CAPÍTULO 5

Terry apenas si pudo cerrar los ojos en toda la madrugada. Sabía que haber presionado de esa forma a Candy, podría haber resultado un retroceso en lo poco que él creía haber avanzado. Pero al ver la callada anuencia de la chica a sus avances, no pudo evitarlo. Tener en sus brazos a Candy había sido probablemente la sensación más maravillosa que pudo alguna vez sentir. Era verdad que no era un monje o algo parecido, pero cada vez que tuvo relaciones sexuales en su vida los sentimientos, no estuvieron involucrados; a los menos tan fuertes como los que sentía por ella. Podría sonar cursi y romántico para alguien como él, pero ahora entendía que nunca había hecho el amor. Pero bueno, debía pensar que hacer ahora que seguramente ella estaría aún más distante que antes.

Candy por su parte, tampoco pudo pensar en otra cosa hasta que llegó la hora de levantarse. Se sentía confundida. Pero más que nada, se sentía culpable. Era cierto que por Terry sentía tantas cosas que nunca había jamás sentido por Anthony. Su relación con él era tierna, amorosa y tranquila. Anthony era el hombre que muchas mujeres matarían por tener a su lado, además de sumamente guapo era cariñoso y protector. A su lado se sentía segura, estaba seguramente que llegaría a ser muy feliz en su matrimonio. Pero ahora que Terry había aparecido en su vida, todo lo que alguna vez creyó dejó de ser lógico. La atracción física y emocional que sentía por el castaño era nada comprensible. Terry sin lugar a dudas era guapo, demasiado como para poder ignorarlo. Pero no era sólo el físico, hubiera sido bueno que fuera solo eso; pues en su vida había conocido hombres guapos y olvidarlo había sido muy sencillo. Pero lo que sentía por Terry no era solo atracción, era algo más; algo que no sabía si quería identificar. Identificar este sentimiento hacia él sería catastrófico, lo sabía. Ahora debía idear la forma de no pasar demasiado tiempo junto al castaño, el fin de semana y el resto del año, por lo menos hasta que el día de su boda llegara. No se sentía capaz de ignorarlo. Si quería sobrevivir todo este tiempo, debía alejarse de él. No sería tarea sencilla, pero tendría que encontrar la manera.

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A la mañana siguiente, Terry se levantó muy temprano. La clausura del evento por el que se encontraban en ese lugar era cerca de las 11:00 pero su falta de sueño, no le permitió continuar acostado; ya mucho había hecho con permanecer allí toda la madrugada. Si era sincero consigo mismo, debía admitir que le daba miedo volver a ver a Candy, no estaba preparado para un rechazo de parte de la rubia; y él creía no poder volver a vivir sin probar los labios de ella cada día. Se dirigió a la pequeña cocina y se preparó para cocinar el desayuno de ese día. Estaba demasiado distraído que no notó cuando la rubia salió de su habitación minutos después que él. El momento incómodo estaba por suceder.

- Buenos días Terry –dijo con la voz más fría que poseía

- Buenos días

- ¿A qué hora debemos partir?

- A las 10:30. ¿Quieres desayunar primero?

- No gracias. –se volteó y estaba a punto de entrar a la habitación, cuando él la llamó.

- Candy –se dirigió a ella- espera. Mira se que después de lo ocurrido sería demasiado incómodo estar sentados en la misma mesa –ella asintió- pero tienes que comer, después de acabada la actividad de hoy; partiremos a la ciudad, así que lo más probable es que comas hasta la noche. Vamos, come aunque sea un poco. Además recuerda que debemos trabajar juntos de ahora en adelante, no podemos vivir con esta actitud tuya. Créeme, entendí todo lo que me dijiste anoche. No pienso presionarte más –mintió- entendí nuestra situación y que no podemos estar juntos.

- Terry yo lo último que quiero es lastimarte, pero tampoco quiero lastimar a Anthony. Me alegra que entendieras mi posición.

- Perfectamente. Ahora ven, -quiso tomarla de la mano pero la rubia no se lo permitió. A pesar de este rechazo el castaño no se daría por vencido.- comamos. No es por nada pero todo me quedó riquísimo –intentó bromear.

- Gracias –dijo ella sinceramente.

Comieron en silencio. Terry no podía apartar su vista de ella pero respetaría su forma de pensar, por lo menos por un tiempo. Mientras conseguía la manera de penetrar su corazón y apartar de su mente esa telaraña de "deber". Ella tendría que seguir su corazón, seguirlo y dejarse llevar por lo que los latidos de este le indicaran.

El evento al que asistieron fue muy emotivo y especial. Los organizadores agradecieron el interés mostrado por parte de las grandes empresas invitadas. Fue muy ameno y enriquecedor. Estos eventos eran los que a Terry le encantaban. La parte humana de los productos que comercializaban. Después de concluido el programa general, los invitados empezaron a retirarse a sus hoteles, debían regresar a la ciudad. Como el hotel donde se hospedaban Candy y Terry, estaba demasiado alejado, ellos ya habían dejado en el auto sus maletas. Así que una vez dentro de este, partieron con rumbo a la ciudad. Una vez más el trayecto lo hicieron en completo silencio. Candy observó el paisaje nevado durante un tiempo, después cuando el silencio se volvió demasiado incómodo prefirió fingir que dormía. Cerró los ojos y apoyó su cabeza en el respaldo del asiento. Terry por momentos la observaba, sabía perfectamente que ella solo fingía dormir pero no la presionaría a que hablara con él. Era claro que no estaba preparado para ello. Llegaron a la casa de Candy cerca de las cinco de la tarde, Terry le indicó que habían arribado al lugar y se bajó del vehículo para sacar la maleta de ella. La acompañó hasta la puerta y cortésmente se despidió de ella ofreciéndole su mano. Candy simuló una sonrisa y sacó la llave de su bolso de mano muy nerviosa, más nerviosa de lo que quería aparentar. Terry esperó que ella entrara y se dirigió a su auto.

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Candy no podía dirigir sus pensamientos en otra dirección. Necesitaba hablar con alguien, en momentos como estos deseaba más que nunca tener una hermana, hasta a un hermano no le haría el feo; pero no los tenía. Así que debía recurrir a sus amigas, la mayoría estaban en América, para su pesar. Además este no era un tema que pudiera tratarse por teléfono. Pensó, su única amiga en Inglaterra era Karen. La había conocido cuando acababa de venir a Europa. Casi por casualidad. Karen es una escritora reconocida en este continente, sus novelas vendían miles de copias durante las primeras semanas después de su lanzamiento al mercado. A Candy en especial le encantaban las magnificas novelas que Karen escribía. Era su fan número uno, según ella decía. Lo único malo era que nadie conocía la identidad de Mary Anne Jacobs, el pseudónimo de Karen. Un día, semanas después de la llegada de Candy a Londres, se anunció una convivencia y firma de autógrafos por parte de la escritora. Era la oportunidad de Candy. Solo que llegó muy tarde, las puertas del lugar ya estaban cerradas. Solo a 15 personas dejarían entrar al lugar, la rubia se sintió decepcionada. Entonces se dirigió a una cafetería cercana al lugar, pensó talvez la podría observar a salir de la convivencia. Tomó asiento en un lugar cerca de la ventana y allí fue donde la conoció.

Flash back

Habían transcurrido pocos minutos, talvez quince desde que llegó a la cafetería. Observó a una joven, talvez de su edad sentada en la mesa frente a ella. La joven no dejaba de mirar su reloj y parecía realmente nerviosa. No le gustaba meterse en la vida de otros, por lo menos no con plena conciencia de ello, pero la actitud de la joven era algo que no podía dejar pasar. Se levantó de su asiento y se dirigió hasta ella.

- Hola. Talvez te parezca de lo más extraño, pero noté que estas preocupada, probablemente nerviosa. Hay algo en lo que te pueda ayudar. –la joven la observó detenidamente. No le gustaba hablar con personas extrañas. Rió ante su pensamiento, se recordó de lo dicho muchas veces por su madre No hables con extraños, parecía una niña.

- Jajaja. Pues la verdad sí, es muy extraña tu percepción de mí. Pero ¡hola! Te agradezco tu preocupación.

- No tienes porque. Realmente no sé que me llevó a fijarme en tu actitud. Pero, ya que miro que estás bien; me retiro. De lo contrario mi café se enfriará –le sonrió

- si quieres puedes sentarte aquí conmigo. Así nos hacemos compañía.

- De acuerdo –llamó a la mesera y le indicó cambiar su orden para esta mesa.

- Hola, mi nombre es Karen.

- Soy Candy

- Bonito nombre. Pero dime ¿esperas a alguien?

- Pues no exactamente

- ¿cómo así?

- Pues es que –sonrió- la persona a la que espero, no sabe que la estoy esperando –le guiñó un ojo

- Que extraño. Y entonces como sabes que la encontrarás.

- Ah, es que a la persona que espero, saldrá por esa puerta –señaló la puerta de la librería donde se encontraba su escritora favorita

- Entiendo. ¿Es un chico acaso?

- Para nada. ¿Has oído hablar de Mary Anne Jacobs?

- Si

- Pues ella es mi escritora favorita. Hoy por fin decidió dar a conocer su identidad, lamentablemente llegué demasiado tarde para entrar a la firma de autógrafos. Pero pensé que talvez la pueda ver al salir.

- Ya veo ¿Y por qué quieres conocerla?

- Sencillo, para poder agradecerle personalmente los momentos fantásticos que sus novelas me han hecho vivir. Cada uno de sus escritos me transporta al lugar donde ella los describe. Ella no lo sabe, pero en momentos en que realmente mi vida estaba hecha un caos, sus historias me hacían olvidarme de los problemas. Escribe extraordinario, he leído sus novelas en más de una ocasión. Pienso que si escribe de esta manera, debe ser una muy buena persona. Nadie escribe tan bonita sin ser un ser bonito. – después de todo lo que Candy le confiaba a la joven frente a ella, notó como empezaba a llorar. La rubia no entendía el porque de su llanto.- ¿por qué lloras?

- Por tus palabras.

- No entiendo.

- Yo me entiendo sola. –Se levantó- Acompáñame

- ¿A dónde?

- ¿Quieres conocer a Mary Anne Jacobs?

- Si

- Entonces, acompáñame –Candy no entendía lo que Karen pretendía hacer. No quería entrar a la fuerza al lugar.

- Está bien.

Llegaron al lugar de la firma de autógrafos, pero en lugar de dirigirse a la entrada principal se encaminaron a una entrada en la parte posterior al lugar.

- Karen no creo sea buena idea entrar por aquí. Talvez nos descubran.

- Confía en mí.

- De acuerdo.

Entraron al lugar y una señora corrió al lado de Karen cuando la divisó. Se notaba nerviosa y a la vez alegre de verla.

- Karen, ¿Dónde te habías metido?

- Estaba en la cafetería de la cuadra.

- Y lo dices así, tan tranquila. Me tenías preocupada.

- Ya estoy aquí. No exageres.

- ¿Qué no exagere? Tienes 30 minutos de atraso. Debías haber llegado hace mucho.

- Yo lo sé. Pero más que nada vine a cancelar todo. No estoy preparada aún para la presentación. –Candy no entendía lo que las dos mujeres decían.

- ¡Karen! Por Dios, niña. ¿Cuántas veces más tendré que cancelar una presentación tuya?

- Las necesarias. Estoy demasiado nerviosa, aún no estoy preparada para que la gente me conozca. -¿Para que la conozca? Pensó Candy. De pronto todo comenzó a tener sentido. Pero no. Esto no podía ser, ¿o sí? Rayos. ¿Sería ella?

- Un momento. –Habló Candy- tu eres…

- Si –sonrió Karen- soy yo. Mucho gusto.

- No puede ser. –Candy casi se desmaya. Era ella. Karen era Mary Anne Jacobs, al fin conocía a su escritora favorita. Incluso había conversado con ella.

- Karen ¿quién es esta jovencita? -Dijo la mujer al notar la presencia de Candy

- Es una amiga -¿Amiga? Pensó la rubia- Candy ella es mi asistente Claire Adams, Claire ella es Candy una muy querida amiga.

- Mucho gusto –dijo la rubia

- Igualmente –contestó sin mucho ánimo la asistente- Pero ahora a lo de la presentación, ¿cómo le haré para explicarle a la prensa y tus fans que simplemente no te presentarás?

- No sé, inventa algo. Es tu trabajo ¿no?

- Karen. –fue lo único que la mujer pudo decir, después se retiró y Candy y Karen se quedaron solas.

- ¡Esto no puede estar sucediendo! –Casi gritó Candy- Tú eres Mary Anne Jacobs, ¡Por Dios! Esto es un sueño, seguramente lo es. ¡Pellízcame! –Karen así lo hizo y se rió- ¡Auch!

- Tú me dijiste que te pellizcara. –empezó a reír fuertemente.

- Si, está bien. No te preocupes –rió también con ella- es que yo realmente no puedo creer esto. Dios, yo te admiro mucho. Pero a decir verdad creí que eras diferente.

- ¿A sí?

- Si, te creía de más edad. Estereotipos, creo. Pero ahora me alegra conocerte. Espero sigamos en contacto.

- Claro. Me encantaría.

-Pero dime ¿Por qué nunca te muestras tal cual eres?

- No lo sé, creo es miedo. Cuando uno escribe no sabe lo que la demás gente pensará de ti. Soy muy insegura, creo. Además que mi familia no sabe a lo que me dedico. Tengo una vida alterna –rió- y me da miedo saber que pensarían de cómo escribo. No creo lo entenderían.

- No veo porque. Tus historias son magníficas. Pero creo, te entiendo. Es difícil buscar la aprobación de tu familia continuamente. Dímelo a mí. –rodó los ojos- Pero en fin. Cuando por fin te animes a presentarte ante los demás te irá muy bien. Te lo aseguro.

- Eso espero.

Fin Flash Back

Después de eso, la amistad de Candy y Karen se hizo muy fuerte. Tenían mucho en común, y para Karen tener la amistad de Candy era especial. Era la única que conocía su secreto, bueno no la "única" pero si la única a la que miraba constantemente, el otro era su primo. Pero a este casi ni lo miraba, se telefoneaban de vez en cuando; pero por sus trabajos les era imposible verse más a menudo. Él lo sabía porque ella se lo había dicho, no pudo más y en una reunión familiar se lo comentó; a él le pareció graciosa su doble identidad pero la apoyó. En cuanto a Candy, a ella si la podía ver seguido. Siempre que podían se iban a tomar un café y charlaban por horas, eso sí; nunca se dejó convencer de contarle la trama del libro que tenía en proceso, para pesar de la rubia.

Por eso mismo, Candy había decidido contarle todo lo referente a Terry a Karen. Sabía que podía confiar en ella. le habló a su celular y ella respondió de inmediato.

- Hola Candy.

- Karen, necesito hablemos

- Está bien. ¿Sucede algo?

- Si. Pero no te lo quiero contar por teléfono.

- De acuerdo. Te parece vayamos a cenar juntas, no tengo nada planeado para hoy.

- Me parece.

- Te veo en el lugar de siempre entonces, en ¿una hora?

- Claro

Una hora más tarde ambas se encontraban cenando en el lugar acordado. Hablaron de varias cosas antes que Karen se animara a preguntar sobre lo ocurrido a Candy, por ejemplo; se disculpó con la rubia el no haber asistido a su fiesta de compromiso el fin de semana pasado. Candy lo entendió perfectamente, sabía la agenda apretada de Karen. Posteriormente Karen al fin preguntó.

- Entonces Candy, ¿qué te sucede?

- ¡Ay Karen! Mi vida está hecha un desastre

- Y se puede saber ¿por qué? –preguntó Karen al ver el rostro afligido de la rubia. Candy se encargó de poner al tanto a su amiga de todo lo ocurrido en esa semana. Le contó lo irresistible que había sido caer en la tentación, y de la culpabilidad que sintió después. Necesitaba que la oyera. Pero más que nada, necesitaba un consejo.

- ¡Qué complicada situación!

- Ni me digas, estoy que no puedo ni dormir

- Lo comprendo, pero cuéntame ¿qué sientes por el susodicho?

- No lo sé

- ¿Cómo no lo vas a saber?

- En verdad Karen, no lo sé. Quisiera saberlo, para al fin respirar tranquila.

- Creo que si lo sabes. Pero te da miedo admitirlo.

- Tal vez sí. -susurró

- Además, si no sintieras "eso" por él. No hubieras estado a punto de llegar tan lejos.

- Es verdad

- ¡Candy! ¡Te enamoraste del amigo de tu novio!

- ¡No!

- ¡Si!

- ¡No!

- Si, y lo sabes. ¿Qué piensas hacer?

- No sé.

- Para mi está clarísimo, pero no te lo diré. Sé bien que tú lo sabes. –Candy torció la boca y volteó su mirada a otro lado. Karen al notar la renuencia de la rubia por seguir a su corazón, decidió no presionar- ahora, cuéntame. ¿Cómo se llama el hombre que te tiene así? –Candy suspiró y habló

- Terry. Su nombre es Terrence Grandchester.

Karen no podía creer el nombre que su amiga había pronunciado. Ahora más que nunca creía que el mundo era muy pequeño.

CONTINUARA...


HOLA!

Perdón por la tardanza... se que dije el martes... pero por "asuntos personales" he cambiado el día de publicación.. ahora serán los miércoles y domingo. Espero me acompañen hasta el final

En este capitulo, hable mucho de Karen... pero su papel sera importante en la historia... ya lo verán!

MIL GRACIAS A LAS QUE SIGUEN LA HISTORIA... Y MILLONES DE GRACIAS POR SUS REVIEWS..

SALUDITOS