Declaimer: "Fairy Tail" le pertenece a Mashima Hiro, y "Black Crow and Blue Fairy" a Yankee-chan

Capítulo 4: Todo lo bueno termina bien.

(Por Yankee-chan)


Después de los eventos, todos pensaron que todo volvía a la normalidad. Pero no, no realmente. Porque habían más malas noticias que buenas. En primer lugar, Gajeel estaba en coma.

Todos estaban de vuelta en Fairy Tail y había pasado una semana desde que estaba en la enfermería, sin moverse, como si estuviera dormido, excepto que nunca despertaba, cubierto en vendajes y rodeado de los sonidos repetitivos de las maquinas que lo mantenían con vida.

Levy lo fue a ver un día, y se quedo a su lado por horas tomando su mano, esperando que lo pudiera sentir moverse. También le hablaba, acerca de las últimas peleas entre Natsu y Grey, y le leía historias, rezando por una reacción. Pero nada, ningún movimiento, ninguna palabra, ningún respiro. A veces, jugaba con sus cabellos, acariciándolos. O bien acariciando su mejilla, pero rápidamente lo dejo, sintiéndose como una ladrona por hacerlo sin su permiso, abusando de su condición. Porque sabía que le hubiera rugido por hacerlo sin su permiso. Pantherlily estaba allí también, tendido al lado de su amigo, marchándose solo para comer kiwis o para caminar.

Y mientras Levy cuidaba de él, los demás magos en Fairy Tail pensaban, porque en adición de estar entre la vida y la muerte, Gajeel aún estaba ciego. Todos se estaban reuniendo en la enfermería para hablar de ello, pero no encontraron una solución adecuada.

- ¡Quizás debería comer Hierro y volverá a estar bien! – Declaro Natsu, y su idea fue inmediatamente rechazada.

- Si Iván ha usado un hechizo, podríamos seguramente cancelarlo- Dijo Lucy – Pero considerando que el mago oscuro ha sido arrestado, todos sus potenciales hechizos han sido cancelados, y Gajeel aún no se encuentra mejor.

- A lo mejor vuelve a la normalidad en el tiempo – Agregó Wendy. Tampoco había sido capaz de curar sus ojos, había usado diferentes encantamientos, peor nada había funcionado. Ignoraba la razón y realmente lo lamentaba.

Pero el maestro lo rechazo. No podía esperar, podría empeorar y tal vez no podrían hacer nada después.

- ¿Podríamos preguntar a Polyussica? – Sugirió Erza – Ella pudo curar mi ojo, quizás pueda hacer lo mismo con Gajeel.

El maestro pareció considerar esta solución. Y después de unos minutos, declaro mientras se rascaba la barbilla.

- Creo que podemos tratar, es mejor que nada. La voy a contactar y ver si puede venir.

Lentamente camino hacía su oficina y cerro la puerta tras él. Salió una hora después, diciendo que su vieja amiga vendría cuando Gajeel despertara. Si es que despertaba algún día.

Y finalmente, unos días después, algo sucedió.

Eran las nueve de la mañana cuando Mirajane entro a la enfermería, llevando una caja de cartón llena de vendajes y desinfectantes, los cuales coloco en un cuarto al lado de la sala de recuperación. Fue solo cuando regreso y camino cerca de la cama de Gajeel cuando pensó que escucho un débil gemido. Se sobresalto y se congelo, ignorando si solo había sido su imaginación o si era real, simplemente se acercó al dragón y dijo.

- ¿Gajeel?

El Dragon Slayer no se movió, todavía inmóvil y con los ojos cerrados, hasta que la camarera observo sus labios y nariz moverse, y escucho un leve susurro.

- ¿Dónde estoy?

La única respuesta que escapo de sus labios en un comienzo fue "¡Ooohh!" pero rápidamente recupero su compostura.

- Todo esta bien Gajeel, estas de vuelta en Fairy Tail, en la enfermería. Espera un momento avisare al resto. Susurro con una voz temblorosa.

Abrió la puerta y corrió afuera, atrapando las miradas de todos. A decir verdad, los magos ni siquiera necesitaban una explicación, y unos pocos segundos después la pequeña enfermería de Fairy Tail estaba llena de gente empujándose unos a otros y gritando para escuchar las noticias.

Gajeel mientras tanto, tenía un serio dolor de cabeza y se sentía enfermo. ¿No se podían callar por cinco minutos, maldición? Eran tan espantosamente ruidosos que ni siquiera con su audición mejorada podía llegar a entender algo, y con tanta gente alrededor de su cama, no podía distinguirlos dado la lata cantidad de diferentes olores. No solo no tenía idea de como había llegado a Fairy Tail, pero todos estaban felizmente observándolo. Maldición, ¿acaso no tenían nada mejor que hacer? Aparte, considerando lo débil que se sentía, debía de estar en un estado lamentable. Solo recordaba lo que sucedió con Iván cuando Levy había tratado de rescatarlo. Después nada, ningún sonido ó imagen, solo oscuridad. Y aparte, ¿Levy? ¿Dónde estaba? ¿Estaba bien?

Y estaba a punto de decirles que se callarán de una vez cuando alguien se lanzo a él. Sorprendido, dio un grito apagado y gimió, al contacto repentino y al dolor que atravesó sus hombros y brazos, antes de reconocerla.

- Levy… - Susurro, sintiéndose realmente aliviado. Por un momento había estado asustado por ella, aunque probablemente nunca le dijera.

Cuando lo escucho decir su nombre, la temblorosa joven lo acerco más, cuidadosamente previniendo herirlo más.

- Gajeel estas despierto, oh Dios estas bien… estaba tan asustada por ti, Idiota, ¡nunca vuelvas a hacer algo así!

Se estaba riendo y llorando a la vez, ¡y Gajeel no pudo hacer más que sonrojarse estúpidamente en frente de todos!

Afortunadamente, la entrada de Lily previno que cualquiera hiciera algún recalco de aquello. Cambió a su forma original y se lanzo hacía Gajeel, abrazándolo (y a Levy en el proceso). Pero desafortunadamente para ellos, el gran gato no fue tan dulce y cuidadoso como la joven, y el Dragon Slayer lo confirmo con un gemido de dolor. Al final, deseó no haber despertado. Aparentemente cuando Lily se lanzo a él, pareciera que hubiera sido una señal, por lo que termino prácticamente enterrado bajo Natsu, Grey y los demás que querían chequear que estaba vivo. Bueno, mientras trataban de matarlo aparentemente.

- Suficiente, déjenlo ir ¡ahora! – Bramo Makarov. El cual alertado por el ruido, fue a ver que sucedía.

El mago de hierro estaba agradecido, el maestro probablemente había salvado su vida, hubiera muerto si no hubiera parado a los idiotas que se lanzaban a él. Entonces el viejo maestro del gremio, subió a la cama como pudo y le dio un golpecito en el hombro también. Gajeel retrocedió sobre sus pensamientos, estaban todos locos.

- ¡Estoy alegre de que finalmente hallas despertado, hijo!

Gajeel simplemente respondió con un gruñido. No se sentía capaz de decir "si yo también" dado que no se sentía así. Solo quería estar solo, y su deseo no fue escuchado hasta unas horas después cuando terminaron de chequear que todo estaba bien. Comenzó a recuperarse lentamente, a pesar de las múltiples heridas que prevenían que se levantaran y el hecho de que estaba de alguna manera en trance, como si estuviera perdido en sus pensamientos.

Y por supuesto, aún estaba en cama, por dos días ya, y Levy trataba de estar con él lo máximo posible. Era ella quien lo alimentaba aunque en un principio se rehusara, insistiendo que lo podía hacer por si mismo. Pero cuando fallo al decimo intento, finalmente se rindió, diciéndose a él mismo que no era fácil comer cuando no podía ver nada. Así que dejo a la joven que se hiciera cargo de él, aunque hiciera un mohín todas la veces, y no vacilara en gruñir que no era más un bebe. Un punto positivo, no había perdido su mal humor.

A la mañana siguiente, Levy regreso a la enfermería cerca de las diez de la mañana, como siempre se sentó a su lado, y Gajeel movió su cabeza hacía ella, bueno al menos hacía el lugar donde escucho ruido. Hubo silencio durante varios minutos, hasta que la joven finalmente hablo.

- Repare tu capa – Dijo suavemente.

Era cierto que después de la tortura de Iván, su capa había sido un poco (bastante) afectada, y la maga de cabellos azules se la había llevado a casa para repararla, aunque no fuera la reina del remendado. Pero hizo lo mejor que podía aunque no fuera un trabajo profesional. Y fue ella la que cuido de Gajeel desde que regresaron, podía hacer aquello también.

-Hmm – Fue la simple respuesta del Dragon Slayer, con la cabeza inclinada y los ojos cerrados.

Por supuesto, podría haberlos abierto, pero seria lo mismo. Nada cambiaria, excepto que sentiría las miradas de los demás en él, y odiaba eso más que cualquier otra cosa. Así que los mantuvo cerrados.

- ¿Quieres que la ponga por ti? – Pregunto amablemente

- …Si tu quieres.

Era extraño de su parte más allá de una simple palabra. La mayor parte del tiempo simplemente gruñía para responder. Lentamente Levy se sentó en la cama, encarándolo, y lo enderezo un poco, arreglando los cojines detrás de él.

- Espera un minuto. Cambiare tus vendajes al mismo tiempo.

Lentamente, se sentó en el regazo del Dragón y comenzó a desarmar sus vendajes. Ya no sangraba mucho, pero sus heridas seguían abiertas a pesar de los puntos, y lo mejor era evadir una infección. No reaccionaba cuando la joven lo tocaba, peor era lo contrario para ella. Sentía que sus piernas se convertían en algodón, su rostro de sonrojaba y su corazón latía rápido y más rápido. Ella absolutamente tenía que mantener la compostura y simplemente hacer lo que decía, incluso aunque quisiera acurrucarse contra él y acariciar su piel más que nada.

- Puede ser que Erza encontró la solución para tus ojos – declaro sonando esperanzada de quebrar aquel silencio que no le gustaba.

- ¿De verdad?

Enderezo su cabeza un poco, una pequeña nota de intriga se puso escuchar en su pregunta.

- Si, cuando era joven, hirió uno de sus ojos y no podía ver con el. Una amiga del maestro pudo curarla y le devolvió la vita, quizás pueda hacer lo mismo por ti. Probablemente venga hoy. Pero es extraña, prefería advertirte.

- Bueno, veremos – No sonó convencido aunque le diera una media sonrisa.

A penas termino de vendar sus peores heridas, lo ayudo a ponerse su capa, lo cual no fue fácil, Por primera vez estaba feliz de que no pudiera verla, porque estaba sonrojada y sudando. Pero cuando termino, otro sentimiento la abarco. Gradualmente, mientras el silencio se volvía denso nuevamente, sintió un enorme dolor en su garganta. Sabía que Gajeel odiaba más que cualquier cosa que alguien mostrara lastima por él, peor no podía evitarlo. No lo había visto por un mes y ahí estaba el resultado. Quebró su corazón, verlo como estaba.

- ¿Por qué estas llorando? – Gruño el Dragon Slayer, sintió que algo no estaba bien.

Aunque Levy no pudiera verlo claramente sabía que sus lagrimas lo estaban perturbando. Lentamente puso su mano sobre la de él.

- No, no es nada, no te preocupes por ello – Dijo con voz temblorosa.

Se sobresalto cuando removió su mano de su agarre y toco su hombro. Lentamente llego a su rostro y de alguna manera pudo secar sus lágrimas.

- No llores, no por mí.

Gentilmente acaricio su mejilla, como lo hizo antes de que se fuera en aquella condenada misión. Nuevamente la mano de Levy se unió a la de él, esta vez en su mejilla, y la presiono mientras tendió su cabeza en el hombro del mago de hierro, tratando de ocultar sus emociones, pero aún sollozaba.

- Es solo que… No me gusta verte así, duele, quiero que estés bien, que todo este como antes.

Gajeel abrió la boca y se sonrojo. Para ser honesto, no sabía que decir para consolarla, nunca trato de consolar a nadie antes, especialmente una joven mujer. Además, necesitaba escupir algo también.

- Sin embargo en la otra mano… cuando piensas sobre ello… Tuve lo que merecía, ¿no es así? – Dijo con voz ronca

- ¿Cómo que lo merecías? ¡Nadie merece algo así! ¡Deja de hablar tonterías!

- Después de lo que te hice… ¿Aún piensas que no lo merezco?

Levy se congelo y sus ojos se abrieron completamente, finalmente entendiendo a lo que se refería.

- Es el pasado Gajeel, no digas mas – Susurro con una voz suave, mientras acarició su mejilla. Pero él sacudió su cabeza vigorosamente, y apretó sus dientes.

- ¿Y por qué no quieres hablar de ello? Porque duelo, ¿no es así? No importa lo que haga para enmendar mis errores, nadie olvidara lo que he hecho, especialmente yo. Así que cuando piensas en lo que te hice, ¿no estás complacida de ver que pague por mis crímenes, aunque mi tortura no tenga nada que ver con ello? ¿No estas complacida de que no puedas ver más?

- ¡Gajeel! ¡No te atrevas a decir eso! ¿Quién se puede regocijar al sufrimiento de otro? Grito la joven mientras sentía sus lagrimas correr nuevamente.

- Yo.

- ¡No, no es verdad! ¡Y eso fue antes! ¡Desde que te has unido a Fairy Tail has cambiado! ¡Y lo se mejor que nadie más! ¡No podemos seguir adelante, si seguimos pensando en el paso Gajeel! Aunque sé que no te has perdonado a ti mismo, dejarme decirte que yo lo hice. Nunca he sido capaz de culparte.

-Tch, eres demasiado amable.

- Y hay una buena razón para que lo sea.

Gentilmente tomo el rostro de Gajeel entre sus manos y levanto su cabeza antes de que rozara sus labios. Él no reacciono inmediatamente, aún enojado consigo mismo, pero eventualmente se relajo un poco y la tomo por la cintura antes de que pudiera retornar el beso de alguna forma. Posterior enterró su rostro en el cuello de ella, gruñendo. Por una vez, era él el que se rendía ante ella y no al revés.

Y fue entonces cuando la puerta se abrió repentinamente, revelando a Makarov, Polyussica y los demás miembros de Fairy Tail. Todos abrieron sus ojos al máximo cuando vieron a los dos amigos abrazados, excepto la veterana señora de cabellos rosados que no quería perder su tiempo aparentemente.

- ¡Bueno tortolitos, no hay tiempo para arrumacos! ¡No quiero perder mi tiempo!

- Vamos, no digas eso, viniste por mi la ultima vez – trato de hablar Makarov…

- Si, ¡y esa era la ultima vez!

El viejo maestro suspiro, y se rasco la cabeza. Avergonzada como nunca, Levy salió de ahí inmediatamente al entender la situación, mirando al suelo mientras jugaba con sus manos, sintiendo las miradas de sus 'amigos' perforar su espalda. Y especialmente evadir mirar a Gajeel el cual tuvo que abrir sus ojos para permitir que la vieja amiga de Makarov hiciera algo.

- ¡Por Dios santo, todos ustedes son lo mismo, solo piensan en pelear, hombres!

Gajeel gruño y cruzo sus brazos en su pecho pero no respondió. Después de un largo rato murmurando acerca de la estupidez de los hombres (lo cual no agrado a Elfman), la vieja mujer se enderezo y declaro que se iba.

- bueno, hare lo que pueda, no se ve incurable. ¡Y tú! ¡La niña de cabellos azules! Vienes conmigo a ayudar. ¡Tu magia puede sanar gente, así que puedes ser útil! La llevo conmigo.

En un rápido movimiento, tomo a Wendy del brazo. La niña que todavía no entendía lo que le pasaba, fue llevada hasta la puerta, mientras Charle gritaba que no era una buena manera de tratar a una niña. Y así la pequeña niña fue secuestrada frente a los ojos de sus boquiabiertos amigos y la mirada divertida de Makarov.

Polyussica regreso a los dos días, seguida por una exhausta Wendy y una enojada Charle, la cual seguía reclamando acerca del trabajo forzado en niños. La joven Dragon Slayer había disfrutado el realizar pociones y otras extrañas mezclas, en las cuales uso su magia del cielo para conferirles poderes de curación. Había trabajado en ello hasta la noche anterior. Sin hablar de las pociones fallidas y las explosiones. La veterana y extraña señora de cabellos rosados llevaba una docena de viales y alembics con extraños colores que daban la impresión de no querer saber su composición. Y considerando la nariz privilegiada de Gajeel cuando los abrió, no debían de ser buenos. Sin embargo lo forzó a tragar uno por uno, mientras veía que el anterior no tenía efecto. Y considerando que el rostro de Gajeel se volvía verde y las muecas de disgusto, obviamente no sabían bien.

- Bueno, eres un tipo duro – Dijo Polyussica después de darle la octava poción, y afortunadamente para él una de ellas funciono. Con un gemido de disgusto y un oprimido gruñido abrió los ojos nuevamente. Pero esta vez observo un cuarto borroso, el cual se aclaró lentamente. Tenía una expresión sorprendida, que se desvaneció al segundo de ver a Natsu.

- Oye Gajeel, ¿Cuántos dedos vez? – Pregunto el dragón de fuego otra vez para ve si había funcionado.

Sin embargo, como lo hizo las veces anteriores, le estaba mostrando el dedo equivocado. Pero esta vez el dragón de hierro lo noto. Gajeel gruño y agarro violentamente la mano del mago de fuego y la volteo con una sádica y divertida sonrisa, entonces respondió sacando la lengua.

- Cero.

La maga de cabellos rosados dejo escapar un bramido, en conjunto con los gritos se sorpresa de los demás magos, antes de que callera hacia atrás sobre Grey. Casi inmediatamente todos corrieron por su vida, dejando a los tres magos pelear gentilmente. Aunque Gajeel no estaba del todo recuperado aún, peleo sentado en su cama, lo cual no era muy practico.

Los días pasaron tranquilamente. Y una semana más tarde Gajeel tenia suficiente de la cama y dejo la enfermería en contra de las ordenes de Makarov. Todo estaba bien, bueno por ahora al menos, aunque había un pequeño problema.

Levy iba a casa tranquilamente, perdida en sus pensamientos y vagamente observando a donde se dirigía. Algo le molestaba a decir verdad. Desde que había besado a Gajeel cuando recupero la vista, él hizo como si nada hubiera pasado entre ellos. Bueno no exactamente. Por supuesto eran más cercanos que antes, por lo menos hablaban una vez al día, pero el Dragon Slayer no intento nada, aunque lo vio sonrojarse un par de veces. Las preguntas corrían salvajemente por su cabeza, tenía que hablar con él. Y extrañamente, el cielo pareció escuchar sus oraciones porque se encontró con el dragón junto a Lily los cuales iban caminando por la calle sumidos en la conversación. Sin pensarlo la joven corrió hacia ellos.

- ¡Gajeel! ¡Lily!

El Dragon Slayer se volteo, con las manos en sus bolsillos y una débil sonrisa, y Lily hizo lo mismo mientras observaba a los dos magos con una sugestiva y divertida mirada. No había duda, Gajeel le había contado que había sucedido días atrás.

- ¿A dónde van? – Pregunto la joven tratando de ocultar su sonrojo lo mejor que podía.

Porque desde que había sucedido, no podía evitar volverse roja cuando veía al mago de hierro. Era realmente embarazoso.

- Misión – Respondió Lily

- ¿Puedo ir con ustedes? ¿Quiero decir hasta la estación?

- Por supuesto, no rehusaremos compañía, ¿no es así Gajeel?

- ¿Eh? Si tú quieres – Dijo el Dragon Slayer mientras se volteaba.

El gato negro noto el movimiento y agrego astutamente

- Creo que los dejare solos, creo que tienen hartas cosas que decirse el uno al otro. Los veo en la estación; Iré a comprar los boletos del tren.

- ¿Qué quieres decir con eso? – Bramo Gajeel

Levy secretamente encantada, le dio al gato negro una sonrisa agradecida. Lily le guiño el ojo y se fue sin darle respuesta a su compañero, el cual frunció el ceño. Con una pequeña sonrisa se alejó rápidamente a la estación mientras observo al dragón que estrecho los ojos. Ahora que estaban solo…Bueno… Levy no sabía que decir.

- ¿Sobre que es el trabajo?

- Derrotar delincuentes que estaban rayando la muralla de Crocus.

- Golpear y derrotar una y otra vez ¡uh! – Suspiro mientras negaba con la cabeza.

- ¿Qué más? ¡De ninguna manera voy a ayudar a viejas y hacer las compras por ellas! – El dragón de hierro refunfuño, recordando perfectamente la discusión que habían tenido la ultima vez.

De hecho era extraño, se encontraron a ellos mismo en la misma situación, excepto que esta vez Gajeel no estaba mintiendo para mantener un secreto. Y se estaba sintiendo mucho mejor sobre ello.

Caminaron uno al lado del otro, el silencio se tendió sobre ellos, cuando Gajeel repentinamente tomo la mano de Levy y la apretó con gentileza, La joven salto y lo miró. Vio un rostro enrojecido el cual miraba obstinadamente en la dirección contraria. Divertida sonrío antes de apretar la gran mano del dragón en retorno, y se acercó a él. Así que aún había esperanza.

- Quería agradecerte.

Esta graciosa sentencia, que pensó nunca escucharía, escapo de los labios del Dragon Slayer.

- ¿Por qué? – Pregunto la joven, finalmente conectando sus ojos con los de él.

- Porque no me dejaste – Respondió con una suave voz.

Era le turno de Levy de sonrojarse y no saber que decir. En problemas y avergonzada observo fijamente sus zapatos, pero no dejo ir la mano del mago de hierro. Era divertido y sorprendente ver como la relación entre ambos había evolucionado desde el primer día.

- ¿Se cuidadoso, está bien? – Demando Levy cuando llegaron a la entrada de la estación.

- No te preocupes, lo seré – Respondió con una mueca divertida y un ligero guiño.

- Ya escuche algo así no mucho tiempo atrás y vi los resultados – Declaro escéptica.

Gajeel no se molesto en discutir. La encerró entre sus brazos y antes de que se diera cuenta, sus labios encontraron los suyos. Instantáneamente se sonrojo, y lo abrazo del cuello, reduciendo el pequeño espacio que había entre ellos mientras cerraba sus ojos, dejando que la calidez la embargara gradualmente, haciéndola olvidar del mundo alrededor de ella. Después de un momento que pareció muy corto, se separaron pero se mantuvieron en la misma posición, presionando sus frentes.

- ¿Es eso suficiente para decir que volveré? – Pregunto mientras mordió cariñosamente la punta de la nariz de ella.

- Solo por ahora – Suspiro, con una sonrisa seductiva.

Ella beso sus labios nuevamente. Sin embargo fueron interrumpidos por Lily, el cual llego con dos boletos en mano y una mueca divertida pintada en su rostro mientras los observaba abrazados.

- Perdón por interrumpirlo, pero tenemos un tren que atrapar…

- Seh

- Levy los acompaño hasta las puertas de embarque, donde beso a Gajeel por última vez, bajo la mirada traviesa de un gatito. Y cuando el tren partió, los despidió con una triste sonrisa y su corazón desfalleció al verlos marchar. Pero Gajeel prometió volver, sabía que esta vez cumpliría su palabra.


Fue una larga tardanza, pero entre la universidad, el hecho de que mi computador murió y no tener internet de forma permanente, no me permitieron seguir traduciendo está historia hasta ahora. Espero que les haya gustado tanto como a mí. La historia es propiedad intelectual de Yankee-chan y la traducción al ingles de MidleyNightfallen. Yo solo la traduje al español. Cuídense mucho y nos leemos.

_.-*Aralys*-._