Disclaimer: No soy inglesa, no soy rubia y para nada soy más rica que la reina de Inglaterra. Aparte de eso, ningún personaje que puedas reconocer me pertenece, todos son de JKRowling.
HOGSMEADE
Ludo estaba muy raro últimamente, y de eso se habían dado cuenta todos sus amigos. Casi no hablaba con ellos, pero sí que hablaba en susurros que no lograban comprender, y además miraba revistas de chicas y hablaba con algunas de sus compañeras como si nada. Parecía más nervioso que nunca, pero aun así no les decía nada, y eso comenzaba a asustarlos. Sobre todo porque algo similar pasó con Robert Downey antes de que declarara que le gustaban los chicos.
Y en esa última salida a Hogsmeade lo tuvieron más claro que nunca.
—Ludo, vamos Honeydukes —le dijo Regulus, señalándola—. ¿Vienes?
Él negó con la cabeza y les indicó que les alcanzaría más tarde, pero antes de abrir la puerta se dieron cuenta de que acababa de entrar en una tienda de chicas completamente solo.
—Espero que no le gustemos ninguno de nosotros —murmuró Rabastan conteniendo un escalofrío—. Sería muy raro tener que dormir en la misma habitación que él.
—No creo que seas su tipo —replicó Avery desinteresadamente.
—¿Y eso, por qué?
—Ludo es bastante más corpulento que tú, no creo que hicierais buena pareja.
Regulus bufó y rodó los ojos, ignorando el último comentario de su amigo y yendo con él a la caja para pagar los dulces sin pensar siquiera que alguien pudiera haber oído su conversación.
Ludo casi se tiraba de los pelos, desesperado, en medio de esa tienda con adornos rosas. Era la última salida a Hogsmeade y no había encontrado absolutamente nada. Además, una vez que volviera a casa, con Otto vigilando todos sus pasos y sus padres preparando la comida de navidad, Ludo no tendría oportunidad de ir a más tiendas de ese estilo sin levantar sospechas.
Cuando salió de allí, devastado y casi con ganas de llorar, decidió ir a Las Tres Escobas para encontrarse con sus amigos. Sin embargo, algo a mitad de su camino hizo que se detuviera y recobrara los ánimos. ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Entró en la tienda sin dudarlo ni un segundo. La compra fue tan rápida que no se lo podía ni creer. ¿Cómo no había pensado en eso antes? Era perfecto.
Una vez estuvo en Las Tres Escobas, con la cajita dentro de la capa, fue hacia sus amigos, que se fueron de la mesa en la que estaban rápidamente y titubeando, dejándolo allí solo.
—Vaya, vaya.
Ludo miró hacia arriba y vio a Rita, con sus rizos perfectos y una sonrisa que le dio algo de miedo.
—¿Tienes algo que decirme?
—¿Como qué? —Ludo la miró confuso cuando se sentó a su lado.
Rita simplemente rió por lo bajo, apoyando la cara en su mano.
—Te lo tenías bien calladito, ¿eh, enano?
—No me llames así —respondió frunciendo el ceño—. ¿A qué te refieres?
—Oh, no te preocupes. Sabes que tus secretos están a salvo conmigo.
Ludo se acercó un poco a ella. Cualquier cosa que Rita supiera sería un punto a su favor, y él no podía permitirse perder ventaja.
—No tengo ni idea de lo que estás hablando, pero…
—Ludo, Ludo —dijo ella tranquilamente—. A mí me parece muy bien que te gusten los chicos, y no creo que le importe al resto de Hogwarts tampoco. —Sonrió mostrándole los dientes—. Tus amigos no parecen muy preocupados por eso.
—No soy…
—¿Cuándo te diste cuenta? ¿Fue en los vestuarios de quidditch?
Y es que, aunque fuera su amigo (o algo así), Rita no iba a desaprovechar la oportunidad para hacer de ello un artículo. Últimamente todos parecían huir de ella y no encontraba nada decente.
—¡Para ya! —saltó Ludo, sobresaltándola—. No sé qué te habrán dicho, pero no me gustan los chicos. —Marcó todas y cada una de las sílabas, sin saber por qué le debería importar lo que ella pensara—. Te aseguro que me gustan las chicas. Mucho.
—Vamos, no tienes por qué fingir. Ahora, si me pudieras decir quién te gusta…
—Un chico seguro que no.
—Venga, Ludovic… No escribiré nada malo sobre él, si es lo que te preocupa.
Ludo miró a Rita unos segundos, sin decir nada, y posó su mano sobre la rodilla de la chica, haciendo que lo mirara un poco sorprendida.
—No creo que te gustara que fuera gay. Así que te daré una alegría: no lo soy —admitió con una sonrisa ladeada, moviendo el dedo pulgar en movimientos circulares.
Rita apartó la mano de Ludo y lo miró, enfadada, antes de alzar una ceja. Si le hubieran gustado los chicos, todo sería mucho más fácil con él.
—Idiota.
Ludo sonrió de esa forma infantil que siempre lograba exasperar a Rita, y tras levantarse de la silla y hacer un gesto desinteresado, continuó hablando.
—Si te portas mal, te quedarás sin regalo este año. Y créeme que no quieres quedarte sin este regalo.
—¿Regalo? —Rita atinó a decir esa palabra, frunciendo ligeramente el ceño, antes de que Ludo saliera corriendo hacia la puerta.
—¡Ya encontrarás la forma de agradecérmelo! —gritó desde la puerta, girándose para ver a la confusa chica que se había quedado sentada en la mesa.
Total, después de estar a punto de comprar una bolsa de grageas de todos los sabores, una pluma a vuelapluma roja (ese color que empezaba a convertirse en su favorito) parecía el mejor regalo de la historia. Y quizá hasta conseguía que a Rita se le olvidara todo eso de que era gay y le sonriera, a cambio.
Notas de Odi: ¡Hola! Sé que hace siglos que no publico, pero espero que alguien siga leyendo y, más importante, que os haya gustado :) Comentadme cositas sobre este capítulo en los reviews y no os olvidéis de seguir la historia si os gusta ;)
Y si la seguís o le dais a favoritos, acordaos de dejar un review, que eso de que lleguen miles de alertas y ni un comentario desanima un poco xD
Un besazo y espero veros en los comentarios :D
