CAPITULO 23

Terry se sentía fatal. Había sido un viaje agotador y sumamente largo desde Londres hasta Escocia. Al estar en el aeropuerto a punto de subir al avión hacia Madrid, decidió que no estaba preparado para olvidarla; lo tendría que hacer… pero no ahora.

Como una especie de indulgencia a su dolorido corazón, viajó al lugar donde habían pasado los últimos días juntos… ¡felices!

No se detuvo en ningún lugar a descansar o comer algo, al igual que lo había hecho la vez que había salido del hospital y le había propuesto a Candy huyeran juntos. Solo que esta vez lo hizo solo… recordando ese viaje, riendo entre lágrimas recordándola a su lado… durmiendo. Esa vez no había despertado en todo el camino, pero él había sido tan feliz…

Las lágrimas no parecían dar tregua, inundaban su rostro; su tristeza era infinita.

Una y otra vez veía a Candy entrando a la iglesia del brazo de su padre, tenía la ligera sospecha que lo había visto antes de entrar… pero no lo sabía con exactitud. Aún así, él cumplió lo prometido; la esperó hasta el final. Si ella hubiera dado media vuelta antes de entrar a la iglesia y se hubiera lanzado a sus brazos; lo hubiera dejado todo. Nada le importaba más que ella, a su lado no le importaba perder hasta su nombre. Era loco… pero la amaba por sobre todos y todo. Por eso, tal cual se lo dijo esa última vez que hablaron la esperó a la puerta de la iglesia a que cambiara de opinión y decidiera luchar por su amor; deseaba que ella también dejara todo por él. Juntos hubieran empezado de cero.

Pero ahora… ya no había posibilidad de pensar en un futuro, juntos. Ella estaba casada. Y aunque le doliera, debía respetar ese lazo. Ahora Candy era una mujer prohibida para él y debía olvidarla.

Llegó a Escocia a media mañana. Estacionó su auto afuera de la reja que delimitaba la villa y caminó hasta la casa. Lo único que quería hacer por el momento era descansar un poco, así que se dirigió a su habitación en el segundo nivel sin saludar a nadie.

Entró al cuarto y al acercarse a la cama, vio una imagen de Candy recostada durmiendo plácidamente. Algo que había presenciado muchas veces en días pasados. Cerró los ojos, queriendo que desapareciera la visión y al abrirlos nuevamente la imagen se había ido. Se sentó a la orilla de la cama y recorrió con la palma de la mano la textura del edredón, todavía podía percibir el aroma del perfume de Candy en la habitación; talvez era su imaginación… pero la sentía más cercana.

Se recostó completamente en la cama y durmió largas horas.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Candy se sentó a la orilla de la cama y trató de pararse, el médico se lo impidió

- Señora, debe tranquilizarse. No puede abandonar el hospital esta noche

- ¿Por qué?

- Se lo estaba comentando, tuvo una subida de presión considerable por eso el desmayo –explicó- y debe permanecer en observación durante esta noche. Debemos vigilar su presión

- Ya me siento bien

- Lo sé, pero debe cuidarse. La presión arterial debe ser normal durante todo su embarazo, de lo contrario tiene el riesgo de sufrir Preeclampsia; lo cual sería fatal. Debe permanecer por lo menos esta noche aquí, ya mañana puede irse a su casa.

- Es que debo irme…

- Candy, debes hacer caso a las indicaciones del médico –dijo Anthony- Yo me quedaré contigo para que no te sientas sola. Ya mañana iremos con Karen.

- No sé…

- Una noche no hará la diferencia.

- Está bien. Pero mañana temprano iremos a ver a Karen.

Anthony sonrió. El médico le permitió quedarse en la habitación de Candy durante la noche con la condición de no exaltar a la rubia. Candy le agradeció al médico, y después de despedirse y dejar las últimas indicaciones el galeno abandonó la habitación dejando a los dos rubios solos.

-¿Quieres que le avise a tus padres?

- ¡NO! –sentenció

- Talvez estén preocupados por ti

- Aún así, no quiero.

- Ellos no tienen la culpa. Yo los presioné

- Anthony… no quiero hablar de ello. –cerró los ojos volteando el rostro

Candy estaba principalmente enojada con sus padres.

¡Ellos eran sus padres! ¡Por todos los cielos! Se suponía que ellos deberían siempre preocuparse por su felicidad, de Anthony podría esperar su egoísmo… ¿pero sus padres? No quería verlos por el momento…

- ¿Terry está en Escocia? –preguntó cambiando de tema

- No lo sé, lo supongo… eso espero –susurró- Necesito encontrarlo cuanto antes, necesito explicarle lo ocurrido. No quiero dejar pasar más tiempo en el que él cree que estoy casada. ¡Debe odiarme! –dijo con pesar

- No lo creo –sonrió y se sentó a su lado- He visto como te mira y sé que nunca llegará a odiarte

- ¿De verdad? –preguntó esperanzada

- Si, creo que siempre sospeché lo que ambos sentían. Pero me negué a verlo

- ¿Desde cuándo?... me refiero, a que ¿desde cuando sospechaste lo que sentíamos Terry y yo?

- Supongo que desde la noche de nuestro compromiso. –Sonrió por la cara de desconcierto de la rubia- Es broma –sonrió- aunque por tu cara sé que desde esa noche supiste que sentías algo por él. Pero lo de sospechar lo tuyo con Terry, fue la vez que tuvieron el accidente. No había explicación para que estuvieran juntos en la carretera de regreso a la ciudad. Por alguna razón, me negué a creer que no me amabas.

- A mí también me costó admitir mi amor por Terry –dijo volteando la mirada

- ¿De verdad?

- Si –lo miró fijamente- A Terry le costó muchísimo convencerme de lo que sentía –sonrió- Loco ¿no? Él sabía más de mis sentimientos que yo misma. Pero ahora sé que lo amo, lo amo más que a mi vida –suspiró- Por eso mismo me dolería mucho si no llega a perdonarme. No fui capaz de luchar por nuestro amor… ¡debí confiar en él! –sollozó

- Yo… yo nunca dejaré de culparme por lo ocurrido. Si quieres puedo hablar con Terry y contarle lo que hice para forzarte a casarte conmigo.

- No es necesario, además… quiero hablar con él a solas.

- Lo imagino. Debes comunicarle lo de tu embarazo –sonrió- ¿estás feliz? –Preguntó- me refiero a tu embarazo

Candy sonrió

- Más que nunca, la verdad en la vida me había puesto a pensar en un posible embarazo. Pero ahora… -acarició su vientre- me ilusiona llevar en mi vientre a un pequeñito.

- Entiendo –se levantó de su asiento junto a Candy

- ¿Te sucede algo? –dijo preocupada notando en la actitud de Anthony un cambio

- No… bueno, si… supongo que me da nostalgia. Ese hijo podría ser mío…

Candy se quedó muda. Talvez era muy pronto para ser amigos… si bien no había amor entre ellos, habían estado mucho tiempo juntos y sería difícil para Anthony hacerse a la idea de ya no continuar con su relación.

- Lo siento… -fue lo único que pudo decir

Anthony la vio y sonrió. Talvez algún día, llegaría a ser feliz con alguien y formar una familia.

- No tienes porque disculparte, perdóname tú a mí por mi actitud. Ahora, descansa. Mañana será otro día…

OoOoOoOoOoOoOoOoO

- Vamos dormilón –dijo Lucy abriendo la puerta de la habitación- Tienes que despertar, ya dormiste demasiado

Terry abrió los ojos y estiró sus brazos hacia arriba. Se sentía más relajado, pero el dolor en su pecho aún seguía presente.

- Lucy –sonrió- ¿Cómo estás?

- Al parecer mejor que tu, mira nada más que cara tienes. Acabas de despertar y aún así tienes ojeras. ¿Qué sucedió? –Dijo preocupada- ¿por qué regresaste solo?

Terry cerró los ojos para ocultar las lágrimas que empezaban a acumularse en sus ojos, no tenía valor de contarle a Lucy lo ocurrido; por lo menos no ahora.

- Este… pues… yo… -comenzó una explicación

- ¿Tuvieron alguna diferencia? –Terry no respondió- Supongo que sí, Terry es normal que los matrimonios tengan dificultades, pero no por eso debes de huir de los problemas. Debiste quedarte en Londres para arreglar la situación en lugar de venir nuevamente a Escocia. –dijo en tono recriminador

- Lucy, no tengo ánimos de hablar sobre esto en este momento.

- Está bien –dijo resignada- Pero, tendremos esta conversación luego. Por ahora, date una ducha y te espero abajo. Te preparé el pastel de carne que tanto te gusta. Debes comer algo, imagino que no has comido nada en estas horas

- La verdad no

- Entonces, levántate. Dúchate y te espero en la cocina en quince minutos –dijo encaminándose a la puerta- No más… de lo contrario tendré que venir por ti como lo hacia de pequeño.

- Allí estaré –sonrió

Lucy salió de la habitación, dejando solo a Terry nuevamente.

No sabía cuanto tiempo había transcurrido desde su llegada… ¿cuánto habría dormido?

Se estiró cuando estuvo de pie y caminó hacia la ventana. Era ya tarde, el sol se estaba ocultando nuevamente y el tono naranja del cielo era un espectáculo grandioso.

¿Cuántos atardeceres como este vio al lado de Candy?

¡Dios! Sería tan difícil olvidar todos aquellos momentos a su lado, momentos en los que estuvieron abrazados viendo al horizonte sin decir una palabra, pero diciendo mil cosas a la vez. Ocasiones en las que de forma tierna y amorosa hicieron el amor en la naturaleza… pero esos momentos se habían ido para no volver.

Estaba abstraído en estos recuerdos, cuando notó un auto aparcarse en la verja de entrada a la villa. Desde su ventana observaba lo lujoso del auto y no pudo evitar preguntarse ¿quien sería?

Se quedó observando y vio a Tom dirigirse a la entrada para recibir al visitante. En la mañana cuando él había llegado, Tom no había ido a su encuentro porque identificó el auto y Terry había dejado claro que no le gustaba que lo fueran a recibir cuando llegaba a la villa, él era capaz de abrir la reja de entrada y aparcar su propio auto.

Cuando notó que Tom se dirigía nuevamente a la casa, se retiró de la ventana y entró al cuarto de baño para tomar una ducha. Si era algún visitante, no estaba de humor para atenderlo. No tardó demasiado duchándose y al terminar de hacerlo, salió enfundando en una toalla que le cubría únicamente de la cintura para arriba; pequeñas gotas de agua escurrían de su bien formado torso, mientras que con otra toalla secaba con esmero su cabello mojado; así como estaba, se acercó nuevamente a la ventana. El auto ya no estaba, pero no le dio importancia y se dirigió otra vez al baño, se miró en el espejo colocado sobre el lavamanos y se dio cuenta que tenía una ligera barba cubriendo su quijada; necesitaba rasurarse, alcanzó de una pequeña estantería una rasuradora y comenzó con su labor.

En las escaleras de la casa una mujer subía rápidamente a la planta alta, seguida por Lucy.

- Oiga –gritó Lucy- Usted no puede entrar allí –dijo antes de llegar a la habitación de Terry.

Terry estaba saliendo del baño para vestirse, cuando alguien entró intempestivamente en su habitación, ¿qué hacia ella en Escocia?, más aún… ¿qué hacia en su habitación?

- Hola, Terry –dijo ella segura sin cohibirse por verlo solamente en toalla.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

A la mañana siguiente, Candy fue dada de alta del hospital y en compañía de Anthony se dirigió a la casa de Karen.

- ¿Cómo te sientes? –preguntó el casual mientras manejaba

- Perfectamente

- Me alegro.

- Espero que Karen esté en su casa, la llamé pero no responde su celular. Creo que no quiere saber de mi –repuso triste

- No lo creo. Seguramente estará muy ocupada

Candy torció la boca y respiró sonoramente. Esperaba que Karen supiera el paradero de Terry, y si no lo sabía necesitaba que por lo menos le diera la dirección exacta de la villa en Escocia. La última vez que había ido, bueno… la única vez que había ido, todo el camino se la pasó durmiendo; no conocía en absoluto la dirección a tomar, y en el camino de regreso pues… había estado demasiado abrumada por los sentimientos encontrados que le producían el regresar a Londres a enfrentar a Anthony, que a penas si sintió el camino, ignorando por completo el rumbo que Terry había tomado.

- ¿Es aquí? –preguntó Anthony al estar frente a la dirección que Candy le había dado

- Si

- ¿Quieres que te acompañe?

- No, iré a ver si se encuentra. Preguntaré al conserje del edificio.

Candy se bajó del auto y se dirigió a la recepción del edificio de apartamentos donde Karen vivía. No tardó demasiado en convencer al conserje que le proporcionara la información del lugar en donde Karen se encontraba. La joven había dejado una dirección en donde la podían localizar para emergencias, y Candy había asegurado que esta era en efecto, ¡una emergencia!

- No está –dijo al entrar nuevamente al auto- Pero tengo una dirección en donde la puedo encontrar

- Vamos entonces

No tardaron demasiado en llegar al lugar, el destino… la editorial que publicaba los libros de Mary Anne Jacobs.

- ¿Qué hace Karen en esta editorial?

Anthony no conocía a que se dedicaba la prima de Terry. Candy no quiso revelárselo, Karen aún no decidía la ocasión en la que le diría al mundo su verdadera identidad.

- No lo sé –titubeó- ¿Qué te parece si me esperas aquí y yo entro a preguntarle?

- Está bien

Candy se dirigió a la instalación y rápidamente localizó el paradero de Karen. Ésta se sorprendió muchísimo al verla allí, ¿no se suponía que estuviera de camino a su luna de miel?

- ¿Candy? –Dijo confusa- ¿no te casaste?

- No

- ¿Por qué?

- Es una larga historia

- Tengo tiempo –le guiñó un ojo

Karen se sorprendió muchísimo al enterarse de lo ocurrido, nunca creyó a Anthony capaz de todo eso; pero le alegró mucho saber que Candy lo había dejado en el altar… a decir verdad, se carcajeó al enterarse.

- Se lo merecía por idiota

- Bueno, ahora ya estamos en paz. Es más, está allá afuera esperando por mí. Me ayudará a encontrar a Terry

- ¿Quieres decir que está aquí?

- Si

- Dile que venga –repuso maliciosa

- ¿Por qué?

- Tu… solo dile que venga. Necesito hacer algo –dijo con una expresión sonriente

- Está bien

Candy lo llamó al celular y le indicó al lugar al que debía llegar. Anthony llegó rápidamente y al entrar a la habitación en la que ellas se encontraban, sonrió acercándose a Karen, para saludarla. Estaba a punto de ofrecerle su mano, cuando su visión se nubló. Anthony sintió un fuerte golpe en la mejilla derecha e instintivamente se llevó la mano al lugar y comenzó a masajearla.

¡Si que pegaba duro esta mujer!

- ¡Te lo mereces por idiota! –dijo segura

- ¡Karen! –expresó Candy sorprendida

- Tú –señaló a Candy- no digas nada. Imagino que no lo habías hecho, así que lo hice por ti. Agradécemelo luego –sonrió

- Es verdad, lo merecía –sentenció Anthony- Ahora que ya desquitaste, ¿sabes donde está Terry? Candy necesita hablar con él y yo necesito que lo encuentre, en parte porque me siento culpable, y quiero que todo se arregle.

- Si, ya lo sé. El problema es que no sé donde está…

- ¿Conoces la villa Grandchester en Escocia?

- Si

- Necesito la dirección exacta… sé que podría preguntar llegando a Edimburgo, pero necesito ahorrar tiempo. Si tengo la ubicación exacta, me ahorrará tiempo valioso.

- Bueno, no sé la ubicación exacta, pero puedo pedírsela a tía Eleonor. Seguro me la dará.

- Gracias

Candy agradeció a Karen, Eleonor no se lo daría a ella. A su amiga no le costó demasiado obtener la información.

- ¡Ya! –Exclamó extasiada- La conseguí, es esta. –le entregó una papel con una dirección anotada.

- Gracias

- No me agradezcas todavía. No estamos seguras que Terry se encuentre allá.

- Bueno, por algún lugar debo comenzar mi búsqueda. Te lo agradezco Karen –dijo dándole un abrazo

Candy tomó a Anthony de la mano y prácticamente lo arrastró a la salida del lugar, ¡necesitaba encontrar a Terry!

OoOoOoOoOoOoOoOoO

- ¿Qué haces aquí Sophie?

Terry estaba molesto, después de la sorpresa inicial de verla entrar a su habitación; la molestia invadió su ser. No tenía ningún derecho de irrumpir así en su cuarto.

- Hola cariño, vine aquí a hacerte un poco de compañía –dijo melosa

- ¿Cariño? –preguntó sorprendido

- Debes sentirte muy solo… -se acercó- Pero no te preocupes, yo puedo hacerte compañía y principalmente puedo hacerte olvidar…

- Lucy, puedes irte. Yo me encargo de la… señorita –se dirigió a Lucy

- Está bien Terry –dijo Lucy sin ánimos de retirarse

Terry se alejó de Sophie, ella sintió su rechazo pero no la cohibió de continuar con sus avances.

- Te pregunté que haces aquí

- Y yo ya te respondí.

- No es suficiente. Además, necesito saber ¿quién te dijo que yo estaba aquí?

- Lo supuse. Eres muy predecible, cariño. –sonrió

- Bien, no importa. Necesito que te vayas de aquí… es más ¡te exijo que te vayas!

- Terry… Terry… te equivocas si crees que me iré. Me quedaré aquí –le rozó el pecho con un dedo- y te haré olvidar. Sabía que algún día volveríamos a estar juntos.

- ¡NO! ¡Te irás! –La tomó del brazo- ¡Te irás de mi casa! Y lo harás ahora…

- Jajaja… ¿por qué la agresividad?

- Sophie, no estoy para estos numeritos. Tu y yo no somos nada… lo fuimos, pero ya no lo seremos. No te amo, no quiero tu compañía. ¡Quiero estar solo!

- Estás herido. Sabía que pagarías caro lo que me hiciste. Me alegra que estés sufriendo. –se soltó- ¿Sabes? Ahora, Candy me cae bien… se vengó por mí. Solo te usó, se burló de ti y terminó casándose con Anthony. –Se rió- Me alegro de verte así…

- Bien, ahora que te desahogaste. ¡Vete!

- Jajaja… me alegro que estés así Terry. Estás pagando por dejarme a unos días de la boda. ¿De verdad creías que Candy lo haría? ¿Qué dejaría a Candy por ti? –Se carcajeó- Eres sumamente gracioso.

Terry la dejó desahogarse, se notaba rencor y dolor en cada palabra de burla que Sophie le decía. Había hecho mal por dejarla a tan pocos días de la boda, pero aunque le dolía haber causado ese dolor… no se arrepentía de haberlo hecho.

- Vete Sophie. No te hagas esto

- Me iré. Ahora que te veo, puedo decirte que me alegra mucho lo que hice. Logré separarte de Candy

Y diciendo esto, salió de la habitación de Terry… dejándolo confundido.

¿Había hecho algo para separarlos?

- ¡Sophie! –gritó atrás de ella

Sophie lo ignoró, siguió su camino escaleras abajo.

- ¡Explícame lo que dijiste! –gritó desde arriba de las escaleras

- ¡Adiós Terry! –Dijo al salir- Me alegra haberte visto. –le tiró un beso

Entonces salió de la casa, dejándolo confundido.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

El camino a Escocia fue agotador, las náuseas y mareos no la abandonaron en todo el trayecto. Tuvieron que detenerse en varias ocasiones para que tomara aire fresco, Anthony había sido muy amable con ella.

Cuando finalmente llegaron a la entrada de la villa, era ya el atardecer. Habían pasado cuatro días desde su boda fallida y temía que el corazón de Terry se hubiera endurecido; rogaba a Dios que no fuera así.

- Bueno, yo aquí te dejo. –Anthony le sonrió

- Gracias por todo

- Si Terry no se encuentra aquí, me llamas y regresaré por ti. Me voy solo para darles un poco de espacio y porque creo que Terry no estará muy feliz de verme.

- Entiendo.

- Nos vemos. Talvez algún día volveremos a vernos.

- Gracias por todo Anthony. Te agradezco lo que has hecho estos días.

- Es lo menos que podía hacer. ¡Suerte! –le guiñó un ojos

- Adiós. ¡Espero seas feliz!

- Gracias, tu también

Se abrazaron y ella finalmente bajó del auto, antes de arrancar el auto Anthony se percató que entrara a la propiedad y antes de hacerlo ella le agitó la mano en señal de despedida. Así, se despidió de Anthony… sin saber en este momento, que no lo vería en mucho tiempo.

Entró a la propiedad y le extrañó no ver por ningún lugar a Tom o a Lucy. Seguramente estarían en su casa. Recorrió la propiedad y no lo encontró en la planta baja. Entonces, subió las escaleras y lo buscó en las habitaciones del segundo nivel. Tampoco estaba.

¿Dónde estaría?

Sabía que si estaba en la villa, porque vio su auto al entrar a la casa. Se alegró al hacerlo, porque sabía que estaba a punto de verlo; pero ahora… no lo encontraba.

Seguramente iría al pueblo por algo, ¿o estaría en el lago?

Entró nuevamente a la habitación que habían compartido durante su estadía en la villa y se dirigió a la ventana; para ver hacia el frente de la propiedad.

¿Qué haría cuando lo viera? ¿Qué le diría?

Se retiró de la ventana y salió de la habitación, entonces… lo vio. Terry venía subiendo las escaleras y se acercaba a la habitación, pero al parecer él no la había notado. Respiró sonoramente, muy nerviosa. Entonces, al estar más cercano a ella; Terry también la vio. Abrió los ojos grandemente, sorprendido de verla allí.

¡¿Sería una alucinación?

- ¿Candy?

Los ojos de Candy se nublaron al oír su nombre en labios de él, tragó seco.

- Hola –dijo tímidamente

- Candy… ¿qué haces aquí? –preguntó sorprendido

- Yo… yo viene a hablar contigo.

Terry siguió caminando y llegó hasta estar frente a ella, el cuerpo de Candy temblaba y estuvo a punto de desmayarse; él lo notó y la tomó en sus brazos para evitar su caída.

- ¿Estás bien?

- Si

- Será mejor que te sientes –repuso nervioso

Al llegar nunca se imaginó ver a Candy. La creyó lejos, en su luna de miel. Pero ella estaba allí… ¿para hablar con él? No entendía…

La llevó a la habitación y la acompañó hasta que se sentó a la orilla de la cama.

- Candy… ¿qué haces aquí?

- Yo, vine a hablar contigo.

- Te creí en tu luna de miel -repuso amargamente

- Terry… ¡no me casé!

El estómago de Terry dio un vuelco ante esta información, su corazón empezó a palpitar rápidamente y sus manos comenzaron a sudar.

¿Estaba soñando? O talvez… ¡había perdido la razón!

Talvez… ¡se había caído y estaba inconciente…!

Algo de esto tenía que haber pasado… de lo contrario… ¡no!

¡Era verdad!

- ¿No te casaste? –dijo apenas

- no

- ¿Por qué?

- Porque… porque yo te amo. Yo te amo, y no quiero estar con alguien más que no seas tú.

Terry tembló. ¿Era verdad?

- Y porque me dijiste todo aquello

- Porque…

Entonces Candy se lo explicó. Le contó todo, de principio a fin. Mientras lo decía, observó a Terry empuñar su mano y maldecir en silencio. Anthony estaba en lo cierto, ¡Terry lo mataría si lo veía!

- ¿Entonces?

Terry no decía nada después de que Candy hubiera terminado de contarle la verdad. Se había quedado mudo viendo a un punto muerto en la pared.

- Terry…

- ¿Por qué no me lo dijiste?

- Tenía miedo

- Yo te hubiera apoyado…

- Pero…

- ¡No Candy! –Dijo exaltado- Tu debiste confiar en mí –se puso de pie- Yo te hubiera apoyado. Yo hubiera hecho todo por estar a tu lado. Pero tú te diste por vencida. ¿Sabes lo que sufrí ese día? –Preguntó amargamente- ¿o lo que he sufrido desde ese día? ¿Tienes idea de las noches enteras que no dormí atormentándome contigo al lado de Anthony? ¡Debiste confiar en mí!

- Terry

- Más desde el día de tu supuesta boda. –dijo amargamente

Candy había comenzado a llorar, le dolía lo que Terry decía. Pero es que ella había tenido mucho miedo. No quería que él sufriera por su causa.

- Yo no quería que lo perdieras todo por mí.

- A mi no me importa nada más que tu Candy –se acercó a ella- Yo hubiera estado dispuesto a comenzar de cero, teniéndote a mi lado. Nunca te hubiera reprochado nada. Te quería a ti a mi lado, quería que formáramos un futuro, juntos.

¿Quería?... Candy tembló

- Terry, tenía mucho miedo. No querría que sufrieras por mí

- ¿No se te ocurrió que sufriría más con tu abandono?

Ese fue un duro golpe.

- Perdón… ¡Perdóname por favor! –Sollozó- ¡Estaba tan confundida! Yo también sufrí mucho. Imaginarme el futuro sin ti a mi lado… era insoportable. Te amo. Te amo y estaré dispuesta a luchar por tu amor otra vez. Empezaré de cero para tener tu perdón. Quiero estar contigo Terry.

Terry sonrió, se acercó y se hincó frente a ella.

- No tienes que empezar de cero. Yo… estoy tan feliz que estés aquí –le acarició la mejilla- ¡Tan feliz! –se le escaparon varias lágrimas de sus bellos ojos

- Terry te amo

- Yo también Candy, te amo mucho

- Quiero que estemos juntos siempre. –sonrió

- Lo haremos, eso siempre y cuando prometas que no me ocultarás nada de ahora en adelante.

- Lo prometo -sonrió- Prometo nunca ocultarte nada

Entonces Terry se acercó más y la tomó de la barbilla; acercó sus labios a los de ella y los rozó levemente. Ambos temblaron ante el contacto.

- Te extrañé –susurró él antes de mordisquearle levemente el labio inferior- ¿me extrañaste?

- Si

Entonces él tomó posesión completa de su boca y la besó profundamente. Era un beso ansioso y desesperado, a causa de los días de separación y el temor que ambos habían tenido de no volverse a ver.

Cuando el beso concluyó ambos sonrieron con los ojos cerrados. Para Terry la felicidad había llegado de forma inesperada, nunca creyó encontrar a Candy en el pasillo del segundo nivel cuando subió las escaleras. Aún no lo podía creer del todo.

- Todo esto es cierto, ¿verdad? –le preguntó con ansiedad- No te apartarás de mi, nunca ¿no es así?

- Nunca Terry. Siempre estaremos juntos

- Te amo Candy.

- Yo también, mucho -lo besó- mucho –otro beso- mucho, mucho, muchooo.

Terry sonrió

- ¿Sabes? Al venir para acá tenía miedo que no nos perdonaras.

- No tenías nada que temer.

Pero entonces…

- ¿Nos perdonaras?

- Si, tenía miedo que tuviéramos que regresarnos a Londres sin tu perdón –sonrió

- ¿Quiénes?

- Pues tu hijo y yo. Aunque quien sabe… podría ser hija.

Terry levantó la ceja, sin comprender lo que ella decía

- ¿Mi hijo?

- Si

- No tengo hijos Candy… espera… quiere decir que….

Ella asintió

- ¡Estoy embarazada!

- ¿De mí?

- De quien si no… -repuso simulando enojo

- Si, claro… pero es que, ¡Dios! –se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro- ¿Estás segura?

- ¡Si! –Dijo emocionada- Tengo cuatro semanas

- ¿cuatro semanas?

- ¿Estás feliz? –preguntó ansiosa

- ¿Feliz? –Se acercó y la abrazó- No creo que pudiera estar más feliz que ahora.

Candy sonrió. Ahora, estando en los brazos de Terry… los días amargos quedaron en el pasado. Finalmente comenzaría una nueva vida, con el hombre de su vida. Juntos formarían una familia.

La palabra felicidad ahora tenía un significado para Candy.

CONTINUARA…


Hola!

Espero les haya gustado este capítulo… ¡el final se acerca!

MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS….

mariita, lucero, Karina Grandchester 2, Lisseth, Val rod, parry reyna, DAYANA, ChrisK, Rubi, LUISA 1113, LUZ GRANDCHESTER, Oligranchester, Wendy, Mayuel, WISAL, candice 1981, Olgaliz, Olicandita, luna, guest, gabyselenator…. a todas las lectoras anónimas… y a las que comentan en el facebook... nunca les había agradecido, pero ahora lo hago… gracias por sus palabras!

Mil gracias por su apoyo todo este tiempo…!

SALUDITOS