Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.
Mi Bella Bruja
Capítulo 4
El primer sábado de cada mes, Hermione se juntaba a almorzar con sus dos mejores amigos. Sólo ellos tres, sin Ginny ni Luna. Siempre habían necesitado estar juntos, llevaban demasiados años de amistad para no hacerlo, y esas pequeñas reuniones de los sábados, eran su minuto para estar solos. Ese sábado, como todos los primeros sábados de mes, Hermione llegó al Caldero Chorreante a la hora que acostumbraba. Hannah Longbottom la saludó desde detrás del mostrador.
— ¡Hola Hermione! ¿Cómo va todo? Les reservé su mesa de siempre. — Como siempre, el pub estaba lleno. Desde que Hannah se había hecho cargo del lugar, la mayor parte de la clientela eran adultos jóvenes, ya que Hannah se había enfrascado en hacer muchas mejoras y reformas al lugar. Como resultado, el pub se había transformado en un lugar muy popular para salir con los amigos a tomar una cerveza y pasarlo bien.
—Hola Hannah. Todo bien, gracias. ¿Cómo has estado tú? ¿Y Neville? — La saludó Hermione, acercándose al mostrador.
—Todo bien, gracias. Neville está feliz en Hogwarts, y voy a ir a verlo la próxima semana. Hemos hablado un par de veces por la chimenea y siempre comenta que está fascinado con su trabajo. — Le contó Hannah, mientras servía unas bebidas, poniendo los vasos en una bandeja con ayuda de su varita.
— ¡Qué bueno! — Le sonrió Hermione, recordando que la asignatura preferida del joven había sido siempre Herbología. —Mándale muchos saludos de mi parte a Neville cuando lo veas. —Agregó, cuando unas voces familiares llamaron su atención.
— ¡Hermione! ¡Por aquí! — Tanto Harry como Ron estaban instalados en su mesa habitual, con sendas jarras de cerveza de mantequilla frente a ellos. Una tercera jarra estaba frente a una silla vacía, esperando a Hermione.
Hermione se dirigió hacia ellos y se sentó frente a la jarra de cerveza sin dueño, sonriéndoles a sus dos amigos.
— ¿Qué tal? ¿Cómo estuvo la semana? — Le preguntó Harry, dejando su jarra de cerveza a un lado.
—Bastante bien, ¿y la tuya? — Le contestó ella, haciéndose la desinteresada. No sabía cómo decirle a sus amigos que estaba viviendo en la casa de su peor enemigo, y que él la estaba ayudando a conseguir el trabajo de sus sueños. Especialmente cuando ni Harry ni Ron podían soportarlo.
—Bien, agarramos a un par de mortífagos que andaban molestando por ahí, nada nuevo. — Le respondió Harry, con el tono de quien hace eso todos los días.
—Hermione, antes de que se me olvide, dice Luna que le mandes una carta lo antes posible. Al parecer, quiere que seas unas de sus damas de honor. — Le indicó Ron,
—O.K. — Dijo Hermione, dándole un sorbo a su cerveza. Una mesera joven se acercó a ellos y les preguntó por su orden. Los tres respondieron que querían "lo de siempre" y estallaron en carcajadas al darse cuenta de que lo habían dicho al mismo tiempo. Ellos nunca dejarían de hacer ese tipo de estupideces, sin importar cuántos años pasaran.
Después de conversar un rato acerca de las respectivas semanas, Harry comentó algo que sorprendió a sus amigos.
—Ginny va a dejar a las Arpías. — Dijo, dándole un nuevo sorbo a la cerveza. —Consiguió un trabajo en la sección deportiva del Profeta.
— ¿No habrá sido idea tuya? — Le preguntó Ron, mirándolo con el ceño fruncido. Ginny era una excelente jugadora de quidditch, y la idea de que se retirara tan joven se le antojaba estúpida. A pesar de los embarazos, Ginny seguía estando en forma y siendo muy hábil para el quidditch, nadie hubiera esperado que se retirara.
—No, claro que no. Ella dijo que quería pasar más tiempo conmigo…— Harry se puso rojo al decir eso, y Ron y Hermione estallaron en carcajadas al oírlo —, y con los niños. No sean tontos. — Protestó, con el gesto de un niño enfadado. Harry bebió un trago de su cerveza, arrugando la frente, mientras sus mejores amigos hacían los mejores esfuerzos por parar de reír.
— ¡Por Merlín, Harry! ¡Es mi hermana! Hay cosas que preferiría no saber… nunca. — Le dijo Ron, apenas pudo calmarse. Hacía algunos años, ante un comentario así, Ron se habría enfurecido, el que estuviera muerto de la risa era un avance positivo para él. Harry masculló algo parecido a "oh, cállate" y se echó hacia atrás en su silla, como si estuviera enojado por algo.
Hermione sonrió. Le encantaba la inmadurez de sus mejores amigos, a pesar de los años, seguían casi iguales a como habían sido en el colegio. Las mismas bromas tontas, los ceños fruncidos y las sonrisas infantiles. Ron le dijo a Harry que se calmara, que sólo eran bromas. La camarera apareció con sus órdenes, y los tres empezaron a comer ávidamente. Otra de las mejoras de Hannah, incluía la contratación de un chef que preparaba comida deliciosa, lo que había contribuido en gran medida a la nueva fama del Caldero Chorreante.
—Y bien Hermione, — preguntó Ron, con la boca llena. Hermione rodó los ojos, Ron no iba a cambiar nunca. —Supe que el puesto que querías en la embajada en París había quedado vacío de nuevo. Me imagino que enviaste tu solicitud.
—No hables con la boca llena, Ronald. — Le dijo ella, aunque no pudo evitar sonreír al retarlo como en los viejos tiempos. —Sí, envié mi solicitud, pero… no me lo dieron. — De nuevo, agregó en su mente.
— ¡¿Qué? — Exclamó Harry al oír eso, indignado. — ¡No puede ser! Tú eres por lejos la bruja mejor preparada para ese puesto, o para cualquier otro. ¿Quién lo obtuvo? Te doy firmado que nunca va a ser tan bueno como tú.
—Roger Davies. — Bufó Hermione con amargura, recordando la escena en el Ministerio unos días atrás. — Y no sabes qué es lo peor de todo esto, ¿sabes por qué no me dan ese maldito trabajo? Porque soy hija de muggles, y no saben qué esperar de mi educación…
—Eso es una soberana estupidez, Hermione. — Dijo Ron, de nuevo con la boca llena. Hermione lo miró enarcando las cejas y Ron tragó de golpe.
—No, Ron. Ese es el problema. Es verdad, yo escuché a la encargada de Relaciones Exteriores decírselo al jefe del departamento. No creen que tenga la educación que ellos necesitan, y aunque me duela, es verdad. Nunca en mi vida he comido con más de dos tenedores, no sé cómo organizar una cena diplomática y mucho menos como tomar el té con gente importante. Soy objetiva conmigo misma: en cuanto a etiqueta, soy un completo desastre.
—No te vas a rendir. — Afirmó Harry, que conocía demasiado bien a su amiga como para imaginarse que era capaz de dejar que algo así la superase. — ¿Qué vas a hacer, entonces?
—Bueno…— Hermione dudó, no creía que fuera buena idea confesarles así, de buenas a primeras, que estaba viviendo con Malfoy, y que él le iba a enseñar todo acerca de la "buena sociedad". Mal que mal, tenían historia con él, y no era buena. — ¿Se acuerdan del incidente de los doxies? — Los dos chicos asintieron con la cabeza, ella les había contado, pero les había dicho que había conseguido donde alojar y que no necesitaban preocuparse. —Bueno… mis salvadores fueron Nott y Malfoy, estoy viviendo en su departamento, y Malfoy dijo que él iba a enseñarme etiqueta…
— ¡¿Qué? — Exclamaron los dos al mismo tiempo, abriendo los ojos. ¿Hermione haciendo un pacto así con Malfoy?
— ¡Hermione Jean Granger! — Empezó a retarla Ron, que se había puesto rojo de ira. — ¿En qué demonios estabas pensando? Malfoy nos molestó durante todos los años de colegio, y además es hijo de un mortífago, y los ayudó durante la guerra.
Hermione bufó ante el arranque de sobreprotección de sus amigos. Siempre serían los mismos, reaccionando desproporcionadamente frente a cosas así y sin detenerse a pensar en que habían pasado diez años desde todo eso y que todo había cambiado desde entonces.
—Ron, es la única opción que me queda. — Repuso firmemente la joven. —Malfoy sabe acerca de esas cosas, y está dispuesto a enseñarme. Y yo estoy demasiado desesperada como para rehusarme.
—Hermione, ten cuidado. ¿Por qué está haciendo esto? — Le preguntó Harry, mirándola por sobre los anteojos. —Seguramente tiene algún propósito oculto, o algo. No deberías confiar así nada más en él.
—Harry, puedo cuidarme sola. No necesito dos guardaespaldas. — Reclamó Hermione, medio divertida por el tono paternal de Harry, aunque también estaba un poco molesta por su actitud. Ella era perfectamente capaz de defenderse, y no necesitaba a nadie que le cuidara las espaldas.
—Como digas, — respondió el joven auror, muy serio. —pero júrame que vas a tener mucho cuidado. No quiero terminar diciendo "te lo dije".
— ¡Harry! — Protestó Ron, mirando a su mejor amigo con incredulidad. — ¿Vas a dejar que ella haga esta estupidez? Sabes que Malfoy es capaz de cualquier cosa. ¿Qué pasa si le hace algo a Hermione?
—Ron, dame un poco de crédito. — Reclamó Hermione, con una sonrisa maliciosa. —Ya lo golpeé una vez, ¿crees que me importa hacerlo de nuevo?
Ron no pudo evitar sonreír al escuchar lo último. Hermione podía ser muy peligrosa cuando se enojaba, él lo sabía mejor que nadie. Quizás sus objeciones no tuvieran mucho sentido, Hermione sabía defenderse, el que estaba verdaderamente en peligro era Malfoy.
Malfoy y Nott estaban en el departamento, disfrutando de una comida preparada por su amiga Pansy. Blaise Zabini se había disculpado por esa vez, ya que tenía una cita "con una chica verdaderamente especial". Al escuchar esa frase, sus amigos rodaron los ojos, Blaise siempre se enamoraba de una chica "verdaderamente especial", y luego de otra, pero ninguna le duraba más de una semana. Por lo menos Malfoy no era tan cínico como para decir que se enamoraba de todas sus conquistas.
—A ver, déjame ver si entendí, Draco. Granger quiere trabajar en Francia, pero no quieren darle el trabajo porque se supone que no sabe nada de etiqueta, entonces tú y Ilminster hicieron una hicieron una apuesta para ver si Draco logra que ella consiga el famoso trabajo… — Dijo Pansy, mientras terminaba de servir los platos y se sentaba a la mesa. — ¿Por qué se te ocurrió ayudar a Granger?
Normalmente cuando ellos se juntaban, Pansy era la encargada de cocinar. Cuando se fue de la casa de sus padres a vivir sola, tuvo que acostumbrarse a hacer todo tipo de cosas por ella misma, ya que no dominaba ningún hechizo doméstico, y no había aceptado la oferta de Jiggy, la elfina doméstica que le ofrecieron sus padres. Sin embargo, en unos meses ya había aprendido mucho, y se había convertido en una cocinera estupenda.
—Porque a mi amigo aquí presente le hacía falta un nuevo hobby. — Dijo Nott con una sonrisa burlona, apuntando a Malfoy con la cuchara, mientras que su amigo se limitó a ignorar el gesto. —Y no se le ocurrió nada mejor que ofrecerse a ayudar a Granger.
— ¡Ay, Draco! — Suspiró Pansy, sirviéndose una copa de vino élfico. Draco no pensaba cambiar nunca. — ¿No puedes tener un hobby como la gente normal? No sé, coleccionar láminas de magos famosos, o botellas de vino.
—Lo siento, Pansy querida, pero no logro encontrar ninguna de esas ideas interesantes. Las cartas de magos y brujas famosos son para niños, y lo de las botellas de vino es para ancianos. — Le contestó Malfoy, con sorna, mientras rellenaba su copa de vino. —Además, el "proyecto Granger" es divertido, y seguramente te necesitemos en algún momento.
— ¿Para qué? —Bufó Pansy, frunciendo el ceño. Tenía que confesar que en el fondo estaba un poco celosa de Granger. Nunca le había gustado mucho que sus amigos fijaran su atención en cualquier otra chica, siempre se ponía muy celosa de las "novias" de sus amigos. Y la idea de que Draco y Theodore, concentraran toda su atención en alguien más, la molestaba sobremanera.
—Vamos, es obvio. Granger va a necesitar un cambio de vestuario, un fashion emergency, por así decirlo, y tú eres una experta en eso. — Dijo, con una sonrisa aduladora, examinando con atención la esbelta figura de Pansy, envuelta en una preciosa túnica verde. Pansy apretó los labios al reconocer la mirada de su amigo. Era la mirada que Malfoy ponía quería algo, no dejaba de insistir hasta que lo conseguía.
— ¿Y crees que adulándome vas a lograr algo? Pensé que me conocías mejor, Draco. — Le contestó ella, con una sonrisa sarcástica. A pesar del tono agresivo de su amiga, Malfoy se dio cuenta de que la batalla ya estaba ganada. — ¿Qué ganaría yo con ayudarlos?
—Pues… te daré parte de mis ganancias. — Dijo Malfoy, muy rápidamente, sabía que con Pansy tenía una ventana de oportunidad muy pequeña. — ¿Viste la nueva colección de túnicas de Madame Malkin? Querida, te quedarían perfectas. — Agregó, con el tono más adulador que pudo conjurar, parándose y acercándose a Pansy por la espalda. Ella lo apartó de un manotazo.
—Está bien, no seas tonto. Lo pensaré. Pero si tengo que ser sincera, no me seduce mucho la idea de ayudar a Granger a cambiar su guardarropa, pero quizás lo haga, si estoy de humor. — Resopló. ¿Cómo era que Draco siempre conseguía convencerla de las cosas más increíbles? Aunque esa vez no pensaba hacerle las cosas tan fáciles. Malfoy le dedicó una sonrisa triunfal y volvió a su puesto, sabía que tenía a su amiga en la bolsa.
Nott sonrió al ver a Pansy a punto de levantarse y golpear a Malfoy, que con esa sonrisita, se estaba buscando terminar con la mano de Pansy estampada en plena cara.
—Y de nuevo, querida Pansy, has sido víctima de las manipulaciones de Draco. —Se burló Nott, levantando su copa. —Propongo un brindis por Granger, no tiene idea de lo que le espera.
¿Les gustó? ¿Quién creen ustedes que corre más peligro en esta situación: Hermione o Malfoy? Yo apoyo a Hermione, tiene un buen derechazo.
Por cierto, me gustaría aclarar algo acerca de Pansy. Sé (y tengo muy claro) que en los libros se la describe regularmente como con cara de perro, sin embargo, hace un tiempo (en la página de deviantart de una artista muy buena: http:/ lberghol. deviantart. com/ gallery/ ) vi unos dibujos en los que la retrataban bastante bonita y me llamó mucho la atención. La explicación que daba ella acerca de eso, era que los libros están narrados desde el punto de vista de Harry y que seguramente él la veía de esa forma. Después, agregaba que ella pensaba que Pansy no era fea, porque Malfoy nunca la habría dejado tocarlo (y muchos menos la habría invitado al Baile de Navidad). Me pareció una buena explicación, adopté a una Pasny sin-cara-de-perro para mi fic. ¿Qué les parece a ustedes?
Gracias a quienes escribieron reviews o agregaron la historia a sus favoritas o alertas. ¡Me encanta saber que lo que escribo le gusta a alguien!
¡Hasta el próximo capítulo!
Muselina
