El siguiente capítulo contiene escenas de contenido sexual... abstente a leer si eres susceptible.
CAPITULO 18
- Pero Anthony no llega hasta el fin de semana
Terry y Candy estaban todavía abrazados después de hacer el amor. Estaban aclarando el tema de regresar a Londres.
- Lo sé. Pero también debo hablar con mis padres y aclarar mi ida tan precipitada. Seguramente estarán muy enfadados conmigo.
- Probablemente tengas razón. –jugó con un rizo de su cabeza
- Si, es lo mejor.
- Y cuando partiríamos
- ¿Partiríamos? –sonrió
- Claro, si tú te vas, yo me voy contigo.
Candy sonrió y le dio un ligero beso. Le gustaba saber que contaba con el apoyo de Terry.
- Está bien. Pero quiero hablar con ellos yo sola.
- No lo creo conveniente.
- Sabes, no quiero hablar de ello en este momento. ¿Lo hablamos luego?
- ¿Y qué propones para hacer en este momento? –sugirió sonriente
- No sé, propón algo y te digo si me parece
Terry sonrió y nuevamente la besó. El resto de la noche se la pasaron haciendo algo más interesante que hablar…
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- Partiremos mañana temprano –dijo él mientras caminaban tomados de la mano en la plaza de Edimburgo.
- Me parece –sonrió
Habían decidido pasar el día en el pueblo disfrutando su mutua compañía. En el pueblo estaba instalada una pequeña feria y se la pasaron el día entretenidos en los juegos y atracciones.
- Quiero que ganes ese conejo para mi –le señaló un peluche que estaba como premio en tiro al blanco
- Claro mi bella dama
Terry entonces trató varias veces en tiro al blanco pero nunca llegó a la puntuación necesaria para ganar el conejo que ella quería.
- Ten este cerdito –le entregó un divertido peluchito en forma de cerdo rosado- Es lo único que pude ganar
- Yo quería el conejo
- Pero te consta que traté varias veces
- Tienes muy mala puntería. –Sonrió- será mejor que trate yo
- No creo que puedas –se burló
- Ya verás
Candy tomó la pistola de juguete e hizo los tiros que tenía como oportunidad. Para gran sorpresa de Terry, Candy lo hizo excelente. Ganó para ella el conejo que tanto quería. Recibió su premio y quiso burlarse un momento de él.
- ¿No que no podría? –Sonrió- Ya ves que si pude
- Suerte de principiante
- Aja. Claro… si con eso eres feliz. –sonrió
Terry la atrajo a su cuerpo y la besó.
- Ten. –Le entregó el conejo- Te lo regalo. Para que recuerdes mi triunfo.
Pasaron el resto del día paseando y divirtiéndose en los juegos que la plaza ofrecía. Después ya entrada la tarde fueron a una pequeña cafetería para degustar algún platillo típico del lugar. Cuando ya era muy tarde regresaron a casa pues debían empacar. Mañana temprano partirían a Londres para enfrentar los problemas que había ocasionado su huída.
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- Espera…
Kate volteó a verlo sorprendida, Anthony prácticamente le había gritado para que se detuviera.
- Dime
- No es necesario que te vayas.
- Escucha, yo… no puedo seguir así. Lo que pasó la otra noche… -tartamudeó- estuvo mal. No debe volver a suceder
Anthony se acercó a ella, era peligroso lo que estaba haciendo pero por alguna extraña razón debía detenerla. No quería que se fuera de su vida tan rápido. Estaba seguro que al irse del apartamento nada volvería a ser igual con Kate.
- Lo sé, no "debe" volver a suceder… -dijo en un susurro
La atrapó en sus brazos, Kate jadeó al sentir su pecho estrellarse con el torso de Anthony.
- No "debe" suceder… pero no puedo evitarlo. –se acercó a ella aún más hasta sentir su aliento rozar su rostro.
- Anthony…
Ya no pudo decir más. La sensación de sentir nuevamente los labios de Anthony sobre los suyos le nubló la razón. Anthony la besó largamente, su razón le decía que debía detenerse, que lo que estaba haciendo estaba mal. Aún no entendía la fuerza que lo llevó a detenerla, es más, no entendía que lo había llevado a besarla.
- Kate, te deseo tanto. –gimió mordiendo sus labios
- Yo también
- Pero no puedo ofrecerte nada más. Tú me entiendes ¿verdad? –La vio a los ojos- Estoy comprometido. Pero podemos…
- Shhh
Ella no le permitió terminar, le puso su dedo índice sobre los labios para hacerlo callar.
- No me digas nada. No te estoy pidiendo que me hagas promesas, entiendo tu situación –titubeó- Además… yo tampoco quiero algo serio. –mintió
- ¿Estás segura?
- Por supuesto.
"Quiero saber que se siente estar en tus brazas "pensó.
Lo que estaba haciendo atentaba contra su corazón, pero si de igual manera no podría estar con él a largo plazo, podría por lo menos tener esta noche a su lado. Saber que se sentía sentirse amada por Anthony.
- Vamos, será solo esta noche. Al parecer ambos queremos que suceda –se acercó a besarlo nuevamente
Caminaron hacia la habitación de él, entre besos y caricias desmedidas. Había fuego en la sangre de los dos. Un fuego que solo se extinguiría cuando sus cuerpos finalmente se unieran.
- Eres hermosa. Me tienes loco hace mucho tiempo –decía entre mordiscos que le daba a su labio inferior
- Tú también me tienes loca. –apenas pudo decir
- Te deseo desde hace tanto tiempo –continúo
Las palabras salían sin aviso de sus labios. Necesitaba hacerle saber lo mucho que le gustaba físicamente. Si no le podía ofrecer su corazón, por lo menos la haría sentir deseada y especial; porque en realidad lo era. Ella era muy especial.
Llegaron a la habitación y él ya se encontraba solo en ropa interior, se había ido despojando de su pijama durante el camino hacia su cama. Llegaron al borde de ella, la parte posterior de las rodillas de Kate se toparon con la orilla del lecho. Anthony intercalaba los besos a su boca y su cuello, torciendo su camino en ocasiones al lóbulo de su oreja. Lo succionaba ligeramente, esta caricia hacía estremecer todo el cuerpo de ella. Sentía que flotaba entre algodones.
Antes de recostarla por completo en la cama, la ayudó a desvestirse. Tomó el borde su ligera playera de dormir y la instó a levantar los brazos, para subir la prenda hasta quitarla por completo. Por la comodidad para dormir, ella no portaba ninguna otra prenda en su torso. Anthony entonces se maravilló de su pecho desnudo. Era muy hermosa. Su piel ligeramente bronceada, la firmeza de su abdomen y sus pezones… lo estaban volviendo loco de ansias.
Quería probarla, pero primero quería observarla completamente desnuda. Había ansiado verla de esta manera todos los días cuando observaba su cuerpo velado por su ropa ejecutiva, ahora podría verla en su esplendor por primera vez. Bajó con cuidado su short-pijama y se hincó en el suelo de la habitación para acariciarla mientras la despojaba de su última prenda. Cuando finalmente estuvo sin ninguna pieza de ropa sobre su cuerpo, Kate se sintió por primera vez en su vida insegura. No era la primera vez que un hombre la veía desnuda, pero si era la primera vez que el hombre que quería la observaba con tanta minuciosidad.
- Eres tan hermosa –dijo sin levantarse de donde estaba y acariciando sus piernas en todo su largo.
Kate jadeó al sentirlo besar sus muslos, era un nivel de intimidad nunca antes experimentado. Su primera vez había sido dolorosa y por mucho tiempo se arrepintió de haber escogido al patán con el que la había tenido. Después de eso, había tenido solo una relación de este tipo con un exnovio al que había querido mucho, pero con el que nunca había disfrutado una relación sexual. Sin duda esta era la primera vez que estaba disfrutando aún antes que él la penetrara.
Anthony se levantó del piso y se detuvo en su abdomen donde inició una serie de besos ligeros hacia arriba hasta llegar a su pecho. Allí se detuvo, levantó su rostro para observar el rostro de Kate antes de realizar un acto que sabía disfrutaría mucho; quería ver la aprobación en la mirada de ella. Pero la encontró con los ojos cerrados. Por los suspiros que Salían de sus labios supuso que estaba disfrutando sus caricias, así que continúo sin su consentimiento. Atrapó con delicadeza la cima de su pezón endurecido y pasó ligeramente la lengua sobre este. Ella jadeó aún más fuerte. Anthony sonrió complacido y continúo con la caricia por largo rato, a veces intercalando las caricias de sus dedos sobre uno de sus pechos y con su boca el otro.
- ¿Te gusta? –preguntó con una sonrisa torcida
- Si –jadeó ella
Entonces mientras subía sus labios hacía su cuello, dirigió su mano hasta el punto más íntimo en su cuerpo donde se entretuvo un rato, acariciándola con decisión pero con delicadeza; arrancando de la garganta de ella jadeos cada vez más fuertes. Anthony se sentía complacido por causar semejante placer en el cuerpo de Kate, necesitaba sentirla estremecerse en sus brazos. No era una opción… era una necesidad. Tenía que dejar una huella en su cuerpo, por más ilógico que sonara, necesitaba que ella lo recordara de por vida.
Se alejó un poco de ella y terminó de desnudarse él mismo, la instó a sentarse en la cama y se acomodó junto a ella. El momento había llegado, él mismo ya no podía soportar más tiempo sin estar dentro de ella.
- Anthony… Por favor…
Él supo que Kate estaba preparada y se colocó sobre ella, atrapó sus labios en un beso ardiente y desenfrenado; entonces se introdujo en ella. Fue un momento que le cegó la visión, jadeó fuertemente y comenzó a moverse con lentitud.
Después de varios minutos de un vaivén de intensidades ambos estaban a punto de llegar a la cima. Entre suspiros y palabras de deseo Anthony llevó a Kate a un punto de éxtasis total. Llegando juntos a la cima de un orgasmo memorable.
S e desplomó suavemente sobre ella con la respiración agitada y se sintió confundido, las sensaciones vividas al lado de Kate eran increíbles. Nunca se había sentido igual, pero… no quería pensar demasiado en ello. Disfrutaría el momento y después trataría de olvidarla; en Londres tenía a alguien esperándolo.
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Esa noche estuvieron largo rato entregándose al fuego de la pasión que ambos tenían en su interior. Nunca parecía suficiente.
Los siguientes días fueron similares, ambos desayunaban juntos y conversaban como antes; su relación se había vuelto más fuerte y se divertían juntos. Posteriormente Anthony llevaba a Kate a su trabajo y él cuando no tenía alguna cita se quedaba en su apartamento y al llegar la hora de salida de ella, iba a recogerla. Después cenaban ligero y más tarde… pues se entregaban nuevamente a la pasión.
Kate estaba disfrutando los últimos días junto a él. La hora de separarse estaba cada vez más cerca. Dentro de unos días Anthony regresaría a Londres a casarse con su prometida, y ella tendría que olvidarse de la relación que habían mantenido. Iba a ser difícil… pero se repondría con el tiempo; estaba segura… o al menos eso quería hacerse creer.
Tres días antes de irse a Londres nuevamente, Anthony estaba sentado en la sala de su apartamento verificando algunos correos en su buzón de entrada. Esperaba una última notificación proveniente de California, para poder regresar con triunfo a Inglaterra, a cada momento actualizaba el buzón para estar del todo seguro que no había nada nuevo. Era ya tarde en la noche, acababa de hacer el amor con Kate y se sentía cansado. Pero necesitaba esa respuesta antes de poder disfrutar de un sueño placentero junto a ella.
Se sentía un poco culpable por la infidelidad que estaba cometiendo contra Candy, pero confiaba que ella nunca se enterara y así su matrimonio no tuviera problemas. Él no se consideraba un hombre infiel, por lo que estaba seguro que esta sería la primera y única vez que le haría algo parecido. Talvez por la misma razón de su relación clandestina es que en los últimos días no se había tomado la molestia de llamarla, no había insistido en comunicarse con ella como antes que empezara todo con Kate. Necesitaba terminar con ella antes de poder pensar en Candy.
- ¿Qué sucede? –preguntó Kate adormilada desde el umbral de la puerta de la habitación que compartían
- Nada –sonrió- Solo estoy esperando un correo importante
- ¿A esta hora? –bostezó
- Si. –Sonrió- Si no sé la respuesta antes de acostarme no podré dormir
- ¿Quieres que te acompañe?
- No es necesario
Anthony actualizó nuevamente la bandeja de entrada y finalmente tenía un correo nuevo. Solo que no era del remitente que esperaba…
Era de… ¿Sophie Walker?
¿Por qué ella tendría que enviarle un correo a esta hora?
- ¿Qué te pasa? –Preguntó Kate preocupada- Pusiste una cara de espanto. Estás pálido
Kate había notado lo pálido que se había puesto el rostro de Anthony al ver la pantalla de la computadora.
- Anthony… ¿qué sucede?
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- Aún creo que debo acompañarte a hablar con tus padres. –dijo Terry
Candy sonrió. Terry estaba muy nervioso por el hecho de que ella enfrentara a sus padres sola, pero se sentía segura de hacerlo. Estar al lado de Terry todo este tiempo le había dado una fuerza interior que antes no creyó tener.
Habían pasado dos días desde el día que decidió regresar a Londres para enfrentar a Anthony cuando él regresara de América. Como aún no estaba casada con Terry, decidió permanecer en el apartamento que había alquilado cuando recién había llegado de América, pero en el que nunca había habitado; pues su madre prácticamente la había obligado a permanecer en la casa de la familia, pues consideraba que no era propio de una mujer soltera vivir sola. Ahora después de lo vivido, obviamente no la recibirían con los brazos abiertos y aunque estaba tentada de aceptar la propuesta de Terry de vivir juntos, no quería habladurías. Nadie entendería su situación. Era mejor "hacer todo bien" y vivir con él hasta que estuvieran casados, aún cuando ella ya se consideraba su mujer.
- No –sonrió- Es la última vez que te digo que es algo que quiero hacer sola.
- Está bien. Aunque creo que debemos hacerlo juntos.
- Estaré bien –dijo abriendo la puerta de su pequeño apartamento
Entraron y ella colocó la pequeña maleta que traía en el sofá de la sala. El lugar no se parecía en nada al sofisticado departamento de Terry ni a la villa de él en Escocia, pero era acogedor y era lo único que había podido pagar después de regresar a Londres.
- Es muy bonito este lugar
- ¿Te gusta? –Sonrió- Aquí me hospedaré mientras nos casemos
Terry hizo una mueca de fastidio. Él quería vivir con ella de una vez por todas, no creía poder pasar otra noche en su vida sin dormir al lado de Candy.
- No frunzas los labios así –le rozó ligeramente los labios con las yemas de sus dedos- Se te arrugarán.
- Es que no me gusta la idea de permanecer separados
- Será solo un tiempo. No quiero provocar más a mis padres. De por sí ya será complicado que entren en razón.
- Está bien –dijo con fastidio
- Sabes que es importante para mí contar con el apoyo de ellos ¿verdad?
- Lo sé
- Entonces, entiéndeme. Si vivimos de una vez juntos se enojarán aún más.
- Está bien. Pero que sea poco tiempo ¿eh? –Sonrió- no creo poder estar muchas noches más sin tu cuerpo –le guiñó un ojo
- Bueno, podemos tener una especie de despedida esta noche ¿no? –se acercó a él- Después de todo, nadie sabe que estamos aquí.
Terry sonrió encantado por la propuesta de la rubia. Haría esta noche especial, para poder soportar estar alejado de Candy el tiempo en el que tendrían que esperar para casarse.
En silencio y entre besos se dirigieron a la habitación donde nuevamente se entregaron al amor que habitaba en sus corazones.
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- Terry despierta –lo movió Candy
- Aún es temprano –dijo adormilado
- Nada que temprano. Debes irte, hoy es el día. Tengo que ir a hablar con mis padres
Candy se sentó en la cama y se enrolló en la sábana blanca que cubría el cuerpo desnudo de su amor, dejándolo expuesto al escrutinio de ella él estaba boca abajo y lo único que se podía observar era su amplia espalda y su espectacular trasero.
- Creo que me encantaría vivir con la visión matutina de tu cuerpo –sonrió
Terry abrió los ojos y sonrió de lado.
- ¿Te gusta lo que ves? –se volteó totalmente
Candy se sonrojó al tenerlo totalmente desnudo frente a ella, una cosa era verle el trasero y otra muy distinta verle… ¡Dios! Parecía que él estaba preparado para otra sesión esta mañana.
- Será mejor meterme a bañar –volteó su rostro
- ¿Quieres que te acompañe?
- No. Tardaremos más. Debemos apurarnos
- ¿por qué la prisa? –se levantó y se estiró a todo su largo
- Porque ya es tarde. Si no te has dado cuenta son más de las dos de la tarde
- ¿En serio?
Terry se sorprendió. Al parecer la noche extenuante que habían tenido, los había dejado tan agotados que no habían sentido en toda la mañana.
- Si. Ya es muy tarde
Candy pretendía irse pero una mano detuvo su paso.
- Antes dame un beso. –ella le dio un beso ligero
- Ya
- No, yo decía algo como esto. –la besó ardientemente
- Terry… detente. En serio debemos darnos prisa.
- Está bien. Tú te lo pierdes
Candy sacudió la cabeza negando la osadía del castaño. Se había acostumbrado a su forma de ser y pues a decir verdad le encantaba. Se metió a bañar y después lo hizo Terry. Se apuraron a comer algo enana cafetería cercana. Después Terry pasó a dejar a Candy a la casa de los padres de ella y una vez más la intentó persuadir.
- ¿Segura?
- Ya hablamos de esto muchas veces Terry. Necesito hacerlo sola, es algo que debo hacer. Igual que con Anthony –él hizo una mueca- Tengo que hablar con ellos yo sola. Enfrentar la realidad. No puedo seguir huyendo.
- Es que no se trata de huir. Es solo que quería que esperáramos unos días más, talvez meses… -sonrió- Quería que las aguas se calmaran –dijo serio
- No creo que nunca se hubieran calmado del todo. Teníamos que enfrentar todo alguna vez ¿no? Era mejor hacerlo antes de mi boda.
- ¿mi boda? –levantó una ceja
- Bueno… de la que se supone que sería mi boda. –le dio un beso ligero en los labios
- Está bien, te dejo entonces que hables con tus padres. ¿Quieres que venga a traerte más tarde?
- No. No sé cuando tardaré. Mejor arregla los pendientes que tengas y yo me voy en mi auto o pido que lleven. No te preocupes.
- Bien. Será como tú digas. –la besó- Cualquier cosa me avisas ¿de acuerdo?
- Si –sonrió
Candy se bajó del auto y se encaminó a la casa que por mucho tiempo fue su hogar. Caminó hasta la puerta y antes de tocar, respiró profundamente. Tocó, tenía llave pero después de su huída pues no tenía el valor de entrar como si fuera su casa. Volteó a ver al auto de Terry y agitó su mano en señal de despedida, él lo interpretó como que ya debía irse y se puso en marcha. Después de tocar nuevamente… finalmente abrieron la puerta
- Hola Dorothy –saludó
- Señorita Candy, pase por favor.
- ¿Están mis padres? –preguntó mientras entraba y se dirigía por el pasillo de la casa
- Si, señorita. Están en la sala principal.
Candy tragó seco, el momento había llegado. Respiró profundamente y entró a la habitación.
- Buenas tardes –saludó
- Candy…
CONTINUARA...
HOLA!
Les dejo un nuevo capitulo... espero les guste!
MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS...
Oligranchester, Ltty, WISAL, Julieta42, Lisseth, ChrisK, Janeth, lucy, Mayuel, luna, cinthya, eli...
Gracias por sus palabras.. agradezco sus comentarios...!
SALUDITOS... esperare sus impresiones
