CAPITULO 13

- Pero mira nada más a quien tenemos aquí –dijo irónica

- Sophie

De todas las personas en el mundo, nunca creyó poder encontrarse a la ex – prometida de Terry, junto a él. La joven se acercó a ella lo suficiente para poder decirle lo que pretendía sin tener que gritar.

- Candy… Candy. Deberías disimular un poco ¿no te parece?

- ¿Disimular? –preguntó confundida

- Si, deberías respetar aunque sea un poco a tu prometido ¿no crees?

- No sé a que te refieres

- Vamos, tu y yo sabemos que Terry y tu son amantes

- ¿Amantes? –Preguntó ofendida- Te equivocas

- ¿Ah no? –Dijo con una sonrisa irónica- ¿Y qué hacían juntos en la carretera, cuando se suponía que Anthony estuviera lejos? A mi no me engañas, con todos puedes aparentar ser una joven inocente y casta –se burló- Pero tu y yo sabemos la realidad

- No te permito que me hables así.

- Te equivocas, yo puedo hablarte como me venga en gana. ¿Te has divertido con Terry? ¿Te pareció gracioso que me dejara a unos días de nuestra boda?

Candy no podía hablar, es verdad que se sentía un poco culpable con Sophie por lo que Terry le había hecho, pero ella nunca se lo pidió. Es más, hasta hace poco había admitido su amor por Terry. Sophie se equivocaba, ellos no eran amantes.

- ¿Te gusta como te hace el amor? Es un semental en la cama, ¿verdad? –Se rió- Eres una ramera, te acuestas con Terry y con Anthony al mismo tiempo –terminó

Con las pocas fuerzas que tenía en su brazo no lastimado, la golpeó. Le dio una cachetada fuerte que hizo retroceder a Sophie, ella no tenía ningún derecho a hablarle de esa manera.

- ¡Estúpida!

- Eso te dejará claro que no tienes que dirigirte a mí de esa manera.

- ¿Te duele la verdad? –se burló mientras se sobaba la mejilla.

- Mira Sophie, no tengo porque darte ningún tipo de explicación a ti. Si soy o no amante de Terry, es mi problema. Hasta donde sé, Terry terminó contigo. No tienes ningún derecho sobre él.

- Eres una… -quería golpearla también

- Un momento –le sujetó la mano- A mi no me golpeas. Lo único que he dicho es la verdad. Así que te agradecería que te fueras, no tienes derecho para estar junto a Terry.

- Tú no tienes autoridad para sacarme

- Pero yo sí. –la voz de Karen sonó atrás de Candy

Karen había escuchado la última parte de la conversación, y aunque estuvo tentada de entrar a defender a Candy; se alegró al escucharla tan segura de sí, poniendo a Sophie en su lugar.

- ¿Y quién eres tú?

- Soy prima de Terry. Y como sus padres no están en este momento, soy la encargada de él. Así que si no te molesta… -le señaló la puerta- Te agradecería te retiraras.

- Ya veo –sonrió Sophie- En verdad eres una mosquita muerta, hasta ya te echaste a la bolsa a los familiares de Terry. Bien Candy –le aplaudió con ironía- Eres muy astuta.

- Ya estuvo bueno de tanto insulto. Candy no es nada de Terry, pero si lo fuera sería asunto de ellos. ¿No te parece? –dijo Karen

- Solo sé que me pagarás esto Candy –tomó su bolso

Sophie salió de la habitación de Terry muy enojada. Ahora más que nunca tenía claro que entre Candy y Terry había algo más que una amistad, ella se encargaría de abrirle los ojos al imbécil de Anthony, que parecía no darse cuenta de todo.

En la habitación de Terry, Karen y Candy se quedaron un rato más. Candy no paraba de culparse por el accidente y lloraba desconsoladamente. Para darle un poco de privacidad, Karen la dejó un momento a solas con el castaño.

Candy estaba sentada junto a Terry, le tenía tomada la mano derecha; y lloraba al verlo tan lastimado e indefenso. Contrario a ella, él tenía varios moretes en la cara y algunas costillas rotas; tenía el torso vendado y cubierto de alambres. La cabeza también estaba vendada y su brazo lo tenía conectado a un tubo de suero. La presión cardiaca estaba monitoreada, parecía estar normal; pero lo que en verdad le preocupaba es que el castaño no despertaba de su inconciencia. Según los médicos que lo atendían ésta se debía al trauma sufrido, pero ella temía porque se tratara de algo permanente.

Verlo la hacía sentir peor y mejor al mismo tiempo. Peor por ver lo provocado por su imprudencia, nunca pararía de culparse si algo malo le ocurriera. Pero al mismo tiempo se sentía mejor, mejor por verlo. Ver nuevamente al hombre que amaba aún estuviera tan lastimado hacía que su corazón latiera con normalidad, la ansiedad por saberlo vivo no la había dejado dormir la noche anterior ¿y si estaba muerto y no querían decírselo? ¿Y si estaba en coma? ¿Y si los daños ocasionados por el accidente eran permanentes? Toda clase de preguntas torturadoras martillaban su mente, en las horas anteriores. Ahora al verlo, lastimado pero estable se sentía mucho mejor.

Tomó su mano y la acercó a sus labios. La mantuvo pegada a ellos mucho rato, quería fundirse en él para que su aroma no la abandonara nunca. Era aroma de libertad, seguridad y amor; todo lo que Terry le hacía sentir. Con él era libre, podía mostrarse tal cual era y no sentirse cohibida; podía sentirse segura, la noche que durmieron abrazados en ese sofá en la cabaña que habían habitado para cubrirse de la lluvia, fue la mejor noche de su vida; en sus brazos se sintió total y completamente segura, como nunca antes. Y el amor, amor que él había despertado en ella. Amor que ella confundió con atracción después de verlo por primera vez en su fiesta de compromiso, una atracción que no era posible, apenas si lo conocía. Pero que con el tiempo se dio cuenta que era mucho más que eso, era un amor predestinado; aunque sonara increíble, ella sabía que sus almas estaban echas la una para la otra. Ahora solo esperaba que Terry se recuperara y juntos lucharían contra todo y todos para estar juntos.

Separó sus labios de la mano de Terry y la notó mojada, era a causa de sus lágrimas; estar junto a Terry después de haber reconocido sus sentimientos por él, le hacían sentirse feliz. Debía tener fe, confianza que todo saldría bien y que ellos podrían estar juntos para siempre.

De pronto cuando estaba otra vez tomando su mano, el monitor de su ritmo cardiaco comenzó a dar señales de alerta. ¿Qué ocurría?

Se levantó de la silla que estaba ocupando y se dirigió con pasos lentos, hacia la puerta; debía llamar a algún médico o enfermera para que le explicara que sucedía. No le faltaba mucho para llegar cuando entró Karen seguida por tres médicos y algunas enfermeras.

¿Qué estaba pasando?

Las enfermeras les indicaron que debían salir, pero Candy no quería hacerlo; tenía que estar junto a Terry. Tenía que saber que le estaba pasando. Hacía tan pocos minutos que todo estaba normal y ahora parecía haber entrado en una crisis. ¡Dios! No podía separarse de él.

Con ayuda de Karen, las enfermeras sacaron a Candy y la condujeron a su cuarto, a ella tampoco le hacía bien estar en ese estado de alerta. Todavía no estaba del todo recuperada por el golpe sufrido en la cabeza y por la tensión podía sufrir una recaída. Pero ella no entendía razones, la única opción posible era estar con Terry, saber que le ocurría.

Por lo tensa y nerviosa que estaba le aplicaron un sedante, casi a la fuerza. Ella no quería estar sedada, debía estar despierta para poder estar junto a Terry.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Anthony estaba muy confundido. Su relación pasaba por una crisis y él no sabía que hacer. Todavía no se explicaba ¿qué hacía Candy con Terry en la carretera? ¿Dónde habían estado durante esa noche donde la rubia no había aparecido? Esas dudas lo tenían muy nervioso. ¿Era posible que Terry y Candy le estuvieran viendo la cara de estúpido?

- No… no puede ser. Yo conozco a Terry hace muchos años y sé que no es capaz de eso. Además Candy me ama a mí. Si es imposible.

Anthony trataba de convencerse a sí mismo de esto. Había planeado realizar el viaje para tener las citas programadas para este fin de semana pero regresaría a Londres cuanto antes. Después le pediría a Candy que viajara con él y así podría regresar para terminar con su gira de negocios por América seguro. Esto era lo mejor, cuando regresara el lunes por la noche, Candy estaría mejor de salud y seguramente aceptaría irse con él de viaje.

Llegó a su cita a la hora prevista y sin ningún contratiempo. Esta era la reunión más importante de todas, de ella dependía el futuro de la expansión que él tanto promovía, deseaba que su compañía fuera la más importante de Europa con negocios en América.

El lugar a donde debía dirigirse era a Milk Industry, que estaba en el corazón de Manhattan; allí debía solicitar ver a Kate Johnson la representante institucional de dicha empresa. Al principio le sorprendió un poco que fuera una mujer a quien debía ver, no que fuera machista pero creyó que el representante sería hombre. De cualquier manera, pretendía dejar buena imagen para que la alianza se llevara a cabo.

Entró a la oficina que le indicaron y esperó unos minutos a que la señorita Johnson llegara. Estaba observando la decoración del lugar cuando una hermosa joven entró a la pieza, ella era morena, de pelo negro y hermosa figura, una sonrisa encantadora y unos ojos grises preciosos, debía tener no más de veinticinco años; sin duda era una mujer sumamente hermosa. ¿Sería Kate Johnson?

- Buenos días -sonrió la joven

- Buenos días

Anthony se levantó y le ofreció su mano en señal de saludo. Ella le sonrió y aceptó gustosa la mano ofrecida.

- Usted debe ser Anthony Andley, ¿no es así?

- Así es. –las palabras no acudían a su boca.

Era extraño, por lo general él era muy extrovertido y fácil de palabra. Ella solo sonrió, era evidente que él estaba nervioso.

- Mucho gusto, Sr. Andley. Mi nombre es Kate Johnson. Soy la representante de Milk Industry. Encantada de conocerlo

- Igualmente, Srita Johnson.

- Kate. Por favor llámeme Kate, no me gustan las formalidades.

- Está bien –él sonrió- Pero usted debe llamarme Anthony.

- Por supuesto.

Entonces empezaron con lo que los tenía reunidos, los negocios. Fue una reunión larga y complicada. Pero al finalizarla todo pareció tener un beneficio para ambas compañías. Se quedó pactar la alianza definitiva, la semana entrante. Para ello, Anthony debía llegar con los abogados de su empresa para finiquitar el asunto.

- Entonces, nos vemos la semana entrante. –sonrió ella

- Así parece.

Salieron de la oficina y ella lo acompañó al elevador para que él pudiera retirarse.

- ¿Se está hospedando en algún hotel Anthony?

- Pues la verdad no. Tengo una propiedad en el sur de la ciudad y allí me estoy quedando durante mi estadía.

- Entiendo. ¿Y permanecerá más tiempo en Nueva York?

- Tengo algunas otras reuniones en la ciudad, pero pienso regresar a Londres el lunes, y después regresar.

- ¿No es demasiado cansado?

- Si, pero debo ir. Mi prometida está en el hospital y quiero ir a verla.

- Entiendo

- Hasta el jueves.

- Si, que tenga buen viaje.

Kate lo observó mientras el elevador se cerraba y después inexplicablemente se sintió triste por la razón del viaje de Anthony a Londres. Era una lástima que estuviera comprometido, nunca en su vida había conocido a alguien tan simpático y atractivo como el rubio.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Candy despertó después de varias horas de que le habían aplicado el sedante. Se sentía somnolienta y cansada, pero lo primero que quiso hacer fue ir a ver a Terry. Se sentó en su cama y puso los pies en el suelo, a punto estaba de levantarse cuando su madre entró a su habitación. No había hablado con ella después del accidente y no quería darle explicaciones de nada.

- Candy, ¿A dónde vas?

- Tengo que ver a Terry. –intentó pararse

- De ninguna manera. Debes estar en reposo.

- Pero mamá… me siento bien.

- No. Debes obedecer

Renuente se acostó nuevamente y maldijo en sus adentros, no poder estar junto a Terry.

- ¿Qué estabas haciendo con Terry? ¿Por qué estaban juntos?

Allí estaban las preguntas que tanto temía. ¿Qué debía responderle? No quería darle explicaciones. Pero más que nada no quería decirle sus verdaderos sentimientos por Terry, no quería que alguien viera algo tan lindo como algo impuro.

- No quiero hablar de ello.

- Deberás hacerlo. ¿Sabes lo preocupados que estábamos por ti esa noche que no aparecías? Y Anthony… si te recuerdas que estás comprometida, ¿verdad?

- Si, mamá. Lo recuerdo muy bien.

- Entonces, compórtate como tal, como una mujer comprometida.

- Mamá no estoy de humor para tus regaños. Si no terminas con ellos, será mejor que te retires.

- Óyeme jovencita, no me hables así.

Candy cerró los ojos. No quería discutir con su madre.

El resto del día, su madre no se apartó de ella. Karen no había ido a visitarla, y no tenía noticias de Terry. Se estaba volviendo loca por saber si él estaba bien. Necesitaba saberlo.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

El lunes por la mañana a Candy le dieron el alta médica. Ya estaba muy recuperada y solo tenía un leve dolor en la cabeza y brazo. Pero por lo demás, se sentía muy repuesta. Se alegraba que le dieran de alta pues así tendría más libertad para ir a ver a Terry, ya nadie le podría decir lo contrario.

Su madre le había llevado ropa para que pudiera cambiarse y ella y su padre le habían ofrecido llevarla a casa. Estaba por oponerse cuando…

- Buenos días

- ¡Anthony! –dijo ella sorprendida

- ¿Cómo estás amor? –se acercó a darle un beso.

Era su imaginación o el rubio estaba más cariñoso. Aceptó el beso en los labios pero fue un mero roce, no tenía ninguna intención de profundizarlo.

- Ya estoy mejor. Creí que estabas en América

- Lo estaba pero vine en un viaje relámpago para ver como seguías

- No era necesario. No me gustaría que tuvieras problemas con la negociación por mi culpa.

- Nada de eso. Tú eres más importante –le dijo y a ella se le hizo un hoyo en el estómago.

Era verdad. Ya estaba haciendo planes para no apartarse de Terry, y ni siquiera había roto su relación con Anthony. ¡Esto si sería un grave problema! ¡Terminar con Anthony!

- Anthony…yo… yo quisiera hablar contigo

- No en este momento, amor. Te llevaré a casa y allí podremos hablar. Yo también tengo algo que decirte.

- ¿De qué se trata?

- En la casa te lo diré.

El problema era que ella no pensaba irse a su casa. Quería estar junto a Terry.

- Con respecto a eso… me gustaría antes ir a ver como está Terry.

Anthony hizo una mueca de disgusto. ¿Por qué tanta preocupación de Candy, hacia Terry?

- Podemos preguntar en la estación de enfermeras.

- Me gustaría verlo –dudó

- Creo que no es necesario. Además está en compañía de su familia. Hasta Susana está con ellos

¿Susana? Candy palideció

¿Qué estaba haciendo Susana con Terry?

- ¿Susana?

- Así es

- ¿Por… qué? –tartamudeó

- Porque es su novia, es natural que quiera estar con él.

Eso no era verdad, ellos no eran novios. Pero no podía decírselo a Anthony, tendría que explicar porque lo sabía y no era el momento.

- Entiendo. Entonces vamos –dijo

Anthony sonrió.

Salieron del hospital después de cancelar la cuenta y se dirigieron a la casa de la rubia, ella se fue en el auto de Anthony mientras sus padres lo hicieron en el propio.

Cuando llegaron Candy supo que debía ser honesta con Anthony, era el momento de la verdad.

- Anthony… yo quiero decirte algo

- Shhh –le puso un dedo en los labios- Primero yo

- Está bien

- ¿Quiero proponerte que te vayas conmigo a América?

- ¿A América?

- Si, debo regresar para finiquitar otros asuntos y no quiero dejarte sola –sonrió- ¿Aceptas?

Entonces ella se quedó sin habla. ¿Hablaba en serio?

- No… no sé que decirte

- Di que aceptas –sonrió tomándole las manos

- Es que no creo que sea correcto

- ¿Lo dices por los preparativos?

¡Los preparativos! ¡La boda! ¡Nooooooo! Ella no quería casarse con Anthony. Pero le era tan difícil tener que decírselo.

- En parte –mintió

- No te preocupes, amor. Para eso está la planificadora. Cuando vengamos venimos a casarnos y quien sabe, si todo sale bien talvez nos mudemos a América

¿Mudarse? ¿Irse a América? ¡Dios! Anthony tenía planeado muchas cosas ya.

- Viviríamos en América

- Si, ¿no te agrada la idea?

- No lo sé.

- Sería estupendo. ¿Entonces qué dices? ¿Te vienes conmigo? –sonrió

- No

Anthony pareció molestarse por la respuesta pues le soltó las manos.

- ¿Por qué no?

- Porque… no lo creo correcto.

- Está bien, será como tú dices. Me voy mañana en la mañana, y estaré ausente un promedio de 20 días, vendré unos quince días antes de la boda.

¡La boda!

- Con respecto a eso… yo quería decirte algo.

Anthony presintió algo, algo dentro de su mente le decía ¡Alerta!

- Ahora no tengo tiempo para preparativos –mintió, sabía que no se trataba de eso- Nos vemos. Espero te recuperes pronto. Vendré con tiempo para la boda, no te preocupes.

- Pero Anthony, es importante.

- No tengo tiempo.

Se despidió con un breve beso en los labios y se fue. Candy se quedó sentada viendo como él salía y la dejaba con la palabra en la boca.

Entendió entonces que Anthony sospechaba algo. En su mente se formó la idea que Anthony no la dejaría terminar con él. Pero ella no quería casarse con él. No podía hacerlo. No quería hacerlo.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Pasaron tres días antes que pudiera salir de su casa. Entonces se dirigió rápidamente a al hospital a ver a Terry. Karen la había mantenido informada del estado de salud de Terry y ella se alegró al saber que éste había recobrado el conocimiento y había preguntado por ella. Se alegraba que ambos estuvieran tan preocupados el uno por el otro.

Llegó en poco tiempo y se dirigió al cuarto en el que estaba recuperándose Terry. Pero antes de entrar se percató que había alguien más con él en su habitación, probablemente era Karen. Escuchó un momento, pero no era ella. Era Susana.

Entró y la encontró sentada junto a él tomando su mano. Terry estaba dormido pero no le gustó para nada que lo tuviera agarrado.

- Buenos días –saludó lo más cortés que le fue posible

- Buenos días Candy

Entonces por el ruido ocasionado por las voces de ambas rubias, Terry abrió los ojos y se topó con los ojos esmeralda que tanto amaba, Candy. Sonrió al verla, pero ella no le devolvió la sonrisa, estaba muy concentrada viendo que Susana no había soltado su mano. Quiso apartarla pero Susana no lo permitió.

- Terry. Qué bien que hayas despertado –dijo Susana alegre

- Candy –fue lo único que dijo Terry

- Susana, me permitirías hablar con Candy un momento

- Si, claro. Adelante

- A solas –dijo él serio

- Ah, entiendo. Esperaré afuera.

- No será necesario. –dijo Terry

- De cualquier manera lo haré. Por si se te ofrece algo.

Candy no había pronunciado palabra y solo observaba la conversación de los dos. Estaba celosa.

Cuando Susana se fue, Terry le hizo una señal que se acercara y tomara asiento junto a él. Ella no muy convencida lo hizo. Aún estaba molesta por las atribuciones de Susana. ¿Será que era verdad que eran novios? ¿Y qué si se habían hecho novios cuando ella no se había decidido a aceptarlo? Pero… Terry se lo hubiera dicho, ¿no es así?

- ¿Cómo estás? –dijo él con una sonrisa capaz de romper un témpano de hielo

- Bien -sonrió

- Me alegra tanto que vinieras

Quiso moverse para sentarse pero una punzada en el pecho no se lo permitió. Aún le dolían las costillas que se había roto, estaba mejor, pero hasta dentro de una semana le darían de alta.

- A mi me alegra verte. –quiso sonreír, pero aún estaba celosa

- ¿Te sientes bien?

- Perfectamente –contestó con voz seca

Él intentó tomar su mano, pero ella no aceptó. Volteó a ver a otro punto de la habitación

- ¿Qué te sucede?

- ¿Es verdad que tú y Susana son novios?

Terry sonrió. No sabía de donde se había sacado semejante tontería, pero le alegraba que ella estuviera celosa. Lo notaba en su voz y su reacción al preguntarle.

- No. No es verdad

- Pero a mí me dijeron que sí.

- Te mintieron -sonrió

- ¿Estás seguro?

Iba a contestar cuando entró a la habitación Eleonor Grandchester, la madre de Terry. Ella era una mujer de mediana edad, muy atractiva y parecida a Terry; solo que era rubia. Al ver a Candy sonrió.

- Buenos días

Candy se levantó a saludarla

- Buenos días

- Candy, ella es mi madre; Eleonor Grandchester. Mamá ella es Candy

La mujer sonrió al saber quien era esta simpática jovencita

- Así que tú eres Candy

- ¿Había escuchado hablar de mí?

Terry tosió en señal que se callara. Él si había hablado con su madre respecto a Candy, cuando misteriosamente había terminado su relación con Sophie. En el poco tiempo que Terry había recobrado el conocimiento, éste se había encargado de ponerla al tanto de la situación con la rubia. Ella lo sabía todo.

- Bueno… sí. He oído de ti.

Eleonor volteó a ver a Terry y entonces Candy entendió. Él le había contado todo sobre ella. Sonrió complacida, Terry tenía el valor que ella no para hablar sobre sus sentimientos con su madre. Ojalá pronto las cosas cambiaran para ella.

Después de la interrupción de Eleonor ya no pudieron hablar sobre Anthony y Susana. Debían hacerlo pero tenían tiempo después. Candy quedó de venir por él para cuando le dieran de alta, pues no podría estar con él tan seguido como quisiera por las presiones de su madre y los "preparativos de su boda".

El día indicado para la salida de Terry, tomó su auto y fue por él. Ya se sentía más confiada de manejar y el dolor casi había desaparecido por completo. Quería ser ella la que llevara a Terry sano y salvo

Llegó al lugar y Terry ya estaba preparado en su habitación para salir. Debido a que estaban solos decidió hablar con él de una vez porque temía que alguien los interrumpiera de nuevo.

- Terry tengo algo que comentarte

- Dime

- Intenté hablar con Anthony sobre la boda, pero no me dejó. Creo que sospecha algo y dudo que se quede tan tranquilo después que le diga que se cancela.

- Entiendo

Él sonrió y ella también. Desde que había sido el accidente ninguno había hablado del futuro y oír de labios de ella que no pensaba casarse con Anthony le alegró muchísimo.

- Candy tengo algo que proponerte

- ¿Qué? –preguntó ansiosa

Terry lo había pensado pero no quería apresurar las cosas. Quería estar completamente seguro que Candy aceptaría, ahora se sentía confiado de decirlo.

- ¿Qué te parece si nos vamos?

- ¿A dónde?

- Eso no importa. Lo que importa es… ¿Estás decidida a estar conmigo?

Ella sonrió

- Por supuesto.

- ¿Segura?

- Si

- Entonces, vámonos. Olvidémonos de todo y de todos. Vámonos a un lugar que me encantaría enseñarte. Empecemos de nuevo. Dejemos todo atrás. ¿Quieres?

A ella se le hizo un nudo en la garganta y un hueco en el estómago. Nunca antes en su vida estaba más dispuesta que ahora. Nunca antes estaba tan segura de ser feliz costase lo que costase. Quería estar con Terry, y no le importaba donde.

- Si –dijo sonriente

- Entonces, vámonos.

Salieron del hospital felices. Lo único que importaba ahora era que estarían juntos y lo que pensaran los demás los tenía sin cuidado.

CONTINUARA...


Hola!

Pues les dejo un capitulo mas.. y espero les guste...! ahora... se viene lo bueno.. jejeje...

MIL GRACIAS POR SUS PALABRAS...

Lisseth, mariita, Val rod, Oligranchester, ChrisK, alejandra, rosatella, Pathya, Wendy, WISAL, Mayuel, luna, flor, annie de madero, Rosi White, Janeth...

GRACIAS POR SUS REVIEWS... Y HACERME VER LO QUE PIENSAN Y SI LES ESTA GUSTANDO O NO LA HISTORIA... ME ENCANTA SABER QUE PIENSAN!

Perdón por no contestar cada review...pero he estado corta de tiempo.. prometo hacerlo en el próximo! PERO LOS LEO TODOS... ehhh! jejeje

SALUDITOS