Disclaimer: No, aún no me pertenecen los personajes, por más que los use y los quiera. Eso sí, todo lo que aquí aparece es obra de mi imaginación, así que no lo uséis (?).
CALABAZA
Hacía tres años que había acabado Hogwarts. Tres años en los que apenas había tenido relación con sus excompañeros. Tres años que fueron de mal en peor, sin trabajo y sin dinero.
—No sé por qué he tenido que venir aquí —masculló, hastiada de estar unos cuantos minutos en esa calle, completamente sola.
No tenía ni idea de por qué Ludo le había hecho ir a ese pueblucho donde nunca ocurría nada, ni por qué la había citado a punto de oscurecer, ni por qué ella había ido y todavía seguía esperando. Quizás las palabras del mago "Tengo lo que buscas" habían sido un tanto vagas y no le dejaban ver lo que ocultaban, pero allí estaba, esperando.
Debería estar en Londres, en el Callejón Diagon o Nocturn, o incluso en el Ministerio de Magia, buscando algo. Alguna noticia que pudiera entregar a algún periódico o revista, algo que nadie más tuviera y que le ayudara a encontrar trabajo, porque lo necesitaba urgentemente.
Hacía tres años que buscaba trabajo y lo único que había conseguido era una oferta de ese periodicucho de tercera: el «Quisquilloso». Y su anterior trabajo, en el que sólo duró una semana (pero es que no era su culpa si su jefe no admitía que ella era la mejor reportera que tenía).
Ella aspiraba a más, y sabía que podía conseguir algo mejor que una revista para intelectualoides que no tenían nada mejor que hacer.
Bufó y miró el reloj. Ya debería haber llegado. Hacía bastante tiempo, en realidad, pero no podía esperar otra cosa de él.
Sin embargo, todo pareció oscurecer y el ambiente adquirió una densidad asfixiante. La niebla se arremolinaba en las calles y no permitía ver más allá de un par de un par de metros escasos, el aire estaba enrarecido y algo extraño parecía haberse cernido sobre el valle.
Miró a su alrededor con desconfianza, escrutando e intentando distinguir alguna forma, pero nada.
De repente, se escuchó un estruendo atronador, inquietante. Parecía como si algo hubiera estallado por una violenta Bombarda. Miró en todas direcciones y al fin pudo descubrir una marca que se le hacía bastante familiar, unas calles a la izquierda.
Sacó su varita, dispuesta a atacar si fuera necesario, y se dirigió hacia allí. Había algunas personas en la calle, muggles que habrían salido por el ruido que se había producido, pero todos miraban al suelo, a una casa completamente destruida sobre la que brillaba la señal de los mortífagos.
Como tantos otros que venían ocurriendo desde hacía algunos años atrás y de los que se quería ocultar información a toda costa. Hasta que fue imposible hacerlo por más tiempo. Quizás podría usar esa desgracia para su propio beneficio, era la única reportera que había allí y esa noticia podría ser suya. Sería suya.
Cada vez había más gente en la calle, y cuando ella quiso acercarse un poco más para ver de quién era esa risa que había comenzado a resonar en la calle hacía algunos segundos, vio que habían llegado algunos aurores. Entre ellos, Moody y su condenado ojo que parecía verlo todo.
Se dio la vuelta rápidamente después de memorizar el número de la casa destruida y se puso a caminar otra vez por las calles para llegar al sitio donde había dejado el traslador. Llegaría a su pequeño apartamento, buscaría en algún archivo el número de esa casa y sabría quién había sufrido el atentado. Sí, eso haría.
Los gritos de las personas y sus exclamaciones ahogadas se oían cada vez más lejanas. Podía distinguir que seguían diciendo "¡Lo ha matado!" y cómo una risa macabra iba haciéndose más y más audible.
Siguió caminando, aún con la varita en alto, y pasó por todas las calles que anteriormente había recorrido. Todas las casas tenían dulces en una especie de jarrón, pero no tenía ni idea de para qué. Hubo una casa que llamó su atención: había una calabaza en la puerta, con una sonrisa macabra que parecía burlarse de ella y de lo que había pasado segundos atrás. Un escalofrío recorrió su cuerpo por completo ante esa visión, pero cuando quiso reanudar la marcha, algo la frenó: una voz en su oído.
—¿Tienes lo que querías? —susurró, haciendo que su aliento chocara contra su cuello—. El Señor Tenebroso ha caído.
—¿Qué? —preguntó Rita, girando bruscamente. Bagman tenía una expresión demasiado extraña para él: no sonreía.
—Ha caído —repitió, y sus ojos brillaron de un modo inquietante—. Desaparecido. Ha muerto.
Ella entrecerró los ojos, sin saber si debía creerlo o no, debatiéndose interiormente y, al ver que la expresión de Ludo no variaba, recibió un golpe de entendimiento tan fuerte que casi le entraron ganas de echarse a reír.
—¿Cómo? —inquirió con voz ansiosa, estrujando la varita entre sus manos con demasiada fuerza.
—Los Potter han muerto —explicó con voz calmada, con una sonrisa torcida, quebrada y tétrica en su cara—. Pero sólo tendrás que recordar este nombre: Harry Potter, el niño que sobrevivió a la maldición asesina.
Los ojos de Rita se abrieron desmesuradamente y miró de nuevo hacia la marca que brillaba en el cielo. Rió escandalosamente sin apartar la vista de los escombros que sobresalían por encima de los tejados bajos de algunas casas.
Y todo era para ella.
—¿Cómo te has enterado? —Se acercó un poco hacia él, con la duda reflejada en su rostro.
Él simplemente sonrió como estaba acostumbrado a hacer, con esa gran sonrisa que le daba un aspecto infantil y enseñaba sus dientes perfectos, paseando despreocupadamente su mano por su antebrazo izquierdo, sin romper el contacto visual con Rita mientras se acercaba de forma casi imperceptible a ella. Con esa sonrisa tan macabra como la de aquella calabaza.
Notas de Odisea: Y aquí vengo, después de no mucho tiempo, con la segunda viñeta de Rita y Ludo. Me he dado cuenta de que estas dos primeras, aunque en tercera persona, las he escrito más desde el punto de vista de Rita, así que en la tercera intentaré relatarlo todo desde el punto de vista de Ludo.
No sé si haya conseguido el efecto que esperaba, pero aún así me ha gustado cómo ha quedado esta viñeta. No es que sea romántica, por así decirlo, pero tiene lo suyo, porque aquí es donde más he podido mostrar las personalidades de ambos personajes.
Rita es inteligente y mordaz, un tanto desquiciada y, sobre todo, orgullosa. Siempre aspira a más (yo creo que lo de los chismes y lo de tergiversar la verdad que más adelante se muestra en el libro surgió por los palos que le dieron en su trabajo y en la propia vida). También el hecho de que ría porque eso le va a ayudar a ella, porque será un beneficio a su favor, me ha gustado relatarlo. No sé si se ha pillado, y ni mucho menos hago bashing a Rita, al contrario. Rita me encanta, y porque la veo muy humana (quizás un tanto exagerada la analogía, pero lo cierto es que si uno consigue cosas buenas para sí mismo a partir de males de otros, quieras que no, te alegras algo -?-), pero más desquiciada (?).
Además, eso se fortalece por el hecho de que Lily, James y Rita estudiaron (según mi mente -?-) el mismo curso cuando estaban en Hogwarts. Por eso lo de que "han pasado tres años", porque la fecha de la muerte es 31-10-1981, tres años desde que acabasen el colegio.
Y Ludo es tan... él 3 Aún sin haber sufrido esa lesión, con dos años de haber acabado el colegio y, si entráis en eldiccionario (página muy recomendada ;D), veréis por qué he puesto lo del antebrazo izquierdo. Se supone que Ludo Bagman perteneció a los mortífagos, pero como era tan joven cuando Voldemort estaba en pleno auge no le dio tiempo suficiente para afianzar su lealtad.
So, me he enrollado demasiado en las notas de autor, pero es que esta tabla, esta viñeta y esta pareja me apasionan.
Por último, ¡gracias a Alive to live a lie por beteármelo!
Así que comentarios, reviews, críticas, tomatazos y corazoncitos los espero con ilusión. Porque dejar un review no cuesta nada y siempre son para bien ;D
