CAPITULO 7
- ¿Terry? ¿Qué haces aquí? –le preguntó Karen enojada
- ¿Qué haces tú aquí?
- Pues te recuerdo que Candy es mi amiga, pero anda bájate de ese árbol –Terry muy renuentemente se bajó- Además, aún no me respondes ¿qué haces aquí?
- Vine a ver a Candy
- Y pensabas entrar a su cuarto directamente, ¿se te han olvidado los modales o qué?
- No es eso, lo que sucede es que no quería que nadie más que ella supiera que vine a verla.
- Pero nos has asustando mucho, ¡tonto! –Le golpeó el pecho- Ella y yo estamos solas en la casa, creímos que era un ladrón.
- Siento haberlas espantado. Pero es que hay algo urgente que quiero decirle a Candy
- A ver, ¿qué es eso tan urgente que debes decirle? –preguntó Karen irónica
- Tengo que informarle que ya no me casaré. Acabo de cancelar mi compromiso con Sophie
- ¿De verdad? –Preguntó ella emocionada, los ojos brillaron de la emoción- Pero aún así, esta no es la manera –dijo rápidamente, poniéndose seria- Te das cuenta que ella no te ha pedido eso, ¿verdad? Para ella será un golpe fuerte. Me imagino que pensabas decirle que era para estar con ella.
- Por supuesto
- ¡Error! Mira que eres tonto. –le volvió a pegar en el pecho, al parecer muy fuerte porque Terry se quejó.
- ¡Auch! Creo que podrías ser un tanto más amable, ¿no crees?
- No. Yo estoy aquí para que hagas las cosas bien. Si te mereces un golpe yo lo sabré –se rió- Pero en fin, no puedes decirle eso. Ella se enterará de cualquier manera de la noticia, tú no le dirás que es para estar con ella, ¿entiendes? –Lo amenazó con el dedo- le dirás que es porque te diste cuenta que Sophie no era la mujer de tu vida. Será lo mismo que decirle que es por ella, pero no tan directo. Ella también debe terminar con Anthony porque él no es el indicado para ella, no por ti. ¡Eso se oye muy feo!
- Bien, talvez tengas razón. –dijo Terry analizando el punto de su prima.
- Yo siempre tengo razón querido Terry. Ahora vete, antes que ella te mire.
- ¡Karen! –Gritó Candy- ¿Encontraste algo?
- ¡Es Candy! ¡Vete Terry! –lo empujó- ¡No Candy! No hay nadie por aquí –le dijo a su amiga que venía caminando a su dirección. Como pudo empujó a Terry para que la rubia no lo mirara.
- Qué raro, podría jurar que hablabas con alguien.
- Ah, ya sabes. Ideaba nuevas líneas para el capítulo que estoy escribiendo, cuando se me viene una idea a la cabeza, rápidamente pienso en los diálogos que pondré. –dijo Karen segura. Tenía que sonarlo, de lo contrario Candy no le creería. De reojo miraba a Terry que estaba escondido detrás de una pared.
- ¡Ay Karen! Eres tan especial –rió Candy. Bien al parecer le había creído.
- Eso ya lo sé. Pero anda, entremos. –con señas le dijo a Terry que debía irse cuando ellas entraran a la casa.
Terry se quedó un momento allí, mientras ellas entraban a la casa. Probablemente Karen tuviera razón y no era el momento ni la forma más adecuada de decirle lo que su cancelada boda. Bien ahora con el problema menos de la boda, debía idear la manera en que Candy también cancelara la suya.
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La cancelación de la boda fue el tema preferido durante las siguientes semanas. Todos especulaban sobre el verdadero motivo de dicho rompimiento. Sophie estaba muy dolida con Terry, no lo amaba ni mucho menos; pero la idea de casarse con él le agradaba. Terry era el mejor partido que pudo haber conseguido, bien parecido y millonario; era el sueño de cualquier mujer. La ilusión por los preparativos no le había permitido darse cuenta lo distante que había estado el castaño con ella. Más que la propia cancelación le dolía el ridículo público. Por el momento no haría nada, pero ya la vida le recompensaría todo lo que estaba sufriendo en este momento.
A Candy le había afectado mucho la noticia del rompimiento entre Sophie y Terry. No creyó capaz al castaño de haber roto su compromiso con tampoco tiempo de diferencia para su realización. Los rumores que se escuchaban entre sus amistades decían que Sophie había sido la que había cancelado la boda, pero ella lo dudaba. Por semanas había observado a Terry y este no parecía demasiado afectado por la cancelación de la boda, es más hasta se notaba cierta paz y alegría en su forma de ser. Éste no había dado muestras de querer aclararle el asunto, así que ella tampoco haría nada por enterarse.
Terry siguiendo los consejos de Karen, decidió dejar pasar algunas semanas antes de hablar seriamente con Candy. El trabajo en la oficina estaba a tope, tenían encima una serie de eventos y promociones de productos nuevos; el momento hasta ahora no se había dado. Quería que fuera algo casual, si algo había aprendido en el tiempo que tenía al de conocer a la rubia era que a ella no le gustaba que la presionaran, así que no la presionaría. Confiaba que el destino estaría a su favor. Había escuchado los rumores que seguramente su ex – prometida había empezado, no le molestaban; es más pensaba que era lo justo por haber roto con ella a tan poco de la boda.
Por otro lado, su padre había puesto el grito en el cielo. Le había recriminado su acción, más que nada por lo que económicamente podría resultar. Los Grandchester tenían muchos negocios con la familia de Sophie, Richard temía represalias por parte de Roger, el padre de Sophie. Afortunadamente, los negocios que mantenían entre familias involucraban tanto sus propias economías que hubiera sido muy perjudicial para ambas partes haberlo hecho.
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El tiempo había pasado. Increíblemente faltaban ya solo tres meses para la boda de Candy. Los preparativos iban a marchas forzadas, debido a las múltiples obligaciones de Candy en la oficina no se podía dedicar demasiado tiempo a los detalles de la boda. Sus amigas de América llegarían dentro de unos días, debía hacerse los vestidos de las damas y afinar los últimos detalles de su propio vestido. Hacía poco que finalmente había elegido uno y como éste ya estaba confeccionado solo necesitaba algunos arreglitos. Anthony no estaba demasiado interesado en acudir a citas del planificador, el trabajo de la empresa lo absorbía. Pero para la elección del menú, Candy le había exigido acudir; para ella era algo que entre los dos debían decidir. La cita era a las 16:00 y Candy estaba sumamente molesta, Anthony llevaba ya cuarenta y cinco minutos de retraso. Las llamadas perdidas que le había dejado a su celular eran muchas, en verdad estaba molesta. Ella también tenía pendientes que atender, aún así se había hecho el tiempo de acudir al lugar.
- Bueno –al fin respondía
- Anthony ¿Dónde estás?
- Candy lo siento. No podré llegar a la cita
- Si ya me di cuenta. Anthony no puede ser, te lo pedí. Es lo único que te he pedido
- Lo siento amor, en verdad se me hace imposible llegar
- Está bien, no importa.
- Te prometo que te lo compensare. ¿Te parece si llego a tu casa a la noche?
- No, estoy muy enojada contigo
- Anda, no te enojes. –dijo con tono gracioso y meloso. Candy rió
- Está bien. ¿A qué hora llegarás?
- No me desocuparé antes de las 8, creo que como a las 9. ¿Te parece?
- Está bien.
- Te veo a la noche linda.
Candy estaba todavía molesta. Pero entendía los compromisos de su prometido. Bueno, ya estaba allí; decidió escoger el menú ella sola. Hubiera preferido que ambos lo hicieran, pero como lo veía imposible; pues que le quedaba. Se entretuvo varias horas en el lugar y después de mucho pensarlo decidió la carta para ese día tan especial. Salió del lugar y manejó largo rato hasta llegar a su casa. Cuando llegó se dio cuenta que no había nadie, sus padres seguramente habían decidido salir. Era viernes, y ellos acostumbraban hacerlo. Fue a la cocina y pretendió cocinar algo para Anthony. Solo que la cocina no se le daba, bueno talvez solo comerían quesos y algún vino. Cerca de las 9 Anthony llegó a la casa, tal y como lo había dicho.
- Hola preciosa –dijo al ver a Candy
- Hola guapo –pasa. Lo condujo a la sala.- ¿Cómo te fue en la oficina? Resolviste el problema por el que me dejaste plantada
- Lo siento Candy. En verdad pretendía ir pero todo se complicó
- Si, lo entiendo. No te preocupes. Solo que el día de la boda no te enojes si no te gusta la comida. –bromeó
- Confío en ti.
- ¿Te gustaría algo de comer? Solo que no tengo demasiado. Talvez algunos bocadillos
- No, no te preocupes. No tengo hambre. –se acercó a ella- Pero que te parece si tomamos algo de vino
- Ah, eso sí tengo. –se levantó sonriente y trajo la botella junto con dos copas- ¿Te gusta este? No tengo otro
- Este está bien. Brindemos
- ¿Y por qué si se puede saber?
- Ah, sencillo; por nosotros. –le entregó la copa a Candy.
- ¡Por nosotros! –dijeron los dos al mismo tiempo
- Aunque tengo otro brindis. –dijo Anthony con una sonrisa de lado, se acercó peligrosamente a la rubia
- ¿Cuál es?
- Por esta noche
- ¿Por esta noche? –dijo con un hilo de voz. La cercanía del rubio la ponía en alerta
- Si, esta noche será especial
- ¿Y eso?
- Si, está noche. Será nuestra noche. –dijo atrapando sus labios. La besó con fuerza. Con mucha pasión para el gusto de Candy. Desde que había probado los besos de Terry, con Anthony se sentía muy incómoda. Ahora estando solos, con él besándola así, se sentía muy nerviosa.
- Espera –dijo ella
- ¿Qué sucede?
- Es que, no creo que esto sea correcto
- ¿Por qué? Acaso no estamos comprometidos
- Pues si
- ¿Entonces?
- Es que no hay nadie en la casa, me siento incómoda
- Si ya sé que estamos solos. Yo así lo planeé
- ¿De qué hablas? –él no le respondió. La volvió a besar con más fuerza que antes. Ella no quería, no le parecía bien la situación. Nunca había visto a Anthony tan pasional y atrevido. A decir verdad le incomodaba mucho. –Espera
- ¿Qué Candy?
- No es correcto
- ¿por qué?
- Por…
- Vamos, ambos lo queremos –Candy no estaba de acuerdo- Solo será adelantar la noche de bodas
- No, no está bien. Yo no lo quiero.
- ¿No quieres estar conmigo?
- No –él la miró enojado- Bueno, no aún. No así.
- Será mejor que me vaya.
- Si es lo mejor.
- ¿No te importa?
- En tu estado, es mejor que te vayas. Yo no cambiaré de opinión. –el rubio se levantó realmente molesto. No creyó a Candy capaz de rechazarlo.
- Adiós Candy.
- Espera –le dijo antes que saliera
- ¿Qué?
- Dijiste que así lo habías planeado, ¿a qué te referías?
- ¡Olvídalo! –y con eso salió de la casa.
Candy estaba muy confundida. Se había sentido muy mal de rechazar a Anthony, pero por alguna razón hacer lo que él pretendía le parecía mal. Anthony estaba sumamente molesto. Había planeado esta noche desde hacía días, había convencido al padre de la rubia de dejarlo a solas con ella, y ahora resultaba que siempre ella no quería. Bien, pues no la rogaría, ya se las cobraría cuando estuvieran casados.
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después del bochornoso incidente con Anthony, Candy había decidido llamar a Karen para que la aconsejara. Lastimosamente la escritora estaba fuera de la ciudad, por lo que no pudo encontrarse con ella para charlar. De cualquier manera había decidido salir a caminar. Luego de largo rato haciéndolo llegó a una cafetería lejos de su colonia, entró y ordenó un café necesitaba pensar en otra cosa.
Terry había observado desde lejos a Candy, la siguió largo rato. No que la quisiera acosar, pero la rubia se miraba muy triste. La vio entrar a una cafetería y decidió entrar. Después de todo era un país libre, y él podía estar también allí. Ahora solo necesitaba un pretexto para acercarse y conversar.
- Hola Candy
- ¡Terry! –dijo sorprendida
- ¿Puedo sentarme?
- Claro
- ¿Cómo te va?
- No me quejo –bromeó
- ¿Y que andas haciendo por aquí?
- Pues no tenía demasiado que hacer y pues decidí salir a caminar
- Qué bien
- ¿y tu?
- Yo también, salí a caminar
- Excelente
- Candy, quisiera pedirte una cosa
- Otra vez vas a empezar con lo mismo
- NO, solo escucha
- Está bien. Habla
- Candy, ¿quieres ser mi amiga?
CONTINUARA...
HOLA!
LES DEJO UN NUEVO CAPITULO DE LA HISTORIA... ESPERO LES GUSTE!
MIL GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA Y GRACIAS POR LOS REVIEWS... MIL GRACIAS EN VERDAD!
SALUDITOS
