CAPITULO 8
Candy sin quererlo comenzó a reír a carcajadas. Esta era la pregunta más extraña que alguna vez le hubieran hecho.
- Que pregunta tan extraña
- Pero es válida. Así que ¿qué me respondes?
- Terry a mi forma de ver, la amistad es algo que se cultiva a diario. No se le pregunta a alguien si quiere ser su amigo, eso se da.
- Probablemente. –Dijo él proporcionándole una sonrisa torcida- Pero debes comprender Candy, para eso teníamos que haber empezado de otra manera. Nuestra relación ha pasado los límites de lo "usual" –ella se sonrojó al recordar a que punto él se refería, Terry continuó- Digamos que entendí que tú eres mi alma gemela –ella se sorprendió de tal afirmación- Si, Candy; mi alma y la tuya están unidas. Y si no quieres o no puedes estar conmigo como yo quisiera, por lo menos me gustaría ser tu amigo.
- ¿Hablas en serio?
- Por supuesto. Mira Candy, creo que ser un tipo agradable –ella rió- sé que te he presionado mucho y que te ponga demasiado ansiosa mi presencia; pero prometo no volver a hacerlo. Podemos pasar gratos momentos juntos –ella levantó una ceja- Claro como amigos
- Bien, supongamos que te creo. –Terry rió- ¿prometes no intentar nada más? Porque si no es así, y es una trampa tuya; bien puedes ahorrarte la pena.
- Para nada. Confía en mí. –Terry le ofreció la mano para "sellar" el acuerdo, Candy le respondió el apretón y comenzó a reír.
- Está sin duda es la conversación más extraña que he tenido. –ella no dejaba de reír. Eso le alegraba a Terry, antes de intentar enamorarla; debía hacerla sentir cómoda con su presencia. Era obvio para Terry, que la rubia sufría al estar cerca de él. Siguiendo así, no tendría la oportunidad de acercársele.
- Bien, te acostumbrarás. Conmigo nunca tendrás una conversación común. –rió con ella
- Lo imagino. Pero dime, sinceramente, ¿estabas siguiéndome?
- No, bueno no en un principio. Decidí salir a tomar algo, y te vi; la verdad tenía la intención de darme la vuelta y seguir mi camino. Pero me fue imposible. Era la oportunidad perfecta para hablar, sin las presiones de nadie y sin lo agobiante de la oficina.
- Puede que tengas razón. Me alegra que hayas venido. –él rió
- ¿Y tú? ¿Qué haces por aquí? Es un poco tarde para salir a la calle
- Tú también andas en la calle
- Si, pero yo soy hombre
- Un momento, si en verdad vamos a ser amigos. Debes comprender que no me agradan las comparaciones entre lo que una mujer puede o no hacer con respecto a los hombres.
- De acuerdo, de acuerdo –dijo riendo a carcajadas- Tú ganas. No lo volveré a hacer.
- Me parece perfecto –rieron juntos
- ¿Y bien? ¿Que haces por estos rumbos?
- No quiero hablar de eso –desvió la mirada a otro punto del lugar
- Está bien, como tú digas. ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- No, prefiero caminar
- ¿Y cómo piensas que nos iríamos? ¿Volando? –se burló de ella
- Creí traías auto
- Para nada. Generalmente camino, no me gusta tanto manejar auto. Soy más natural
- Yo también
- Entonces, ¿te acompaño?
- Claro
Terry pagó el café que Candy se había tomado, ella no muy convencida de este acto de caballerosidad por parte del castaño aceptó. No le gustaba deberle algo a Terry, por más que ahora fueran "amigos". Caminaron largo rato en silencio, ninguno de los dos tenía algo en especial de que hablar. No querían arruinar esta paz momentánea que había alcanzado su relación. A Terry le daba miedo decir o hacer algo que incomodara a Candy, a Candy le daba miedo delatar su confusión por la cercanía del castaño.
- Terry, ahora que somos "amigos" te puedo preguntar algo
- Claro
- ¿Por qué rompiste con Sophie? –Terry sonrió.
- Pensé que todos creían que ella había roto conmigo
- Bien, algo he escuchado sobre eso; pero sinceridad ante todo sé que fuiste tú quien terminó el compromiso.
- Parece que me has descubierto. Pues, porque comprendí que nunca sería feliz a su lado. Había tomado la decisión de estar a su lado por, digámoslo así, presión grupal. –ella levantó la ceja izquierda, como cuestionando
- ¿presión grupal?
- Si, verás; ya no soy un jovencito. –Ella rió- tengo 30 años, aunque no lo parezca –bromeó con ella, y ya la mayoría de mis contemporáneos están casados y algunos hasta con hijos. Es algo que sueño, tener una familia propia; solo que no había encontrado con quien formarla. Cuando conocí a Sophie, creí erróneamente que ella era la indicada. Solo me engañé a mi mismo.
- Entiendo. ¿Pero cómo te diste cuenta de todo esto? Hasta hace poco, pensabas que ella era la indicada. –él pareció meditar sobre decirle o no la verdad
- Bien, te lo diré; solo si prometes no enojarte.
- Lo prometo –levantó su mano derecha. Él rió ante el gesto
- Fue por ti. Lo supe al conocerte.
- ¿Cómo? –no era correcto para su reciente "amistad" conocer esto. Pero en verdad necesitaba saberlo.
- Bien, con Sophie nunca sentí lo que siento contigo. Y no me refiero solo a lo que pasó en la cabaña; es algo más, algo muy profundo. No quiero sonar cursi y dramático, pero mi alma te reconoció al verte. –la rubia ya no pudo decir nada. No quería admitirlo, no se lo decía ni a ella misma; pero eso mismo sintió ella al conocerlo. Pero no podía ser, todo esto era incorrecto, solo pensarlo.
- Ya veo.
- Como tú dices, "ya que somos amigos"; te sientes bien al lado de Anthony. ¿Es él tu alma gemela?
- Si –contestó ella lo más convincente que pudo. Pero ahora sabía que no, hacía algunos momentos que su prometido había intentado llevar su relación a otro nivel y ella lo había rechazado grandemente; cosa que no había hecho con Terry. Con Terry hubiera terminado haciendo el amor, de no haber sido por la "imprudente" llamada de Anthony.
- Que bien –mintió- ¿Cómo van los preparativos?
- Muy bien. Hoy precisamente fui a escoger el menú que serviremos en la recepción.
- Vaya, que bien. Y ¿qué escogieron Anthony y tú?
- Yo. Yo sola lo escogí. –respondió ella sinceramente. Más sincera de lo que hubiera querido.
- Entiendo. –no quiso ahondar en el tema. Era obvio que le afectaba a la rubia. El objetivo de ser su amigo era hacerla feliz, que ella se diera cuenta que era a su lado donde pertenecía.
- Ya falta muy poco para la boda ¿te sientes nerviosa? –seguían caminado juntos. A momentos se veían a los ojos. Pero la mayor parte del tiempo caminaban viendo al frente, temerosos que sus ojos los delataran.
- Pues algo. Supongo que lo normal.
- Me llegó la invitación hace poco, es muy linda. –le sonrió
- Gracias, fueron diseñadas por mí.
- ¿En serio? –Ella asintió- Eres una artista
- No, para nada. Solo me gustan las manualidades.
- Pues yo creo que si lo eres. –pronto llegaron a la cuadra donde se encontraba la casa de Candy- Parece que llegamos
- Si, gracias por la compañía. Disfrute mucho conversar contigo
- Igual yo. Espero que de ahora en adelante podamos hacerlo más a menudo.
- Eso espero yo también. Nos vemos mañana
- Claro, feliz noche –le dio un beso en la mejilla
- Hasta mañana Terry.
Candy observó a Terry dirigir sus pasos al otro lado de la acera. Había sido muy extraño encontrárselo en ese momento, pero la había pasado muy bien con él. Siempre creyó que estar al lado del castaño sería pasar un momento agradable, pero desde los acontecimientos en la cabaña en aquel fin de semana; había huido de él constantemente; temerosa de delatar sus emociones. Ahora, podría estar en su compañía sin temores a posibles avances por parte de él. Hubiera deseado que las cosas fueran distintas, conocerlo a él antes que a Anthony, ser con él con quien estuviera a punto de casarse. Después de la plática que había tenido con Terry, estaba más convencida que Anthony no era "su alma gemela", tal y como el castaño lo llamara. Pero es que le era tan difícil romper su compromiso, no lo consideraba leal. Anthony había ayudado mucho a su familia, él era un gran hombre; sin duda sería el esposo ideal. No podía romper su corazón de esa manera. Ella no era así, no podía poner primero sus sentimientos antes que los de los demás. Ojala tuviera el valor de Terry, pero no lo tenía.
oOoOoOoOoOoOo
Los días siguientes fueron más sencillos para Terry y Candy. Ahora ninguno de los dos se sentía incómodo por la presencia del otro. Trabajaban siempre en equipo y en muchas ocasiones hasta altas horas de la noches, la temporada más alta de consumo estaba cerca y la promoción debía estar lista para entonces.
Cierto día, después de terminar los asuntos pendientes; Candy se disponía a retirarse de la oficina. Generalmente, antes de hacerlo se dirigía a la oficina que compartían su asistente y la de Terry, se despedía de ambas y le encargaba a Annie algunos asuntos para el día siguiente. Esa noche, no sería la excepción. Se percató que su computadora estuviera apagada, los pendientes sobre su escritorio y se dirigió a la oficina mencionada; solo que antes de entrar el folder que le entregaría a su asistente cayó al piso; se detuvo y lo levantó, estaba por entrar pero hizo algo que nunca antes había hecho, oír una conversación ajena pegada a la puerta.
- Te digo Annie, ahora que está soltero será mucho más sencillo
- No lo sé. Eso no garantiza que se interese por ti.
- Lo sé. –Pareció que se levantaba del asiento para caminar por la oficina- Pero la luchita puedo hacer. Mírame, soy una mujer muy atractiva.
- Claro Susana. Pero eso tampoco garantiza nada.
- No seas aguafiestas Annie. Eres mi amiga, podrías echarme algo de porras ¿no?
- Precisamente porque soy tu amiga, es que es mi deber prevenirte. El hombre no es de aventuras. Yo llevo más años trabajando aquí que tu, y en todo este tiempo nunca he visto que le fuera infiel a su ex – prometida; no creo que le vengan las aventuras
- ¿Y quien dice que yo busco una aventura? Annie, el hombre es un príncipe. Precisamente por lo fiel que sé puede ser, es que no me vendría mal atraparlo para que se quede conmigo. Es guapo, fiel y millonario. Un platillo delicioso
- Está bien, solo no digas que no te advertí.
- No me importan tus advertencias, le gusto.
- Pues no se le nota –bromeó su amiga
- Verás como cae redondito. Está vulnerable por su reciente ruptura, esos son los más fáciles.
- Solo espero no pierdas mucho más que tu empleo.
- Para nada, es más; ganaré mucho. Mira que el hombre tiene mucho, mucho, mucho.
Entonces algo muy parecido a la furia apareció en el corazón de Candy. ¿Cómo era posible que esa arpía estuviera tramando atrapar a Terry? ¡Dios! ¿Qué podía hacer? Se retiró rápidamente de la puerta, lo último que quería era que las dos que estaban dentro la descubrieran. Entró rápidamente a su oficina nuevamente y se desplomó en su silla. No le podía decir nada a Terry, probablemente no le creería. Tendría que tener pruebas para este tipo de acusaciones. Solo si notaba interés por parte del castaño intervendría.
oOoOoOoOoOoOo
Terry le había solicitado a Karen llegar esa noche a su departamento. Ya había puesto en marcha el plan, pero ahora no sabía que más hacer. Era verdad que su relación con la rubia había mejorado notablemente, pero eso aún no era suficiente. Terry quería que ella se diera cuenta de su amor por él, y eso debía ser rápido; el tiempo no se detenía. Cada vez faltaba menos para la boda de Anthony y Candy. Karen llegó a la hora acordada
- Karen, que bien que llegaste
- ¿Cómo has estado primito? ¿Cómo va tu mal de amores? –bromeó la escritora
- Muy graciosa.
- Ah, nada aguantas.
- Vamos Karen, no estoy para bromas. Necesito una solución, necesito que Candy esté a mi lado.
- Bien tranquilo. ¿Puedo sentarme? –dijo con burla. Terry no le había invitado a tomar asiento
- Por supuesto, lo siento. Estoy tan distraído. ¿Quieres algo de tomar?
- No, así estoy bien. Bien, como yo veo las cosas; has avanzado bastante. Ya es tu amiga.
- Lo sé, pero eso no es suficiente.
- Pero es un principio
- Claro, solo que el principio está demasiado cerca del final. Karen ella se casa en tres meses.
- Bueno, puede que tengas razón. Debemos presionarla, sin que ella lo note.
- ¿Cómo podríamos hacer eso?
- Has pensado, encelarla
- ¿Celos? No, no lo había pensado
- Es una buena táctica. Como ahora son amigos, será más fácil. Ella no creerá que lo haces a propósito
- Me gusta. ¡Eres brillante Karen!
- Eso ya lo sé. –dijo Karen con autosuficiencia
- Bien, tampoco quiero que te creas demasiado. –los dos rieron- La cosa ahora es ¿Cómo? No tengo a nadie en mente para este papel.
- Te diría que yo lo haría pero tengo que salir de viaje por varias semanas, no podría hacerlo.
- Está bien, de cualquier manera no sería conveniente. Tengo que pensar en alguien. –lo meditó largo rato- ¡Ya está! –Chasqueó los dedos- Susana, mi asistente.
- ¿Estás seguro? Podría ser inadecuado involucrarte con una empleada –dijo Karen escéptica.
- Si, estoy seguro. Además teniéndola cerca, será mucho más fácil conseguir provocar los celos de Candy; ella nos vería constantemente juntos.
- Bien, es tu decisión. Solo espero no te arrepientas.
- No, si esto consigue que Candy esté conmigo; bien valdrá la pena.
Y así el plan quedó acordado. Ahora solo debía poner en práctica.
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Candy estaba en su habitación. Era sábado en la noche, pero no tenía demasiados ánimos para salir. Anthony estaba de viaje y regresaría hasta mañana; así que era mejor quedarse en casa oyendo música. De pronto su celular sonó, su corazón saltó; por alguna razón creyó que era Terry quien llamaba, después de todo ahora eran amigos y se hablaban a menudo. Pero no era él, era Anthony. Se alegraba que su relación con el rubio no hubiera sufrido por el rechazo de la pasada noche.
- Aló
- Candy, ¿cómo estás amor?
- Bien, ¿y tú? Creí estarías ocupado
- No, es más ya me desocupé del todo.
- ¿En serio? Entonces ya vienes de camino
- Algo mejor que eso. Ya estoy aquí en la ciudad.
- Me hubieras avisado, hubiera ido por ti al aeropuerto
- No te preocupes, quería darte una sorpresa.
- ¿Sorpresa? ¿De qué se trata?
- Bien, quiero invitarte a ir a bailar. ¿Te gustaría?
- Pues no tengo muchos ánimos
- Anda amor, anímate. Quiero verte
- Puedes venir a la casa y me verás.
- Vamos Candy, acepta.
- Está bien –dijo dándose por vencida
- Paso por ti en media hora
- Creo necesitaré más tiempo para arreglarme
- No lo creo, tú siempre luces estupenda
- Gracias
- Te veo en un rato
Candy colgó rápidamente, debía arreglarse. No pensaba salir, por lo que se había puesto sus pijamas cómodas. Ahora debía arreglar su cabello y ropa en tiempo récord. Se puso algo informal, después de todo Anthony dijo que era a bailar. Vistió un vestido corto negro, pegado a su cuerpo. Unas zapatillas altas y como cosa rara planchó su cabello. Se observó en el espejo, le gustó mucho lo que vio. Seguramente a Anthony también le gustaría.
Pasados cuarenta y cinco minutos, Anthony llegó a su casa. Como ya estaba lista, partieron directamente al lugar. Como hacía ya varios días que no veía a su novia, Anthony estaba de lo más meloso, todavía tenía en su mente el rechazo de la rubia por lo que estaba decidido que Candy terminaría por aceptar tener relaciones con él, si corría con un poco de suerte; podría ser esta misma noche. Después de todo, Candy se miraba extremadamente atractiva y sensual; no creía poder resistir demasiado esta abstinencia.
- ¿Cómo te fue en el viaje?
- Bien, linda. Un poco agotador pero todo salió bien
- Me alegra
- Y a ti, ¿cómo te va en el trabajo?
- Excelente –sus ojos se iluminaron- Me agrada mucho lo que hago
- Que bien. ¿Y tu relación con Terry? –Candy palideció, ¿a que venía esa pregunta?
- También. Muy bien
- Bien
- ¿Por qué la pregunta?
- Por nada en especial
- Ah
Y ya no dijeron nada en el resto del camino. Según lo acordado, estarían unas horas en el lugar y después irían a comer a algún restaurante de la zona. Candy estaba nerviosa, no le había gustado para nada que Anthony le preguntara sobre Terry, ¿sería que había notado lo que había entre ellos? Mejor ni lo pensaba. Esta noche quería disfrutarla.
Cuando llegaron al club a donde se dirigían, Candy notó lo ameno que estaba el ambiente. Anthony la dirigió a la zona VIP y ya estando cerca notó que había alguien en la mesa a donde se encaminaban.
- Anthony, ¡qué bien que vinieron!
- Por supuesto, me agradó tu invitación a divertirnos juntos
Entonces todo se nubló para Candy, Terry estaría durante esa velada con ellos. Pero eso no era lo peor, el castaño estaba junto a una Susana feliz y agarrada de su brazo.
CONTINUARA...
HOLA!
Les dejo el nuevo capitulo... espero les guste!
MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS...
lucero: gracias a ti por leer.
WISAL: Terry utilizara todas las ideas que Karen le pueda proporcionar... solo espero que funcionen.. jeje. gracias por leer.
ChrisK: Asi es amiga, Candy todavia sigue queriendo una noche de pasion con terry... bueno, quien no? jeje... saluditos. gracias por leer
Oligranchester: Asi es.. Anthony ha empezado a notar algo... no es por nada pero se viene lo bueno. gracias por leer.
annie de madero: asi es amiga, la historia continuara despues en como candy encuentra a terry... no te preocupes, habra historia para largo.. jeje.. gracias por leer.
ara: gracias! espero les guste lo que sigue. gracias por tu atencion.
Janeth: si ser amiga, de tu amor es doloroso. gracias amiga por leer.
Rosi White: asi es... que escondidito se lo tenia ese Tony, jeje... a partir de ahora veremos otra faceta del rubio. espero les guste lo que sigue.. saluditos. gracias por leer.
MIL GRACIAS POR SUS PALABRAS... QUE COMENTEN LA HISTORIA ES IMPORTANTE PARA MI... AUNQUE NO LO CREAN ESTE ES EL FIC QUE MAS QUIERO..
SALUDITOS...
