Capítulo 16 - Runas Antiguas
El coche se detuvo delante de nuestro piso y apagó la sirena aunque las luces policiales seguían encendidas. Antes de que me diera cuenta habían llegado dos coches más. Un acalorado Lestrade entro por la puerta del piso y de la cocina.
-Sherlock, necesitamos que...- se entrecorto cuando nos vio tan juntos y miro a otro lado mientras carraspeaba- perdón.
-¿Que pasa?- Sherlock se impaciento.
-Ha habido otro. Bueno, creo que es diferente esta vez, creo que es otro asesino.
-¿Entonces?- se le acabo la paciencia a mi compañero que empezaba a hacer tics nerviosos.
Yo, en cambio, me aleje de allí ofendido, enfadado. Dios, que ganas de estamparle un puñetazo en su perfecto pómulo izquierdo. Lestrade seguía con Sherlock en la cocina. El detective mayor susurro algo pero aun así alcance a escucharlo.
-Tienes que venir a ver esto...- no pude ver su cara pero me imaginé que estaría poniendo la misma que siempre le pedía un favor al consultor. Después tendría que pagarle con darle acceso libre a los archivos policiales durante un mes, si no mas.
Parece que Sherlock aceptó y le ordeno que le enviara un mensaje con la dirección ya que, al no gustarle los coches policiales, cogería mas tarde un taxi.
Por la ventana vi alejarse las luces rojas y azules y las sirenas casi desvanecerse, pero el detective seguía allí. Podía notar su mirada clavada en mí. Desee que se fuera, que me dejara en paz. Y no lo hizo. Me estaría esperando a que cogiera mi abrigo y saliera corriendo como hacia siempre. Detrás de el como su perrito faldero, como algunos periódicos me llamaban.
Cuando se canso de esperar lo escuche irse y cerrar la puerta dramáticamente. Ahora encima se iba a enfadar el, lo que faltaba. Me quede en el sillón unos minutos más para calmarme del todo. ¿Pero por qué me había enfadado tanto? ¿Por qué me había insultado? ¿Por qué había dicho que Charlotte me dejaría en unos días? No, sin haberlo planeado ni haberlo querido, lo supe. Estaba enfadado porque esperaba otra cosa. Quería que estuviera celoso, que temiera cambiarle por otra persona. No sentía ninguna atracción sexual hacia él, ¿no? Ni el por mi. Solo quería que me quedase con el, haciendo lo de siempre, adivinando los números de la lotería, o peleándonos por la leche.
Sonó un SMS. Por supuesto, él se había llevado mi móvil así que debía ser el suyo. Lo encontré metido entre los cojines de su sofá.
"Necesitamos tu ayuda, John" GL
El muy cabrito ya ni se dignaba a mandarme mensajes y tenia que mandarlos Gregson... No quería ir, no quería verle aun sabiendo que no había tenido esa intención. "Nunca te heriría" Ya claro, y esa vez que casi volamos por los aires en una piscina no cuenta. Pensándolo mejor, no me hirió esa vez. Fui yo quien me arriesgue, el solo apuntaba al otro para que me dejara.
Cogí el abrigo y salí a la calle, solo iba por Lestrade.
El mensaje llevaba una dirección pero me sorprendió que no estuviera equivocada. Estaba en el puerto también, pero bastante alejado de la otra vez. Seguí hasta encontrar una marea de gente, policías y más gente. Donovan me dejo atravesar el cordón policial.
-¿Que pasa? ¿Habéis tenido una riña entre novios?- la ignore y me metí en un aparcamiento.
El parkin era inmenso, no había muchos coches ya que era domingo pero aun así me sorprendí de ver tantas furgonetas blancas. Casi al final se encontraba Anderson discutiendo acaloradamente con Sherlock, obviamente iba perdiendo. Cuando les alcance ya habían acabado y Anderson se fue escupiendo algún insulto por lo bajo.
-Que bien que hayas venido, doctor- me sonrió Lestrade pero se le borro nada mas darse cuenta del porque me requería allí.
Sherlock, en cambio, no dijo nada. Se limito a apartarse de la zona del cadáver y se cogió las manos por detrás. No le mire apenas. Gregson parecía estar esperándole a que hablara pero no soltó ni mu así que me puso el al día.
-Varón blanco, unos treinta y tantos. Un trabajador de la limpieza lo encontró así y nos llamo.- me acerque y un forense le quito el plástico blanco que tapaba el cuerpo- Es bastante fuerte, doctor.
Y se quedaba corto. Me tuve que apartar por un momento para contener las arcadas. Preferí mirar desde lejos. El hombre estaba tendido boca arriba con los brazos extendidos hacia fuera. No tenía pelo, se lo habían arrancado a la fuerza y no había rastro de él. Se habían llevado numerosas partes de carne con el. Los huesos de las piernas estaban fracturados por diversos sitios. En el pecho se podía ver un símbolo, era como una runa antigua. Más abajo le habían cortado, como si le hubieran hecho una cesárea. Sus órganos habían sido sustraídos y estaban atados a su cuello. Le habían arrancado los testículos, tampoco había rastro de ellos.
Me tomo un tiempo observarlo todo pero por fin pude indicar que lo taparan de nuevo.
-¿Y bien?- me recordó Lestrade.
-Bueno... Esto solo puede estar hecho por un psicópata.- tome un poco de aire- El corte es como una cesárea, el que lo hizo tiene conocimientos de medicina y cirugía- note que Sherlock me miraba fijamente sin parpadear- Habría que hacer pruebas pero las heridas de la cabeza indican que es la mas antigua, que es la primera herida que se hizo. Después las diversas roturas en las piernas y por ultimo el corte.-pare para tomar de nuevo aire antes de dar mi resultado- No estoy al cien por cien seguro pero diría que seguía vivo cuando le sacaron las tripas y murió cuando le ahorcaron con ellas.
Me retire para respirar mejor y disminuir las arcadas que cada vez eran mayores. De reojo vi a Sherlock mirarme y sonreír con suficiencia.
-Si, Sherlock tenía razón. Gracias, John. Espero que no haya sido mucha molestia.
-Apenas...
Así que Sherlock no era quien quería que fuese.
Salí de allí lo más pronto que me dejaron y Donovan me soltó otro comentario homófobo para despedirme pero no me importo casi. La prensa esperaba fuera y me avasallaron a preguntas, casi mas del porque Sherlock y yo no llegamos ni nos fuimos juntos, maldita prensa amarilla.
No fui a Baker Street, camine sin rumbo por las frías calles londinenses esperando a que me cortaran como un cuchillo y me hicieran olvidar lo que había visto. Pero mi mente no prefería preguntarse cosas sobre el caso. Cosas como si era el mismo asesino de la gorra. Si era algún tipo de rito. Y así hasta llegar a Charlotte y más tarde a Sherlock. No quería pensar en el pero mi cerebro se debatía entre pegarle un puñetazo por gilipollas o perdonarle por no saber reaccionar a las emociones humanas. Acabe en Angelo's y me pedí el especial de la casa. Por una vez estaba bien ser la "pareja" de Sherlock, allí comía siempre gratis.
-¿Problemas?- me pregunto con su acento italiano. Yo solo suspire resignado.
-Estoy bien- intente que me dejara en paz.
- ¿Y el?- me dijo mientras se alejaba.
Me había sentado en la misma silla de siempre y casi le pude ver enfrente mio mirando hacia la calle. ¿Como que "y el"? Me termine el plato de mala gana y regrese a la calle. No me había calmado nada el puñetero Angelo.
¡Por fin! ¡Acción! ¡Gore! ¡Organos por todas partes!
¿Pero por qué quereis matar todas a nuestro querido Sherly? ¿Con lo rico que es? xD
Peticiones, reviews, comentarios, subs, favoritos... muchisimas gracias chicas (creo que todas sois mujer). ¡Me animais un montón!
