Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.

Mi Bella Bruja

Capítulo 5

Hermione se sentó en el sofá, mirando atentamente al chico frente a ella. De repente, todo el asunto le parecía una pésima idea y quería arrancar lo antes posible de ahí, pero eso habría significado rendirse y ella no pensaba hacerlo. Ya había pasado algunos días desde que había aceptado la ayuda de Malfoy, y el recuerdo de ese día aún hacía que le dieran escalofríos. ¿En qué demonios había estado pensando?

— ¿Lista, Granger? — Le dijo Draco, con una sonrisa malévola, mientras le tendía una mano. Nott rodó los ojos desde su sillón, sabía que Malfoy no podría evitar molestar a Hermione como pudiera, a pesar de haberse ofrecido a ayudarle.

—Claro, Malfoy. — Replicó ella, aceptando la mano que el joven le tendía y levantándose del sofá. Malfoy examinó sus pies con atención, haciendo que Hermione se sintiera incómoda. — ¿Qué pasa?

—Tus zapatos, además de horribles, no son los adecuados. — Murmuró Draco, arrugando la frente. — ¿Tienes un par de tacones? Olvídalo, no respondas. — Agregó, mientras apuntaba su varita a los pies de la joven. Ella no alcanzó a gritarle nada antes de que Malfoy hiciera un hechizo. Al verse los pies de nuevo, Hermione apretó los labios. Tenía puestos un par de zapatos de tacón alto, muy alto, que rodeaban sus tobillos con una sencilla tira con una hebilla.

— ¿Qué es esto? — Gruñó Hermione, mirando a Malfoy con una mirada asesina. El joven le sonrió, sin inmutarse por el odio que despedían los ojos de Hermione.

—Unos tacones de verdad. Los necesitas para aprender la primera lección: postura, caminar y sentarse. —Hermione levantó las cejas, reprimiendo las ganas de espetarle un comentario mordaz. Todo eso le sonaba a una estupidez elitista y creída.

—Como tú digas, Malfoy. — Murmuró Hermione, decidiendo que lo más sabio sería ignorarlo.

—Es simple, solamente tienes que caminar hacia esa silla y sentarte correctamente. Una niña de doce años podría hacerlo. — Le explicó Malfoy, agregando la última oración para provocar a Hermione.

Ella apretó los labios, y se dirigió a la silla que le había indicado Malfoy, haciendo su mejor esfuerzo para no caerse. Caminó torpemente los quince metros que la separaban de la silla y cuando llegó a ella, se sentó como pudo. Draco rodó los ojos. Hermione estaba sentada de cualquier manera.

— ¡Por Merlín, Granger! ¿Eres una dama o un elefante? A ver, junta las piernas y cruza los tobillos. Así se sienta una dama, no como si estuvieras tratando de sostener una pelota entre las piernas. — Hermione juntó las piernas y cruzó los tobillos. La posición le parecía de lo más incómoda, y se sentía muy ridícula.

Malfoy caminó hasta donde estaba y se paró tras Hermione, agarró los hombros de la joven y los tiró hacia atrás con fuerza, haciéndolos tocar el respaldo de la silla. Hermione reclamó, pero Malfoy la ignoró y agarró su cabeza, obligándola a levantarla. Levantó la barbilla de la joven con un dedo y se alejó para contemplar el efecto.

—Mmm… Supongo que tenemos un buen material para empezar a trabajar. Con un poco de esfuerzo podrías llegar a parecer una dama. Ahora, párate, camina hacia la pared, vuelve a la silla y siéntate.

Hermione se levantó con dificultad e, intentando mantener la cabeza levantada, hizo lo que Malfoy le había indicado. Se sentía incómoda, siendo observada por los dos jóvenes mientras se balanceaba torpemente con los tacones. Al llegar a la pared, se dio vuelta para volver, se enredó con sus piernas y se cayó estrepitosamente al suelo.

—Draco, no seas así. Es obvio que Granger no puede empezar de cero a caminar con esos tacones. Hermione, ven. — Dijo Nott, levantándose para ayudar a Hermione a pararse. — Lo haremos de nuevo, pero ahora yo te afirmaré de la cintura. Así será más fácil.

La ayudó a incorporarse y la aferró de la cintura con delicadeza. Hermione terminó de caminar hacia la pared, ayudada por Nott. La cálida mano del joven en su cintura le dio seguridad. A diferencia de Malfoy, Nott era amable y simpático con ella y nunca había visto en su mirada el desprecio y la arrogancia que había visto en la de Malfoy. Nott la ayudó a sentarse en la silla, y Hermione, recordando todo lo que Malfoy le había indicado antes, se sentó correctamente.

— ¿Mejor? — Le preguntó Nott, sonriéndolo cálidamente. Hermione asintió y le devolvió la sonrisa, mientras Malfoy inspeccionaba atentamente su postura.

—Por lo menos entendiste esto, Granger. — Le dijo a la chica, que miraba fijamente al horizonte, evitando su mirada. —Aunque claro, aún queda mucho que mejorar.

Hermione apretó los labios al escuchar ese último comentario, Malfoy estaba empezando a molestarla y no sabía si podría soportarlo durante todo el tiempo que él tardara en "educarla", como él decía. Nott le tendió la mano de nuevo, con una sonrisa amable.

— ¿Te parece si tratas una vez más, conmigo y después lo intentas sola? — Le preguntó, amablemente. — Y después de eso te puede ir a acostar, y mañana seguimos practicando. ¿Está bien?

—Sí, claro. — Le contestó ella, intentando sonreír. La verdad era que estaba demasiado cansada como para protestar por nada.

Nott volvió a ayudarla a atravesar la habitación ida y vuelta, y a sentarse con propiedad. Malfoy murmuró algo que pareció ser un comentario de aprobación, o lo más cercano a eso que Malfoy podía decir y Hermione se animó a intentarlo sola.

Cruzó la habitación tambaleándose sobre los enormes tacones, mientras en su mente inventaba mil y un insultos que dedicarle a Malfoy por hacer esos tacos tan imposiblemente altos. Estaba segura de que más que un artículo de moda, esas porquerías eran unas herramientas de tortura. A pesar de todo, logró llegar a la silla sin caerse y se sentó dignamente, ante la atenta mirada de Malfoy y Nott. El último le dirigió una mirada alentadora, mientras que la mirada del primero reflejaba el desprecio que sentía por ella.

—Todavía te falta muchísimo, Granger. — Masculló, sin mirarla directamente. —Pero creo que vamos por buen camino. Descansa, y recuerda que mañana tenemos que seguir trabajando en tu espantosa postura… Voy a tener que hacer milagros…

Hermione rodó los ojos ante la arrogancia del último comentario y se sacó los tacones, no pensaba subir las escaleras con ellos esa noche. Se despidió de ambos jóvenes y subió al segundo piso. Apenas se acostó en su cama, se quedó profundamente dormida, tanto, que ni siquiera escuchó los pasos de Malfoy y Nott cuando se fueron a acostar, unos minutos después.

— ¿De verdad es necesario esto, Malfoy? — Balbuceó Hermione, la tarde siguiente, intentando mantener en equilibrio el grueso libro que tenía en la cabeza. Malfoy sonrió maléficamente. —Estoy segura de que esto es una tortura ilegal.

Nott le dirigió una sonrisa para darle ánimo, que Hermione devolvió con una mueca de horror. No podía caminar un paso sin botar ese libro, era algo completamente imposible.

—Oh, claro que sí es necesario, Granger. De hecho, esto es vital para tu postura. Mi madre puede hacerlo con tres libros sobre la cabeza. — Señaló Malfoy, indicándole que caminara.

—Tu madre es mi ídolo en este momento. — Bufó Hermione, burlona, mientras daba un paso vacilante. Dio un paso en falso y el libro cayó estrepitosamente al suelo. Malfoy puso los ojos en blanco, recogió el libro y se lo puso sobre la cabeza, antes de caminar varios pasos con un aire elegante.

—Fanfarrón. — Musitó Hermione, haciendo que Nott se riera. —Tú no estás usando tacones, Malfoy. — Señaló apuntando a los pies del joven. Malfoy se quitó el libro de la cabeza y le sonrió sarcásticamente.

—Ese no es el punto. — Puso el libro de nuevo sobre la maraña de rizos de Hermione y le indicó que caminara por la línea que había dibujado con su varita en el suelo. —Es cosa de simple equilibrio, hay niñas de doce años que lo hacen.

—Sí, niñas de doce años muy ociosas. — Se burló Hermione, empezando a caminar. Malfoy rodó los ojos al ver que la joven estaba mirando la línea al mismo tiempo que caminaba e intentaba mantener el equilibrio.

— ¡Granger! ¡La vista al frente! — Gritó. Hermione levantó la cabeza automáticamente y siguió caminando mirando al frente. — Una dama que lo único que hace es mirarse los zapatos es horrible. — Le espetó cuando ella llegó a la pared y se quitó el libro de la cabeza.

—Lo siento, Malfoy. Mis padres tenían mejores cosas que hacer que enseñarme a caminar con un libro en la cabeza. — Reclamó ella, furiosa. Estaba hasta la coronilla de la arrogancia de Malfoy y sus comentarios desagradables.

—Y por eso tienes una postura espantosa. — Contestó él con una sonrisa sarcástica. Hermione se limitó a apretar los labios. —Ahora, vamos a intentarlo una vez más. Y trata de hacerlo bien.

Hermione puso los ojos en blanco y apoyó el libro sobre su cabeza. A pesar de lo simple que lo hacía parecer Malfoy, caminar con un libro en la cabeza era un complicado arte. Resopló para sus adentros al recordar lo fácilmente que Malfoy había caminado por la misma estúpida línea sobre la que ella estaba luchando por mantenerse de pie. Dio otro paso, lentamente, mientras sentía como el peso del libro se balanceaba de lado a lado de su cabeza.

— ¡Vas bien, Hermione! — La animó Nott. Hermione sonrió para sus adentros, ella y Nott habían descubierto varias cosas que tenían en común: el amor por los gatos, el gusto por la lectura y la música, y la afición por el chocolate. Habían tenido largas conversaciones que los habían llevado a conocerse mejor, y Hermione había descubierto que le agradaba ese joven travieso y divertido. Estaba segura de que si alguna vez Ron y Harry dejaban de lado sus prejuicios para conocerlo, les caería muy bien.

De nuevo, dio otro paso vacilante por la línea. Bien, lo estaba logrando, ya sólo le faltaban unos seis o siete pasos. Uno más. Y otro. No faltaba nada para llegar a la silla que la esperaba contra la pared. El libro seguía balanceándose sobre su cabeza, y ella estaba segura de que iba a caerse en cualquier minuto. Respiró hondo y dio un nuevo paso. Sus ojos se dirigieron hacia abajo, para ver si seguía caminando sobre la línea.

— ¡Granger! ¡La vista al frente! — Volvió a gritar Malfoy, tomando por sorpresa a Hermione, quien dio un paso en falso y cayó sentada al suelo. — ¿No puedes hacer nada bien? No te estoy pidiendo algo tan complicado, sólo caminar por una maldita línea. ¡No es tan difícil! — Espetó Malfoy a la joven, que estaba aún sentada en el suelo, con el libro en su falda. —Tenía que haberlo sabido, esta idea fue una estupidez. Tú nunca vas a aprender nada de esto, Granger. Eres un completo fracaso, y ni siquiera lo estás intentando.

Hermione lo miró, furiosa. Todo lo que él había dicho le daba mucha rabia. ¿Qué se creía para decirle que era un fracaso? ¿Qué ella no lo estaba intentando? ¡Llevaba tres días caminando como una idiota de lado a lado en el living con un estúpido libro en la cabeza y unos tacos de pesadilla! Y el muy imbécil osaba decir que no lo estaba intentando. Ya le iba a enseñar quien era Hermione Jean Granger.

— ¡Mira, Malfoy! — Gritó, mientras se sacaba los tacos y se levantaba. — ¡Llevo tres malditos días caminando en círculos como una estúpida, con unos tacones imposibles y un libro de pociones en la cabeza! ¿Y tú crees que no lo estoy intentando? Por si acaso no lo sabes, ¡no todo el mundo nace con la inútil habilidad de poder balancear un estúpido libro sobre sus cabezas! ¿Y sabes qué más? No es una habilidad necesaria para la vida. Y si crees que enseñarme todo lo que sabes acerca del comportamiento en sociedad es una pérdida de tiempo, ¡bien! No lo hagas, nadie te está obligando. — Le gritó, mientras subía las escaleras en dirección al segundo piso. Unos segundos después, Malfoy y Nott escucharon un fuerte portazo.

—Bien, Draco. Parece que la hiciste enojar. — Se burló Nott, mientras Malfoy se servía un vaso de whisky de fuego del bar y hacía aparecer un par de hielos en su vaso.

—Así es como hay que trabajar con Granger. Es tan orgullosa que si yo le digo que ella no puede hacer algo, seguramente lo aprenderá en dos segundos, sólo para restregármelo en la cara. — Respondió Draco, tirándose en un sofá. —Ya verás que se le va a pasar rápidamente el enojo, ella tiene los ojos puestos en la meta. No se rendirá por una nimiedad como que yo sea desagradable.

Nott suspiró y rodó los ojos. Malfoy era extremadamente arrogante, y seguro de sí. Y lo peor de todo, era que seguramente tenía toda la razón. Observó de reojo como su amigo bebía su vaso de whisky de fuego, como si no hubiera pasado nada.

—Creo que mejor voy a hablar con ella. — Dijo, después de unos segundos de silencio, antes de pararse y dirigirse a las escaleras.

—Suerte con eso. — Le contestó Malfoy.


Bueno, esta es la primera lección y Malfoy ya se las arregló para enfurecer a Hermione. Esto no tiene aspecto de ser fácil... ¿Les gustó el capítulo? No sé ustedes, pero a mí me costó un mundo aprender a caminar con tacones. De hecho, la primera vez que me puse un par, terminé en el suelo apenas me paré (aunque eso puede deberse a mi torpeza natural y a que no soy muy femenina). Aunque lo mejor de toda la escena, fueron la cara de paciencia que puso mi mamá y el ataque de risa que le dio a mi hermana (dos años menor que yo, y una perfecta señorita), después de unos segundos, hasta yo lloraba de la risa.

Como siempre, millones de gracias a todos los que leyeron los capítulos anteriores, especialmente a quienes me dejaron reviews. ¡Gracias por el ánimo!

Se aceptan críticas y comentarios de todo tipo.

¡Hasta el próximo capítulo!

Muselina (o Muse, a estas alturas es como mi sobrenombre oficial aquí en FF)