CAPÍTULO 3
Este capítulo hará referencia solo al pasado
10 meses atrás
Candy llegó al salón de baile apresurada, después de alejarse de Terry corrió sin descanso hasta sentirse segura en uno de los balcones del lugar. Su reacción ante el beso de él no había sido muy sensata, Terry era un perfecto extraño horas atrás; lo más lógico era que lo hubiera golpeado por semejante atrevimiento, pero en lugar de eso le había dicho que lo olvidaran. Por supuesto, ella estaba segura nunca poder olvidar semejante beso. Cerró los ojos y tocó con la punta de los dedos sus labios. Volvió a vivir las sensaciones anteriores. Todo era tan confuso, nunca se había sentido tan abrumada por un beso en lo que llevaba de vida, es cierto, tampoco es que la hubieran besado demasiados hombres; pero estaba completamente segura que nunca nadie como él. Tan sumida estaba en estos pensamientos que no sintió que alguien se paraba junto a ella, lo percibió hasta que este la tomó por el hombre, provocándole un salto de sorpresa.
- Candy, ¿por qué te asustas? Soy yo
- ¡Anthony! –Él era la última persona a quien deseaba ver en estos momentos- ¿yo asustada? Para nada, solo no te sentí llegar.
- ¿Dónde te habías metido bonita? Te anduve buscando por todos lados
- Ah. –Dudó un momento- Estaba en el jardín. Sabes que estas fiestas tan elegantes me sofocan. No me siento cómoda entre esta gente y decidí salir a tomar un poco de aire. –le sonrió
- Me hubieras dicho y habría ido contigo –la atrajo y le rodeó la cintura con sus brazos.
- No tenía caso. Además fue solo un momento y tú estabas conversando con el Sr. Morgan; debió haber sido una importante conversación.
- Es cierto. Pero la próxima vez avísame, ¿si?
- De acuerdo –Anthony la acercó a él, estaban ya demasiado cerca; sin duda la iba a besar. Era normal, se habían besado muchas veces durante su noviazgo, sin embargo ella no estaba preparada en este momento para un beso de él. Aún palpitaba en su mente y labios el beso que acababa de recibir de Terry. Por ilógico que se oyera NO era correcto. No por ahora. Sin pensarlo demasiado volteó el rostro hacia otra dirección.
- ¿Qué sucede Candy, no quieres que te bese?
- No es eso. –Enterró el rostro en el pecho de Anthony- es solo que no creo que sea el lugar. Nos pueden ver. –No era una respuesta lógica, pero no se le ocurrió nada mejor.
- ¿Quién nos va a ver Candy? –Volteó a ver a todos lados- Estamos solos –le tomó la barbilla para que ella lo mirara.
- Mejor regresemos al salón, ¿Qué te parece?
- Te estas comportando muy raro. Te he besado en lugares más concurridos que este y nunca has protestado. –Candy no sabía como responder a esta cuestión. Era cierto, a ella nunca le había importado ser besada en público. Pero, ¿Qué se suponía que le digiera? "no te puedo besar porque acabo de recibir el mejor beso de mi vida y adivina, no fue de ti. Fue de tu socio y viejo amigo Terry" Así que decidió mejor no contestar, le tomó la mano a su novio y juntos regresaron al salón.
Afortunadamente cuando regresaron al salón, la mayoría de los invitados ya estaban por retirarse. Todos se acercaban a despedirse y externarles sus felicitaciones a los anfitriones. Fue un largo rato entre abrazos y despedidas, era muy difícil para Candy sonreír y parecer tranquila cuando su corazón estaba palpitando sumamente fuerte; todo empeoró cuando notó que el culpable de todo se acercaba a ellos.
- Tony, nosotros nos retiramos –dijo Terry
- Gracias por venir Terry, te hablo mañana.
- Claro, estamos en contacto. –volteó a ver a Candy- Nos vemos el lunes. –dijo viéndola intensamente. Entonces ella lo recordó, no le había preguntado nada sobre esto a Anthony.
- Si –contestó casi sin voz y simuló una sonrisa
- Bien, entonces nos vamos
- Nos vemos, y felicitaciones nuevamente –dijo Sophie sonriendo
- Que tengan buen viaje
- Gracias –dijo Terry. Tomando a Sophie de la mano, salió del salón y se dirigió al auto.
En el interior quedaron Anthony y Candy todavía un rato más hasta que terminaron de despedir a todos los invitados. Ella sabía que debía preguntarle sobre el trabajo a su novio, solo no quería sonar demasiado ansiosa, debía tranquilizarse un poco. Anthony acompañó a Candy a su casa y cuando ya se estaban despidiendo ella le dijo.
- Anthony, no te lo quise preguntar antes; pero ¿en qué es exactamente en lo que trabajaré dentro de la empresa?
- Ah si se me olvidaba mencionártelo, amor. Serás la encargada junto a Terry de la promoción y venta de los productos tanto en el país como en el extranjero.
- Ya veo. Y ¿qué tan cercana será mi relación con el Sr. Grandchester?
- Bastante, diría yo. ¿Pero no lo llamabas ya Terry? –le dijo en tono bromista
- Es que no me acostumbro, apenas lo acabo de conocer. ¿Entonces cuando empiezo?
- Pues como te dijo él, se espera que empieces el lunes. Pero si tienes pendientes que resolver antes de empezar a trabajar por mi no hay problema después de todo yo soy tu jefe. –dijo abrazándola.
- Pues en realidad no tengo nada pendiente, puedo comenzar la otra semana. Era solo una duda. Además, que conveniente para mí ser la prometida de mi jefe –dijo bromista mientras le devolvía el abrazo
- Demasiado diría yo. Con un beso me convencerías de lo que quisieras –comentó mientras comenzaba a acercarse. Candy al notar las intenciones de éste dijo
- Bueno pues, será mejor que entre mis padres ya deben haber llegado y si no entro pronto me regañaran. –intentó soltarse del abrazo de su novio pero este no la dejó.
- Cualquiera diría que no quieres besarme –dijo entre risas, aunque en realidad empezaba a pensar que en realidad ella no lo quería- pero está bien te dejo que entres a tu casa, no sea que tu padre ya no me de autorización para casarme contigo.
- Como crees. Adiós Anthony, estuvo muy linda la fiesta. Gracias –le dio un beso en la mejilla.
- Adiós bonita. Dulces sueños –la observó que entrara a su casa y subió para dirigirse a su casa.
Dentro de casa Candy corrió a su habitación. La fiesta resultó ser toda una montaña rusa de emociones. No entendía todo lo que le hacía sentir Terry; y pensar que a partir del lunes trabajaría directamente con él no la hacía sentir mejor.
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Andley's Corp. era la empresa de manufactura de lácteos más importante de Inglaterra. Tenía sucursales en gran parte de Europa y estaba expandiéndose a algunos lugares de América. La estrategia principal de dicha expansión fue aliarse a la empresa de los Grandchester. Grand's Milkland era antes de la unión el principal competidor de los Andley, ellos dominaban la parte norte del Reino Unido, especialmente Escocia; la diferencia entre ambos era que los Grandchester también se dedicaban a la ganadería y sus lácteos eran más artesanales. Fue un proceso largo y costoso; pero las ganancias que obtendrían les hicieron ceder en algunos puntos en el proceso legal. Las empresas legalmente seguirían siendo entes separados, pero internamente fusionarían sus mercados. A los Grandchester les convenía la fusión en el aspecto de expansión, y los Andley querían incursionar en la ganadería; las reses de los Grandchester eran muy cotizadas en Europa y los dividendos serían exorbitantes.
El director General de la "nueva empresa" sería Anthony Andley; accionista mayoritario en la fusión, a Richard Grandchester padre de Terry no le gustó demasiado el nombramiento, pero los Grandchester tenían un porcentaje mejor en la empresa; por lo que tuvo que ceder. A Terry no le importó demasiado, Anthony era su amigo y el mundo empresarial no era lo suyo. Es cierto que a su familia le había convenido mucho la alianza pero a él le gustaba más el proceso artesanal de los productos lácteos; este proceso le hacía sentir cerca de los consumidores, no como los productos empaquetados por montón como en Andley's Corp. Él se encargaría del Área Comercial; se encargaría de las ventas y promoción de productos.
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El día había llegado para Candy, a partir de este día ella estaría trabajando directamente con Terry todos los días, y era algo más de lo que pudiera soportar. Se había levantado muy temprano y las mariposas que sentía en el estómago se podrían comparar mejor a una bandada de gaviotas. Entró al edificio que fungía como la Sede Central de la empresa, este estaba ubicado en el centro de Londres. Fue con la recepcionista y ésta que ya la tenía identificada la saludó cordialmente; porque Candy además de ser ejecutiva de la empresa, todos tenían conocimiento de su compromiso con el Director de la Empresa. Subió hasta el décimo nivel, donde se encontraban las oficinas ejecutivas y una secretaria la condujo hacia la oficina de Terry.
Antes de entrar, respiró pesadamente. Por motivos desconocidos por ella estaba sumamente nerviosa, y no era precisamente por el inicio de sus labores; estaba por abrir la puerta cuando ésta se abrió desde dentro y el motivo de su nerviosismo apareció ante sus ojos. Si el sábado ella pensó que el hombre era un sueño, verlo en este momento casi el hace perder el sentido, estaba absolutamente mareada y debía parecer serena ante él. Lo último que quería que él pensara era que, era una lunática. Contuvo todas sus emociones y como pudo simuló una sonrisa.
- Buenos días Sr. Grandchester
- Buenos días, Candy. –Sonrió de lado, y Candy creyó que esa era la sonrisa más hermosa que hubiera visto jamás- Pero dime Terry por favor.
- No sé si eso sea correcto. –no después de lo que pasó el sábado se dijo.
- Y ¿por qué no habría de serlo? Después de todo seremos compañeros de trabajo y estaremos en contacto permanente –dijo él. Terry quería parecer lo más normal que le fuera posible, no sabía como reaccionar ante ella después de lo ocurrido entre ambos.
- Bueno, talvez tenga razón –no muy convencida
- Además tutéame. Me haces sentir viejo, no creo que te lleve tantos años. Entremos –dijo mientras abría la puerta para que ella pasara- ¿Cuántos años tienes Candy? –preguntó casualmente
- Veinticinco –contestó lo más audible que pudo- ¿Y tú? –era más una pregunta de cortesía, no es que no le interesara saber de él pero es que todo era tan extraño, Terry actuaba como si nunca se hubieran besado, todo demasiado normal. ¿Ese beso no lo había afectado o qué?
- Treinta. –Dijo con una sonrisa- Ya ves no son tantos años. Pero dime, ¿Cómo te sientes en tu primer día de trabajo?
- Pues hasta ahora bien, pero como no he empezado; es fácil decirlo –bromeó
-Bueno tienes razón, que pregunta la mía –rieron los dos
- Ven, te acompaño para mostrarte tu oficina. Además que contratamos una asistente para que lleve tus pendientes y te ayude con las juntas; si me sigues te la presentaré. –Se dirigió a la puerta- ¿Vamos?
- Claro. –lo siguió y se dirigieron a una oficina que estaba a la par de la de él.
- Tu oficina es ésta. –dijo al entrar a una amplia oficina pintada en colores claros y con un gran escritorio en el centro. La decoración era muy sobria y talvez, pensó, podría hacerle algunos cambios- Como notarás no está demasiado decorada, pero tu puedes hacerle los cambios que consideres convenientes, además de cambiar el color si no te gusta. Como te habrás dado cuenta nuestras oficinas están a la par, y tienen una puerta que las une. Por lo general esa puerta –señaló la puerta, que mencionó- permanece abierta, pero si tienes algún inconveniente puedes cerrarla.
- No, no hay problema. Después de todo estaremos mucho tiempo juntos, parece muy conveniente. –dijo Candy, la soltura natural de ella había regresado. Algo en la personalidad de él la hacía sentir segura de mostrarse tal cual era y los nervios iniciales habían prácticamente desaparecido.
- Tienes razón. Igual si necesitas privacidad, ciérrala. –Dijo con una sonrisa- ahora acompáñame, te presentaré a tu asistente. –salieron de la oficina y se dirigieron a una sala frente a las oficinas de ellos. Allí se encontraban dos mujeres sentadas cada una en un escritorio que estaba equipado con una computadora muy moderna y un archivo donde seguramente guardaban los pendientes. Al entrar ellos las dos se levantaron y saludaron. –Señoritas, les presento a la nueva Sub-Gerente del Área Comercial, la señorita Candice White. –las dos saludaron con un asentimiento de cabeza.
- Candy, ellas son las asistentes de esta área. Ella –señaló a una muchacha de tez blanca y con cabello negro- Es Annie Britter, tu asistente. Y ella –señaló a la otra chica, esta por el contrario tenía el pelo rubio- es Susana Marlowe, mi asistente. –dijo sonriente.
- Mucho gusto Srita White. –dijeron al unísono.
- igualmente, me da gusto conocerlas –dijo Candy- Espero sea un placer trabajar contigo Annie, estoy segura podemos llegar a ser buenas amigas –dijo sonriente- y contigo Susana talvez no trabaje de forma tan cercanas pero espero nos llevemos bien.
- Por supuesto Srita White –dijo Annie
- Candy, llámame Candy. Las dos pueden llamarme así. –dijo con una sonrisa amplia. Ambas sonrieron y asintieron en señal de aprobación. Las dos jóvenes parecían amables y a ella le gustaba llevarse bien con la gente a su alrededor.
- Bueno ahora que se conocen, acompáñame –dijo Terry
- De acuerdo. –ambos salieron de la oficina y entraron a la oficina de él.
- Toma asiento –dijo al entrar- La empresa espera de nosotros el manejo adecuado de la promoción y venta de los productos de ambas compañías; para que todo sea más fácil bien podríamos dividirnos, tu puedes ser la representante de los Andley y para mí sería más sencillo ser la de mi familia; después de todo conozco muy bien los productos. –comentó con una sonrisa.
- Me parece bien. Aunque debo admitir que no sé mucho de esto.
- Pero eso puede ser más adelante, cuando sepas bien el manejo de todo lo relacionado a los productos; mientras puedo enseñarte todo lo necesario y cuando te sientas preparada me avisas.
- Perfecto –dijo sonriente- ¿Empezamos?
- Claro, pero antes me gustaría que nos conociéramos mejor; después de todo trabajaremos mucho tiempo juntos. No quisiera estar trabajando con alguien a quien casi no conozco, me gusta ser amigo de mis compañeros de trabajo.
- Por supuesto. ¿Qué es lo que quieres saber?
- Primero, ¿cómo se conocieron Anthony y tú? –dijo él. Lo que más le interesaba saber de todo era ¿cuánto amaba ella a su amigo? No era algo que debiera importarle, pero ¡necesitaba saber!
- Bueno –dudó- mis padres conocen a su familia desde hace muchos años; mi padre ha sido el asesor legal de los Andley por muchos años. Mi padre además era muy amigo de Roger, el padre de Anthony y cuando éste y su esposa murieron dejando quedó huérfano a Anthony, él se apegó mucho a mi padre. Yo no estuve durante esa tragedia pues yo he estudiado casi toda mi vida en América, primero en un internado y posteriormente decidí entrar a la universidad allí también. Cuando regresé mis padres y Anthony eran muy cercanos y yo comencé a tratarlo, comenzamos a salir y el resto es historia.
- Ya veo. ¿Y lo amas? –preguntó finalmente
- ¿Me voy a casar con él no?
- Eso no responde a mi pregunta.
- ¿Te casarías tu con alguien que no amas? –seguía evadiendo contestar la pregunta.
- Hasta el sábado sí. –contestó directamente. Ella comenzó a inquietarse.
- ¿Hasta el sábado sí? –preguntó
- Si –dijo nada más- además no me has respondido ¿lo amas?
- Mira Terry, eso es algo que no te importa. Aquí estamos para hablar de trabajo no de mis sentimientos o mi futuro. Así que si no te importa, sigamos.
- Veo que no quieres responderme. Pero antes de seguir quiero hablar de otro tema, si te parece.
- Adelante
- ¿Qué sentiste cuando te besé el sábado? –ante aquella pregunta Candy palideció, lo último que quería es que él volviera a mencionar ese beso en lo que le restaba de vida.
- Te lo dije el sábado, fue un grave error. No debió suceder. Olvidémoslo y continuemos ¿quieres?
- No, no quiero. –se levantó de su asiento y se dirigió a uno cercano al de ella. Se sentó y le tomó la mano- ¡No puedo! Durante todo este tiempo no he podido dejar de pensar en ello. Mira Candy, se que todo esto es incorrecto, sé que no debemos. Lo se muy bien. Pero es algo que esta fuera de mí, talvez pienses que estoy loco pero yo presiento que tu sentiste lo mismo que yo con aquel beso. –dijo viéndola a los ojos
- No se de que hablas –desvió la mirada
- Si lo sabes –tomó su barbilla y le buscó la mirada- Lo sabes muy bien.
- ¿Y qué es lo que tu sabes?
- Que tú te enamoraste de mí en la primera mirada, tal como yo lo estoy de ti. Es loco, pero créeme lo sé. Estoy enamorado de ti.
- Sí, estas loco. ¿Como puedes amar a quien apenas conoces?
- No sé, solo sé que cuando te vi; sabía que era tu.
- ¿Era yo?
- Sí, eras tú la mujer que yo siempre había esperado. –antes que ella pudiera contestar se acercó a ella. La besó. Al principio ella se negó pero conforme la caricia se hacía más intensa ella iba correspondiéndole de igual forma, los labios de él eran un lugar conocido y esperado. Todo parecía estar en el lugar correcto cuando él la besaba. No era lógico, pero era tan correcto. Terry sintió la muda correspondencia a sus anteriores palabras, él lo podía sentir, ella también sentía lo mismo.
- Espera –dijo rompiendo el beso- Esto no está bien.
- Candy esto está muy bien. Es lo mejor que me ha pasado en la vida.
- ¿Cómo puedes decir eso? ¡Por Dios, REACCIONA! Tu y yo somos personas C O M P R O M E T I D A S –recalcó cada letra- no podemos hacerle esto a ellos.
Con esto último Candy se dirigió a su oficina y antes que él pudiera reaccionar cerró la puerta que comunicaba ambas oficinas. No quería seguir hablando con él. Terry tenía razón en todo lo que había dicho, besarlo otra vez solo había confirmado lo mucho que le gustaba estar a su lado. Pero no podía. Ella se iba a casar con Anthony y él con la otra chica, la cual no pudo recordar su nombre. Hizo memoria. Sophie. Ese era su nombre y aunque fuera ilógico la odió por tener la dicha de estar a su lado.
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El resto de la semana transcurrió lo más normal que les fue posible. Ella procuraba no estar con él a solas, siempre recurría a Annie para que la acompañara a la oficina de Terry; claro lo hacía parecer normal como si necesitara que ella anotara algún pendiente así nadie notaría lo nerviosa que el hombre la ponía. Terry por su parte no quiso volver a buscarla, no quería presionarla. Todo se daría con el tiempo pensó. Eso sí debía darse prisa su boda sería en poco más de dos meses y aún no sabía si era correcto romper su compromiso o no. Debía buscar una forma sutil de hablar con ella sin testigos y sin tapujos. La ocasión se le presentó la semana siguiente. Ambos debían acudir a una Expo-Feria Artesanal de Lácteos en la que participaría la Compañía, era todo un fin de semana en el que debían permanecer en las afueras de Londres. Lo bueno de todo es que ella no podría negarse, era parte del trabajo y como los asuntos de la oficina eran cada vez más demandantes sus respectivas asistentes se encargarían de ellos, debían quedarse. Lo que quería decir, irían solos.
- Candy debo comunicarte algo –dijo indiferente
- Dime
- El fin de semana debemos asistir a una Expo-Feria en las afueras de la ciudad, ya tu asistente se encargó de realizar las reservaciones del hotel y establecer horarios. –Candy palideció, ¡no podía ser cierto! Ella tendría que ir con el "de fin de semana" solos.
- No te puedes encargar tu solo de esto. Tengo muchos pendientes
- No. Tienes que ir tú también. Además de los pendientes se encargará tu asistente.
- No yo hablaba de los pendientes de mi boda, ya sabes vestido, invitaciones todas esas cosas. –Dijo ella entusiasta. Terry se enojó demasiado al oír el entusiasmo de ella por los preparativos de su boda. Pues no. No la dejaría que siguiera con esos planes, no hasta que aclarara con ella todo esto.
- Lo puedes realizar otro día –dijo molesto- esto es muy importante.
- De acuerdo. ¿Cuándo partimos?
- El viernes por la tarde. Así podremos llegar a instalarnos y acudir a la primera cita por la noche.
- Bien. ¿Algo más?
- No.
- Entonces me retiro, tengo mucho que hacer. –salió de la oficina de él. Hubiera querido librarse de todo esto del viaje, pero no pudo. Debía buscar fuerzas de flaqueza y hacerle frente a esta nueva circunstancia. Ellos irían solos a un lugar muy cerca del campo durante un fin de semana entero, ¿podría haber algo peor?
Pero lo peor estaba por venir, aunque ella en estos momentos no lo sabía, pues Terry se había encargado de las reservaciones, no como le había dicho a Candy que había sido Annie. La sorpresa que se llevaría Candy al llegar al hotel sería enorme.
CONTINUARA...
Hola.. aquí les dejo otro capitulo.
MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS.
SALUDITOS
