Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.
Mi Bella Bruja
Capítulo 13
—¡Hermione, es para ti! —Gritó Nott a voz de cuello tras ir a abrir la puerta. Hermione bajó las escaleras, despeinada y descalza, pensando que no era necesario que Nott gritara de esa forma. Al llegar al primer piso, casi se cae de espaldas al encontrarse con Blaise Zabini en el hall del departamento.
—Buenas tardes, Hermione —la saludó amablemente. Hermione abrió mucho los ojos y se puso colorada, mientras Nott estaba a punto de estallar en carcajadas. —Me gustaría hablar contigo, si no es problema.
—Hola, Blaise —logró decir apenas se hubo recuperado de la sorpresa —. ¿Te importa si hablamos afuera? —Agregó, mirando de reojo a Nott, quien no parecía que fuera a aguantar la risa por mucho rato más.
Hermione se estaba imaginando perfectamente de lo que quería hablar el joven. Durante las últimas semanas habían llegado al departamento varios ramos de flores de proporciones épicas, cajas gigantes de chocolates y otros regalos. Nott se burlaba continuamente de Hermione y de su admirador, mientras que Malfoy se limitaba a decirle que quitara los arreglos de flores del living y le pedía chocolates.
—Bien, ¿qué querías decirme? —Le preguntó Hermione a Blaise cuando salieron al pasillo del edificio. El joven le sonrió amablemente.
—Verás… Lo que pasa es que desde la fiesta en casa de los Malfoy no he podido dejar de pensar de ti. No eres en lo absoluto como las chicas que conozco, eres fuerte, independiente e inteligente. No conozco a nadie así… y me preguntaba si querrías salir conmigo este sábado —le dijo a Hermione, que lo miraba muy sorprendida —. Tú sabes, ir a cenar o algo así. ¿Qué dices?
Hermione lo pensó unos instantes. Blaise se había portado muy bien con ella en la fiesta, y había insistido bastante durante las últimas semanas. Seguramente, una cita no iba a matarla. Además, nunca estaba de más buscar una nueva excusa para pasar menos tiempo en el departamento de Malfoy.
—De acuerdo, saldremos a cenar el sábado —le dijo, con una sonrisa —. Gracias por la invitación.
—Gracias a ti por aceptarla —fue la respuesta de Blaise, dándole un beso en la mejilla —.Nos vemos el sábado, pasaré por ti a las siete —dijo, dirigiéndose a las escaleras, con una sonrisa infantil en el rostro.
Hermione se apresuró para entrar de nuevo al departamento, aún tenía las mejillas coloradas y se sentía bastante tonta por ello. Nott estaba ahí, sonriendo de oreja a oreja, su sonrisa sólo se amplió al ver que Hermione seguía sonrojada como una adolescente.
— ¿Qué quería Blaise? —Le preguntó, impidiéndole a Hermione subir las escaleras, agarrándola del brazo. —Vamos, cuéntame. Sabes que me voy a enterar tarde o temprano —le dijo, levantando las cejas. Hermione suspiró derrotada y se dirigió al living, tirándose sobre el sofá.
—Me invitó a salir el sábado —dijo Hermione, no estaba dispuesta a darle más detalles a Theodore —.Y antes de que preguntes: sí, le dije que sí. Y como me imagino que no hay más preguntas, me voy —agregó, desapareciendo de la vista de Nott tan rápidamente que el joven no alcanzó a darse cuenta de que ella ya no estaba. Nott, con una sonrisa, se dirigió a la cocina a servirse una taza de chocolate caliente.
— ¿Por qué esa sonrisa, Theodore? —Dijo Malfoy, entrando a la cocina.
— ¿Te acuerdas de cuando teníamos dudas acerca de si Hermione podría incorporarse a la sociedad mágica? Olvídate de eso, Draco, Blaise la invitó a salir este sábado.
Draco no comentó nada, y se limitó a servirse un vaso de agua, mientras Theodore parecía disfrutar enormemente de su chocolate caliente.
-o-
Hermione se miró por última vez al espejo y salió de su habitación. Al llegar al primer piso, se vio de lado en un espejo, y casi no se reconoció. En los últimos meses había cambiado mucho, especialmente en lo que refería a su postura. Antes solía ir encogida a todos lados, mientras ahora caminaba erguida y mirando hacia adelante. Se sentía más segura de sí, y lo demostraba. Al menos las "lecciones" con Malfoy le habían servido de algo, pensó, examinando su aspecto de nuevo en el espejo del recibidor. Era extraño verse así, cuando estaba acostumbrada a verse mucho más desarreglado.
—Tan elegante, Granger —comentó Malfoy, que pasaba de la cocina al estudio —. ¿Tienes una cita?
—No es asunto tuyo, Malfoy —le contestó ella, justo cuando tocaron a la puerta. Hermione le dirigió una mirada de reojo a su reloj de pulsera, comprobando que Blaise había sido muy puntual. Tomó su abrigo de la percha y salió apresuradamente del departamento. Blaise la saludó, muy sorprendido por el apuro de la joven.
—Hola, Hermione. Te ves muy guapa —le dijo, haciendo aparecer una rosa con su varita.
—Este… Gracias, tú también te ves guapo —dijo Hermione, con una sonrisa incómoda —. ¿Nos vamos?
-o-
Harry y Ron estaban sentados en su mesa habitual en el Caldero Chorreante, esperando a su amiga. Como cada primer sábado de mes, habían quedado en verse ahí. Lo extraño de ese día era que Hermione aún no se había dignado a aparecer, mientras los chicos bebían cerveza de mantequilla, esperándola. Normalmente ella llegaba muy temprano, siempre había dicho que odiaba la impuntualidad.
— ¿La viste en el ministerio esta semana? —Preguntó Ron, vaciando el segundo vaso de cerveza de mantequilla.
—Sí, claro. Nos vemos casi todos los días, pero no le recordé que este era primer fin de semana del mes. Ella nunca lo olvida —contestó Harry, extrañado por la ausencia de su amiga.
—Bueno, seguramente se atrasó un poco. Esperémosla un rato más —dijo Harry, pidiéndole a la camarera dos nuevas botellas de cerveza de mantequilla.
-o-
Blaise llevó a Hermione a un restaurant muy elegante en el callejón Diagon, en el que Hermione nunca había estado. Un maître muy elegante los atendió y los llevó a una mesa. Educadamente, Blaise apartó la silla de Hermione para permitirle sentarse, y rodeó la mesa para sentarse frente a ella.
—Un champagne, por favor —pidió, y el mozo desapareció para ir a buscarla —. ¿Qué te parece? —Le preguntó a Hermione
—Nunca había venido, es bonito… —dijo Hermione, quien no tenía idea de cómo seguir la conversación —.Muchas gracias por invitarme, eres muy amable.
—De nada, tú eres mucho más interesante que las otras chicas con las que salgo normalmente —contestó Blaise, con una sonrisa amable —. ¿Y qué me puedes decir de tu experiencia con Malfoy y Nott? Vamos, vivir con ellos no debe ser nada fácil.
—No, pero creo que podré sobrevivir —contestó Hermione, sonriendo. El mozo se acercó, llevando un balde metálico con la botella de champagne adentro y las cartas que puso delante de ambos jóvenes.
—Gracias —dijo Blaise, tomando la botella y sirviendo el champagne en las copas —. Pues, ¡salud! —Dijo, levantado su copa. Hermione lo imitó y chocó su copa con la del joven.
— ¡Salud! —Dijo, con una sonrisa. Intentaba con todas sus fuerzas demostrar que no se sentía incómoda con la situación. Blaise había sido muy amable, y se merecía que ella intentara comportarse bien. —¿Cómo estuvo tu semana?
Blaise iba a empezar a contestar la pregunta de Hermione, pero algo en la entrada llamó su atención. Algo bastante interesante.
—¿Ese no es Malfoy? ¿Qué hace aquí? Tengo entendido que odia este tipo de lugares —dijo, mirando por sobre el hombro de Hermione. La joven se dio vuelta y vio a Malfoy, acompañado de una rubia. Al parecer le estaba diciendo al maître que le diera una buena mesa. "Cómo no, si es Draco Malfoy", bufó Hermione para sus adentros.
—Ni idea —contestó, volviendo su vista a la carta, esperando que Malfoy no los hubiera visto —. ¿Qué me recomiendas de la carta?
—Pues, la verdad que todo es muy bueno. Pero hay unos ravioles de calabaza y almendras que son deliciosos —dijo Blaise, repasando la carta —. Yo quiero unos canelones de pollo.
—Vaya, vaya. ¡Blaise, qué gusto verte! —Draco Malfoy se había acercado a su mesa, con un aire casual como si los acabara de ver. Ante la sorpresa de su amigo, llevaba a Astoria Greengrass colgada del brazo. La chica saludó a Blaise con una sonrisa, mientras que a Hermione le dedicó sólo una mirada despectiva. —Granger, no me habías contado de tu cita con Blaise.
—No creí que fuera necesario —masculló Hermione, bajando la vista a la carta. Por alguna extraña razón, le molestaba que Astoria estuviera tan colgada de Malfoy. Sin embargo, mandó ese pensamiento a una parte muy lejana de su cerebro, era obvio que Draco la consideraba una de sus iguales, y por lo mismo, era lógico que la invitara a salir.
—Blaise, querido, nunca pensé que tuvieras tan mal gusto —dijo Astoria, mientras ella y Malfoy volvían a su mesa. Hermione tenía las mejillas rojas de rabia. Esa chica se merecía un buen golpe en la nariz.
—Yo diría que el del mal gusto es Draco —murmuró Blaise, indicándole a Hermione la mesa de la pareja —. Pero sobre gustos no hay nada escrito. Por cierto, ¿leíste el último libro de Pollux Lytton? —Le preguntó. Se refería al último libro de un autor mágico muy famoso, que había ganado varios premios por su talento narrativo. Era uno de los escritores preferidos de Hermione, por lo que ella siguió la conversación, que le parecía muy interesante.
Después de eso, el resto de la cita fue muy divertida para Hermione. Resultó que Blaise había pasado dos años recorriendo el mundo y había conocido lugares muy interesantes. Había conocido a magos chinos, expertos en artes marciales, hindúes, quienes eran capaces de controlar las cosas a su alrededor con la fuerza de su mente, y sudamericanos, los cuales estaban muy conectados con el medio ambiente. Hermione escuchaba las historias asombrada, había leído acerca de todo eso, pero no era lo mismo.
—¡Me encantaría poder viajar por todos esos lugares! —Comentó la joven, con una sonrisa soñadora. —Debe ser muy entretenido, además de que es una oportunidad para ver lugares que han albergado magia por siglos.
—Cierto, son lugares apasionantes —dijo Blaise con una sonrisa. Ya habían pedido el postre, y sus platos estaban vacíos —. Después de eso, adaptarme al trabajo de la compañía de mi padre fue aburridísimo. Comparado con conocer cada día una cultura diferente, las reuniones de planificación mensuales son muy tediosas. Sólo tuve que decirte que esta semana la reunión fue incluso más aburrida de lo normal. Por cosas así, odio los comienzos de mes.
La cara de Hermione se puso pálida al escuchar la última frase. Comienzos de mes. Revisó su calendario mentalmente. Ese era el primer fin de semana del mes: ¡Harry y Ron! Como siempre daban por hecho que los tres tenían presente su reunión mensual, normalmente no se lo recordaban entre ellos. Y ella lo había olvidado por completo. Se sentía como una basura y estaba furiosa consigo misma.
—Discúlpame Blaise. Tengo que irme, es importante —dijo, levantándose de la mesa e inclinándose sobre Blaise para besarlo en la mejilla —. Lo pasé muy bien, de verdad, pero tengo algo que hacer —agregó apresuradamente. Afuera del restaurante, desapareció, reapareciendo en la puerta del Caldero Chorreante.
Aún había muchas personas dentro, a pesar de que ya era bastante tarde. Hermione entró apresuradamente y se dirigió a la barra, donde Hannah estaba atendiendo a unos clientes.
—¡Hannah! ¿Has visto a Harry o a Ron? —Le preguntó a la joven. Hannah le dirigió una mirada sorprendida por el aspecto elegante de Hermione.
—Sí, claro. Vinieron, pero se fueron hace unos minutos —Hermione le agradeció y salió del bar apresuradamente, desconcertando a Hannah, que no entendía a qué iba el apuro de Hermione.
Hermione volvió a desaparecer afuera del pub, para aparecer en la casa de Harry en Godric's Hollow. Respirando hondo, caminó por el sendero de piedrecitas que llevaba a la casa y golpeó la puerta. Harry le abrió la puerta, mirando a su amiga sorprendido.
—Hermione… ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no fuiste al Caldero Chorreante? ¿Qué haces con ese vestido? —Le preguntó, sin entender qué rayos había pasado, y haciéndola pasar. Ron estaba en el living. Al no llegar Hermione a su reunión en el pub, Harry había sugerido que Ron fuera a comer a su casa. Hermione lo saludó calladamente. Se sentía la peor basura del mundo y estaba muy arrepentida por haberse olvidado de ellos. —Siéntate —le indicó Harry, encogiéndose de hombros.
—Chicos, lo siento mucho. No sé en qué estaba pensando. Blaise Zabini me invitó a salir, y… de verdad no sé qué se me pasó por la cabeza —les dijo Hermione, muy arrepentida, a sus amigos. Los dos la miraban ceñudos, especialmente al escuchar los planes de Hermione para esa noche. —No se imaginan cuánto lo siento, chicos.
—Claramente, no pensabas en nosotros —replicó Harry, que tenía los brazos cruzados frente al pecho mientras escuchaba la historia de su amiga —. De hecho, estas últimas semanas, cada vez que hemos tratado de juntarnos, has puesto alguna excusa. Parece que todo este asunto con Malfoy está absorbiendo todo tu tiempo. Ya no pareces Hermione.
Hermione bajó la cabeza, se sentía muy arrepentida por lo que le estaba diciendo Harry. Era completamente verdad. Durante las últimas semanas había estado ocupada con las tonterías de Malfoy, pero ¿en qué planeta eso era más importante que sus amigos?
—Lo siento, de verdad… —dijo, de nuevo, sintiéndose la peor amiga del mundo. Ellos tenían toda la razón de estar enojados.
—¿Y te parece que con sólo decir "lo siento" nosotros vamos a olvidarnos de todo el asunto? —Fue la respuesta de Ron, que parecía estar muy enojado. —Harry tiene razón, ya no pareces tú misma, preocupada de las tonterías que sólo pueden importarle a Malfoy y a sus amiguitos. Tú no eres así.
—Tienes razón, Ron —admitió Hermione, bajando la cabeza —. Creo que dejé que todo esto se me subiera a la cabeza, fui una estúpida egoísta y…
—Sí, sí —bufó Ron, interrumpiéndola con impaciencia —. Ya escuchamos tus excusas, Hermione. Y sólo te puedo decir que no me bastan las palabras, necesito acciones. La próxima semana haremos una comida para celebrar lo de Ginny, espero que puedas ir.
—¿Eso significa que me perdonan? —Preguntó Hermione, mirando a los chicos esperanzada. Harry le devolvió una sonrisa, y Ron lo imitó.
—¿Somos amigos, o no? —Preguntó Harry, mirándola por sobre sus anteojos. —Parte de eso es perdonarnos cuando hacemos cosas estúpidas. Y tú nos has perdonado bastantes tonterías, creo que podemos dejar pasar esta.
Hermione tuvo que contenerse para no lanzarse sobre su amigo para abrazarlo. Al menos Harry seguía siendo él mismo, y él nunca se enojaría con ella por algo así.
—Tienen mi palabra de honor de que nunca volveré a hacerlo —dijo ella, sonriendo. —De verdad, me siento terrible por lo que hice.
Harry y Ron sólo le devolvieron una sonrisa. Eso era lo bueno de su amistad, el poder perdonarse todas las tonterías que hacían sin rencores.
Sí, ya estoy de vuelta en la vida real, ¡y con un nuevo capítulo! ¿Qué les pareció? ¿Por qué creen que Malfoy invitó a Astoria?
Como siempre, muchas gracias a todas las que me dejaron reviews, a las que me agregaron a sus alertas/favoritos y a las lectoras silenciosas (sé que están ahí, no sacan nada con esconderse).
Ya saben, las actualizaciones son martes, jueves y sábado. Y seguirán siendo así, palabra de honor.
Sin nada más que decir, ¡hasta el próximo capítulo!
Muse
