CAPITULO 24

- Ahora que lo pienso –le dijo apartándose para verla a los ojos- te dije que te esperaría hasta antes de tu boda, ese día ya pasó… -sonrió

Candy sonrió con tristeza. No olvidaría nunca las últimas palabras dichas por Terry ese día en su apartamento.

- Lo siento –una lágrima resbaló por su mejilla- perdón por decir que no te quería. Perdóname –enterró su rostro en el pecho de Terry

- Pequeña –le levantó el mentón- lo dije en broma, yo esperaría por ti toda la vida. Olvidemos todo lo que dijimos ese día. Hagamos como si nunca hubiese pasado ¿te parece? –sonrió

- Si

Habían estado parados cerca de la cama, abrazados; después de Terry recibir la noticia del embarazo de Candy.

- Ven –la tomó de la mano- Sentémonos un momento. –sugirió

Candy lo siguió hasta la cama y permanecieron sentados uno al lado del otro por unos instantes, en silencio; hasta que Terry habló nuevamente.

- ¿Cómo supiste que estaba aquí?

- No lo sé. Estaba en el hospital cuando de pronto se me ocurrió que podrías estar aquí

- ¿En el hospital?

- Si, tuve un desmayo y… -dudó- Anthony me llevó de emergencia al hospital

Terry resopló disgustado al oír el nombre de Anthony… aún no perdonaba lo mucho que los había hecho sufrir. Lo que había hecho con los padres de Candy para obligarla a casarse con él lo tenía furioso.

- Ah –dijo sin ánimo- ¿Pero te sientes bien? –dijo después preocupado

- Claro –sonrió- Fue solo una subida de presión, pero ya me siento mejor. Probablemente fue por la presión a la que estuve sujeta estos días.

Terry calló y apretó los puños fuertemente, debió haberlo sabido. Suponía que Candy estaba siendo presionada para casarse con Anthony, pero nunca imaginó que todo esto hubiese sido plan del rubio; era una acción ruin y detestable.

- Debí haberte presionado más para que me dijeras la verdad, suponía que algo así estaba sucediendo pero nunca imaginé que era plan de Anthony. De haber sabido que todo era su culpa, hubiese ido a buscarlo… ahora sé que debí enfrentarlo y luchar por ti.

- No había forma que lo supieras, es más… si él mismo no me lo dice nunca hubiera sabido que todo lo planeó al saber que lo abandonaría. De cualquier forma ya no tiene caso hablar de eso.

- ¿Cómo se enteró Anthony de lo nuestro? –preguntó curioso. Candy le había contado la conversación que el rubio había tenido con ella, pero no le había dicho como se había enterado él de todo- ¿Tu padre se lo contó?

- No. Mi padre no sabía en donde estaba yo cuando Anthony regresó de Nueva York, él se enteró cuando Anthony le reclamó mi proceder. Anthony se enteró de todo por… Sophie

- ¿Sophie? –Dijo poniéndose de pie, visiblemente molesto- ¿Cómo?

- Pues, según lo que Anthony me contó; él recibió un correo días antes que regresara a Londres con unas fotos de nosotros en las que le contaba lo que estábamos haciendo en su ausencia. Al oír lo del correo, la curiosidad me embargó y le pregunté quién la había enviado dicho correo; fue grande mi sorpresa cuando me contó que el remitente era Sophie. Creo que ella aún está muy herida por lo sucedido con la ruptura de su compromiso –susurró

Terry respiró sonoramente, esto era el colmo. Ahora resultaba que la responsable de todo… era Sophie. No le extrañaba después de lo ocurrido la otra tarde cuando llegó a burlarse de su situación; pero en ese momento no había entendido lo que ella insinuó. Ahora, todo cobraba sentido. Sophie sintiéndose despechada por lo ocurrido meses atrás, no soportó que finalmente ellos estuvieron a punto de materializar su amor y decidió informar a Anthony de lo que estaba ocurriendo, sembrando la semilla del odio en su corazón.

- Ya lo creo –se acercó y nuevamente tomó su lugar al lado de Candy- Tengo algo que contarte, quiero decírtelo para que no haya malos entendidos en un futuro.

- ¿Qué sucede? –preguntó asustada

- Bueno, Sophie estuvo aquí hace algunos días.

- ¡¿Qué? –Dijo sorprendida- ¿Qué quería?

- La verdad no lo sé exactamente, dijo una serie de afirmaciones que en su momento no entendí. Probablemente su objetivo era burlarse de mi situación, talvez nunca se enteró que tu y Anthony no se casaron.

- Talvez

- El punto de decirte esto, es que Lucy lo vio todo. NO quiero que en algún momento pienses que yo la invité o que pasó algo.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque ella entró a mi habitación, yo estaba en toalla y pues… podría malinterpretarse. -sonrió

- Entiendo –dijo seria, se puso de pie y caminó hacia el ventanal de la habitación.

Terry sonrió y también caminó hacia donde Candy se encontraba. La abrazó por detrás y le susurró al oído

- ¿Qué sucede?

- Nada… bueno, supongo que me sentí mal que otra mujer te viera desnudo

- Jajaja –se carcajeó- Yo no estaba desnudo, tenía una toalla ¿recuerdas?

- Bueno… si… pero….

- Pero… ¡nada! –La volteó- No estés celosa… yo solo te quiero a ti.

Entonces la besó.

Una oleada de sensaciones ya conocidas comenzó en los cuerpos de Candy y Terry; los días de separación a los que habían sido sometidos obró de una manera que hizo que el beso que estaban compartiendo se volviera ansioso. Poco a poco se fueron acercando nuevamente a la cama, con pasos lentos y sin detener los besos y caricias.

Antes de dejarla caer sobre la cama, Terry le preguntó a Candy si se sentía ya del todo recuperada, tenía miedo de lastimarla a ella o al bebé que crecía en su interior.

- ¿Estás segura? –Dijo acomodándose en el colchón sobre ella- ¿Ya te sientes bien?

- Perfectamente –sonrió

Él sonrió igualmente y ya nada detuvo entonces, Terry comenzó su exploración en el cuerpo de Candy. La acarició y besó en cada rincón de su anatomía, reconociéndola nuevamente, dejando un rastro húmedo en cada espacio de su piel. Ahora ya todo sería distinto. Ambos eran libres, y las sombras del pasado habían desaparecido.

La entrega esta vez fue con un sabor distinto, tenían la certeza que nada los separaría. Que de ahora en adelante, solo momentos felices vivirían uno al lado del otro. Formarían una familia con el bebé que venía en camino, junto a los otros que tendrían después.

Se amaron sin restricción, durante toda la noche… para amanecer, abrazados… entrelazados entre las sábanas, de ese lecho que tantas veces los había visto amarse durante su pasada estadía en Escocia. Un lugar que Terry había padecido durante sus primeros días a su regreso a la villa, pero en el que ahora disfrutaba del más delicioso encuentro con el amor de su vida.

La oscuridad de la noche poco a poco abandonó el cielo en Escocia. La nueva salida del sol, marcaba el inicio de una nueva realidad. El inicio del nuevo día… también era el inicio de una vida, juntos.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Anthony dejó a Candy en la entrada de la villa de Terry en Escocia, manejó largas horas de regreso a Londres con el único objetivo de recoger algunas de sus pertenencias y comprar un boleto de avión que lo llevaría a un viaje largo… un viaje que lo hiciera olvidar lo recientemente vivido.

Había ayudado a Candy a encontrar a Terry con el único objetivo de aminorar su culpa, lo que le había hecho a Candy no tenía nombre. Reconocía que la rubia no se lo merecía, durante el largo camino de Escocia a Londres, recordó las múltiples ocasiones en las que pareció que Candy pretendía decirle lo que le estaba ocurriendo pero él no se lo permitió. Si hubiese hecho caso a estas peticiones de la rubia de hablar sobre su relación, nada de esto hubiera ocurrido.

Pero ahora, después de analizar sus sentimientos por Candy comprendió que si la quería, y mucho. Pero no de la forma en la que se debe querer a una prometida, no la amaba… y entendió que el matrimonio de ambos estaba destinado al fracaso.

Él siempre estaría temeroso del abandono de Candy, pensando constantemente si ella lo estaba comparando con Terry… temiendo que ella todavía lo amara. ¡Esa no era vida! Estaría atormentado de por vida.

Por eso aunque le doliera toda esta situación, daba gracias al cielo que Candy se hubiera arrepentido a última hora de casarse con él.

En el aeropuerto fue cuando decidió su destino, por el momento se olvidaría de los negocios de la compañía; había delegado funciones dentro de la empresa y no se preocuparía por negocios dentro de los próximos tres o cuatro meses. Como en particular le gustaba mucho la playa, buscó varios lugares dentro de Europa; comenzando con España.

Las playas de Ibiza fueron su destino, permaneció en un lujoso hotel de la ciudad durantes los siguientes tres meses. Cada día le dolía menos lo ocurrido con Candy, ya hace mucho tiempo había decidido que no la amaba; así que olvidar la relación que tuvo con la rubia fue bastante fácil en realidad.

Al terminar estas vacaciones autoimpuestas en la playa, fue a recorrer algunas ciudades históricas dentro de España para después dirigirse a Italia… pero el tiempo de descanso debía terminar. Los negocios de la empresa en América lo esperaban y se establecería en Nueva York por un tiempo; algún día regresaría a Londres… pero ese momento todavía no llegaba. NY era un excelente destino en este instante.

Compró un boleto que lo llevaba a esta ciudad en el aeropuerto de Milán y al aterrizar en Nueva York se dirigió inmediatamente a su apartamento.

Entonces… y solo entonces, recordó a Kate.

¡Kate!

Por alguna razón no había pensado en ella durante estos cuatro largos meses, pero al entrar a su apartamento y recordar lo triste de su adiós… ella vino a su mente; tenía una ligera sospecha que Kate lo había llegado a ver más que como una aventura.

Flash Back

- ¿Anthony? –Kate se acercó- ¿Qué te sucede? Te pusiste pálido de pronto –comentó preocupada

Anthony permaneció inmóvil en el sofá, viendo fijamente a la pantalla de su computadora portátil. Estaba esperando una notificación por correo y por eso estaba despierto tan de madrugada, pero en lugar del e-mail con la información de negocios que esperaba había recibido algo que nunca creyó ver.

Adjunto a la leyenda que el correo contenía, venían una serie de fotografías que delataban a todas luces una relación amorosa entre Terry y Candy.

El mundo de Anthony tembló… ¿Cómo pudieron hacerle esto?

- ¿Anthony? -lo tocó ligeramente

- ¡¿Qué? –gritó poniéndose de pie

- ¿Qué tienes?

- ¡Nada! –Dijo desperado- No tengo nada. Estoy malditamente bien

Kate lo vio sorprendida, era obvio que no estaba bien.

- De pronto te pusiste muy alterado, ¿recibiste malas noticias?

Entonces Anthony comenzó a carcajearse… se reía fuertemente y la miraba furioso. Kate se asustó

- ¿Malas noticias? –Reía- ¡Qué gracioso! –Kate retrocedió- Para nada… ¡nada de malas noticias! –Dijo irónico- es solo algo que cambió ligeramente mis planes.

- ¿A qué te refieres?

- A que me voy a Londres.

- ¿Ahora? –preguntó temerosa

- Por supuesto

Kate tragó seco, Anthony pasó a su lado hecho una bala a su habitación y al entrar a ella lo vio preparar rápidamente su equipaje. Lo hacía torpemente, metía solo algunas cosas; después se quitó la pijama que tenía puesta y apresuradamente se colocó un conjunto ligero… se dirigió a la cómoda de la cama y sacó un sobre con los documentos legales que necesitaba para viajar. Tomó su celular y marcó el número de la aerolínea, pidió un vuelo a Londres lo antes posible… para su suerte había cupo en el área de turista a las siete de la mañana.

Todo lo arregló sin notar la presencia de Kate, parecía como si le urgía en verdad llegar a Londres cuanto antes.

- ¿Qué sucedió? –preguntó temerosa en cierto momento

- Nada

- ¿Regresarás? –su voz se quebró muy a su pesar

- No lo creo –no la veía

- Entiendo. También prepararé mi maleta para irme de tu apartamento

- Como quieras –dijo sin importar la dureza de su voz

Kate se dirigió al baño, queriendo ocultar las lágrimas que corrían en sus mejillas; lo que más le dolía era el hecho que Anthony no notara lo mucho que le afectaba su partida.

¿Pero por qué le afectaba?

Ella misma había dado pie a esta relación…

- Cuando te vayas deja las llaves en la recepción –era Anthony desde afuera

- Claro –calmó su voz- Que tengas buen viaje

Anthony ya no respondió, salió del apartamento sin mirar atrás. Debía regresar cuanto antes a Londres y evitar el abandono de Candy… ¡a costa de lo que fuera!

Fin Flash Back

Anthony claro que había notado la reacción llorosa de Kate en esa ocasión, pero su rencor era mucho para pensar en algo más que evitar la cancelación de la boda. Hirió los sentimientos de Kate y ni siquiera le agradeció los momentos que vivió a su lado…

Ahora se arrepentía.

Dejó su equipaje en la sala y se dirigió a la habitación, al entrar el olor de Kate le inundó los sentidos. Imágenes de Kate envuelta en sus brazos envolvieron su mente.

No había pensado en ella en todo este tiempo… pero ahora sabía que la había extrañado. Era raro, pero extrañaba su presencia ahora al entrar a este frío apartamento.

¿Qué había sucedido en estos meses con ella?

Tomó del buró su agenda y localizó el número de celular de Kate, lo marcó. El celular estaba prendido, el tono le indicaba que Kate no quería levantar el teléfono.

Bien… ¿Qué derecho tenía de llamarle después de cuatro meses? seguramente, pensaría que la buscaba únicamente para tener otra aventura como la que había tenido meses atrás… además, estaba el hecho que seguramente Kate creía que él ya estaba casado.

Talvez era mejor olvidarse de la situación, y continuar…

Otra semana pasó, en la que se puso al día en los negocios que su empresa había comenzado en Nueva York. Para ese entonces, Andley's Corp. ya tenía establecido una sección en un edificio en el centro de Manhattan. No le tomó demasiado ponerse al corriente de todo, disfrutaba mucho su trabajo… pero había algo que le hacía falta.

Todas las noches al llegar a su apartamento, por más que se esforzaba… extrañaba a Kate. Creyó en varias ocasiones que se había obsesionado porque no le contestaba el celular… pero era algo más complicado que eso.

A la mañana del décimo día en Nueva York, decidió llamar a su oficina… pero se la negaron. Estuvo tentado a abandonar la tarea de verla de nuevo, pero su recuerdo estaba latente en su memoria. Entonces tomó una decisión, iría a buscarla directamente a su oficina… y si no se encontraba, pediría su dirección.

¡Necesitaba verla!

Tomó su auto y condujo hasta el edificio en el que trabajaba Kate, y no le fue difícil entrar. Se dirigió al piso en el que la había conocido; pero como supuso… se la negaron. La secretaria de Kate, le indicó que no se encontraba. Hecho que él puso en tela de juicio. Seguramente ella misma había indicado que no le comunicaran la llegada de él, estaba por abandonar todo. Dejar de buscarla y seguir co n su vida.

Talvez se estaba obsesionando con ella, como lo había estado con Candy. No quería caer en la misma red de mentiras que con la rubia. A lo mejor, Kate ya tenía una nueva relación y por eso mismo se negaba a verlo. Estaba por dejar el piso, cuando una mujer joven lo llamaba para alcanzarlo. Volteó a ver confundido y se detuvo para que le diera alcance.

- ¿Anthony Andley?

- Si –contestó inseguro

- Mucho gusto, soy Angelique Adams –sonrió- Soy la asistente personal de Kate.

- Ah, mucho gusto

- ¿Podemos hablar?

- Claro

- Esto que le diré no tiene que salir de aquí… -susurró- Tome –le dio un papel- esta es la dirección de Kate. Ella me advirtió de nunca dársela, pero creo que ustedes tienen todavía asuntos pendientes. –Sonrió- Lo veo interesado en Kate y por eso me atrevo a darle la información. Espero que arreglen todo –dijo antes de dirigirse nuevamente hacia el interior de la empresa.

Anthony vio el pedazo de papel confundido. ¿Asuntos pendientes? No entendía… pero ahora que sabía donde encontrarla, no perdería la oportunidad de verla nuevamente. Le propondría iniciar una amistad nuevamente, y talvez con el tiempo volver a ser algo más que amigos. Esperanzado, condujo hasta el lugar que indicaba el papel que la asistente de Kate le diera; y notó que era un lugar mucho mejor ubicado que el antiguo apartamento de Kate.

Era un edificio de clase alta y le costó un poco que el recepcionista del lugar le dejara subir al apartamento de Kate. Finalmente y gracias a una promesa de no informar que lo había permitido continuar… llegó al apartamento 312. Antes de tocar la puerta, respiró sonoramente y calmó sus nervios; verla después de tanto tiempo sería difícil; además tendría que darle algunas explicaciones. Cuando estuvo un poco más calmado, tocó el timbre; después de varios segundos escuchó pasos que se dirigían a la puerta. Kate abrió la puerta.

El impacto que sufrió al verla, lo dejó sin habla. Kate sufrió casi exactamente lo mismo, estuvo a punto de perder el conocimiento. Anthony lo notó y la tomó en sus brazos, la condujo hacia adentro del apartamento y cuando la colocó sobre el sofá de la sala, habló.

- ¿Estás mejor?

Kate asintió

- Yo… yo no quería… importunarte –la miró- probablemente estés ocupada. Será mejor irme.

- ¡Espera!

- ¿Si? –volteó a verla

- ¿Cómo conseguiste mi dirección?

- Alguien me la dio –no apartaba su vista de Kate

- Entiendo, supongo que sé quien lo hizo.

- No le hagas nada, no tomes represalias contra ella. Yo la presioné a dármela –mintió- Quería verte

- ¿Por qué?

- Aún quedaron asuntos pendientes entre ambos –la miraba

Kate volteó la mirada, Anthony notó lágrimas en sus ojos y se acercó. Verla llorar le provocó un fuerte dolor en el pecho que no supo precisar la razón…

- ¿Qué sucede? –Le secó las lágrimas- ¿Por qué lloras? -se hincó frente a ella

- Por nada

Se quedaron un momento en silencio, hasta que Anthony no pudo más…

- ¡Estás embarazada!

Kate evitó mirarlo fijamente, solo se limitó a asentir, bueno… era obvio su estado.

- Felicidades –dijo tratando de sonar sincero- Supongo que el padre estará muy feliz

Kate no respondió

- ¿Cuánto tiempo tienes?

Ella entendió entonces, que era el momento de la verdad…

- Cinco meses

Anthony palideció, su cuerpo tembló y la obligó a verlo a los ojos. Necesitaba verla para saber que no mentiría con lo que pensaba preguntar…

- ¿Es mío? –preguntó esperanzado

- Si

Se levantó rápidamente del lugar en el que estaba hincado y comenzó a dar vueltas de un lado para otro, Kate lo miraba; pero ninguno de los dos habló por largo rato. Anthony fue el primero en romper el silencio.

- ¿Por qué no me lo dijiste? –La miró fijamente- ¿Acaso pensabas ocultarme la existencia de mi hijo?

- Tu… -su voz tembló- tu no quieres a mi hijo… no vengas a decirme ahora que porque te oculté todo. Me abandonaste sin importarte nada… nada de lo que vivimos, porque iba a suponer que te importaría que estuviera esperando un hijo.

- Porque… porque es mi sangre. Tenía derecho a saberlo.

- Bien, ahora lo sabes. –Se levantó del sofá- Pero no te preocupes, no te pediré nada para mi hijo. Yo me encargaré de él y de sus necesidades. –Se acercó- Si quieres puedes verlo… no te impediré estar cerca del niño, pero creo que primero; antes de decidir si quieres estar presente en la vida de mi hijo… creo que… deberías consultarlo con tu esposa ¿no crees? después de todo, reconocer la paternidad de mi hijo te echará de cabeza en la relación que tuvimos a días de tu boda –sentenció alejándose de él

- Primero que nada –Anthony suspiró- deja de decir "mi hijo"… porque no es solo tuyo. Después… -titubeó, ahora venía lo que Kate no sabía- no me casé –la vio

- ¿No?

- No, es una larga historia… pero no me casé. Por eso he estado buscándote todo este tiempo, tenía muchas cosas que decirte. Pero tú te has ocultado de mí y ahora entiendo porque –vio su vientre abultado

- Tenía miedo –se recostó en el sofá- yo… no sabía como reaccionarías al saber que estaba esperando un hijo tuyo. Tú estabas casado… bueno, eso creía yo.

Anthony sonrió y se acercó nuevamente a ella, tomó lugar a la par de Kate en el sofá y le tomó la mano.

- Ahora tenemos que empezar a preparar la boda.

- ¿Qué boda? –dijo asustada

- ¿Cómo que, qué boda? –Sonrió- Nuestra boda

- ¡De ninguna manera! –se levantó lo que le provocó un ligero mareo

- Siéntate –la atrajo a si- Debes de tener cuidado con tus movimientos, recuerda que dentro de tu vientre –por primera vez lo acarició- llevas un ser que depende de ti, no lo quieres lastimar ¿verdad? –sonrió

- Anthony, no creo que sea buena idea casarnos. Tu no me quieres… le haremos más daño al bebé viviendo juntos. No creo que vivir juntos sea lo más adecuado… -repitió para tratar de convencerlo y convencerse a sí misma- no nos fue bien la primera vez que lo hicimos

- Podemos intentarlo. –Sugirió- Escucha Kate –la tomó de la barbilla para que lo viera- Yo no quiero perderme nada de la vida de mi hijo, además podrías tener alguna necesidad estando tu sola; no pienso arriesgar así a mi hijo.

¡Mi hijo!... pensó Kate. "Claro tonta, no creías que era por ti el querer vivir juntos ¿o sí?"

- Además –continuó- ¿Quién dice que no te quiero? –sonrió

- ¿Qué?

- Que si te quiero… durante todos estos días desde mi regreso no he hecho otra cosa que pensar en ti. Para mi hubiera sido fácil seguir con mi vida, pero tu recuerdo estaba en mi mente… -la abrazó- no podía dejar de intentar verte, por eso te llamé miles de veces. Pero tu no contestaste –le reprochó sonriente- así que decidí ir a tu oficina para finalmente verte y contarte lo que me estaba sucediendo. Iba a proponerte comenzar algo, pero ahora –bajó su mano a su abultado abdomen- creo que todo se ha acelerado…

- Anthony… tu no me quieres… solo estás obses –le tapó la boda con un dedo

- ¡Sshhh! –sonrió- No, Kate. Si te quiero, ahora lo sé… empecemos una familia juntos ¿te parece?

Una lágrima resbaló por la mejilla de Kate y luego asintió. Anthony decía que la quería, talvez todavía no la amaba… pero era un comienzo, le estaba proponiendo un inicio, juntos. Era lo mejor que le podía ocurrir, ¿por qué no aceptar su propuesta y comenzar una familia?

- Está bien –sonrió

- Graicas, no te arrepentirás

Y con eso dicho… la besó. Así Anthony y Kate comenzaron a conocerse mejor. Anthony se mudó al apartamento de Kate durante su embarazo, lo hizo así porque Kate no quiso hacerlo al suyo, todavía tenía malos recuerdos de ese lugar. Decidieron que por el momento no dormirían juntos, fue más que todo una condición de Kate; necesitaba estar segura que Anthony no lo hacía solo por lo grandioso que el sexo podía ser entre ellos. Poco a poco, Anthony se fue ganando la confianza de Kate. Todos los días le demostraba lo que siempre le decía, en verdad la quería, a ella y a su bebé. Después del nacimiento de su primer hijo, al que llamaron Brandon; Anthony le propuso formalmente matrimonio a Kate y se casaron en una pequeña ceremonia en un lujoso hotel de Manhattan.

Kate y Anthony, finalmente fueron felices.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

- ¿Estás segura?

Terry aún no estaba seguro de lo que Candy decía… había tratado de convencerla durante meses de lo contrario.

- ¡Por supuesto! –Dijo firme- No pienso ponerme un vestido de novia con esta panza. –se acarició su abultado vientre

- Pero si te ves hermosa

- Gracias –sonrió- Pero no quiero que mi hijo algún día piense que nos casamos a causa de mi embarazo. –Bromeó- Además no importa, estando a tu lado no me interesa si estamos o no casados.

- Yo pienso lo mismo, pero aún así creo que debemos casarnos.

- Y lo haremos, después de que el bebé nazca.

Terry la vio y sonrió, cuando Candy decía algo… no había forma de hacerla cambiar de opinión.

Habían pasado casi siete meses desde la noche en que Candy había llegado a la villa de Escocia para decirle lo ocurrido. Después de ese día, permanecieron en Escocia durante mes y medio; disfrutando de su mutua compañía, tal y como lo habían hecho antes de su primer regreso a Londres.

Pero como todo debía seguir su curso normal, regresaron de nueva cuenta a Londres. Anthony estaba de viaje y su duración era indefinida; además de que estaba el hecho que posterior al término de sus vacaciones, pensaba radicar indefinidamente en Nueva York. Terry debía hacerse cargo de los negocios en Londres.

Por eso, muy al pesar de los dos enamorados… debieron regresar a Londres y enfrentar la realidad.

Lo primero que Candy hizo fue ir a casa de sus padres para arreglar sus diferencias y comentarles lo de su embarazo; la rubia no pretendía hacerlo, pero Terry la convenció que era lo mejor. Él sabía que algún día Candy querría volver a verlos, y era mejor arreglar todo de una vez por todas. Ese día fue una jornada muy larga y agotadora, se dijeron algunas verdades y el llanto estuvo presente durante casi toda la plática. Pero como Candy, en verdad deseaba perdonar a sus padres… no les tomó demasiado tiempo llegar a un acuerdo; finalmente los White respetaron la decisión de su hija de permanecer al lado de Terry.

Candy y Terry decidieron vivir por un tiempo en el apartamento del castaño. Era mucho más amplio que el de Candy y sobre todo más seguro, Terry se preocupaba mucho por la seguridad de su mujer mientras él por razones laborales no podía estar junto a ella. Candy no puso objeción a esto, y pronto mudó sus pertenencias al lugar que por muchos meses sería su hogar. Habían decidido que posterior al nacimiento de su hijo o hija, pues no habían querido conocer el sexo del bebé durante las sesiones de ultrasonidos a los que fielmente habían ido para estar seguros que todo estaba bien con el crecimiento de su primogénito; pero en fin… posterior a su nacimiento, se mudarían a una casa en las afueras de Londres que Terry había comprado para Candy. Fue una grata sorpresa para la rubia conocer su nuevo hogar, Terry se había esmerado mucho en conseguir un lugar tan lindo y todos los fines de semana iban a decorar algunas habitaciones de la amplia casa.

El problema que si encontraron al volver fueron las habladurías que se suscitaron por la sorpresiva aparición de Candy junto a Terry, solo habían pasado algunas semanas desde su rompimiento con Anthony en pleno altar y las personas hablaban mucho sobre el tema en las principales reuniones. Pero sobre todo lo que más impacto causó fue el embarazo de la rubia… algunos llegaron a especular sobre la paternidad de Anthony; aseguraban que como lo había dejado plantado pues no quiso hacerse responsable de su hijo y por eso su amigo y socio lo había hecho pasar por suyo. Candy si se molestó al escuchar esto, pero Terry la calmó… después de todo, ellos sabían la verdad y lo que los demás dijeran no tenía porque afectar su felicidad.

Luego algunos meses, las habladurías comenzaron a cesar y todo tomó su cause natural.

Una noche, estando acostados en la cama hablando antes de dormir…

- Hoy compré un portabebé precioso –dijo Candy entusiasmada

Desde hacía un mes, se había convertido en una compradora compulsiva… comprando todo lo que veía de bebé en las tiendas.

- No lo vi al llegar. –susurró Terry quedándose dormido

- Es que lo llevé de una vez a la casa, ya falta tan poco para que nos mudemos que no quiero que nos agarre el tiempo. –sonrió

- Ah… entiendo –bostezó

- ¿Ya te vas a dormir?

- Si –volvió a bostezar- buenas noches –la besó en la frente- buenas noches bebé –le besó el vientre

- Buenas noches –dijo ella resignada

Terry se dio la vuelta y acomodó su cabeza en la almohada, ya se estaba quedando dormido cuando oyó a Candy decir…

- Terry no tengo sueño

- Trata de dormir, ya es muy tarde –bostezó nuevamente

- Pero… no tengo sueño. Platiquemos otro rato ¿si?

Silencio… Terry ya estaba dormido. Candy torció la boca enojada y se acomodó en posición fetal para tratar de conciliar el sueño. El embarazo estaba llegando a su término y las cosas se estaban haciendo más difíciles cada día.

Después de varios minutos tratando de conciliar el sueño… un fuerte dolor le atravesó el vientre. Instintivamente llevó sus manos al vientre, pero el dolor se hacía cada vez más fuerte…

- ¡Terry! –lo movió

¡Nada!

- ¡Terryyyyyyyyyy! –gritó

- ¿Qué sucede? –dijo exaltado, todavía medio adormilado

- Me duele… me duele mucho. Yo creo que ya es hora…

Terry terminó de despertar, y se quitó las sábanas… lanzándolas al piso.

- ¿Ya?

- Yo creo. Me duele mucho…

Se levantó de la cama y calzó sus pantuflas, luego se colocó la bata y prendió la luz del dormitorio. Ayudó a Candy a levantarse y le colocó la bata, después le puso unos zapatos y como pudo tomó la maleta que ya tenían preparada para su ida al hospital.

Caminaron hacia la puerta de salida y luego hacia el elevador, llegaron al estacionamiento donde ayudó a Candy a subir a su auto para dirigirse al hospital. Condujo rápidamente hasta llegar a la emergencia del nosocomio y ¡gracias a Dios! su obstetra tratante estaba de turno esa noche, lo que hizo todo más sencillo.

Llevaron a Candy a un cuarto, donde comenzó la labor. Durante horas… Candy estuvo en trabajo de parto, Terry no se movió de su lado en ningún momento, aguardando felizmente la llegada de su hijo. Pero finalmente, Candy llegó a dilatación completa y era momento de comenzar a pujar.

Por ser primeriza, le costó un poco al bebé salir del cuerpo de su madre; pero después de varios minutos… el bebé finalmente salió al mundo que lo esperaba.

Totalmente exhausta, Candy se desplomó sobre la almohada y Terry cortó el cordón que había alimentado a su hijo durante estas largas semanas. El médico entregó a las enfermeras al bebé para que lo asearan un poco, mientras Terry le daba un beso a Candy agradeciéndole en silencio el haberlo hecho padre. Después que el bebé estuvo limpiecito, lo entregaron finalmente a su madre que estaba ansioso por conocerlo o ¿conocerla?

CONTINUARA…


Hola!

Pues les dejo el penúltimo capitulo de esta historia… espero les haya gustado!

¿Qué será? ¿Niño o niña?... ¡hagan sus apuestas! jejeje…

MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS…

Olgaliz, EdbEll Cullen, Lila, Patty reyna, mariitan, ChrisK, luna, Marycruz, guest, cyt, lucero, Mayuel, Oligranchester, Janeth, WISAL, Val rod, Annie de Madero, luca, Ltty, hellen franco, betty, DAYANA, Lisseth, Olicandita, neidy….

MUCHISIMAS GRACIAS POR CONTINUAR AQUÍ…! sus palabras me ayudan a continuar…

Ahora, ya solo me queda el capitulo final de esta historia… tengo un montón de sentimientos encontrados por finalmente poner la palabra "fin"… después talvez haga un epílogo (todo depende de si lo quieren o no)… por eso el final esta programado para el jueves.

Sin nada más que agregar, me despido. Feliz inicio de semana

SALUDITOS