Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.
Mi Bella Bruja
Capítulo 8
— ¿Esa es Granger? — Dijo Anthony Goldstein al ver como la joven entraba al ministerio esa mañana. Levantó las cejas al observarla con más detención. —Se ve… distinta.
—Quizás es porque hoy se arregló esa espantosa mata de alambres que normalmente tiene en la cabeza. — Dijo Astoria Greengrass, exasperada.
Hermione entró al Ministerio con una nueva confianza en ella misma. Llevaba ropa nueva y su pelo estaba más arreglado de lo que había estado alguna vez en su vida. Y se dio cuenta de que Ginny estaba en lo cierto, se sentía bonita y proyectaba ese sentimiento. Se sentía diferente, e incluso había notado que varios jóvenes empleados la miraban como si efectivamente fuera alguien distinto.
— ¡Wow, Hermione! — Hermione reconoció la voz de Harry al entrar en uno de los ascensores. El joven le dirigió una mirada de pies a cabeza, sonriendo con aprobación al ver el cambio de look de su amiga. —Ginny me dijo algo acerca del cambio de look, pero de verdad te ves…
— ¿Diferente? También me siento diferente. — Contestó ella, apretando el botón que correspondía a su piso. —Creo que Ginny tenía razón, cuando una se siente bonita, todo el mundo lo nota. Creo que nunca me habían mirado tanto desde que entré a Hogwarts, en la ceremonia de selección. — Se burló ella. —Pero también me siento más confiada, creo que podría llegar a obtener ese trabajo.
—Bueno, te ves muy bien. Le voy a decir a Ginny que tuvieron éxito. Y recuerda que este sábado es primero del mes. — Le contestó su amigo, mientras el ascensor se detenía en el piso de Hermione.
—No lo olvidaría por nada en el mundo, es nuestra tradición. — Contestó Hermione con una sonrisa, bajándose del ascensor y despidiéndose de su amigo con la mano.
El sábado, Hermione llegó al Caldero Chorreante a la hora a la que normalmente llegaba. Harry estaba instalado en su mesa habitual y la saludó alegremente al verla llegar. Hermione le sonrió y se sentó frente a él.
—Me muero por ver la cara de Ron cuando te vea. — Se burló Harry, a lo que Hermione le respondió con su habitual mirada de reprobación. —Lo siento, pero todo esto del nuevo look es medio difícil de creer. Ginny dijo que llevaba años intentando hacerlo.
—Si lo tengo que hacer para ir a París, lo haré. — Dijo Hermione con determinación. Harry no pudo evitar rodar los ojos al oírla, Hermione era muy obstinada cuando se proponía algo.
—Mientras no dejes de lado quien eres, no veo ni un problema. — Contestó su amigo, sonriéndole comprensivamente. —Por mí puedes hacer lo que se te dé la real gana, pero debes hacerlo con integridad. Mi amiga no es de las que son capaces de olvidar sus ideales así como así.
Hermione rodó los ojos, y vio de reojo como Ron atravesaba la puerta. El joven los vio y se acercó a ello, con una enorme sonrisa en los labios, como era habitual en él. Al ver a Hermione, levantó las cejas y soltó un silbido de admiración, mientras se sentaba a su lado. Hermione le sacó la lengua, infantilmente.
— ¿Qué te pasó Hermione? — Dijo, despeinando los rizos de su amiga juguetonamente. Hermione lo empujó, riendo por la actitud molesta de su amigo.
—Malfoy y Nott insistieron en que necesitaba un cambio de look. Entre Ginny y Pansy los ayudaron a emboscarme y me compraron de todo. — Dijo Hermione, llamando a la camarera para pedir sus órdenes. —Nunca había tenido tantos pares de zapatos en mi vida, ni vestidos.
— ¿Pansy? ¿Pansy Parkinson? ¿La misma Parkinson que trató de entregar a Harry durante la batalla de Hogwarts? — Preguntó Ron, incrédulo. — ¿Desde cuándo es amable contigo?
—Desde que ayudó con el famoso cambio de look, y decidí que me convenía una aliada en el mundo de Malfoy. — Contestó Hermione, mientras revisaba la carta del local. Harry le lanzó una mirada de advertencia a Ron, y llamó a la camarera para pedir la orden.
— ¿Sabes? Tengo que confesar que este plan de Malfoy me da mala espina. — Dijo Ron, un rato después, mientras la camarera les servía sus platos. —Digo, ¿cuándo Malfoy ha sido amable por la sola razón de serlo? Vamos, Hermione, no me mires así, sabes que es verdad. No tengo que recordarte que Malfoy nos hizo la vida imposible en Hogwarts.
—No, tienes razón. — Le dijo Hermione, asintiendo. Sus amigos no iban a cambiar nunca, seguían desconfiando tanto de los Slytherin como cuando estaban en el colegio. —Pero espero no tener que recordarte que han pasado casi diez años desde eso, todos hemos cambiado, Ron. Y la verdad, ni Malfoy y Nott son tan desagradables como en el colegio.
—Menos mal, si se les ocurre hacerte algo malo, te juro que soy capaz de partirle esa cara de hurón botador. — Dijo Harry, golpeando sus puños amenazadoramente, como los matones en las películas americanas. Hermione le sonrió y estiró la mano hacia su amigo.
—Lo sé, ya lo han dejado muy claro otras veces. — Dijo ella, sonriéndole, mientras le acariciaba la mano. —Pero por favor, no saquen la faceta de "hermanos mayores sobre protectores", les juro que puedo cuidarme sola.
—No me cabe la menor duda. — Harry cambio su mueca de disgusto por una sonrisa, mirando a su amiga. —He visto lo que puedes hacer con tu varita, creo que debería tener más miedo por Malfoy. Quizás deberíamos advertirle.
Los tres pasaron el resto de la comida muertos de la risa, bromeando y riendo como lo hacían en los viejos tiempos. A pesar de que ya habían pasado varios y años y eran mucho más maduros, seguían disfrutando con las mismas viejas bromas.
—Luna decidió que las damas de honor deben vestir de amarillo. Ya saben, dice que usar colores cálidos en los matrimonios trae buena suerte para la pareja. Dijo que tiene que juntarse contigo y Ginny para analizar los diseños. — Comentó Ron, quien intentaba ocultar que estaba más emocionado por el matrimonio que lo que estaba dispuesto a admitir. —Hermione, ¿puedo pedirte un favor? Sé que tú y Ginny organizarán la despedida de soltera. Trata de que Ginny no tome el control del asunto, sinceramente creo que de ella puede esperarse cualquier cosa.
—Sabia precaución. — Apuntó Harry, dando un sorbo a su cerveza de mantequilla. —Yo también estaría asustado.
Hermione se rió, sus amigos tenían toda la razón: Ginny podía ser escalofriante si se lo proponía, y darle una oportunidad como la despedida de soltera de Luna, era darle un arma a un niño hiperactivo y curioso. Una idea demasiado peligrosa.
—No te preocupes Ron, te prometo que me encargaré de que Ginny se contenga. — Le prometió a su amigo, que le sonrió aliviado.
—Suerte con eso. — Dijo Harry, y cuando sus amigos lo miraron, interrogantes, desvió la vista a un lado, como si la barra del bar fuera súbitamente lo más interesante del local.
Después de pagar la cuenta, los tres amigos salieron del bar. Hermione les hizo un gesto de despedida a los dos jóvenes, mientras sacaba la varita para aparecerse en el departamento de Malfoy, pero Harry la detuvo con un gesto de la mano.
—Queremos acompañarte, le vamos a dejar muy claro a Malfoy que si te hace algo malo, lo asesinaremos lenta y dolorosamente. — Dijo, mirándola fijamente a través de sus anteojos.
—No es necesario… — Empezó a decir Hermione, pero Ron la interrumpió antes de que pudiera terminar la frase.
—Lo haremos de todas formas, y lo sabes. — Dijo Ron, apoyando una mano en el hombro de su amiga. Hermione reconoció la mirada de los dos, era la mirada que ponían cuando se obcecaban con algo, y ella sabía no habría forma de quitarles esa idea de la cabeza. Rendida, asintió con la cabeza, haciendo que los dos sonrieran. Harry se tomó del brazo de la joven, quien rodó los ojos y agitó su varita. Los tres aparecieron unos segundos después en la casa de Malfoy. Hermione metió su varita en la cerradura mágica, y la cerradura la reconoció, abriendo la puerta ante ella. Harry y Ron se quedaron con la boca abierta al ver la elegancia del lugar.
Malfoy y Nott estaban instalados en el living, bebiendo sendos vasos de whisky de fuego y jugando ajedrez mágico. Malfoy levantó la cabeza al sentir que la puerta se abría.
— ¿Trajiste compañía, Granger? — Dijo Malfoy al ver como Harry Potter y Ron Weasley entraban a su departamento tras la joven. Se levantó del sillón donde descansaba y se dirigió a ella, con la altiva mirada que lo caracterizaba. ¿Qué hacían el cara rajada y la comadreja entrando en su casa?— ¿Se podrías saber a qué le debo el gusto?
—Simple, huroncito. — Dijo Ron, empuñando las manos amenazadoramente. —Venimos a decirte que si osas hacer daño a Hermione, tendrás que vértelas con nosotros.
—Chicos… — Susurró Hermione, nerviosa. Sabía perfectamente que con Harry y Ron las cosas podían salirse de control muy fácilmente, y se veía claramente que los dos estaban muy enojados.
Draco les dirigió una mirada despreciativa a los dos jóvenes que tenía ante sí. A pesar de que era bastante alto, seguía siendo más bajo que Weasley, y tenía que mirarlo hacia arriba, lo que no le gustó mucho.
—Creo que Granger es perfectamente capaz de defenderse sola, Weasley. — Le contestó Malfoy con un siseo, igualmente amenazador. —No necesita que vengan sus matones a decírmelo.
—Mira, Malfoy. — Le dijo Harry, adelantándose. —Este "experimento" tuyo con Hermione nos da muy mala espina. Recuerdo bastante bien lo desgraciado que eras en el colegio, y no queremos que le hagas nada a Hermione. Sólo vinimos a dejártelo en claro.
—No tienes de qué preocuparte, Potter. No pienso hacerle daño a Granger. Yo prometí que la ayudaría a conseguir el puesto en la embajada en París que tanto anhela, y un Malfoy siempre cumple con lo que promete. Ahora, si son tan amables, hagan el favor de salir de mi casa. — Le contestó Malfoy, abriendo la puerta con su varita. —Buenas noches, Potter, Weasley.
—Harry, Ron… — Murmuró Hermione, en dirección a sus amigos, que estaba lívidos de rabia. —Por favor, cálmense y salgan. Podemos hablar afuera.
El tono de Hermione fue claro y directa, y le dejó muy claro a sus dos mejores amigos que más les convenía hacerle caso si no querían provocar un violento ataque por parte de su amiga. Los dos salieron del departamento, sin dejar de lanzarle miradas asesinas a Malfoy, que parecía ser imperturbable. Hermione salió tras sus amigos, dispuesta a decirles unas cuantas cosas.
— ¡No puedo creerlo! Les dije que sé defenderme sola y lo primero que se le ocurre hacer al par de trolls descerebrados es venir a decirle a Malfoy que lo van a matar si me hace algo. ¿Son tontos o sólo lo parecen? — Los dos jóvenes que tenía ante ella parecían estar un poco avergonzados por sus actitudes, y bajaron la cabeza. A veces Hermione sacaba su lado "Molly Weasley", y, a pesar de que ambas mujeres no estaban relacionadas en lo absoluto, el parecido entre ambas era impresionante. — ¿En qué planeta es de buena educación venir a amenazar a una persona en su propia casa? Por no decir que fue algo totalmente inmaduro. Ya tenemos veintiséis años, ¡por Merlín! ¡Maduren de una vez! — Les dijo, indignada por la actitud infantil de sus amigos. —Buenas noches, chicos. Estoy muy cansada y quiero ir a acostarme. Nos vemos durante la semana. — Agregó, dándose medio vuelta y entrando al departamento, sin dejar que los chicos dijeran una sola palabra en su defensa.
— ¿Crees que se enojó? — Dijo Ron, mirando la puerta cerrada. Harry puso los ojos en blanco y empezó a caminar hacia afuera del edificio. Ron lo siguió. — ¿Por qué pones esa cara?
Harry se limitó a suspirar cansinamente y agitó su varita para volver a casa. Ron se quedó desconcertado por unos segundos, antes de imitarlo y desaparecer a su vez.
Hermione entró al departamento y empezó a subir las escaleras, sin decir una palabra. Malfoy seguía parado frente a la puerta con las manos cruzadas.
—Entonces, ¿qué quería exactamente el par de gorilas? — Dijo Malfoy, mirando a Hermione y haciendo que ella se detuviera a la mitad de las escaleras.
—Agradecería que no refirieras así a mis amigos. — Le contestó ella, secamente, dándose vuelta y mirando al joven que estaba en el piso de abajo. —Y sí, pueden ser medio estúpidos a veces, pero así es como son y los quiero por eso.
—Conmovedor. Deberías tener amigos con un poco más de… clase. — Dijo el joven, levantando una ceja. —Amigos que puedan ayudarte a superarte en la vida.
—No soy tan superficial, Malfoy. — Contestó Hermione, indignada por el comentario del joven. —Si son mis amigos es porque los valoro como personas y creo que valen la pena por cómo son. No todos somos unos estúpidos elitistas como tú. — Agregó, terminando de subir las escaleras al segundo piso.
— ¡Bien hecho, Draco! — Dijo sarcásticamente Nott, parándose y palmeándole la espalda a su amigo, antes de subir las escaleras. — Hiciste que se enojara, de nuevo.
—Como si eso fuera demasiado difícil de lograr. — Musitó Malfoy, subiendo tras su amigo.
Bueno, Harry y Ron no podían quedarse afuera, y aparecieron para dejarle en claro a Malfoy que con Hermione no se juega. ¿Qué les pareció? Y para las que esperan más romance, les puedo decir que en el capítulo del sábado va a pasar algo que va a cambiar la relación entre Hermione y Draco. En sí, el suceso no es romántico, pero va a marcar un antes y un después en la relación entre ellos.
¡Espero que les haya gustado! ¡Hasta el próximo capítulo!
Muselina
