EPILOGO

Dos meses después…

- Aún no puedo creer que Karen haya escogido precisamente este día para hacer su primera aparición en público –dijo Terry resoplando

Él junto a su esposa, acababan de aterrizar del avión que los traía de vuelta a Londres después de dos maravillosos meses de luna de miel por el caribe.

- No le veo nada de malo –sonrió Candy- es más… me agrada que lo haya hecho hoy. Imagínate que lo hubiera hecho mientras estábamos de viaje. –Negó con la cabeza- ¡No! He admirado a Mary Anne Jacobs por mucho tiempo –sonrió- quiero estar presente en la primera conferencia de prensa que da a los medios de comunicación.

- Lo sé, pero hubiera esperado por lo menos a mañana ¿no crees? –Seguía molesto- Por su culpa nadie vino por nosotros al aeropuerto. Mi madre está muy emocionada con el evento, ella y mi padre deben de estar en el hotel en este momento junto a Molly ¿sabes lo mucho que quería ver a mi hija en cuanto bajara del avión? –seguían caminando

- Yo también –se detuvo y le dio un leve beso en la mejilla- pero no exageres. En unos momentos la veremos

Llegaron a la salida del aeropuerto, y tomaron un taxi que los llevaría directamente al hotel donde se llevaría a cabo tan importante evento.

Terry pagó al taxista para que llevara el equipaje que traían a su casa a las afueras de Londres mientras ellos se quedaban de una vez en el evento. Entraron y como no tenían invitación, tuvieron que presentar sus identificaciones pues Karen había dado órdenes de dejarlos pasar sin la necesidad de una. Entraron y el revuelo era tal que a duras penas encontraron a Eleonor y Richard, se encontraban sentados en primera fila con Molly en las piernas de la madre de Terry; jugando con la larga cabellera de ésta.

- Hola –fue el saludo que hizo Terry al acercarse

- ¡Terry! –se levantó Eleonor- ¡Candy! Que bien que llegaron a tiempo. –dijo con una sonrisa

- Hola Eleonor y Richard –saludó Candy dándoles un beso a cada uno, pues Terry no perdió tiempo y prácticamente le arrebató a Molly a su madre.

- Hola Terry –dijo Eleonor sarcástica al ver la poca atención que su hijo les prestaba.

- Ah –dijo sin ánimos- Hola papá y mamá.

Los presentes sonrieron, pues al parecer Terry no tenía ninguna otra intención que estar al lado de su hija.

- ¿Y Karen? –preguntó Candy un momento después de besar y abrazar a su hija- ¿Cómo se encuentra?

- Muy nerviosa –exclamó Eleonor- Anoche casi no durmió. Esta mañana no quería levantarse y estuvo a nada de cancelar todo –sonrió al recordar el berrinche de su sobrina

- Lo imagino –sonrió Candy

- Y ustedes, ¿cómo la pasaron? –preguntó Richard

- ¡De maravilla! –dijo Terry que estaba sentado junto a ellos con su hija en los brazos- Fue muy atino viajar al Caribe. Nos divertimos mucho

Siguieron conversando del viaje de los recién casados varios minutos más, Candy y Terry comentaban con Eleonor y Richard sus impresiones del viaje y a momento sonreían con las anécdotas que éstos contaban.

Había sido un viaje espectacular.

Aún recordaban el día que habían partido a su viaje de luna de miel…

Estaba amaneciendo, un nuevo día había llegado a las vidas de Terry y Candy. Solo que esta vez la sensación era distinta a la de otras mañanas. Esta era su primer amanecer como esposos, habían disfrutado de las mieles del amor físico sin restricción durante la noche anterior. Pero ahora debían levantarse, preparar todo para su viaje.

Candy aún no sabía hacia donde se dirigirían.

Terry fue el primero en abrir los ojos, a causa del despertador de su celular. Si no lo hubiera programado la noche anterior, seguramente no hubiese sentido hasta después del medio día.

- Buenos días Sr. Grandchester –la abrazó por atrás

Candy solo se removió de su lugar para colocarse boca arriba y sonrió aún con los ojos cerrados.

- Debemos levantarnos, nuestro vuelo sale a las dos de la tarde y aún debemos pasar a la casa por el equipaje.

- Un ratito más –dijo sonriente tapando su cuerpo

- Aún no entiendo porque duermes tanto. –Bromeó- Eres una dormilona –le besó el cuello

Terry se levantó de la cama y antes que pudiera pararse, estando sentado a la orilla de la cama; sintió los brazos de Candy rodearle el cuello.

- Buenos días Sr. Grandchester –le besó la sien- ¿acaso pensaba levantarse y dejarme sola en la cama? –le susurró en el oído

- Tenemos que apurarnos –dijo mientras le tomaba las manos que tenía sobre sus hombros y volteando su rostro para darle un leve beso de buenos días.

Candy sonrió lo soltó y se levantó junto a él. Tomaron un baño, juntos y se vistieron con la muda de ropa que habían llevado el día anterior.

- Se me arruinaron un poco mis planes ayer en la tarde –dijo Terry mientras manejaba de regreso a Londres

- ¿Por qué?

- Bueno yo quería que viéramos el atardecer, juntos por primera vez estando casados. Pero tenerte tan cerca… pues… mis prioridades cambiaron –sonrió

- Lo podremos hacer en nuestra luna de miel –dijo sonriente

- Probablemente pero yo quería que lo hiciéramos en la montaña que visitamos aquella vez que nos quedamos atrapados en la cabaña…

- No te preocupes, tenemos toda la vida por delante para ver muchos atardeceres en ese lugar tan especial… -sonrieron y se quedaron un momento callados hasta que Candy habló- por cierto aún no me has dicho a donde iremos de luna de miel

- Ah… es una sorpresa.

- Me gustan las sorpresas –sonrió

- Que bien, porque serán dos meses de muchas sorpresas –le guiñó un ojo

- ¿dos meses? –sonrió

- Si

Candy sonrió ilusionada… pero momentos después su semblante se tornó serio.

- ¿Qué te pasa? –preguntó preocupado

- Es que… me gusta que estemos este tiempo juntos y siento que será un viaje inolvidable… pero extrañaré mucho a Molly.

- Yo también… pero mi madre la cuidará. Estará bien amor… -le sonrió

- Si, estará bien…

El viaje tal y como Terry le dijera, estuvo plagado de sorpresas y Candy lo disfrutó mucho. Estuvo pendiente de Molly todos los días y trató de no preocuparse demasiado… cosa contraria a Terry, él si se preocupó mucho y la extrañó en demasía. Le externo a su madre su deseo de ver a su hija en cuanto aterrizara el avión...

De allí el porque de su enojo al enterarse que su madre no llevaría a su pequeña hija a recibirlo por el evento de la presentación de Karen.

- Terry en realidad extrañó mucho a Molly –sonrió Candy al ver a su esposo jugar con su hija.

- Eso parece –dijo Eleonor con una sonrisa

Estaba Candy por decir algo más cuando una mano se posó en su hombro provocando que ella volteara a ver de inmediato ¿quién era?

- Hola Candy

Terry volteó a ver de inmediato a ver al hombre que hablaba con Anthony… ¡reconocería su voz entre mil!

- ¡Anthony! –se levantó Candy para abrazarlo

- ¿Cómo estás bonita?

- Bien –sonrió- ¿y tu?

- Perfectamente –le devolvió la sonrisa- Hola Terry

Había pasado ya más de un año… las cosas salieron después de todo bien y al fin tenía al amor de su vida, a su lado; pero al ver a Anthony después de todo lo que Candy le contó que él había hecho para separarlos, su lado irracional no le permitió contestar amablemente el saludo de Anthony. Seguían teniendo una sociedad en común, pero en todo este tiempo Terry había evitado por todos los medios tener contacto con el rubio, en parte porque Candy le había suplicado no hacer un problema de lo ocurrido…

- ¿Qué haces aquí? –espetó

Anthony sonrió y abrazó por la cintura a la mujer que lo acompañaba. Decidió no responder a la provocación del castaño y se limitó a presentar a su esposa.

- Bien, solo me acerqué para presentarles a mi esposa.

- ¿Esposa? –preguntó Terry por lo bajo. Candy hizo la misma pregunta.

- Si –sonrió- Candy, ella es Kate –señaló a la mujer sonriente que tenía a su lado- Kate, ella es Candy… una buena amiga.

- Mucho gusto –dijeron al unísono

- Es un placer conocerla –sonrió Candy

- Por favor, trátame de tu. Creo que tenemos la misma edad.

- Está bien –sonrió Candy- No sabía que te habías casado. –Le comentó a Anthony

- Este… si, nos casamos a mi regreso a Nueva York.

Candy entrecerró los ojos. Todo sonaba muy extraño, era obvio que ellos se conocían de antes. Si no… ¿por qué se casarían tan pronto?

Estaba enfrascada en estos pensamientos cuando Terry habló.

- Hola amiguito –le dijo a un pequeño rubio que se había acercado a Molly con pasos lentos y algo torpes aún- ¿y tus padres? –preguntó sonriente, mientras ponía a su pequeña hija en sus dos pies para que jugara con el pequeño.

- Presente

Candy volteó a ver a Anthony que había emitido un sonido

- ¿Tu?

- Si, es mi hijo. Bueno… nuestro hijo.

- ¿Qué edad tiene? –preguntó Candy atando cabos

Anthony rodó los ojos, el momento de la verdad había llegado. Después de todo ya todo estaba olvidado. Cada quien era feliz con su familia. Pero se tenía que sincerar.

- Un año

Entonces Candy y Terry lo entendieron todo…

- Molly también tiene esa edad. –Tomó a su nena en los brazos- Eso quiere decir…

- Quiere decir que te engañó mientras estaban comprometidos. ¡Eres un imbécil! –dijo Terry poniéndose de pie- Trataste de separarnos mientras tu estabas involucrado con alguien más. No puedo creer tu desfachatez.

- Terry, déjenme que les explique. –dijo cargando a Brandon en sus brazos.

Kate se había alejado un poco de la conversación, estaba enterada de todo y sentía que no creía correcto permanecer en el lugar. Ante la señal de Eleonor de acompañarla fue con ella y dejo a Candy, Terry y Anthony solos.

- Terry… creo que nunca he tenido la oportunidad de aclarar todo contigo. Pero déjame que te diga que lamento como ocurrieron las cosas en ese momento. Estaba equivocado, creía que debía tener a Candy solo por el hecho de no perder. Los hice sufrir y lo lamento. –dijo sinceramente- Lo bueno es que Candy me hizo ver mi error al dejarme frente al altar, me alegro que arreglaran todo y terminaran juntos.

- Eso no explica la edad de tu hijo

- ¡Terry! –Dijo Candy alarmada- No importa ya.

- Terry tiene razón Candy, yo también te engañé en mi estancia en Nueva York. No tiene ninguna justificación lo que hice. Ahora sé que todo ocurrió como debió ser. Yo soy inmensamente feliz al lado de Kate y Brandon; y tú eres feliz con Terry y tu pequeña hija. Los dos tomamos una decisión que en su momento creímos un engaño pero a fin de cuentas resultó ser lo más acertado que pudimos haber hecho.

- Tienes razón –sonrió Candy

- Espero algún día puedas dejar lo ocurrido atrás –le dijo a Terry- me gustaría que llegáramos a ser amigos nuevamente. –Sonrió- después de todo tu también traicionaste mi amistad al involucrarte con mi prometida –bromeó

Lo último que dijo lo dijo en tono de broma, pero para Terry fue una fuerte bofetada. ¡era verdad! Él no era mejor que Anthony… también había traicionado su amistad al involucrarse con Candy.

- Creo que tienes razón. –Aceptó Terry- yo también debo pedirte perdón por todo.

- No tienes porque. Ambos tomamos caminos inesperados que afortunadamente nos llevaron a la felicidad.

Candy sintió alivio al notar que entre Anthony y Terry todo empezaba a recomponerse. Talvez era muy pronto para volver a ser amigos, pero talvez con el tiempo… podrían llegar a serlo nuevamente.

Estuvieron algunos minutos poniéndose al día de sus vidas en los últimos meses, hasta que el presentador del evento anunció el inicio del evento.

- Será mejor irme al lugar donde me corresponde –sonrió Anthony

- Y a todo esto… ¿qué haces aquí? –preguntó Terry

- Karen nos invitó. –dijo mientras se alejaba

- ¡Karen! –resopló Terry sonriente

Era obvio para la pareja que Karen había provocado este encuentro para solucionar todo.

El evento fue un éxito.

Todos los admiradores de Mary Anne Jacobs, finalmente conocieron a su escritora. Karen estaba sumamente feliz por el acogimiento de la prensa y una parte de su alma finalmente fue liberada al sentirse libre de promulgar al mundo su verdadera identidad.

- ¡Felicidades Karen! –fue el recibimiento de su familia

- Gracias –la castaña estaba sumamente feliz, mientras venía un joven a su lado.

- Ahora serás una celebridad. No podrás salir a la calle sin que te reconozcan –bromeó Terry

- Eso espero –levantó una ceja

- ¿Quién es este jovencito? –preguntó Eleonor pícara

- Tía, él es mi novio –dijo sonriente- su nombre es Archie, ¿no es guapo?

- Mucho gusto señores Grandchester –habló Archie- Karen me ha hablado mucho de ustedes. Los quiere como si fueran sus padres

- Mucho gusto joven –Richard le ofreció su mano- Lamento decirle que Karen no nos había hablado de usted.

- ¡Tío! –dijo Karen reclamándole

- Es la verdad hija –apoyó Eleonor- pero no te preocupes Karen, ya tendremos tiempo para conocerlo.

Después todos se fueron a un restaurante de moda a celebrar; y ya muy tarde esa noche, Candy y Terry finalmente pudieron regresar después de más de dos meses a su casa.

- ¡Finalmente! –Dijo desplomándose en el sofá de la sala- Fue un día sumamente largo… ¡estoy exhausto!

Candy sonrió y sin contestarle subió las escaleras hacia el cuarto de Molly y la preparó para dormir. La pequeña estaba muy cansada y se había quedado dormida en el auto.

Después de dejar su hija dormida y arropada en su habitación, se dirigió al suyo y se preparó para acostarse. Se quitó el vestido que tenía puesto y al prepararse para ponerse el pijama, sintió unas manos rodearle la cintura.

- Hola

- Creí que te quedarías a dormir en la sala –bromeó

- Y perderme de nuestra primera noche en nuestra cama después de la boda –le besó la mejilla desde atrás- No lo creo. Esta será una noche larga… muy larga –subió sus palmas al pecho de la rubia.

- Pensaba que estabas exhausto –bromeó con lo dicho por Terry

- Ni lo creas, pequeña. Esta noche serás toda mía

Candy giró su cuerpo para quedar frente a él y nuevamente al igual que otras noches, se entregaron a la ceremonia enamorada en la que se habían hecho muy expertos durante este tiempo.

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Diez años después…

- ¡Papi! –Gritaba Molly- ¡Despierta! –se subió sobre él- Ya es tarde

Terry sonrió y atrapó a su hija entre sus brazos.

- ¿Qué sucede, princesa? –dijo abriendo los ojos

- Ya es tarde –sonrió- Les tenemos una sorpresa

Molly se levantó de la cama y eso le permitió a Terry levantarse por completo.

- ¿Y tu mamá?

- Mami está abajo, en la sala con Claire

- ¿Y Alex? –dijo abrazándola

- Está en la cocina… pero ya no hagas más preguntas. ¡es una sorpresa! –lo empujó- Apúrate a bañar y bajas rápido ¿eh?

- Está bien

Terry se metió a la ducha y después de terminar de arreglarse, bajó al primer nivel; donde Candy se encontraba en compañía de Claire, una pequeña rubia de casi tres años de edad.

- Buenos días –la besó al acercarse

- Hola

- Hola mi princesa –tomó a Claire en sus brazos- ¿Sabes lo que se traen Molly y Alex entre manos?

- Ni idea –sonrió

Alexander; su segundo hijo un pequeño de ocho años de edad, que al igual que su hermana mayor se parecía mucho a su padre, entró a la sala con una sonrisa y la nariz manchada de harina.

- ¡Ya está listo! –Gritó- Pueden pasar

- ¡Hola campeón! –dijo Terry alborotando el cabello de su hijo

- Hola papá –contestó molesto por el gesto de su padre. Últimamente no le gustaba que le tocaran el pelo.

Candy y Terry se dirigieron a la cocina de la casa; y dejando atrás los trastes sucios y la suciedad de la alacena; todo era encantador. Tanto como sus posibilidades se los permitieron, Molly y Alexander les prepararon un desayuno especial a sus padres en honor de su décimo aniversario.

El menú… panqueques, huevos con tocino y jugo de naranja.

- Espero les guste –dijo Molly- nos levantamos temprano para prepararlo

- Todo está muy rico hija –alabó Candy después de probar la comida- Muchas gracias. ¿Pero a qué se debe tanta molestia?

- Es que… mañana es su aniversario. Pero como no estarán, lo quisimos hacer de una vez. –dijo Alex

- ¿no estaremos mañana? –preguntó Candy volteando a ver a Terry

- ¡Alex! –gritó Molly tratando en vano de callarlo- ¡Tonto! Era una sorpresa

- ¿sorpresa? –Candy no entendía- ¿De qué hablan los niños, Terry?

Terry sonrió ante la indiscreción de su hijo. Alex y Molly estaban al tanto de los planes de su padre, pero no se suponía que los sacaran a la luz.

- Bien… supongo que tendrás que saberlo antes.

- ¿De qué se trata?

- Hoy, como bien lo sabes es la pequeña reunión en celebración de nuestro décimo aniversario.

- Ajá

- Entonces, tengo planeado secuestrarte después de la fiesta. –sonrió Terry

Candy sonrió. Hacía ya varios años que no se fugaban en su aniversario. Le emocionaba saber que este año Terry hubiera planeado algo así.

- ¿De verdad?

- Si

- Pero ¿y los niños?

- No te preocupes, mami. Abuela Eleonor nos dejará quedarnos en su casa. –dijo Molly

- ¿Ves? Todo está planeado…

La fiesta se llevó a cabo en la casa de Richard y Eleonor, la madre de Terry estuvo encantada de organizar semejante evento, claro… lo hizo en compañía de Karen. La prima de Terry para este entonces ya tenía seis años de casada y tenía una pequeña niña de cinco años, además de esperar a su segundo hijo para dentro de cuatro meses.

Fue un evento íntimo y fueron pocos los invitados. Entre ellos Anthony y Kate, que hacía ya más de ocho años que radicaban en Londres y que para este entonces llevaban muy buena relación con los Grandchester. Brandon, su hijo mayor, era muy buen amigo de Alex a pesar de que el hijo de Anthony era un poco mayor, y su segundo hijo Charlie tenía apenas dos años de edad.

Habían después de todo, resolver sus diferencias y establecer una cordial amistad.

Cerca de las siete de la noche, Terry… tal y como lo había advertido secuestró de la fiesta a Candy; quien encantada lo siguió al lugar al que se escapaban cada vez que querían un poco de privacidad.

La noche la pasaron muy románticamente. Terry tenía preparada la habitación de la cabaña en forma muy parecida a la utilizada en su noche de bodas. Se entregaron al amor como lo venían haciendo por más de diez años… y como lo harían por muchos años más…

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Cerca del medio día del día siguiente… el día de su aniversario, Terry despertó a Candy con un beso.

- ¡Feliz aniversario, pequeña! –la abrazó entre las sábanas.

- Te amo Terry, ¡feliz aniversario a ti también!

- Ya son más de diez años juntos

- Tienes razón, cumplimos diez años de casados pero tenemos mucho más tiempo, juntos.

- Quiero que hagamos algo –dijo de pronto aún abrazados

- ¿Ahora? –preguntó pícaramente

- Bueno… me malentiendes, yo me refería a otra cosa; pero si quieres… -le acarició la espalda

- Jajaja –Candy se carcajeó- mejor dime lo que tienes en mente.

Terry le indicó a Candy que se alistara, y en menos de media hora ya se dirigían al lugar en donde realizarían lo que Terry tenía en mente.

- Ya sé lo que tienes en mente –dijo Candy a mitad de camino

Él sonrió y cuando llegaron a la montaña que los acogiera más de diez años atrás en su primer picnic los estaba esperando para que realizaran, increíblemente el segundo que tendrían en la vida. Durante todo este tiempo, habían ido de campamento y picnic con los niños a este lugar, pero nunca solos… ahora finalmente lo harían.

- Me gusta este lugar –dijo Candy con su espalda pegada al pecho de Terry

- Es muy lindo, extrañaba mucho ver un atardecer en tu compañía.

- Yo también –sonrió

- ¿Recuerdas la primera vez que lo hicimos?

- Como olvidarlo –sonrió- fue la primera vez que tuvimos una conversación verdadera. Conocí mucho de ti en ese viaje.

- Te abrí mi corazón ese día… y no me arrepiento. Logré expresarte lo mucho que me hacías falta en la vida para ser feliz… -le besó la cabeza entre el pelo

- Me alegra que lo hicieras, lograste que me diera cuenta de mis sentimientos.

Recordaron algunos otros pasajes de su relación durante todos estos años…

- He sido muy feliz a tu lado –terminó Candy

- ¿No te arrepientes de dejar a tu prometido en el altar? –bromeó Terry

- Bueno… -Terry le apretó la mano- Jajaja… ¡para nada! A tu lado conocí lo que era la felicidad.

- Yo también, he sido inmensamente feliz a tu lado; y también al lado de los niños. Somos muy felices los cinco.

- Tienes razón. Es la familia que siempre deseé.

- Te amo –susurró Terry- siempre lo haré…

Candy sonrió volteó un poco su rostro para darle un breve beso.

- Yo también te amo…

Juntos, abrazados tal y como estaban; vieron el atardecer que tenían enfrente. Seguros que verían muchos años venir de esta manera, juntos y felices.

- Mañana llevaré a Molly al dentista… no le gusta mucho la idea de ir, pero últimamente se ha quejado de dolor de muelas…

Así, siguieron hablando… de temas diarios, de su familia… de su vida juntos. Hasta que llegó la hora de partir nuevamente hacia la cabaña, donde pasarían la noche, para el día siguiente regresar a Londres, y continuar sus rutinas diarias.

Teniendo la certeza que estarían juntos por el resto de sus vidas…

::::: FIN :::::


Hola!

Y con este capítulo me despido definitivamente de esta historia… ¡mil gracias por su apoyo durante estos casi tres meses!

Gracias…. ¡mil gracias! A ustedes… que alguna vez me dejaron mas de algún comentario… sus palabras siempre me ayudaron a continuar… se los agradezco infinitamente.

Oligranchester

Val rod (mi amiga Anthony fan, me alegra haber hecho que te gustara un poco Terry, ¡misión cumplida!, jejeje)

Wendy

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Rubi

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gabyselenator

Lila

cyt

betty

lluvia

Vallerk

janethlilith

Mia Londoo

Este orden no es por algo en especial... vi cada capitulo y conforme a ellos coloque los nombres... jejeje...

Al revisar todos los reviews para agradecer a cada una por nombre, recordé cada una de sus palabras que llegaron en verdad a emocionarme, nuevamente gracias.

También me gustaría agradecer a las lectoras anónimas, a las que firmaron anónimamente… a las que les dieron "follow" a la historia y a las que la marcaron como "favorita"... ¡millones de gracias!

Esta historia siempre será para mi… la mas especial… ¡gracias por hacerla mas especial al acompañarme durante este tiempo!

¡NOS LEEMOS PRONTO!

SALUDITOS

x cierto para la firma... las que la quieran la pondré en el muro de mi Facebook, (Lily Grand Cullen).. no se como hacérselas llegar a cada una! si gustan también podrían hacerme llegar su correo y se las envió personalmente... como ustedes prefieran!