Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.

Mi Bella Bruja

Capítulo 15

Hermione suspiró, frustrada. Malfoy la había tenido los últimos veinte minutos parada con un libro en la cabeza, usando unos tacones enormes, sólo para comprobar que su postura había mejorado efectivamente en las últimas semanas bajo su tutela. Nott estaba leyendo "El Profeta", sentado cómodamente en un sillón del living, escuchando la conversación a medias.

—Has mejorado tu postura, Granger. Ya no pareces la melliza perdida del jorobado de Notre Dame —señaló, mientras se sentaba en el otro sillón —. Puedes quitarte el libro de la cabeza y sentarte. Hoy discutiremos acerca de los temas de conversación, y del comportamiento en una fiesta privada.

—Genial, no puedo esperar — bufó Hermione, sarcástica, quitándose el libro de la cabeza y dejándolo sobre la mesa, mientras se sentaba en el sofá frente a los sillones.

—Cruza los tobillos, no las piernas —apuntó Malfoy, sin mirarla. Hermione lo hizo rápidamente. —Bien, en cuanto llegues a una fiesta, lo primero que debes hacer es saludar a la anfitriona. Como viste en la fiesta de mi madre, generalmente la anfitriona y el anfitrión, estarán recibiendo a sus invitados a la entrada. Si se trata de algún dignatario o algo por el estilo, debes hacerle una reverencia y tratarlo por su título. ¿Estás registrando todo en ese prodigioso cerebro tuyo? —Le preguntó, con sorna.

—Claro que sí —le contestó Hermione, con el mismo tono sarcástico —. Ahora que aclaramos tus dudas acerca de mi memoria, ¿podemos seguir?

—Sólo me cercioraba de que tu cerebro seguía funcionando… —se burló Draco, pero la mirada asesina que le dirigió Hermione le indicó que seguir así sería una mala idea —. Bien, ¿en qué estábamos? Ah sí, en cómo tratar a dignatarios.

Hermione respiró hondo, y se preparó para seguir escuchando las palabras de Malfoy. Durante las últimas semanas todas las lecciones habían sido así, Malfoy hablaba y Hermione escuchaba. A veces la hacía escucharlo mientras hacía equilibrio con un libro en la cabeza. Hermione estaba harta de esas tonterías, y de tener que hacerle caso a Malfoy en todo lo que se le pasara por la cabeza. Incluso estaba pensando en abandonar su sueño.

—¡Granger! ¿Estás escuchándome? —Preguntó Malfoy, indignado. —Te acabo de preguntar si debes saludar primero a un embajador o al Ministro de la Magia. Me parece que ya cubrimos ese tema la semana pasada.

—Primero debo saludar al ministro, luego al embajador, tratándolo de "su excelencia". — Recitó Hermione, correctamente. Malfoy asintió, y siguió hablando y recitando normas de urbanidad, que Hermione memorizaba como una máquina.

Durante las últimas semanas, Hermione se había memorizado tres o cuatro manuales de etiqueta, había practicado su postura todos los días y la etiqueta a la hora de la comida. Y ya estaba aburrida. Aburrida de recitar normas a las que no encontraba ningún sentido, y que no consideraba importantes. Además, había tenido que tolerar que Malfoy le diera órdenes y corrigiera incluso los más mínimos errores.

— ¿Qué pasa, Granger? — Le preguntó Malfoy, al ver que la mirada de la joven parecía ausente de nuevo. —Pareces estar distraída. Nunca se me había ocurrido que podrías distraerte, cada día se aprende algo nuevo.

—No, está bien. Puedo seguir. — Dijo Hermione, volviendo su atención a lo que Malfoy decía. No estaba dispuesta a dejar que el cansancio la hiciera quitar los ojos de la meta.

— ¿Estás segura? — Le preguntó Nott, bajando el periódico y examinando el rostro de la joven atentamente. —La verdad, no te ves nada bien. Draco, quizás deberíamos dejarlo hasta aquí y hacer otra cosa. No sé, salir un rato.

— ¡No! — Se apresuró en decir Hermione, intentando recomponer su expresión. No estaba dispuesta a que Malfoy la considerara débil. —Estoy bien, podemos seguir sin problemas.

Nott arrugó la nariz al escucharlo. La verdad era que hacía varios días que Hermione no se veía bien, parecía cansada y no tenía apetito. Sin embargo, se empeñaba en las lecciones como si se le fuera la vida en ellas. Claramente la joven tenía sus objetivos muy claros, pero eso ya estaba afectando su salud.

—No. Draco, tienes que parar. Aunque no te guste, Hermione, necesitas un descanso —declaró Nott, sorprendiendo a Malfoy y a Hermione —. ¿Por qué no salimos un rato? Seguro que te haría bien algo de aire fresco.

—¿Qué sugieres, Nott? —Preguntó Draco, levantando las cejas. Hermione se echó hacia atrás en el sofá, cerrando los ojos, exhausta. Aunque no quería reconocerlo, estaba muy cansada, y lo único que quería era descansar de esas estúpidas normas que últimamente parecía que se estaban apoderando a la fuerza de su mente.

— No sé… —meditó el joven, dejando de lado el diario y concentrándose —. Quizás un día de campo en Hyde Park, o algo así. En esta época ya no hace tanto frío.

Hermione sonrió al escuchar eso. Ella solía ir con sus padres de picnic a Hyde Park cuando era niña y vivía en Londres, llevaba mucho años sin hacerlo y lo extrañaba un poco. Abrió los ojos y se incorporó en el sofá.

—¿Lo dices en serio, Nott? —Dijo, sonriéndole al joven. —Yo iría feliz… me encanta Hyde Park en estas fechas, es cuando se ve más bonito —sin decir nada más, se levantó del sillón y se dirigió a la cocina, súbitamente parecía más animada.

Malfoy y Nott intercambiaron miradas interrogativas y la siguieron. Se encontraron con Hermione preparando sándwiches, había hechizado a los ingredientes para que se armaran solos y a las servilletas para que los envolvieran.

—¿Qué estás haciendo, Granger? —Preguntó Malfoy, levantando una ceja ante el desastre que estaba quedando en su cocina. Hermione apuntó a la despensa con su varita, haciendo que tres botellas de jugo de calabazas salieran de ella y se depositaran suavemente sobre el mesón de la cocina.

—Preparando las cosas para el picnic, ¿no lo ves? —Contestó ella, con un encogimiento de hombros. Agitó de nuevo su varita para hacer aparecer un canasto de picnic, y la movió nuevamente para que los sándwiches y las botellas de jugo entraran en él.

—Espero que sepas lo que estás haciendo, Theodore —gruñó Malfoy amenazadoramente, en dirección a su amigo.

-o-

Los tres se dirigieron a Hyde Park, caminando, ya que el departamento de los jóvenes no quedaba muy lejos de ahí. Hermione lucía una sonrisa de oreja a oreja, que ni Malfoy, ni Nott habían visto en los últimos meses. Era un día de principios de primavera, y el aire parecía estar más limpio de lo normal.

—¿Por qué esa sonrisa, Hermione? —Le preguntó Nott, alcanzando a la joven que iba un par de pasos más adelante, llevando el canasto. Malfoy siguió caminando tras ellos, con las manos en los bolsillos del pantalón y mirando todo a su alrededor con desprecio.

—Es que cuando era niña mis padres me traían aquí a hacer picnics, y llevaba un largo tiempo sin hacerlo. Supongo que me recuerda a mi infancia —contestó ella, señalando un punto en la explanada —. Vamos, ahí hay un buen lugar.

—Y tus padres, ¿dónde viven ahora? —Le preguntó Nott, siguiéndola. Hermione nunca había hablado de sus padres, hasta ese momento, el tema nunca había surgido.

—Viven en Essex, en Chelmsford. Decidieron que ya era hora de vivir en un lugar más tranquilo que Londres —contestó Hermione, simplemente, sentándose en el pasto. Nott la imitó y se sentó a su lado. —¿Qué hay acerca de ti? ¿Tus padres?

—Mi mamá murió cuando yo era niño… No me acuerdo mucho de ella —dijo Nott, con un tono de voz súbitamente triste —. Mi padre es otro caso. Murió hace dos años en Azkaban, lo encontraron culpable de varios crímenes de guerra.

Hermione quiso agarrarse a patadas a sí misma. Claro que ella sabía lo que había pasado con el padre de Nott, había seguido el juicio con mucha atención en su momento. Se quedó helada, sin saber que decirle al joven.

—Lo siento mucho, Nott. Lamento haberlo mencionado —susurró, dándole una palmaditas en el brazo. Nott le devolvió una sonrisa que intentaba ser animada. Malfoy llegó junto a ellos y se tiró de espaldas en el pasto.

—¿De qué hablan? —Preguntó, al ver que ambos estaban sentados muy juntos, susurrando. —Parecen muy entretenidos, ustedes dos.

Nott se echó hacia atrás, de la misma forma que su amigo y se llevó las manos atrás de la cabeza, con una sonrisa, que intentaba parecer relajada.

—Nada importante, Draco. Hermione, ¿qué hay de esos sándwiches? Tenían muy buen aspecto y tengo tanta hambre que me comería un hipogrifo —dijo Nott. Hermione arrugó el ceño, no le parecía bien que alguien se guardara esos sentimientos así como así, pero ella no tenía nada qué hacer ahí. Sin decir nada, sacó los sándwiches del canasto y se los tendió a los jóvenes.

—Gracias, Granger —comentó Draco, al recibir el suyo. Hermione le tendió una botella de jugo de calabaza. Entre los tres se instaló un silencio incómodo mientras masticaba los sándwiches que Hermione había preparado. Esta, se sentía horriblemente mal por haber sacado el tema de los padres frente a Nott, quien claramente hubiera preferido no mencionar a su padre. Malfoy, por su parte, estaba perdido en sus pensamientos.

Hermione meditó unos minutos, recordando lo que solía hacer cuando era niña en el parque, quizás podría animar a Nott.

—Espérenme aquí —les dijo a los jóvenes, quienes se limitaron a asentir distraídamente, perdidos en sus mentes. La chica se alejó de ellos y se dirigió a una pequeña glorieta, donde había un hombre vendiendo globos y diversos juguetes para niños. Como Hermione estaba acostumbrada a pasar del Londres mágico al muggle bastante seguido, tenía la costumbre de llevar algunas libras encima, en caso de que fueran necesarias. Compró un frisbee y volvió con los jóvenes.

—¿Qué tienes en las manos, Granger? —Le preguntó Malfoy al verla volver, mirando con desconfianza el disco que ella traía entre sus manos.

—Un frisbee —contestó ella, sentándose de nuevo en el pasto. Nott se incorporó y le quitó el platillo de las manos, examinándolo atentamente.

—Esto no es un frisbee, no tiene colmillos —protestó Nott, pasando cautelosamente el dedo por el borde —. O la versión muggle de este juego es muy aburrida. ¿De verdad se divierten con esto?

—Sí. ¿Por qué no? —Le contestó Hermione, quitándole el frisbee a Nott y parándose. —¿No quieres jugar?

—Está bien —aceptó Nott, levantándose a su vez —. Draco, ¿no quieres jugar? —Le preguntó a Malfoy, quien frunció el ceño.

—¿Yo? ¿Jugar a esa tontería? No, gracias —contestó, poniéndose las manos tras la cabeza y cerrando los ojos.

—Como quieras, Draco —contestó Nott, encogiéndose de hombros y levantándose del suelo. Hermione le tiró el frisbee, pero se fue demasiado alto y Nott tuvo que saltar para atraparla.

—¡Vamos, Hermione! ¿De verdad eso es lo mejor que puedes hacer? —Se burló, tirándole el frisbee de la misma manera en que se lo había lanzado la joven. Sin embargo, no logró tirarlo bien, ya que no era como los frisbees mágicos a los que estaba acostumbrado, que corregían sus trayectorias por sí mismos, y el frisbee pasó de largo al lado de Hermione. Riendo, la joven corrió a buscarlo y se lo tiró a Nott, con tan mala puntería que le llegó a Malfoy en el estómago.

—¡Oye! ¿Qué les pasa? ¿Por qué me tiraron esta tontería? —Protestó él, incorporándose del pasto, con el disco en las manos.

—Lo siento, se me escapó —replicó Hermione, acercándose unos pasos —. ¿Por qué no juegas con nosotros? Te aseguro que no morirás por hacerlo —agregó, sarcástica.

Malfoy la miró, apretando los labios hasta formar una delgada línea. Con un movimiento de muñeca, lanzó el frisbee en dirección a Nott, quien lo atrapó de un salto, para acto seguido tirárselo a Hermione.

—No es tan malo, ¿verdad, Draco? —Exclamó Nott, recibiendo el disco de parte de Hermione y lanzándoselo a Malfoy con un movimiento de muñeca.

—Sólo voy a decir que podría ser mucho peor —comentó Malfoy, dando un par de pasos para atrapar el disco, y tirándoselo a Hermione de vuelta. Nott sonrió al ver lo que hacía su amigo, quizás Malfoy podía ser más tolerante de lo que era normalmente, sólo había que conocerlo un poco.

-o-

Para la sorpresa de los tres jóvenes, se divirtieron mucho jugando con el frisbee. Después de un rato de juego, Hermione declaró que estaba cansada y los tres pararon de jugar, para volver a sentarse en el pasto.

—¿Fue tan terrible, Malfoy? —Le preguntó Hermione al joven, sonriéndole. Malfoy se encogió de hombros y se echó hacia atrás, sin decir nada. ¿Qué podía decir? ¿Que lo había pasado muy bien?

—En idioma Malfoy, eso quiere decir que no está mal —le explicó Nott, al ver la cara que había puesto Hermione frente a la actitud de Malfoy. Hermione no dijo nada, sino que apoyó su barbilla en las rodillas y se quedó mirando al horizonte.


¿Qué les pareció? ¿Las torturo mucho con esos casi-acercamientos? No desespereis, queridas lectoras, todo pasará como debe pasar. ¡Ténganme paciencia!

Como siempre, gracias a todas por sus reviews, alertas, favoritos, etc, y también a las lectoras en las sombras. ¡Gracias por darse el tiempo de leer esta historia!

¡Hasta el próximo capítulo!

Muselina