Los personajes de Bleach no me pertenecen.

Las manos volaron ágilmente, apenas deteniéndose en un lugar fijo―quería abarca todo con sus manos―, mientras sus ojos turquesas se desviaban ansiosamente al rostro femenino, viendo su reacción, ella le mando una mirada molesta y un terrible enrojecimiento en sus mejillas, sonrió un poco antes de bajar la cabeza y hacer que sus labios besen el cuello expuesto que ella le daba, con los ojos entrecerrados tanteo y con sus dedos acaricio, mientras que ella se mordía con ansiedad los labios y cerraba los ojos excitada.

―Vamos, déjame ver. ―murmuro con voz ronca―Déjame escuchar.

La rubia gruño antes de intentar darle un cabezazo y él se apartara centímetros para huir, después acercarse y mirarle a los ojos.

Puso una mano en el pezón erguido y luego bajo la otra entre sus piernas.

―¡Te juro que te arrepentirás! ―blasfemo ella furiosa mientras sus rodillas empezaban a debilitarse, él sonrió. Le beso lentamente los labios antes de moverse suavemente contra los muslos de la rubia.