CAPITULO 19

Su madre como era usual estaba sentada en el sofá tejiendo alguna prenda que seguramente luego utilizaría su padre, y él sentado en el sillón individual leyendo el libro de turno.

Así eran las tardes habitualmente en la casa de los White; desde que Charles, el padre de Candy trabajaba solo por las mañanas como asesor legal de la compañía de Anthony. Por su edad, y problemas cardíacos sus horas laborales se habían reducido considerablemente; pero siendo padre de la prometida del presidente de la empresa, nadie podría negarle estos privilegios.

- Hola papá y mamá –dijo nerviosa

- Candy –pronunció nuevamente Sarah, su madre, mientras se levantaba presurosa a abrazarla- Hemos estado tan preocupados por ti

Candy recibió el abrazo de su madre gustosa, le alegraba estar nuevamente en casa.

- Hola papá –dijo sin soltar a su madre

Charles White había permanecido indiferente a la llegada de su hija, siguió leyendo su libro sin inmutarse por la alegría de su esposa al recibir a Candy. Al oír su saludo de manera directa; volteó a verla y ella pudo observar enojo en su mirada. Se levantó de su asiento y se dirigió a donde Candy y Sarah se encontraban.

- ¿Dónde has estado? –preguntó con voz fría y distante

Candy se esperaba una reacción de este tipo por parte de su padre, él era controlador y hablaba de forma directa. Ahora, había llegado el momento de hablar directamente con ambos y comunicarle sus decisiones.

- Mamá –la tomó de la mano- Papá –se dirigió a él, sin acercársele- Regresé por dos motivos. –respiró hondo- El primero, era para comunicarles ciertas decisiones que he tomado en este tiempo que he estado lejos.

- ¿Qué decisiones? –preguntó Charles con voz molesta

Candy no respondió, respiró nuevamente y terminó lo que su padre había interrumpido.

- Y la segunda… terminar mi relación con Anthony, definitivamente.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Terry estaba sumamente nervioso. Le preocupaba en sobremanera la idea de que Candy tuviera que enfrentar todo ella sola. A él le hubiera encantado hablar con los padres de Candy personalmente, pero ella no lo había permitido. Ahora solo lo quedaba esperar la llamada de ella para saber de una vez por todas, la reacción de los White a la decisión de su hija.

Condujo hasta su apartamento sin demasiada prisa, esperaría allí la llamada de la rubia. Llegó al edificio y aparcó su auto en el área de visitantes pues el auto de Candy aún se encontraba en su lugar de estacionamiento. Sonrió al recordar como habían huido de todo, esas semanas en Escocia habían sido las mejores de su vida. No se arrepentía en lo más mínimo de la locura que le invadió al pedirle a Candy que se fuera con él.

Si la vida lo pusiera en la misma situación nuevamente, no dudaría en volver a hacerlo. Pero ahora ya no tenía porque huir, Candy era suya y lo sería para siempre. Entró a su apartamento y se quitó la chaqueta, sin muchos ánimos se fue desvistiendo en el camino hasta llegar al cuarto de baño, tenía ganas de tomar una ducha para relajarse un poco. Sentía una ansiedad enorme, necesitaba algo que le permitiera tranquilizarse un poco. Dormir no era una opción, la adrenalina en sus venas era demasiada y aunque tomara un frasco entero de pastillas para dormir no conseguiría conciliar el sueño.

¿Era normal sentirse tan ansioso?

No lo sabía… pero algo le decía que no. Hubiese preferido esperar más tiempo, que pasara la fecha de la "boda" de Candy y entonces regresar a Londres. Lo estaban pasando tan bien en Escocia. Si hubiera sido por él hubiesen permanecido en su villa toda la vida… Pero ella había querido regresar y "dar la cara"…

Se metió bajo la regadera y el agua caliente poco a poco logró relajarlo un poco, aunque no lo suficiente. Aún en su cabeza rondaban mil maneras de cómo sus planes podrían fracasar. Después de varios minutos bajo el agua, finalmente abandonó el baño y sin utilizar toalla alguna se dirigió a su habitación para ponerse algo encima. Se colocó una camisa blanca de algodón muy sencilla y unos jeans azules, algo sumamente ligero y se recostó en la cama un rato.

¡Tenía que pensar en otra cosa!

Cerró los ojos y trató de recordar momentos vividos al lado de Candy, para tratar de tranquilizar a su mente. El sonido del timbre en la puerta lo sacó de sus cavilaciones.

¿Quién podría ser?

Se dirigió presuroso a abrir la puerta. Podría ser Candy…

- Hola Terry

- ¿Karen?

- La misma –sonrió y entró sin pedir permiso

- ¿Qué estás haciendo aquí? Nadie sabe que regresamos

- Bueno, los llamé a la casa en Escocia y me informó tú nana que habían venido a dar un paseo por Londres. Supuse que se encontraban aquí. –se sentó en el sofá- ¿Y Candy?

- No está aquí

- ¿Entonces donde está?

- Fue a hablar con sus padres

- Pensé que la acompañarías –Terry se sentó junto a ella

- No quiso que lo hiciera. Y ahora aquí me tienes, como león enjaulado pensando en lo que ellos le pueden estar diciendo.

- Vamos Terry, no seas dramático. ¿Qué le podrían decir? –se levantó y se dirigió a la cocina- ¿Quieres un café?

La relación de ambos era muy estrecha, Karen no necesitaba pedir permiso para utilizar la cocina de él.

- Por favor –se levantó a acompañarla- Me siento muy ansioso

- Entonces será mejor que te haga un té. –Sonrió- Vamos Terry, no te intranquilices innecesariamente. Aún no sabemos que pasará.

- Pero es que…

- Nada de pero, tu debes confiar en el amor de Candy. ¿Confías en ella?

- Si

- Entonces, no hay pero que valga. Confía en que el amor de ella será lo suficientemente fuerte para enfrentar a todo y a todos. –le sonrió

OoOoOoOoOoOoOoOoO

- ¿Qué estás diciendo? –dijo Charles furioso

- Eso mismo, que voy a romper mi compromiso con Anthony

- ¡No harás eso!

- Mira papá, discúlpame pero no vine aquí a pedirte permiso para hacerlo. Como les dije he venido solamente a hablar con ustedes de mis decisiones y a hablar con Anthony. Nada hará que cambie de opinión

Charles estaba sumamente enojado, la miraba con ojos furiosos. Sarah quiso intervenir para calmar un poco la tensión del lugar

- ¿Qué decisiones hija? –dijo tratando de sonar serena

Candy respiró profundo.

- Antes que digas algo. ¿Se puede saber donde estabas? –dijo furibundo

- Yo…

- Te largaste de aquí y ni siquiera sabíamos si estabas bien o a donde habías ido. Eres una inconciente. Tenías a tu madre con el alma en un hilo.

- Les dejé una nota.

- ¡Claro! –Dijo irónico- una nota. Te parece que merecemos que nos dejes una simple nota "explicándonos" que te irías por un tiempo.

- Lo decidí muy rápido. No podía quedarme a darle explicaciones.

- Y ¿ahora si las puede dar la señorita o también está muy apurada?

Candy ignoró el sarcasmo en la expresión de su padre.

- La decisión que he tomado es muy simple. No me casaré con Anthony porque estoy enamorada de otro.

- ¿Estás enamorada de otro? –Dijo furioso- ¿Quién?

- De Terrence Grandchester, el socio de Anthony en la compañía. Voy a casarme con él. Está decidido

- ¿Con él es con quien has estado estos días? –preguntó acercándose más a ella.

- Si –dijo segura- He estado con él todo este tiempo.

- No vas a abandonar a Anthony, ¿me entiendes? –le tomó el brazo con fuerza- No abandonarás a tu prometido días antes de tu boda porque te fugaste con su socio. ¿me oyes bien? No te dejaré hacerlo –la soltó de un solo golpe

- No lo puedes evitar –dijo segura- Yo amo a Terry y me voy a casar con él, te guste o no.

- Que sabes tu del amor –dijo irónico- Hace pocos meses decías amar a Anthony.

- Pero ahora estoy segura que no es así, amo a Terry y me casaré con él. Si vine aquí fue solo para informárselos, quiero que sean partícipes de mi felicidad. Pero si no lo aceptan, me dolerá es verdad, pero terminaré de todas maneras al lado de Terry. Él es el amor de mi vida.

Sarah había permanecido callada, observando la escena sin involucrarse. Su esposo estaba demasiado furioso, no quería decir o hacer algo que lo mortificara más.

- Escúchame bien Candy, no permitiré que hagas lo que has planeado. Te casarás con Anthony, quieras o no

- No puedes obligarme. Soy mayor de edad y puedo hacer lo que me de la gana –dijo muy furiosa por la actitud arrogante de su padre.

- Lo harás

- No, no lo haré. Ahora soy la mujer de Terry y solo falta que firme un papel para serlo ante todos; pero en lo más importante, ya lo soy. Soy su mujer en cuerpo y alma.

Candy dijo todo eso segura de sí, le daba vergüenza que sus padres supieran que se había entregado a Terry, pero después de todo era verdad. Talvez así su padre recapacitara.

Sin verlo venir, sintió un fuerte golpe en su mejilla derecha. La mano de su padre se había estrellado en su rostro y le había dejado un dolor insoportable, tanto físicamente como en el corazón. Nunca antes su padre se había atrevido a golpearla.

- ¡Cállate! –Dijo furibundo- Eres una cualquiera. ¿Cómo te atreves a decir así que te has entregado a un hombre sin ser tu esposo? Aún más, ¿como lo dices cuando estás comprometida?

Candy observaba como el pecho de su padre subía y bajaba de manera irregular, las manos las tenía apuñadas a sus costados y su mirada era furiosa. Nunca antes lo había visto así.

- Es la verdad. –Se atrevió a decir- Me entregué a Terry y no me arrepiento. Fue algo de lo que nunca me arrepentiré en la vida.

- Candy, cállate –dijo su madre serena- no hables así. No es propio de una mujer decente

- ¿Por qué mamá? ¿Por qué no es "propio"? –Dijo volteando a verla- Lo hice por amor, ¿no lo entienden? ¡AMO A TERRY! Lo amo con todo mí ser, nunca va a ser diferente. Me voy a morir amándolo.

- No me importa lo que hayas hecho o lo que según tu –dijo sarcástico- sentirás toda la vida. Te casarás con Anthony y punto –sentenció

- Lo siento papá. Pero no puedo complacerte. No lo haré. –Dijo tomando su bolso que había dejado en el sofá anteriormente- Como te dije en un principio, no vine aquí a pedirles permiso, vine a comunicarles mi decisión. Si no te gusta, es tu problema. No me condenaré a vivir mi vida amargada porque tu quieres que me case con Anthony.

- Lo harás. De lo contrario no volverás a pisar esta casa.

- Lo siento. –Se acercó a su padre- En verdad, lo siento mucho. Pero no puedo complacerte. Si quieres que no vuelva aquí, respetaré tu decisión. Me dolerá mucho pero será como tú quieras. Espero algún día me comprendas.

Se acercó lo suficiente para tratar de darle un abrazo, pero su padre se negó. Todavía lucía muy enojado y la rechazó directamente

- Adiós papá –se dirigió a su madre- Adiós mamá. Espero algún día puedan entenderme.

Caminó hacia la puerta de salida pero antes de conseguirlo escuchó la voz de su padre fría y enojada.

- Cuando cruces esa puerta. Dejarás de ser mi hija Candice.

Candy tragó seco. Eran palabras sumamente fuertes, pero no daría marcha atrás. Sin voltear a ver ni una sola vez más, salió de su casa y se dirigió a buscar a Terry.

Caminó por el jardín delantero de la casa y se dirigió a la avenida principal para tomar un taxi, hubiera podido llamar a Terry para que fuera por ella, pero necesitaba salir de allí inmediatamente. Era mejor hacerlo por su cuenta. Cuando encontró un taxi, le indicó al conductor la dirección a la cual debía dirigirse.

Cuando estaban ya en camino hacía el apartamento del castaño, quiso llamarlo para comunicarle su llegada pero antes de hacerlo, recibió una llamada…

- Aló

- Candy

Era su madre, sonaba angustiada

- ¿Mamá? –Dijo preocupada- ¿Qué sucede?

- Candy, ven por favor. Tu padre… -tartamudeaba- tu padre

- ¿Qué mamá? ¿Qué le pasa a papá?

- Cuando te fuiste… él… Candy, tu padre está muy mal.

- ¿Qué tiene?

Su madre no concretaba lo que sucedía. Se sentía muy afligida.

- Tu padre, sufrió un paro cardíaco. Candy, tu padre se está muriendo –lloraba

- ¿Qué?

- Estamos en camino al hospital hija. –Se oía llorosa- Vamos en la ambulancia. Te necesito hija. ¿Podrías llegar al hospital?

- Claro mamá. ¿A qué hospital se dirigen?

Al parecer su mamá le preguntó al paramédico al lugar al que se dirigían pues dejó el auricular un momento

- Al hospital Saint Adams. ¿Sabes donde queda?

- Claro. Te veré allí.

Cortó la comunicación.

¡Dios! Esto no podría estar pasando… ¿Qué pudo haber pasado?

Cuando se fue todo estaba bien, y ahora su padre estaba grave. Se sentía afligida. ¡Todo era su culpa!

¡NO!

¡No era su culpa! Era solo una coincidencia… no tenía nada que ver con lo sucedido.

Le indicó al conductor el cambio de destino y todo el camino al hospital fue una tortura. Se sentía… ¡no!... no quería sentirse culpable.

Llegaron varios minutos después, y luego de pagarle al taxista la cuenta se encaminó al área de urgencias del hospital. Necesitaba encontrar a su madre y pedir referencias de su padre.

La encontró rápidamente, y corrió hacia donde estaba ella.

- Mamá

- Candy –la abrazó fuerte- Tu padre, Candy… se está muriendo.

- Tranquilízate mamá –le secó las lágrimas con la yema de sus dedos- Nada le pasará a papá.

- Pero es que…

- No mamá, pensemos positivo. Te han dado alguna información de su estado.

Su madre negó con la cabeza

- Espérame aquí, iré a ver que pueden decirme

- Candy… espera.

- ¿Sí?

- Candy, no quiero angustiarte pero… por favor, -suplicó- No hagas nada de lo que dijiste harías. No mates a tu padre

Las palabras de su madre se clavaron en sus oídos con dureza. ¿Matar a su padre?

Su madre había dicho… "no mates a tu padre"… ¿Eso es lo que estaba haciendo?

- Por favor Candy, por favor hija –suplicaba llorosa- No abandones a Anthony

Candy miró a su madre largamente sin pronunciar palabra.

- Hablamos luego. –Se alejó- Iré a pedir información sobre mi padre

- Promételo Candy, prométeme que no harás lo que dijiste.

- Después mamá

Se alejó de allí y se encaminó a la estación de enfermeras. Las palabras de su madre la habían desconcertado. Era un chantaje… la estaba chantajeando. No podía permitirles a sus padres que le hicieran esto.

Preguntó a la enfermera encargada sobre el estado de su padre, y le informaron que debía esperar a las noticias del médico. Por el momento, solo quedaba esperar.

Caminó nuevamente hasta donde estaba su madre y ésta se encontraba sentada en una de las sillas de la sala de espera con la cabeza enterrada en sus rodillas. Se miraba muy preocupada…

- Mamá

- ¿Qué te dijeron?

- Nada, debemos esperar a que venga el médico a informarnos

- Entiendo

De pronto su celular sonó.

- Aló

- Candy… ¿dónde estás?

Era Terry

- Terry –se alejó del lugar donde estaba su madre- Terry ven por favor –lloró- Te necesito

- Candy, ¿Qué sucede?

- Es mi padre, está grave en el hospital

- ¿En el hospital? ¿Qué sucedió Candy?

- Mi padre. -titubeó- Te explico cuando vengas, ¿si?

- De acuerdo, ¿en qué hospital están?

- En el Saint Adams –lloraba- apúrate por favor

- En seguida salgo

Cortaron la comunicación. Estando al lado de Terry se sentiría más segura.

Volvió al lado de su madre y se sentó a su lado, imitó su posición y agachó su torso hasta colocar su frente entre sus rodillas. Estaba muy abrumada.

- Candy –la llamaron- ¿Cómo estás amor?

Levantó su rostro sorprendida

- ¡Anthony!

- Anthony, me alegra que haya venido tan rápido. –dijo Sarah

- Vine tan pronto como me informó de lo ocurrido –se dirigió a Candy- ¿Cómo estás amor? -preguntó nuevamente

Candy no pudo articular palabra. No tenía idea que Anthony hubiera regresado de su viaje a América.

- ¿Qué… haces aquí? –titubeó

- Vine a acompañarte, amor –recalcó la última palabra

- Gracias, pero es que en realidad lo que me pregunto es ¿que haces en Londres? –preguntó sorprendida- Yo te hacía en América

- Vine ayer por la tarde

¿Ayer?

Tragó seco. ¿Notaría su ausencia?

Ayer por la tarde, ella y Terry también habían llegado de Escocia; y habían permanecido en su apartamento haciendo el amor toda la noche. Se sentía tan culpable…

¿Qué pensaría Anthony al no verla ayer mismo?

¡Dios!... todo se estaba complicando tanto…

Ahora más que nunca sabía que hablar con Anthony sería muy complicado. Más en estas circunstancias. ¿Le podría decir las razones por las que quería terminar con él? ¿Podría decirle que es a causa de Terry?... ¡Terry!

Estaba por llegar al hospital…

- Candy, ¿Qué te sucede? –le tomó la mano cariñosamente- TE encuentras distraída

- Yo… bueno, estoy preocupada. –dijo titubeando

- Entiendo, esto de tu padre es muy problemático. Más con la boda a la vuelta de la esquina

¡La Boda!

- Eh… ¡si! Muy complicado, talvez sea mejor posponerla

- ¡De ninguna manera! –sentenció

- Anthony…

- No Candy, no habrá aplazo. Tu padre se recuperará a tiempo. Nos casaremos en la fecha indicada. –dijo serio

Candy prefirió no discutir con él en este momento, ya encontraría la forma de decirlo después. Por le momento debía ir a llamar a Terry, para decirle que era mejor que no llegara en este momento.

Marcó el número de Terry, pero no contestaba. Intentó nuevamente, pero tampoco…

¡Este día estaba resultando siendo, el peor de su vida!

Caminó a la sala nuevamente, pero se detuvo de pronto. Ya no era necesario detener a Terry. Ya había llegado.

- Candy –dijo viéndola directamente, sin notar la presencia de Anthony

- Terry –caminó a él nerviosa- ¿Qué haces aquí?

Él no entendió su pregunta, ella misma le había dicho que llegara. Terry iba en compañía de Karen que estaba con él al momento de la llamada en que se enteraron de la noticia. Ésta si notó la presencia de Anthony y codeó ligeramente a su primo

- Anthony –dijo Karen con soltura- ¡Qué gusto verte!

- Karen –dijo él con desdén- A mí también me da gusto verte –observó a Terry por un momento- Terry, ¿qué tal? –le ofreció la mano- ¿Qué haces aquí? –dijo mientras tomaba posesivamente a Candy por la cintura.

Terry enfureció al ver la mano de Anthony apoderarse de la cintura de Candy.

¡No tenía ningún derecho de tocarla!

¡Ella era su mujer!

Candy se sentía al borde de un colapso, nunca imaginó que las cosas fueran a suceder de esta manera. Daría todo porque todo fuera distinto.

Con la mirada le suplicó a Terry que no hiciera nada por el momento. No era conveniente en este instante. Después tendrían la oportunidad de aclarar todo.

- Familiares del Sr. Charles White –dijo el médico

- Yo soy su hija –dijo Candy caminando hacia el galeno- Y ella es mi madre

Anthony observó detenidamente a Terry mientras Candy y Sarah hablaban con el médico. No le gustaba la manera en que observaba a su prometida.

- Terry no me has contestado ¿Qué haces aquí?

Karen intervino al notar el esfuerzo que hacía su primo en no decir todo de una buena vez.

- Candy me llamó para avisarme todo y como yo estaba con mi primo, pues quiso acompañarme –dijo segura

- Entiendo. No sabía que ustedes eran primos –dijo serio

- Si, lo somos de parte de madre. Allí el porque no tenemos el mismo apellido –sonrió

El ambiente estaba sumamente tenso.

- Parece que la lengua te la han comido los ratones –dijo Anthony mordaz- No has pronunciado palabra

Terry seguía sin hablar.

Antes que Anthony volviera a hablar, Candy y su madre se acercaron nuevamente a ellos.

- ¿Qué les dijeron, amor? –la abrazó

- Está muy grave –lloró- No creen que se salve

Anthony aprovechó la flaqueza de Candy y la abrazó totalmente, la acurrucó en su pecho y besó su frente. Candy lloraba sin parar.

- Todo va a estar bien, amor. –le besó la mejilla- Todo estará bien –le levantó el rostro y la besó ligeramente en los labios, antes que ella pudiera evitarlo

Terry enfureció al verlo… ya había soportado mucho.

¡No soportaría que Anthony besara y abrazara así a su mujer!

CONTINUARA...


Hola!

Aquí les dejo un nuevo capítulo de esta historia... espero les guste!

MIL GRACIAS POR SUS PALABRAS...

Oligranchester, Janeth, Ltty, patty reyna, lucero, Mayuel, luna, ChrisK, WISAL, cinthya, anon, Sofia, neidy, lucy, eli, alondra...

Gracias por el apoyo que me han dado con esta historia, se los agradezco infinitamente!

Saluditos!