CAPITULO 12
Terry deseaba prolongar este momento lo más que le fuera posible. Su aliento apenas rozaba la mejilla de Candy. Ella respondía del mismo modo; sus labios temblorosos, trazaban el mentón de Terry. Candy no paraba de llorar, sus lágrimas rodaban por sus mejillas sin tregua. Para calmarla un poco, Terry pegó su frente a la de la rubia, rozó su nariz con la de ella levemente y le dio un ligero beso en la boca, apenas insinuado.
- Si quieres podemos parar… no te preocupes
Le sonrió, era una sonrisa sincera de comprensión. Él no deseaba presionarla. Notaba lo mucho que su petición le afectaba.
- No... –dijo segura de si.
- ¿Segura?
- Si… nunca he estado más segura en mi vida.
Entonces sus bocas finalmente se encontraron, empezando de manera suave y delicada. Era un beso de amor, con devoción. Sus labios se rozaban lentamente… suavemente; nunca un beso les había sabido igual en la vida. Por un momento decidieron olvidarse de todo, olvidarse de las cosas que los separaban y disfrutarse. Disfrutar el intercambio amoroso que estaba ocurriendo y que no pretendían parar. Pero poco a poco el beso se volvió más urgente, con apremio, sin descanso. Se hizo cada vez más profundo y entregado. Terry abrió más su boca y con la lengua le pidió a Candy permiso de entrar más profundo a la suya. Era un beso hambriento y a la vez amoroso. No era pasión lo único que sentían, era un amor profundo y verdadero; un amor tan grande que no se podía describir con palabras. Un amor que viviría eternamente en su corazón, un amor que… no podía ser. Un amor imposible.
Con ese pensamiento, ambos se fueron deteniendo poco a poco. Sus bocas apenas se rozaban y permanecían con los ojos cerrados. Sus respiraciones se fueron normalizando y permanecieron con la frente pegada a la del otro. Entonces abrieron los ojos, en la mirada del otro podían observar amor y devoción.
- Gracias –dijo él con una sonrisa.
Ahora más que nunca sabía que Candy lo amaba. Había respondido con el mismo amor que él sentía a ese beso.
- Terry… yo
Él no la dejó continuar, no quería que nada arruinara el momento. Sabía que ella diría algo sobre su compromiso y no poder dejar de cumplir con él. No era el momento de pensar en ello. En este momento solo importaba que se encontrara junto a la mujer que amaba y que tenía toda la noche para convencerla de que era a su lado que debía permanecer el resto de su vida.
- No digas nada, Candy. No en este momento por favor. –le sonrió
Candy estaba tan confundida, su corazón había tomado una decisión pero todavía no sabía si era la correcta. Ella podía ver sus ojos a través de los de Terry, ambos los tenían cristalinos, ella por haber llorado hace poco y él por aguantar las lágrimas durante este tiempo.
- Yo necesito decirte algo. –le tomó ambas manos
Él sonrió. No quería arruinar ese momento, pero la determinación en los ojos de la rubia le hacía suponer que era muy importante para ella decirle lo que pretendía.
- Entonces –sonrió- Yo estaré encantado de oírlo.
Verlo sonriente, a pesar de las lágrimas que finalmente habían salido de sus ojos hizo que Candy sintiera un leve dolor en su estómago.
- Verás… -empezó- Yo me siento muy confundida. Nunca en mi vida he sentido lo que siento por ti. Tu me haces sentir libre y confiada. A tu lado he vivido y sentido cosas que no había experimentado en mi vida, yo también estoy segura que lo que nos une no es simple atracción y un enamoramiento pasajero. Lo sé, estoy totalmente segura. Tus besos son los más deliciosos –sonrió entre lágrimas y él también- que alguna vez haya probado. Y sé que a tu lado me gustaría experimentar placeres físicos más profundos; así como compartir una vida, juntos y formar una familia. No me preguntes como lo sé, pero lo sé. Lo siento aquí –se señaló el pecho- pero, también debes entender que esto no es sencillo para mí. No soy una mujer libre. Y eso es lo que me hace sentir confusión, no puedo ser tan injusta con Anthony.
Terry la escuchaba con atención. Por un lado se sentía feliz porque al fin Candy se hubiera dado cuenta de lo que ambos sentían y lo hablara abiertamente; eso era lo que él pretendía. Pero por otro lado le afectaba que ella todavía pensara en su compromiso, es verdad que era importante; ¿pero acaso no es más importante la felicidad propia? no quería sentirse un egoísta pero, ¿alguien haría ese sacrificio por él?
- Candy… te entiendo perfectamente. Yo también tuve esas dudas al principio. Para mi no fue nada fácil terminar mi relación con Sophie; pero te has puesto a pensar que es tu felicidad. Será con Anthony con quien vivas el resto de tu vida, y si no estás completamente segura de amarlo, ¿por qué seguir con ese absurdo compromiso? ¿Por el que dirán?
Ella le esquivó la vista.
- Mira… no pretendo forzarte a nada y que te sientas obligada conmigo. Yo entiendo perfectamente tu posición. Mi único objetivo con hablarte de mis sentimientos fue sacarlo de aquí –también se señaló el corazón- para que por lo menos tú supieras todo. Pero si tú deseas continuar con tus planes, adelante. Como te dije al principio no quiero que te sientas presionada.
Candy no lo miraba, observaba un punto imaginario en la pared al lado de ellos. Las palabras de Terry eran sinceras, ella lo sentía. Pero él tenía razón. No podía engañarse, ¿pretendía vivir una farsa con Anthony, toda su vida?
- Terry… yo… -titubeaba- Yo solo quiero que tu me des un poco de tiempo. Para pensar… para analizar que quiero hacer, ¿podrías esperar ese tiempo que te pido?
Él sonrió ampliamente. Bueno, era un comienzo.
- Por supuesto Candy. –le tomó la barbilla para que ella lo viera- Yo esperaré por ti el tiempo que desees, después de todo ya esperé hasta ahora ¿no? –bromeó
Los dos sonrieron por las palabras de Terry. Sin pensarlo dos veces ella se arrojó a sus brazos y se acurrucó en su pecho. Por lo menos ya había dado el primer paso, confesar lo que sentía; ahora venía lo difícil… terminar su relación con Anthony.
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El resto de la noche, la pasaron conversando y comentando aventuras de cuando eran más jóvenes. Se divertían y bromeaban con las historias que el otro contaba, se sentían tan cómodos juntos. Las horas pasaron sin que ellos las notaran, parecía que en su pequeña burbuja las horas no eran las mismas que con el resto de personas. Era tan extraño y a la vez tan natural.
El ambiente todavía estaba muy frío por la lluvia inclemente, Terry subió al segundo nivel a buscar algunas frazadas que les ayudaran con el frío. Cuando bajó Candy estaba recostada en el sofá, prácticamente dormida. Ya era muy de madrugada y el cansancio se había hecho presente en el cuerpo de la joven, sonrió al verla tan linda e indefensa. Sus planes habían sido cambiados drásticamente, no pretendía presionarla al contarle sus penas pero la oportunidad se había dado y le había resultado muy conveniente. Ahora, en cambio de hace algunas horas, tenía la promesa de Candy de reconsiderar las cosas; era un comienzo.
Con mucho cuidado para no despertarla, se sentó a su lado y la recostó en su pecho. Ella no sintió el movimiento al que fue sujeta, parecía que estaba en realidad muy cansada y a decir verdad él estaba en las mismas condiciones. Apoyó su cabeza en el respaldo del sillón y se quedó profundamente dormido.
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Nada le había salido bien, su avión se había retrasado y debido a la tormenta seguramente se atrasaría todavía más. Pronto, cancelaron los vuelos de ese día y no había vuelos para el destino al que se dirigía hasta el jueves. Lo peor de todo es que el viaje que debía hacer era realmente urgente, la expansión de la compañía por América, dependía de ese él. Habló durante horas por teléfono y finalmente consiguió un vuelo que partía hacia Chicago el martes en la mañana; necesitaba volar a Nueva York ya… pero peor era nada. Ya en Chicago vería como trasladarse a NY. Después de conseguir el pasaje para ese vuelo, se dedicó a realizar múltiples llamadas a sus contactos en América para pedir un aplazo en las entrevistas previstas y así no arruinar los avances en la negociación. Parecía todo se estaba arreglando.
Como ese día ya no podía hacer nada más, se dirigió a su departamento para descansar un poco. El día había sido realmente agotador, llegando al lugar se dio cuenta que no le había comunicado a Candy que no había realizado su viaje después de todo. Seguro que la rubia se alegraría por tenerlo un poco más en la ciudad. La lluvia estaba realmente fuerte, salir sería engorroso y las calles seguramente estarían muy solitarias; pero valía la pena por ver nuevamente a Candy.
Sacó su celular para llamar a su prometida, recordó que probablemente Candy no querría verlo a estas horas de la noche; así se evitaba el viaje por gusto. Marcó el número de celular de Candy, pero sonaba apagado; intentó otras veces más y nada. Entonces llamó directamente a la casa de la rubia, le atendió su madre y le comunicó que Candy aún no había llegado. Mary Anne White, la madre de Candy, parecía muy preocupada por el paradero de su hija, era ya muy tarde y la rubia no se había comunicado a su casa para comunicarles su paradero.
Después de colgar la llamada, Anthony se quedó realmente preocupado. ¿Dónde podría estar Candy a esta hora?
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El sueño que acababa de tener era realmente hermoso, soñó que estaba a punto de casarse con el amor de su vida, era Terry la que la esperaba en el altar; sin abrir los ojos pensó que, ¡que hermoso sería si esto fuera realidad! Lentamente abrió los ojos, un leve movimiento de algo cerca de ella la hizo reaccionar. Entonces lo vio, allí junto ella estaba Terry; completamente dormido rodeándola con un brazo mientras ella descansaba en su pecho. Sonrió. Qué hermoso se miraba dormido.
Se removió un poco para verlo a sus anchas, quería guardar el recuerdo de la primera noche que había dormido junto a él; por si no volvía a hacerlo. Después de un rato, estando observándolo; notó que en sus labios se dibujaba una leve sonrisa. Creyó que era a causa de un sueño bonito que estaba teniendo, así que no le dio importancia y siguió viéndolo.
- ¿Cuánto tiempo más piensas estarme viendo? –dijo sin abrir los ojos, sonriendo ampliamente
Candy entonces entendió que sabía que ella lo estaba viendo hace rato. ¡Qué horror! Se removió de su abrazo e intentó apartarse lo más lejos de él. Claro… él no se lo permitió.
- ¿A dónde vas?
- Es que… creo que nos quedamos dormidos… ya debe ser muy tarde; mejor dicho muy temprano. Ya amaneció
Ella titubeaba al hablar, por el nerviosismo que le producía estar tan cercana a Terry; él solo sonreía. La lluvia todavía caía, en menor intensidad pero constante. La oscuridad de la noche había abandonado el lugar, pero las nubes cubrían el resplandor del sol. Aún así parecía haber amanecido ya.
- ¿Y? –sonreía sin soltarla
- Que debemos irnos, no puedo imaginarme lo preocupado que pueden estar en mi casa.
- Yo sé, pero si te das cuenta aún llueve.
- Si… pero, tenemos que irnos –al fin se soltó de su abrazo- No podemos quedarnos más tiempo. Ya no está oscuro y podemos avanzar rápidamente.
- Sería muy peligroso
- No importa debemos irnos
- Pero la carretera debe estar dañada por la lluvia.
- Es verdad, pero yo realmente desearía que nos fuéramos lo antes posible de aquí.
Terry pareció considerar el apuro de la joven, probablemente era verdad que lo mejor era salir cuanto antes de allí y procurar estar lo a salvo de la lluvia que parecía no querer detenerse. Allí en medio de la nada, podía ocurrirles algo, ahora con la poca luz del día podían avanzar en el camino lodoso hasta llegar al auto que él había dejado a orillas de la carretera. Sabía por la expresión de Candy que no podía convencerla de lo contrario y que debían salir de allí cuanto antes.
- Bien, aún pienso que es demasiado arriesgado salir en estas condiciones del clima; pero si insistes lo mejor será hacerte caso e irnos.
Candy sonrió.
- Gracias. En verdad te lo agradezco.
- No tienes porque, ahora solo prepárate porque seguramente tendremos que caminar rápido por un camino nada seguro hasta llegar al auto; ¿podrás hacerlo?
- Si
- Entonces no se diga más. –se levantó del sofá- Mientras más rápido salgamos de aquí…
Candy también se levantó de su asiento y sonrió. Esta experiencia al lado de Terry había sido inolvidable de principio a fin. Primero el maravilloso paisaje que habían observado juntos, luego la comida compartida y la tarde lluviosa, el camino hacia la cabaña entre risas y saltos en charcos; después la conversación emotiva sostenida y para concluir un beso inolvidable; para continuar haber dormido tranquilamente en brazos del otro, sin importar nada más que descansar plenamente abrazados… y ahora un viaje hacia el auto, nuevamente bajo la lluvia y seguramente corriendo entre charcos y camino enlodado. Solo al lado de Terry vivía cosas como estas.
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El teléfono sonaba incansablemente, no tenía ánimos de contestar y trataba por todos los medios ignorar su timbre. No había día que no le pasara esto, que alguien interrumpiera su tarde de descanso con alguna llamada tonta. Pero ahora era el colmo, era muy de madrugada y si bien no estaba durmiendo aún así interrumpían su descanso.
Puso el teléfono descolgado y respiró tranquila, solo que olvidó hacerlo con el celular; pues este comenzó a sonar a los pocos minutos. ¡Demonios! Tendría que contestar para que finalmente la dejaran tranquila.
- Diga –contestó de mala gana
- ¿Hablo con Karen?
¿Karen? Pensó. Nadie que tuviera este número de teléfono sabía que se llamaba Karen. Tenía un teléfono privado pero hacía tanto que no lo usaba que lo habían desconectado, después como no tenía a nadie a quien darle el número del privado pues no se tomó la molestia de reactivarlo.
El número que aparecía en la pantalla era desconocido y nadie, NADIE, podía saber su nombre real. Los únicos que lo conocían eran Claire, Candy y su primo Terry; las dos primeras estaban descartadas pues él que llamaba era un hombre, y su primo tampoco era pues reconocería su voz; este misterioso interlocutor le había preguntado si ¿hablaba con Karen? Terry no haría eso. ¿Quién podría ser?
- Así es. –dudó.
Podría ser un reportero que había descubierto su secreto.
- Karen mucho gusto. Mi nombre es Anthony Andley –el prometido de Candy, pensó- tu no me conoces pero yo soy el prometido de Candy.
- ¿Si?
- ¿Conoces a Candy?
- Claro
- Si, eso explica tu número de teléfono en la agenda de ella.
- ¿Sucede algo malo?
- Lo que sucede es que Candy no aparece. ¿Me gustaría saber si ella está contigo, o si podrías tener una idea de donde podrá estar?
¿Candy desaparecida? Karen palideció. Candy era su amiga, llevaba poco conociéndola pero la apreciaba demasiado. ¿Y si algo malo le hubiera pasado? ¡Dios! Que contrariedad
- No. No tengo ninguna noticia suya hace algunos días. ¿Has intentado llamarla al celular?
- Por supuesto, pero suena apagado. No tenemos idea donde puede estar.
- Entiendo…
Entonces una idea vino a la mente de Karen. ¡Terry! Seguramente estaba con Terry. Era eso o realmente le había sucedido algo malo a su amiga.
- Disculpa por molestarte a esta hora, pero hemos estado realizando varias llamadas a personas en su agenda.
- No, para nada. Me alegra que me hayas llamado. Si tengo noticias suyas te llamaré de inmediato
- Muchas gracias.
Y cortaron la llamada. El testarudo de su primo la oiría si tenía algo que ver con la "desaparición" de Candy. Esas no eran maneras de proceder.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Lo primero que sintió fue un fuerte dolor en la cabeza y en su brazo izquierdo. Poco a poco la conciencia vino a ella. Los ojos le ardían y la visión todavía era muy nebulosa.
¿Dónde estaba?
Terminó de abrir bien los ojos y se encontró en un cuarto blanco y ella estaba acostada en una cama con sábanas igualmente blancas, alrededor de ella habían aparatos que marcaban el ritmo de su presión cardiaca y en su antebrazo había un tubo que la conectaba a una bolsa de suero. Estaba en un hospital.
¿Qué había ocurrido?
Quiso moverse un poco para sentarse, pero un dolor agudo en su abdomen le hizo desistir de hacerlo. Le dolía mucho el cuerpo y no recordaba como había llegado hasta allí. Cerró los ojos para tratar de recordar pero nada, estaba muy asustada.
Mantuvo los ojos cerrados un momento más hasta que quiso nuevamente moverse para lograr sentarse, abrió los ojos; entonces se encontró con una mirada azul conocida.
El rostro de Anthony parecía aliviado por verla conciente.
- ¿Anthony?
- Candy me alegra tanto que hayas despertado
- ¿Qué sucedió?
- Tuviste un accidente
- ¿Accidente? –no recordaba nada.
- Si amor… me llamaron el lunes por la noche diciéndome que una persona que probablemente yo conocía había sufrido un accidente de auto. Entonces yo pregunté como eras y me describieron a alguien muy parecido a ti. Como tenías dos días que no sabíamos de ti, me preocupé muchísimo. Gracias a Dios estas bien.
¿Accidente de auto? Cerró los ojos, la angustia que había vivido Anthony se veía reflejada en su mirada al momento de relatarle lo sucedido. Trató de hacer memoria un momento más. Recordó entonces el paseo con Terry… ¡Terry! Entonces todo volvió a su mente.
Flash Back
Habían salido de la cabaña con Terry después de recoger sus pertenencias y dejar todo tal y como lo habían encontrado. Salieron entre risas y diversión otra vez a mojarse por las constantes gotas de lluvia que aún caían; él como siempre la molestaba saltando en pequeños charcos formados en la tierra mojada y ella se reía de verse toda sucia y mojada.
Después de caminar por largo rato bajo la lluvia, llegaron al auto. ¡Era increíble! Aún estando totalmente sucia nunca en su vida se había sentido tan bien, era feliz. Era feliz por estar con Terry. Subieron al auto y retomaron el camino a la ciudad, era un largo camino y tal y como él lo dijo la carretera estaba en malas condiciones por la lluvia de toda la noche; lo recorrieron largo rato y en todo el tiempo Terry nunca le soltó la mano con la que no tomaba el timón del auto.
No sabía porque pero tenerlo así de cerca le hacía sentir segura, lo volteó a ver y le dedicó una hermosa sonrisa; entonces él agarró su mano con más fuerza y la levantó y le dio un breve beso en el dorso de ella. Esa caricia fue muy significativa para ella, entonces lo supo. No había nada que pensar, él era el amor de su vida y quería estar junto a él por siempre.
- Terry… yo… tengo algo que decirte.
- Dime –sonrió
- Esto debería ser muy fácil decirlo pero… no lo es… -estaba nerviosa
- Tranquila.
- Terry yo quiero estar contigo.
- ¿Estar conmigo?
- Si, tú eres…
No la dejó terminar, se acercó a ella y le dio un beso ligero en los labios. Fue un beso corto y lleno de amor.
- Te quiero –le dijo él
Se acercó un poco más, entonces el beso se hizo más profundo. Era tan maravilloso el beso que ninguno se percató que no era el momento ni el lugar para hacerlo.
Entraron a una curva los frenos no le respondieron y Terry ya no fue capaz de detener el auto que se iba a estrellar a un muro de la carretera.
- ¡Cuidado!
Fin Flash Back
Esto fue lo último que recordaba Candy del accidente. Había sido todo tan rápido que ninguno de los dos vio el muro detrás de la curva. Lo último que pensó antes del impacto fue que seguramente ambos iban a morir en el percance. Ella no estaba muerta, pero ¿y Terry?
Abrió los ojos rápidamente
- ¿Y Terry? –Se notó perturbada- ¿Está bien?
Anthony no contestaba, y ella estaba sumamente desesperada por saber el destino de Terry después del accidente.
- Anthony, respóndeme… ¿Terry está bien?
- Candy, ¿Qué hacías con Terry?
Ella no contestó. Era verdad, no tenía ninguna razón aparente para estar con Terry. Pero esto no era importante ahora, ella necesitaba saber ¿Cómo estaba Terry?
- Eso no importa, solo dime… ¿está bien?
- ¿Cómo que no importa? ¿Sabes lo preocupados que estábamos por ti?
- Lo siento, pero no tenía señal de celular. Ahora… contéstame, ¿qué le sucedió a Terry?
- Está inconciente. No ha despertado después del accidente.
¿Inconciente? ¡Dios, no! Todo era por su culpa. Terry estaba así por su culpa. Si ella no hubiera insistido en salir a la carretera después de la lluvia y ésta todavía cayendo. ¡Había sido muy imprudente! Pero lo peor de todo… era que si ella no lo hubiera besado nuevamente, él hubiera visto la carretera y habría notado el muro detrás de la curva. ¡Era su culpa! Cerró los ojos. Terry tenía que estar bien, Terry no podía morir. ¡Dios! Ella se moriría si algo malo le sucediera.
- ¿Pero está bien verdad? –Se alteró- ¿Se pondrá bien, no es así?
- Eso no lo sé –su voz sonó seca
- Anthony, ayúdame. Tengo que verlo
Su angustia por Terry no le permitía ver las reacciones del rubio. La actitud de alerta por el estado de salud de Terry no le gustaba para nada a Anthony. ¿Por qué Candy estaba con él? ¿Qué estarían haciendo? ¿Por qué se alarmaba tanto de su estado físico? Estas preguntas martillaban el cerebro de Anthony sin piedad.
- Detente Candy
- Tengo que verlo –dijo al borde de las lágrimas
- No podrás, está en terapia intensiva y no dejan entrar a nadie que no sea familiar. A parte tú apenas si puedes moverte.
- Pero… yo quiero verlo.
- ¿Por qué Candy? ¿Por qué tanta preocupación por Terry?
- Él es mi amigo… -titubeó- Además… todo esto es mi culpa. Yo tengo la culpa
Candy comenzó a llorar. Era un llanto amargo y desconsolado, se sentía sumamente culpable por todo. Cuando creyó que finalmente podría dejarlo todo atrás por estar con Terry sucedía esto. ¿Por qué?
- ¿Por qué dices que es tu culpa?
- Porque…
No terminó de responder, entró a la habitación Karen. ¿Cómo se había enterado de todo?
- Permiso
- Adelante –contestó Anthony de mala gana. En pocas horas se había enterado que Karen era prima de Terry y por alguna extraña razón no le agradaba la amistad entre su prometida y la prima de su "amigo"
- ¿Karen que haces aquí?
- Me enteré del accidente y tuve que venir a verlos. Estaba tan preocupada por ustedes. Me alegra tanto que hayas recobrado el conociemiento.
- Las dejo solas –dijo Anthony- Vengo al rato Candy, tenemos mucho de que hablar.
Candy asintió y agradeció la entrada de Karen a la habitación.
- Karen… todo es por mi culpa –lloró Candy
- No Candy, tu no tienes la culpa. Fue un accidente.
- Pero yo lo provoqué. Yo soy una inconciente… yo lo besé cuando iba manejando.
- ¿Lo besaste? –sonrió Karen
- Si, estaba decidida a empezar algo con Terry. Y ahora él esta mal por mi culpa.
- Tranquila Candy. Terry está bien, yo ya lo he visto y no tiene nada grave. Solo necesita volver en sí, pero el médico ha dicho que lo hará de un momento a otro.
- ¿Lo viste? Anthony me dijo que solo familiares pueden verlo.
- Si… bueno… yo soy su prima.
- ¿Su prima?
- Exactamente, ¿no te lo había comentado? –bromeó
- Claro que no. ¿Cómo pudiste ocultarme algo tan importante?
- Vamos Candy… estos no son momentos de reclamos. Lo importante es que estés bien y que puedas ir a ver a Terry. Seguro tu presencia lo ayuda.
Candy no respondió. Estaba abrumada por la información del parentesco entre Karen y Terry, pero lo que más la preocupaba era la inconciencia del cuerpo de Terry. Deseaba más que nunca poder estar a su lado y decirle cuanto lo amaba.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Un día más pasó y nada de noticias de Terry. Karen la mantenía informada de su estado constantemente sin que Anthony lo supiera. Se enteró por el mismo Anthony que no había realizado el viaje por cuestiones climatológicas, y que había aplazado sus juntas de trabajo hasta el viernes. O sea hoy.
Si Anthony quería continuar con las negociaciones en América debía partir rápidamente al otro lado del mundo para sus reuniones. Pero él temía dejar sola a Candy y no era solo por su salud, la razón… Terry. Aún no entendía que pudieron haber estado haciendo Terry y Candy solos en la carretera. Pero una parte de él, temía pensar demasiado en ello. Había alquilado un jet privado para que el viaje lo hiciera de forma directa a América, Candy lo sabía y le deseó buen viaje.
Anthony partió de Londres a las seis de la mañana del viernes para llegar a sus citas por la tarde del mismo día, si le iba bien, pues los eventos de los últimos días lo ponían escéptico en su éxito en América.
Candy dio gracias a Dios por la salida de Anthony del país, pues de lo contrario no podría hacer lo que había estado pensando desde el día que recobró el conocimiento. Ir a ver a Terry. El dolor en su cuerpo todavía era muy fuerte, pero debía aguantarlo si quería lograr su objetivo.
Se levantó cuidadosamente de la cama y arrastró consigo el carrito de suero que todavía tenía conectado a su brazo. Con pasos torpes y doloridos avanzó hasta llegar a terapia intermedia a donde habían trasladado a Terry. Ubicó la habitación del castaño según lo que le había comentado Karen y entró cuidadosamente sin hacer ruido. Entró rápidamente pero lo a quien encontró dentro de la habitación no fue solo a Terry… había alguien más a su lado, alguien a quien nunca se creyó encontrar allí.
CONTINUARA...
HOLA!
Pues aqui les dejo un nuevo capitulo... espero les guste!
Se que muchas me hicieron ver en sus comentarios que algo pasaría con ellos en la cabaña... pero lamento no poder complacerlas... es que a como lo tengo planeado ¡no podía ocurrir nada!
Pero... no coman ansias.. niñas! que pronto va a pasar algo que les gustara mucho, jejeje... (eso espero)
Ya vamos por el capitulo 12 y yo agradezco que sigan conmigo... esta historia tiene un significado muy especial para mi...
COMO SIEMPRE... QUIERO DARLE LAS GRACIAS A USTEDES NIÑAS LINDAS POR DEJARME UN REVIEW Y COMENTAR LO QUE LES PARECIO EL CAPITULO... SE LOS AGRADEZCO ENORMEMENTE...
Lisseth, Oligranchester, Karina Grandchester, ChrisK, WISAL, abby grandchester pattinson, luna, luca, Mayuel, mariiita, Taliatitina, Flor, Olgaliz, alejandra, Rosi White, Janeth
GRACIAS POR SUS PALABRAS...
ME DESPIDO... Pero no sin antes... decirles lo mucho que me gustaría saber que piensan de el capitulo y la historia... esperare sus impresiones... asi que animense... que no hay comentarios equivocados, jejeje... todos seran bienvenidos...
SALUDITOS
