momento para hablar de trabajo –dijo Candy molesta por la obsesión de su prometido por el trabajo.

- No te preocupes amor, solo será un momento. ¿Nos vamos Terry?

- Por mi está bien. ¿No te importa quedarte un momento con la Srita White, Sophie?

- Para nada. Es más me agrada la idea –se dirigió a Candy- por lo que veo nuestros novios son amantes al trabajo por lo que nosotras bien podemos llegar a ser amigas y convivir mientras estos hombres se la pasan en la oficina todo el día. –rió

- Entonces las dejamos –dijo Anthony

Terry y Anthony se dirigieron a un lugar apartado dentro del salón de fiesta. No habían tenido la oportunidad de charlar sobre trabajo desde que las dos familias habían decidido aliarse, si bien este no era el mejor momento para hablar sobre este tema, ya tenían el tiempo sobre sus hombros. El lunes de la semana siguiente se firmaría un importante contrato de exportación y este sería el primero desde la fusión. También Anthony debía comunicarle algo que se le había ocurrido durante la semana, algo que le había pedido su prometida y no sabía como darle solución, algo que sin él saberlo sería el inicio de todo lo después ocurrido.

- Terry, en verdad que gusto me da verte después de tanto tiempo.

- Lo mismo digo Tony, años sin saber de ti. Me da gusto que después de tantos años de no vernos al parecer ahora nos veremos muy a menudo.

- Si, eso parece. Pero cuéntame, ¿no tenía idea que estabas comprometido?

- Pues fue hace poco que decidí dar el siguiente paso. Ya estamos en edad no es así.

- Jajaja, te haces sonar como si fuéramos unos viejos. No sé tú pero yo me siento joven. Además no es por que ya se está en la edad que uno decide casarse, mírame a mi; pensé que nunca daría este gran paso, y aquí me tienes en la fiesta de mi compromiso.

- Es verdad, en la escuela no te cansabas de decir que no pensabas casarte. Es por eso que me sorprendió cuando me enteré de la noticia.

- Si, a todos le sorprendió. Pero ¿sabes? Creo que es una de las mejores decisiones que he tomado. Candy es todo lo que siempre desee para una esposa, y mira que no es que yo lo pensara demasiado. –bromeó

- Si parece ser muy linda.

- Es más que eso Terry, es una mujer independiente, graciosa, soñadora pero con los pies en la Tierra, tenaz, sin olvidar claro que es sumamente hermosa. –dijo Anthony con ojos enamorados

- Wow Tony, describes a una mujer perfecta.

- Pues eso es exactamente Candy, la mujer perfecta para mí.

- Me alegro por ti. Pero ahora sí, dime que era eso que querías decirme que no podía esperar a la próxima semana.

- Tiene que ver con trabajo, pero más que nada tiene que ver con Candy.

- ¿Con tu prometida? ¿Qué tiene que ver tu novia conmigo y el trabajo?

- Verás, ella como te dije no es una mujer sumisa y dependiente que está dispuesta a quedarse en casa y ser la perfecta "ama de casa", me ha hecho prometerle que le dejaré ejercer su profesión cuando nos casemos. No me agrada mucho la idea. –Terry lo vio con ceño fruncido- pero no me veas así Terry, no soy un machista; es solo que preferiría que no trabajara. Pero en fin, ella insiste. Y yo no sé como decirle no. Por lo que he decidido nombrarla sub-Gerente del área comercial de la empresa y como verás siendo tu el Gerente de esa área tendrías un trato con ella muy frecuente. Se que no existía dicho puesto anteriormente pero decidí crearlo para que ella pueda desempeñar lo que estudió.

- Ya veo

- Es más que todo para pedirte que la apoyes en esto nuevo para ella. Candy tiene poco tiempo que se graduó de la universidad y no posee experiencia, por lo que te pido a ti viejo amigo la ayudes en lo que necesite.

- Entiendo. No tienes nada que preocuparte Tony, será un honor ayudar a tu prometida.

- Gracias Terry no esperaba menos de ti. Pero ahora si volvamos porque no es bueno que dejemos a tan bellas señoritas solas, no vaya ser y nos abandonen. –bromeó

Después de su breve plática regresaron a la mesa donde se encontraban Candy y Sophie hablando amenamente sobre la fiesta y sus respectivos compromisos. A Candy la prometida del Sr. Grandchester le pareció un poco superficial pero era una chica muy extrovertida y su plática era muy amena. Cuando Terry llegó al lado de su prometida observó detenidamente a Candy, la forma en que Anthony la había descrito sumado a la belleza física que la chica poseía le llamaba sumamente la atención. No podía negarse a sí mismo que desde el momento en que la vio por primera vez, su corazón empezó a latir de manera incontrolada. Era una sensación sumamente perturbadora y pensar que de ahora en adelante la tendría muy cerca no estaba ayudando en mucho. Sería mucho más sencillo si no volviera a verla o por lo menos no verla tan seguido. Candy y Anthony se retiraron de la mesa y se dirigieron a saludar a otros invitados. La noche transcurrió normalmente y todos comentaban el buen gusto de los anfitriones por la decoración y la comida. Todo era encantador. Ya entrada la noche, la pista de baile estaba muy concurrida; la música elegida para la ocasión fue del tipo clásico; pero así debía ser era una fiesta muy elegante como para hacer sonar música extravagante. Después de un buen rato de estar bailando con su prometida, a Anthony se le ocurrió una idea; ésta empezaría por romper el hielo entre Candy y Terry ya que ahora estarían trabajando juntos. Otro error de los que cometió Anthony esa noche. Al ver que Terry y Sophie bailaban cercanos a ellos, tomó a Candy de la mano y se dirigió a la otra pareja.

- Terry me encantaría que me permitieras una pieza con tu prometida. –se dirigió a Sophie- Srita Walker, ¿me concede esta pieza?

- Encantada –dijo ella. Terry sabía que debía bailar esa misma pieza con la prometida de su amigo. Pero las sensaciones que esto provocó en su estómago no lo dejaban hablar para pedirle a la chica bailar con él como una cortesía. No sabía que le ocurría, él no era lo que se dice un "don Juan" pero la galantería siempre fue parte de su trato con las mujeres, pero con Candy todo parecía tan complicado.

- Terry por mi no hay problema que bailes con Candy –dijo Anthony bromista

- Por supuesto, ¿Srita White? –le ofreció su mano

- Claro –dijo Candy en un tono poco audible y le dio la mano

Los cuatro comenzaron a bailar con el cambio de parejas que se acababa de suscitar. Entre Sophie y Anthony la conversación parecía fluir de maravilla, cosa contraria de la otra pareja. Terry y Candy estaban enmudecidos. No sabían por donde comenzar, para cada uno de ellos era obvio las emociones y sensaciones que el otro le hacía sentir. Pero todo esto no era lógico además que era inadecuado. Bailaron por largo rato en completo silencio. Hasta que Terry habló.

- Es una linda fiesta la que organizaron Srita White.

- Es usted muy amable Sr. Grandchester

- Terry. Llámeme Terry. Después de todo ahora que trabajaremos juntos parece más adecuado ¿no? –comentó Terry con una sonrisa. Pero Candy palideció ante este comentario. Ella ignoraba el dato que el amigo de su novio le acababa de aportar. Claro que no se lo diría.

- Está bien, pero usted deberá llamarme Candy.

- Por mi encantado. Y dígame Srita. White, es raro que una joven de su posición social desee trabajar, ¿no le parece?

- ¿A qué se refiere? ¿Piensa usted acaso que alguien de "mi posición social" –dijo sarcástica- no puede desempeñar un trabajo con capacidad?

- Para nada, nunca quise insinuarle eso. Es solo que me parece extraño. Solo eso.

- Pues a mí siempre me ha gustado sentirme útil en la vida. Nunca necesité de la ayuda de mis padres para abrirme paso en la mi carrera. –dijo orgullosa.

- Ya veo. Pues la felicito, no muchas mujeres con su capacidad económica deciden estudiar y trabajar. Pero me alegro por usted.

- Gracias. –a partir de esto último, siguieron bailando otro largo rato en silencio, su primer charla y Terry casi le hace enfurecer pensaba Candy. Pero es que las chispas que brotaban de su contacto parecía que pronto causaría una explosión total. Hasta que Candy siguió.

- ¿Y cuando será su boda Terry?

- Dentro de 3 meses

- Es bastante pronto. No creí que llevara tanto tiempo comprometido.

- Pues no realmente, nos comprometidos hace 2 meses. Pero llevamos ya mucho tiempo de relación así que ¿por qué esperar más?

- Entiendo.

- Y la suya Candy, ¿cuándo será?

- Dentro de 10 meses, el 26 de noviembre. –dijo viéndolo a los ojos

Fin Flash Back

Y ese era el día de hoy 26 de noviembre de 2011. El peor día en la vida de Terry. Un día, que sin saberlo 10 meses atrás, sería tan doloroso. Él se encontraba en una silla en el aeropuerto, solo y dolido; esperando que llegara la hora para abordar el avión que lo llevaría lejos de Londres por un tiempo. Había empezado a llorar otra vez, pero ahora era de dolor ya no de cólera. Le dolía el corazón, hubiera querido nunca ir a ese baile de compromiso. Todo lo que sucedió después fue solo culpa suya por aferrarse a un amor imposible. Terry estaba decidido a que no le importara nada, no le importó dejar a su prometida antes de casarse, no le importó traicionar a un viejo amigo, no le hubiera importado perder todo por tenerla en ese momento a su lado. Pero no, las cosas no fueron así. Y todo fue su culpa. Si el no la hubiera besado esa noche.

Flash Back

Después de que la segunda pieza terminara Anthony acompañado de Sophie llegó a donde se encontraban Terry y Candy. Tenía la esperanza que hubieran roto el hielo y que a partir de esta noche una amistad surgiera entre ellos, después de todo trabajarían muchas horas juntos. Los cuatro fueron a sus respectivas mesas y así esperar a que la velada terminara.

Poco antes de medianoche, Terry salió al jardín del lugar pues necesitaba hacer una llamada urgente. Se disculpó con su novia y salió del lugar, se sentó en una banca del amplio patio y marcó el número telefónico con el que quería comunicarse. Habló durante varios minutos, resolvió los asuntos que pretendía con la llamada y después de una cordial despedida colgó. Estaba por regresar al salón pero decidió permanecer unos momentos más en el jardín, era un lugar espectacular. Estaba preparado especialmente para la ocasión que los tenía en ese lugar. Los árboles estaban iluminados con pequeñas luces de color blanco, las fuentes y bancas del lugar estaban igualmente iluminadas con colores blanco y amarillo. Pero lo más especial de todo era la luz natural que proporcionaba la luna que estaba en todo su esplendor esa noche. Esos pequeños detalles era lo que realmente lo hacía feliz, sentarse a ver el cielo o en un día nublado encontrar formas en las nubes. Detalles que no le encantaban mucho a su prometida, nunca lo hacían. Ella lo encontraba como tonto y no le gustaba que su novio siquiera lo mencionara. Para ella existían cosas más importantes y menos tontas. Era una lástima para Terry no poder pasarse una noche en un campo o jardín como el que ahora lo rodeaba y sentarse en compañía de Sophie a observar la luna. Decidió adentrarse un poco más en el jardín, después de todo su novia debía estar muy entretenida en alguna tertulia dentro del salón, no lo extrañaría. Llegó a un lugar bastante alejado del salón y se detuvo, oyó algo parecido a un llanto; no sabía exactamente de donde provenía pero siguió el sonido. Pronto encontró la fuente del llanto. Era Candy. Estaba sentada en una banca que estaba tan alejada que era únicamente iluminada por la luna. La luz la bañaba de una forma que cada parte de su rostro era iluminado y lo hacía ver precioso. Por un momento se olvidó que ella estaba llorando, se dedicó a observarla a sus anchas y deleitarse con las formas de su rostro y cuerpo. Ella sin duda era la mujer más hermosa que él alguna vez hubiera visto, la primera impresión que le causó la primera vez que la hubiera visto no había desaparecido un ápice. Es más, ahora la encontraba aún más bella. Ella era de una piel muy blanca y su rostro tenía unas pequeñas manchitas rosas por encima de su nariz que la hacía tener un aire cándido e infantil. No era la típica mujer que a él le gustaba, por lo general no le gustaban las rubias. Siempre había creído, erróneamente, que las rubias eran tontas y superficiales; aunque eso no era muy cierto, puesto que su novia no lo era y era demasiado superficial para su gusto. Cosa contraria a Candy. Ella no parecía ser superficial y egoísta, se notaba en su porte ser una mujer centrada e inteligente. Tan ensimismado estaba en su escrutinio que le sorprendió al escuchar otro sollozo por parte de ella. Candy estaba llorando.

Pensó en retirarse del lugar y darle espacio. Si bien la mujer le fascinaba, no tenían ningún tipo de relación entre ellos; no eran amigos y ella no tenía porque tenerle confianza y confiarle sus penas. Sin embargo, algo lo motivo a acercarse y consolar a la mujer frente a él. Se acercó sigilosamente y se sentó a la par de ella. Candy en un principio no notó la presencia de Terry junto a ella, pero al sentarse en la misma banca ella se sobresaltó. No tenía la intención que nadie notara su ausencia pero la nostalgia le había llegado tan inesperadamente que el tiempo se le fue, llorando. Como pudo se incorporó, se limpió las lágrimas rápidamente y tenía decidido retirarse del lugar inmediatamente. Terry no se lo permitió. La tomó de la mano y le hizo detenerse.

- Espere

- Lo siento Sr. Grandchester, debo irme.

- ¿Sr. Grandchester? No habíamos quedado en que me llamaría Terry.

- Si, Terry lo siento. Debo irme. Por favor suélteme

- No. ¿Por qué lloras? –la empezó a tutear

- ¿Por qué? –se preguntó ella. Ni la misma Candy sabía el porque de su llanto, simplemente tenía unas inmensas ganas de llorar de repente. ¡No era lógico! ¿Cómo podría explicarle al hombre junto a ella, el cual la hacía sentir mareada al punto del desmayo, el por qué de su llanto?

- No sé –contestó sinceramente, muy a su pesar. Hubiera preferido decirle, ¡qué le importa! O algo por el estilo, pero no le pudo mentir.

- No lo sabes, no entiendo como una mujer tan linda como tú, puede estar llorando tan amargamente –dijo acariciándole la mejilla con una mano. Las sensaciones que provocó en ambos tal caricia los hipnotizó.

- Simplemente sentí muchas ganas de llorar. –dijo cerrando los ojos por lo que sentía al sentir tan íntimo contacto de parte de este desconocido que hacía tan pocas horas que no podía dejar de pensar.

Después que Candy cerrara los ojos cuando él le acarició la mejilla, no pudo evitar sentirse enternecido. Esta mujer que tenía enfrente le hacía perder toda compostura. Apenas la conocía y ya le estaba acariciando la cara, no lo entendía. Pero que ella cerrara los ojos fue una señal que su cuerpo reconoció para hacer lo siguiente. No pudo evitar besarla. Se acercó a ella y tomó con sus labios aquellos labios sedosos y rosas que lo invitaban a acariciarlos. Ante el contacto Candy se sobresaltó, pero contrario a lo normal no se separó, lo recibió gustosa. Como si en dicha caricia fuera lo que su alma había esperado por años. Fue tan confuso, el beso inicio tan tierno y dulce como reconociéndose. Como si sus almas entendieran por fin para quien habían sido diseñados sus labios, eran perfectos el uno para el otro. Poco a poco el beso nervioso del inicio se tornó fuerte y pasional. Era un beber de un manantial desértico. Ambrosía pura. El beso fue largo y cadencioso. Parecía que Terry y Candy no querían que este momento terminara nunca, ellos no lo entendían pero sus almas se habían encontrado después de tanto tiempo buscarse. De esas búsquedas silenciosas que nadie entiende. Cuando el beso llegó a su fin la confusión y culpa llegó. No sabían que los había llevado a esto, era un error. Ellos no podían besarse, no debían besarse, no con sus novios a unos cuantos metros, el día de la fiesta de compromiso de ella. Candy pretendió salir corriendo de allí pero él se lo impidió.

- Candy, espera

- ¡NO! Esto ha sido un error, un grave error. Debo irme

- Lo siento, es culpa mía. Perdóname

- No, ha sido culpa de ambos. Pero esto no debe repetirse. Olvidémoslo y sigamos con nuestras vidas.

- De acuerdo

Candy se dirigió apresurada al salón de fiesta, mientras Terry se quedó parado en el mismo lugar un largo rato. Lo vivido en aquella caricia perduraría en su alma por el resto de sus días. No entendía que lo había llevado a besarla, pero fue algo tan inevitable. No debió haberlo hecho pero lo peor de todo era que no se arrepentía, era lo mejor que le había ocurrido en su vida.

Fin Flash Back

Si, es cierto que talvez todo hubiera sido distinto si no la hubiera besado esa noche. Pero hasta este momento no se arrepentía de haberlo hecho, mucho menos de haber vivido todo lo que vivió a su lado. Aún sin estar con ella, prefería haber conocido el amor a su lado que nunca haberse enamorado en verdad. Como dicen, "es mejor haber amado y perdido, que nunca haber amado". Faltaba aún 5 minutos para que dieran el aviso para abordar, y tomó una decisión de último minuto. Ya no viajaría a Madrid como tenía planeado. Se dirigiría al lugar donde ellos habían pasado los últimos momentos juntos. Tratando que su corazón reviviera uno a uno los momentos a su lado. Se levantó de su asiento y fue a buscar su auto.

OoOoOoOoOoOoO

Candy no sabía donde empezar a buscar. Le preguntó a Eleonor donde podría estar Terry, ella no lo sabía; o si lo sabía es obvio que no se lo quería decir. Fue a su apartamento y se cambió muy rápido se puso lo primero que encontró en su armario. Estaba segura que él había estado cerca de la iglesia, la había visto entrar allí a casarse con otro hombre. Pero ella simplemente no había podido. Terry era el amor de su vida y quería estar con él el resto de sus días. Ahora solo necesitaba encontrarlo. Salió de su apartamento y se dirigió al de él, talvez lo encontraría allí. Preguntó por él al portero y le dijo que no lo había visto. ¡Diablos! Donde podría encontrarlo.

Tuvo una corazonada y se dirigió al aeropuerto, después de todo si ella hubiera estado en su lugar; no hubiera querido estar en el mismo lugar en donde se celebraría la boda de su amado. Talvez él pensaba igual, tomó un taxi y llegó al aeropuerto, había tardado más de lo que hubiera deseado gracias al tránsito de la ciudad. Se dirigió a una ventanilla y preguntó por él. No querían darle información por los pasajeros, lo mismo le pasó en otras ventanillas más. Estaba desesperada. ¿Y si ya había despejado su avión?, ¿y si nunca lo volviera a ver en la vida? Buscó por todos las salas, viendo cada rostro, esperando encontrarlo en algún lugar. ¡No lo encontró! Debía seguir, salió del aeropuerto decepcionada. ¡Dios! ¿Dónde debía seguir? Estaba saliendo cuando vio un auto parecido al de Terry. El auto tenía las mismas placas de las de él. ¡Era él! Lo había encontrado. El auto de Terry aceleró y ella trató de gritarle. No la escuchó. Llamó a un taxi pero se lo ganó una señora que al igual que ella tenía prisa por salir del aeropuerto. Buscó otro apresuradamente, lo encontró, y le dijo que alcanzara el auto que le indicó. Lo malo fue el semáforo que se puso en rojo en una esquina, habían tenido que detenerse. Cuando el semáforo se puso en verde finalmente habían perdido el auto de Terry. Candy no lo podía creer. Había perdido al amor de su vida. No sabía a donde se dirigía Terry y no sabía si podría encontrarlo pronto y decirle lo mucho que lo amaba.

CONTINUARA...


hola!

Pues les dejo un capitulo mas de esta nueva historia.. espero les guste.

MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS..

SALUDITOS