Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.
Mi Bella Bruja
Capítulo 2
Nott abrió la puerta del departamento con un toque de su varita, dejando ver un hall de distribución muy amplio y bien decorado.
—Bienvenida a nuestro humilde hogar. — Dijo, empujando suavemente a Hermione hacia adentro. "Por suerte es humilde",pensó ella mientras miraba a su alrededor, arrugando el ceño. El departamento era un pent-house mágico, por lo que era casi dos veces un pent-house normal, estaba decorado con buen gusto y elegancia, y se veía que era muy lujoso. Lo que no era tan sorprendente, considerando que ambos jóvenes eran bastante ricos. Malfoy entró tras ellos, cerrando la puerta a sus espaldas.
— ¿Impresionada, Granger? — Le preguntó, haciendo que Hermione rodara los ojos. Había cosas que no cambiaban nunca y Malfoy alardeando de lo que tenía, era una de esas. —Tu pieza está en el segundo piso, la segunda puerta a la derecha. — Agregó, indicándole las escaleras que empezaban en el hall y llevaban al segundo piso.
Hermione suspiró y se dirigió al segundo piso, cargando con su caja y las bolsas. Nott hizo un gesto para ayudarla, pero ella rechazó la oferta, aferrando la caja con más fuerza. Había tenido un día demasiado largo y lo único que quería era tirarse sobre una cama lo antes posible y dormir como un tronco hasta el día siguiente. Aunque fuera una cama en el departamento de Malfoy y Nott.
Apenas la vio desaparecer por las escaleras, Malfoy se acercó al mini bar y se sirvió un vaso de whisky con hielo. Nott se tiró sobre el sofá, con las manos sobre el reposabrazos.
— ¿Cuál es tu plan, Draco? — Le preguntó a su amigo. Malfoy se sentó en el sillón y le sonrió burlonamente, mientras sacudía el vaso de whisky, ante la atenta mirada de su amigo. — ¿Seducir a Granger hasta que ella quiera huir lo más lejos posible de ti? ¿Y de paso sobornar a la embajada para que la acepten?
— ¿Seducirla? Por favor, Theodore. Sabes mi opinión de las mujeres: de la puerta para afuera. Soy un hombre tranquilo, que sólo quiere hacer lo que se le dé la gana, sin tener que darle explicaciones a nadie. Lo que debería hacer cualquier hombre, de hecho. ¿Pero meter una mujer en mi vida? Redecoraría todo este lugar, y apenas terminara con eso, tendría que remodelarme a mí. ¿Hacer planes? ¿Para qué? Seguramente ella tiene algo distinto en mente. No puedes hablar de nada inteligente con ellas, ellas sólo quieren escuchar de amor. Lo único más divertido que tener una novia, o a una mujer viviendo conmigo, es un cruciatus bien ejecutado. Y no he mencionado a su familia, a su madre obsesionada con saber si se van a casar o no, y a sus amigas que invaden tu casa a la menor oportunidad. Una mujer en tu vida, es sinónimo de problemas. Y de los malos. — Declaró Malfoy, con su mejor tono sarcástico, el que usaba para señalarle al resto del mundo que él era el único poseedor de la verdad universal. —No, amigo, no pienso seducir a Granger. Hay otras formas de ganar esta apuesta.
—No sé si quiero saber cuáles son. — Le sonrió Nott, divertido por el discurso de su amigo. Si bien Draco era conocido por ser un conquistador nato, también era conocido por nunca haber mantenido una relación estable con ninguna de esas mujeres, a las que consideraba una molestia, más que cualquier cosa. La única chica que escapaba de esa calificación era Pansy Parkinson, su mejor amiga. — ¿Serías tan amable de servirme un vaso de whisky? — Agregó en dirección a su amigo, quien se limitó a acomodarse en el sillón donde estaba, sin hacerle caso.
Hermione encontró su habitación y prendió las luces con su varita, dejó la caja con sus cosas y las bolsas en una esquina, y se tiró sobre la cama de espaldas. ¡Por Merlín! Había sido un día espantoso. Primero, le habían rechazado su solicitud para la embajada francesa, luego, a la hora de almuerzo, no había alcanzado a salir a comer, por lo que había salido del trabajo muerta de hambre y sólo había comido un muffin que había comprado en una panadería que quedaba camino su casa. Después, al llegar a su casa, se había encontrado con la invasión de doxies y su departamento inhabitable, por meses. Y para colmo de colmos, los primeros testigos de su desgracia habían sido Draco Malfoy y Theodore Nott, conocidos Slytherin y expertos en burlarse de todo el mundo. Suspiró y se levantó con esfuerzo de la cama.
Necesitaba una larga noche de sueño reparador. Sacó un pijama de una de las bolsas de ropa recién comprada, se lo puso y se metió en la cama, donde se quedó dormida inmediatamente. Su cuerpo le exigía descanso, especialmente después del día que había tenido.
A la mañana siguiente, Hermione abrió los ojos lentamente mientras se incorporaba en la cama. En un principio no reconoció la habitación, no era la suya y no tenía ni idea de cómo había llegado ahí. Poco a poco los recuerdos de la noche anterior volvieron a su mente y con un bufido de frustración se tiró de espaldas sobre la almohada. ¿Cómo se le había ocurrido que vivir con Malfoy y Nott era una buena idea? Seguramente el shock de la noche anterior había anulado levemente su juicio o dejado su CI en coma. Su estómago gruñó, recordándole que no había comido nada desde el muffin que había comprado camino a su casa el día anterior. Empujó las sábanas a un lado y se decidió a bajar a ver si encontraba algo para desayunar, según su reloj, aún era temprano en la mañana y no creía que Malfoy o Nott fueran madrugadores.
Bajó las escaleras, tratando de no hacer mucho ruido. La cocina, que era enorme y bien decorada (como el resto del departamento), tenía un refrigerador mágico en una esquina, y ahí se dirigió ella. Abrió las puertas, esperando no encontrar nada saludable ahí, como cabría esperar de dos Slytherins que nunca han tenido que hacerse cargo de ellos mismos. Pero, para su gran sorpresa, había muchas frutas y verduras. Sacó una botella de leche, y un poco de mantequilla. Ubicó la despensa y sacó café y azúcar, y encontró una bolsa de pan de molde, de donde sacó dos rebanadas, que puso a tostar. Abrió todas las puertas, buscando una taza, un plato y cubiertos para poder comer. Cuando hubo encontrado todo lo que necesitaba, hirvió algo de agua con su varita y se preparó un café. Unos pasos a sus espaldas la hicieron sobresaltarse.
—Buenos días, Granger. Veo que encontraste tu desayuno. —Draco Malfoy estaba parado en el dintel de la puerta, vestido con un pijama verde oscuro. Hermione le sonrió tímidamente y sacó otra taza de donde había sacado la suya. Draco atravesó la cocina hacia la despensa y sacó una caja de té de hoja. —No soy muy fanático de la cafeína en la mañana. — Agregó, preparando su taza de té.
Hermione asintió, sin decir nada. Era una situación de lo más extraña: ella y Malfoy tomando desayuno juntos, en pijama. Las tostadas saltaron del tostador, obligándola a moverse para sacarlas. Malfoy se sentó en el comedor de diario, sacando otra silla para ella.
— ¿Quieres tostadas, Malfoy? — Le preguntó Hermione. Si él se había esforzado por ser amable con ella, ella no tenía por qué ser antipática con él. El joven asintió con la cabeza y Hermione puso un plato con una tostada delante de él, antes de sentarse en la silla que él había sacado para ella. Cada uno revolvió su café en silencio, sin ni siquiera dirigirse la mirada.
—Así que no te dieron el puesto en la embajada, Granger… De nuevo. — Soltó él, de repente, remarcando especialmente las dos últimas palabras.
—No. — Replicó ella, secamente. Malfoy no pudo evitar una sonrisa malévola, al parecer había tocado un punto sensible. —No es que sea de tu incumbencia, en todo caso. —Gruñó, Malfoy se las había arreglado para ponerla de mal humor.
— ¿Tienes alguna idea de por qué no te lo dan, Granger? —Insistió Draco. Hermione no dijo nada, se limitó a mirar su taza de café como si fuera lo más interesante del mundo. —Porque a pesar de que eres la bruja más inteligente de nuestra generación, una heroína nacional, una empleada destacada del ministerio: no tienes idea de cómo comportarte entre… la buena sociedad. — Siguió Malfoy. Hermione se puso roja de rabia: ¿Qué se creía ese idiota creído para decirle que ella no sabía cómo comportarse en sociedad?
—Creo haberte dicho que no es asunto tuyo. — Bufó Hermione, y se llevó la taza de café a los labios. Estaba muy caliente, pero Hermione no estaba dispuesta a quedar en ridículo así que bebió un largo sorbo de la bebida, quemándose la lengua.
— ¿Sabes? Yo podría hacer que te dieran el puesto. — Dijo Malfoy, ignorando a la joven, que agradeció no poder hablar, ya que probablemente no le habría dicho nada amable. — Como te imaginarás, yo fui educado en los más exquisitos modales, y las costumbres de la alta sociedad mágica, podrías aprender mucho de mí. Cuando termine contigo, ellos mismos te van a pedir que vayas a París. — El tono de Malfoy era arrogante y sarcástico, como si despreciara esos modales y costumbres. Ella le dedicó una sonrisa sarcástica.
—No, gracias. — Le espetó la joven, bajando la taza, medio vacía. —Prefiero ganármelo por mis propios medios y méritos. No necesito la ayuda de nadie, y mucho menos la de un niñito mimado, que piensa que lo sabe todo. —Agregó, limpiando su taza y el plato con un movimiento de varita. —Y no te preocupes por mí, esta misma tarde encontraré un lugar para vivir mientras fumigan mi edificio, y ya no seré un problema.
—No me preocupo, me imagino que sabes cuidarte sola. —Le contestó él, al tiempo que las tostadas salían disparadas a sus platos desde el tostador. —Y si fueras un problema, no te habríamos invitado a alojar aquí. — Agregó Malfoy, vaciando su taza y tomando el cuchillo de mantequilla. Nott apareció en el dintel de la puerta, descalzo y con el pelo despeinado.
—Mmmm, aquí huele delicioso. ¡Amo el olor a pan tostado en la mañana!—Dijo, mientras sacaba una taza y se instalaba en la mesa, frente a Draco y Hermione. Los dos le dirigieron una mirada hostil, nadie podía estar de tan buen humor por la mañana. — ¿Cómo dormiste Hermione? — Le dijo directamente a la joven.
Hermione lo miró sorprendida, sin que Nott se diera por aludido, ya que estaba más entretenido en sacar el plato y la taza que necesitaba con su varita. ¿Desde cuándo Nott actuaba tan familiarmente con ella? Decidió que si él pensaba hacer el intento de ser amigos, ella también podía hacerlo, así que le sonrió amablemente.
—Bien, muchas gracias, Theodore.
—Prefiero Theo, si no te molesta. — Dijo él, levantando su varita para llevar a la mesa el cartón de leche y la mantequilla. Hermione asintió, con una sonrisa divertida, Ron hacía lo mismo cuando le daba flojera levantarse a buscar las cosas que necesitaba. En los años que llevaba trabajando con ellos, nunca se había molestado en hablarles, simplemente había asumido que las antiguas rivalidades del colegio debían mantenerse. Pero quizás no eran tan malos. Sí, Malfoy seguía siendo el mismo estúpido de siempre, pero Nott se había puesto más amable con los años y parecía agradable.
—Granger me estaba diciendo que no necesita mi ayuda para conseguir su trabajo soñado en la embajada de Francia. — Dijo Draco, haciéndose el desinteresado y mordiendo su tostada.
— ¿Cómo sabes que es mi trabajo soñado? — Le preguntó Hermione, soltando la tostada a la que le estaba poniendo mantequilla. Ella nunca había hablado de eso con nadie, a excepción de sus mejores amigos: Ron y Harry, y seguramente ellos no habían sido quienes le habían dicho a Draco. ¿Cómo demonios lo sabia él?
—Ay, que tierna… Cree que es buena para disimular. —Dijo Malf, con sorna, en dirección a Nott. Hermione lo miró, con el ceño fruncido. —Granger, todo el departamento sabe que tú venderías tu alma por ese trabajo. No habremos sido las lumbreras de Hogwarts, pero no somos estúpidos.
— ¿Si? ¿Quién lo diría? Eso es una novedad. — Replicó Hermione, sarcástica. —Bueno, en cualquier caso, no es asunto tuyo y estoy segura de que no necesito tu ayuda para conseguirlo, pedazo de idiota egocéntrico y creído. Para tu información, el mundo no gira en torno a ti.
Dicho eso, la joven salió de la cocina dando grandes pasos. Los dos chicos vieron como sus piernas subían las escaleras que llevaban al segundo piso, y escucharon un portazo que seguramente venía de la pieza de invitados.
—Menos mal que Granger era fácil de convencer… — Se burló Nott, tomando la tostada que Hermione había dejado intacta en su plato. Malfoy le respondió con una sonrisa de suficiencia.
—No pierdas la fe en mí, Theodore. Ya verás que esta misma tarde, ella será quien me pida que la ayude a conseguir su empleo soñado.
¿Qué les pareció? Al parecer, Hermione no es muy fácil de convencer. Aunque, cómo se imaginarán, Malfoy tiene un As bajo la manga.
Gracias a las que dejaron reviews en el primer capítulo, y a las que agregaron mi historia a sus alertas y favoritos.
¡Hasta el próximo capítulo!
Muselina
