—¡¿Qué le Hiciste? —le chilló Bella a Pansy quien sonrió ampliamente y suspiró mirando a Voldemort que rodaba los ojos. Bellatrix cansada que nadie le respondiera se fue directamente a Pansy para atacarla pero la chica sin que nadie lo notara, había sacado su varita de su túnica y apuntó a Bellatrix, lanzó un hechizo que provocó que Bella volara a una distancia de 3 metros.
Lucius vio que Narcissa no se movía y temió lo peor. Lentamente caminó hacia el mortio que la traía agarrada y se la quitó de las manos para ponerla en suelo, pero aun así Cissy no reaccionaba.
—Cissy… —susurraba Lucius tomando entre sus manos el hermoso rostro de su mujer, tan delicado, tan puro, tan bello.
Lucius levanto la vista hacia Pansy quien no mostraba signos de arrepentimiento, más bien disfrutaba su dolor, su pena.
—¿Qué le Has hecho? —preguntó Malfoy padre. Pansy le sonrió y suspiró, abrió la boca pero no salieron palabras de su boca; la abría y la cerraba hasta que, finalmente, la cerró y no la volvió a abrir
—Por el amor de Dios, Lucius... ¡No está muerta! —chilló la chica segundos después. Lucius volteó a ver a su esposa que estaba sin despertar—, Solo esta sedada —Susurró Pansy
El rubio depositó el cuerpo de su mujer con cuidado en el piso y se enfrentó a Pansy
—¿Cómo que sedada?—preguntó
Pansy harta de todo el teatro que estaban armando los Malfoy decidió jugar con él:
—Sí, Lucius —comentó sarcásticamente–. Sedada. Es cuando pones a alguien a dormir con medicamento. –soltó la chica
—Ya sé lo que significa "sedada". Quiero saber por qué —chilló el hombre perdiendo la compostura
Pansy suspiró.
–La muy estúpida creyó que podía escapar y esconderse después de dejar libre a la sangre sucia y al traidor de tu hijo. Que según mi opinión —Continuaba hablando —, no sé qué le vio es una sabelotodo, sangre sucia inmunda que ni siquiera es bonita…
—Tú misma lo has dicho: es una Sabelotodo —interrumpió Lucius con una sonrisa—. Es una cerebrito, es una niña con cerebro y mucho mejor que ´´OTRAS´´ —dijo con énfasis en la palabra ´´OTRAS´´— que están huecas.
La chica ante el insulto se paró enfrente de él y apuntándolo con su varita grito fuertemente:
—¡Crucio!
Lucius no tuvo tiempo de defenderse y recibió el hechizo en el pecho, cayó al suelo abruptamente empezó a retorcerse de dolor.
—¡Crucio!
