CAPITULO 6

Terry entró a su apartamento súper agotado. Más que agotado físicamente estaba agotado emocionalmente. Lo ocurrido durante el fin de semana había sido muy desgastante. Pensaba que este fin de semana hubiera sido la oportunidad perfecta para convencer a Candy que debían estar juntos, lamentablemente nada había salido como él hubiera querido. Se recostó en el sofá que tenía en una pequeña sala en la entrada del lugar, cerró los ojos y trató de dormir un poco. Probablemente se quedó un rato dormido, no supo exactamente cuanto, pero luego de un tiempo un ruido lo sacó de sus ensoñaciones. Era el timbre de la casa sonó. Despertó totalmente y enfocó su vista en el reloj de pared, eran más de media noche. ¡Dios! ¿Quién sería a esta hora? Sin muchos ánimos se dirigió a la entrada y abrió la puerta. Allí estaba Karen, ¿Karen? Bueno, no es que le disgustara verla, pero era extraño. Muy extraño. La verdad no era una hora para hacer una visita de cortesía, a menos que no fuera de cortesía. Talvez era una emergencia.

- ¡Terry! –dijo ella abrazándolo efusivamente. Bueno al parecer no lo era.

- Hola Karen, ¡que sorpresa! –dijo devolviéndole el abrazo. Aunque estaba sorprendido.

- ¿No me invitarás a pasar?

- Ah, si. Claro. Pasa –los dos llegaron a la sala y Karen se sentó.

- Bueno, probablemente te preguntes que hago aquí.

- Pues a decir verdad, si

- Bien, te lo diré. –pensó un momento. Aún no sabía si estaba haciendo lo correcto

- ¿Y bien?

- La verdad… aún no sé si esto es correcto. Bueno, ella es mi amiga, no puedo traicionar así su confianza. Pero yo creo que está equivocada, con su decisión hará a todos infelices. Además, no quiero que te creas mucho pero yo en realidad te aprecio mucho. –Terry no entendía nada de lo que Karen trataba de decirle. De seguro tanto escribir libros la había desquiciado. Rió, Karen notó esa risa y frunció el ceño- ¿De qué te ríes?

- De ti

- Muchas gracias –fingió molestia- Una viene hasta aquí a la hora que es, te hace un favor y todavía te ríes. Que mala actitud. –se paró. Estaba decidida a irse

- Disculpa. Bueno no es de ti exactamente que me estoy riendo –aclaró Terry- Mejor dicho, me río de la situación. Es más que, no entiendo lo que estás tratando de decirme. –Karen pareció notar que era cierto. No le había aclarado nada.

- Bueno, te perdono. –Terry rodó los ojos y Karen sonrió- Te explico. Pero antes que nada quiero hacerte una pregunta.

- Dime

- ¿Cómo está últimamente tu vida amorosa? –Terry frunció el ceño, ¿a qué venía esa pregunta?

- No entiendo que tiene que ver eso ahora.

- Mucho. Tu solo responde

- Bueno –dudó- No en el mejor momento

- Imagino. ¿Acaso eso se debe a Candy?

- ¿Candy? ¿Tu como sabes de ella?

- Bueno, querido primo. Se podría decir que yo soy la persona que te puede ayudar a mejorar tu vida amorosa

- A ver, a ver. Explícame bien, porque no entiendo nada.

- Sencillo. ¿Quieres o no mi ayuda?

- ¿Ayuda? Karen, de verdad no te entiendo –le tocó la frente- seguramente tienes fiebre y estás delirando

- Ash, déjame –le apartó la mano de su frente- Eso me saco por querer ayudarte. Pero como te dije, te perdono.

- Muchas gracias –dijo con ironía- Ahora sí, explícate bien. Porque no entiendo nada

- Mira, por cuestiones del destino; Candy es mi amiga –Terry abrió los ojos ampliamente- Si, tu amor imposible es mi amiga. El punto es que me he enterado de todo lo ocurrido entre ustedes. Seguramente te preguntarás que pienso hacer al respecto. Pues déjame decirte que siendo la romántica, cursi y dramática de siempre –Terry rió de las ocurrencias de su prima- pues he decidido ayudarte para que seas feliz con ella.

- Vaya prima, que amable de tu parte

- ¡Dios! Contigo no se puede

- Perdón, perdón. Ya en serio. Te agradezco mucho lo que intentas hacer, pero en realidad no creo que logres nada.

- Tú confía. No pierdes nada, por el momento lo que te aconsejo es que si realmente quieres a Candy a tu lado, deberías romper tu compromiso con Sophie. –Terry asintió con la cabeza. Pues en este fin de semana no había pensado demasiado en ella. Pero estaba claro que si iba en serio con Candy, debía terminar con Sophie, aunque no sería sencillo.

- Eso lo sé. Encontraré el momento adecuado para hacerlo.

- Claro. Solo espero que no tardes demasiado, tu boda se realizará dentro de dos meses no esperarás dejarla en la puerta de la iglesia ¿o sí?

- Por supuesto que no. Tú déjamelo a mí.

- Si, si. Bueno sin nada más que decirte, es mejor que me vaya. Ya es muy tarde y no me gusta andar tan noche en la calle sola.

- Quédate aquí. Por mí no hay problema si te quedas en mi habitación. Yo puedo dormir aquí –señaló el sillón

- No me gustaría causar molestias.

- Por supuesto que no las causas. Vamos, no acepto un no por respuesta

- Si es así, te tomo la palabra. Este ha sido un día muy agotador

- Lo mismo para mí. Prepararé todo para que puedas dormir. –se dirigió a su habitación. Después de unos pasos volteó a verla- Karen, gracias.

- No tienes porque Terry. Lo hago con mucho gusto

- Gracias

Durmieron lo que restaba de la noche. La ayuda de Karen serviría de mucho a Terry. Para Terry, Karen siempre había sido muy querida. Ella no era una Grandchester, era su prima del lado de su madre. Durante su niñez habían estado muy cerca, se habían hecho muy amigos y aún cuando últimamente no podían hacerlo, trataban de mantenerse en contacto. Cuando ella le comentó lo de su doble identidad, le pareció divertido. Prometió guardarle el secreto y aunque ella no lo sabía era su admirador número uno, según él.

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El resto de la semana fue muy normal, claro dentro de lo que cabía. Candy estaba más evasiva con Terry que antes del viaje. Aunque tenía paciencia, su lejanía lo afectaba mucho. Sin embargo, sabía que antes que proseguir su acercamiento a Candy debía finalizar su relación con Sophie, lo que le era muy difícil. Durante la semana la había visto todas las noches, nunca se le presentó el momento adecuado. Era cierto que no sentía amor por ella, pero tenía que estar hecho de piedra para que no le afectara la posible reacción de ella. Ahora más que nunca se arrepentía de haberle propuesto matrimonio. Pero es que antes de conocer a Candy, esa parecía la mejor opción. Ahora debía pensar exactamente su siguiente paso.

Por otro lado, Candy no estaba mejor que Terry. Se sentía sumamente culpable, tanto con Anthony como con Terry. A uno lo había traicionado sin que él lo notara, al otro no le daba la más mínima señal de que lo amaba, y lo hacía, por Dios que lo amaba. Pero no podía ser, miraba día a día como el castaño sufría por su indiferencia, pero no podía estar cerca de él sin querer besarlo, dejarlo todo y huir sin que le importara su compromiso. Dios, esa no era una posibilidad. Además él tampoco era un hombre libre. Terry también tenía un compromiso, no sólo sería una la persona lastimada en toda esta situación serían dos.

Un día cansada de la estúpida persecución por parte de Terry, habló lo más claro que pudiera su corazón permitirle.

- Candy sabes que no podrás huir de esta conversación conmigo toda la vida –dijo Terry aprovechando la salida de Annie de la oficina

- Otra vez con lo mismo. ¡Por Dios Terry! Ya estoy harta de esto. Todos los días es lo mismo. Pensé que había sido lo bastante clara la última vez.

- Si lo fuiste. Pero yo también te dije que no pensaba rendirme tan fácil.

- ¿Rendirte? JA. No me hagas reír. Dime Terry, ¿cómo van los preparativos para tu boda? -el castaño palideció ante el comentario de la rubia- Ah, verdad. Andas todos los días convenciéndome de tener una conversación en la que te confiese lo que según tu, siento por ti. Y tú estás comprometido aún. Que divertida situación ¿no te parece?

- ¿Es eso lo que te molesta? –Preguntó Terry- Te molesta que esté comprometido con Sophie, dime ¿te atormenta pensar que la beso? –dijo con una sonrisa de lado

- Ya quisieras.

- Pues de lo contrario no me reprocharías mi compromiso ¿no te parece?

- ¡Dios es imposible hablar contigo! –salió de la oficina ante esto último. Terry sonrió, a Candy le afectaba su compromiso. Debía terminar con Sophie cuanto antes.

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Con esa actitud por parte de ambos transcurrió otro mes. Solo quedaba un poco más de quince días para la boda de Terry con Sophie, él no sabía que hacer. Había intentado miles de veces empezar la conversación con ella, pero siempre que intentaba, ella parecía demasiado emocionada con los preparativos. Karen siempre lo llamaba, cada noche recibía un mensaje de ella recordándole cuantos días quedaban para "el gran día", como ella decía. El día que fueron a escoger el menú para la recepción, Terry ya no aguantó más, debía detener todo esto YA.

- Terry ¿qué te parece este menú? –el castaño estaba muy distraído. Más de lo normal pensó Sophie, su actitud ya le estaba molestando- ¡Terry! Donde andas?

- Lo siento, ¿decías?

- Que si te parece bien la elección que hice.

- Sophie, necesitamos hablar –el tono utilizado hizo temblar a Sophie

- ¿Sobre qué?

- Te parece si salimos un momento –dijo al ver que los trabajadores del lugar los observaban.

- Está bien –salieron al jardín del lugar. Sophie temblaba, no sabía porque pero esto no le latía para nada

- Sophie, esto es demasiado difícil para mí.

- ¿De qué se trata?

- Es sobre nosotros. Sobre nuestra boda

- ¿No te gusta algo? –dijo ella- Todavía podemos hacer los cambios que tu quieras

- No, no es eso.

- ¿Entonces?

- Mira Sophie, tu eres una gran mujer. Yo en realidad te admiro y respeto, podría decirse que te quiero mucho –Oh, oh. Eso no sonaba nada bien

- Espera, ¿podría decirse?

- Sophie, creo que no es lo más adecuado que realicemos esta boda.

- ¿Adecuado? –sus ojos se llenaron de agua

- Sophie entiende. Tu y yo no estamos hecho el uno para el otro. Debemos parar todo esto antes que sea demasiado tarde. –ella decididamente estaba llorando- No quiero lastimarte, pero mejor que detengamos todo ahora

- ¿No quieres lastimarme? Y como quieres que me sienta después de todo lo que me acabas de decir. Terry, faltan quince días para la boda.

- Pero siento que no es lo correcto realizar el matrimonio

- Eres un idiota –lo abofeteó- un estúpido, idiota. –lo golpeaba en el pecho. Terry no la detenía. Se lo merecía, era todo eso y más, pero esto era lo mejor. Lo mejor para todos- ¡Te odio!

- Si lo merezco, pero creo que después hubiera sido peor

- Eres un imbécil. ¿Cómo puedes decirme que después hubiera sido peor? Sabes lo que la gente hablará de mí. ¿Te ha importado a ti esto? ¡Rayos! ¡Maldita sea! –ella daba vueltas maldiciendo- seré el hazme reír de la ciudad. Todos hablarán de mí. ¡Te odio! ¡eres un maldito Terrence Grandchester! –ella lloraba de rabia, de cólera. Hubiera querido matarlo con sus propias manos

- Cálmate Sophie, te puedes hacer daño

- ¿Daño? Nadie me puede hacer más daño del que tu me acabas de hacer. ¡Te detesto!

Con esto último ella salió corriendo, odiaba a Terry con toda su alma. Pero esto no se quedaría así. Él se las pagaría, le haría pagar todo el daño que le acababa de hacer.

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Terry subió a su auto después de romper su compromiso con Sophie. Le dolía lo que acababa de hacerle, pero había sido lo mejor. Después ella misma se lo agradecería, ella también encontraría a la persona adecuada para pasar el resto de su vida. Solo esperaba que no le afectara demasiado esta ruptura.

Después de manejar largo rato, decidió ir a buscar a Candy. Debía comunicarle que había roto el compromiso, ella tenía que saberlo. Llegó a su casa, no podía entrar así como así. Ella estaba comprometida y los padres de ella le preguntarían a que había ido. Decidió dar la vuelta al jardín y enfocar la ventana de la habitación de ella. Estaba decidido a subir un árbol con tal de verla, lo visualizó y trepó el árbol. A punto estaba de entrar a la habitación de ella cuando una persona lo vio

- ¿Terry? ¿Qué haces aquí?

CONTINUARA...


HOLA!

les dejo el nuevo capitulo de esta historia.. espero les guste.

MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS...

SALUDITOS