Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.

Mi Bella Bruja

Capítulo 22

—¡Granger! ¡Por Merlín, mujer, apúrate! —Vociferó Malfoy desde el primer piso. Llevaba dos días sin hablarle mucho a la joven, apenas para darle instrucciones de último momento y corregirla. Él y Nott estaban en el hall, esperando que Hermione se dignara a aparecer. Ambos usaban túnicas de gala oscuras, listos para el baile del ministerio. Nott levantó una ceja al ver que su amigo no dejaba de dar vueltas frente a la puerta.

—¿Qué te pasa, Draco? Pareces un poco nervioso —le dijo a su compañero, provocando que Malfoy le dirigiera una mirada de rabia.

—No estoy nervioso, Theodore —declaró, y entró al living. Nott se asomó por la puerta y se encontró con Malfoy sirviéndose un vaso de whisky de fuego junto al bar. —No me mires así, no estoy nervioso —afirmó categóricamente el joven, sin convencer en lo absoluto a su amigo.

—Lo que tú digas, Draco —dijo Nott con sorna, provocando otra mirada furiosa por parte de Malfoy, quien vació el vaso que acababa de servirse de un sorbo y volvió al hall.

El ruido de los tacones de Hermione los hizo mirar hacia arriba, para ver como la joven bajaba las escaleras. Por unos momentos, los dos se quedaron mudos y mirándola con la boca abierta, sorprendidos por el aspecto de la joven. La túnica de gala que llevaba era del mismo color índigo que había usado en el baile de Navidad en cuarto año, y se había hecho un moño en la nuca, del cual escapaban algunos mechones que enmarcaba su cara. Se veía sencilla, pero elegante; y totalmente diferente a la Hermione Granger a la que Malfoy estaba acostumbrado.

Malfoy se acercó para ayudarla a bajar la escalera, tomándola de la mano con delicadeza. Hermione le sonrió, aceptando la mano de Malfoy. Habían acordado que ella iría al baile como la pareja de Malfoy, ya que Nott había invitado a Daphne Greengrass.

—¿No deberías ir a buscar a Isobel? — Le preguntó a Nott, quien estaba parado tras ellos.

—No, quedamos de juntarnos a la entrada del ministerio. Al parecer, sus padres están intentando buscarle un marido, y no quiere que ellos empiecen a acosarla a preguntas al verme llegar a su casa—contestó Nott, encogiéndose de hombros.

—¿Vamos? —Dijo Malfoy, levantando las cejas. Habían decidido que iba a ir al baile mediante los polvos flú, porque eran la manera más eficiente de llegar al ministerio. Nott le indicó a Hermione que fuera primero, y la joven se paró en la chimenea, cogiendo un puñado de polvos en la mano.

—¡Ministerio de Magia! —Exclamó Hermione, tirando el polvo plateado a la chimenea y siendo envuelta en una llamarada de fuego verde. Recordó las instrucciones que le habían dado la primera vez que había viajado de esa forma: "mantén los codos pegados al cuerpo". Nunca le había gustado mucho viajar así, de hecho el único medio de transporte que no le molestaba era la aparición, siempre y cuando no fue conjunta.

Cuando el movimiento a su alrededor se detuvo, sintió como la empujaban. Se preparó mentalmente para recibir el impacto del suelo, pero en lugar de eso sintió como una mano afirmaba su cintura para que ella no cayera.

—Gracias, Malfoy —murmuró, sorprendida por lo que acababa de pasar, mientras el joven la ayudaba a incorporarse.

—De nada, Granger. ¿Lista para el show? No irás a acobardarte ahora —le preguntó Malfoy, levantando las cejas. Hermione se soltó de su agarre y se paró con la columna recta ante él. Un segundo antes parecía una niña asustada, para transformarse rápidamente en una mujer elegante y sofisticada.

—Claro que no, Malfoy —contestó, con una sonrisa de suficiencia similar a la que solía usar Malfoy —. Estoy más lista que nunca.

Nott apareció en la misma chimenea por la que habían aparecido ellos unos minutos antes, y tuvo que esforzarse en mantener el equilibrio para no caer de bruces. Intentando mantener las apariencias, se paró ágilmente y enderezó la espalda como si nada hubiera pasado, sonriéndoles a sus amigos. En ese momento, vieron que Isobel MacDougall se les acercaba, usando una túnica de gala rosada, que resaltaba sus ojos.

—Hola, Theodore —dijo, saludando al joven con una sonrisa. —. Hermione, Draco —agregó, saludando a los otros dos con una inclinación de cabeza —. Me gusta tu túnica, Hermione. Es muy bonita.

—Gracias… er…la tuya también es bonita —Hermione no terminaba de acostumbrarse a la amabilidad de la que hacía gala Isobel, nunca habían hablado en el colegio, aunque no creía que se llevaran mal. Para su enorme sorpresa, Malfoy le ofreció el brazo a Hermione, y le indicó que caminaran a lo largo del vestíbulo, para llegar al salón donde iba a ser la fiesta, situado al fondo. Hermione respiró hondo y tomó el brazo que le tendía el joven.

Para abrir la puerta que llevaba al salón de eventos, cada invitado tenía que pasar su invitación frente a ella. Al abrirse, una voz anunciaba quien acababa de hacer su entrada. Hermione y Malfoy lo hicieron, después de ver cómo Nott e Isobel desaparecían por la puerta.

—Señorita Hermione Jean Granger y señor Draco Lucius Malfoy —declaró la puerta, al abrirse para dejar pasar a los dos magos. Algunas personas se voltearon para verlos, sorprendidos de que esos dos hubieran llegado juntos, y las miradas de admiración fueron aún mayores al ver el aspecto de Hermione. La mujer respiró hondo, consciente de que acababa de entrar en un lugar que podría cambiar toda su vida.

El ministro Shacklebolt y su mujer estaban junto a las escaleras, recibiendo a los invitados. Era muy propio del actual ministro hacer ese tipo de cosas que lo revelaban como una persona cercana a sus trabajadores y preocupado por ellos. Al ver a Hermione acompañada de Malfoy, levantó las cejas sorprendido, pero no dijo nada, sino que se limitó a sonreírles amablemente.

—Buenas noches, Hermione —la saludó, estrechándole la mano —. Buenas noches, señor Malfoy —agregó, en dirección al joven.

—Buenas noches, Kingsley —le respondió ella, antes de saludar a su mujer. Después de la guerra, ella y el ministro se habían hecho muy buenos amigos, en especial por el interés que el hombre mostraba por el mundo de los muggles y por subsanar los abusos que habían sido cometidos contra ellos.

Después de saludar a la señora Shacklebolt, Hermione y Malfoy s dirigieron a donde estaban el resto de los asistentes a la fiesta. Hermione vio a Harry acompañado de Ginny. Al verla Harry levantó las cejas, con un gesto interrogativo, mientras ella se acercaba a ellos para saludarlo.

—Hola, Hermione —la saludó Harry, con una sonrisa incómoda, dirigida a Malfoy, quien se había quedado unos pasos más atrás de su pareja —. ¿Viniste con Malfoy?

—Sí… —contestó Hermione, arrugando la nariz, en un gesto típico de ella —. Pero no creo que sea tan malo… podría ser peor, Cormac MacLaggen podría haberme invitado —agregó la chica, haciendo que Harry se riera.

—Bueno, tienes razón, pero recuerda: si trata de hacerte alguna de sus tonterías… —empezó Harry, haciendo que su amiga rodara los ojos.

—Le doy un golpe como el que le di en tercero y te llamo —lo cortó Hermione, con una mirada que le dejaba muy claro a Harry que no tenía nada de lo que preocuparse.

—Ese es la túnica que elegí yo, ¿verdad? —Dijo Ginny, separándose del grupo que hablaba con ella y acercándose a su marido y a Hermione. —Me encanta como te queda, Hermione.

Ginny llevaba una túnica azul marino, que destacaba su encendido color de pelo, que llevaba suelto cayéndole por la espalda. No se notaba su embarazo, porque la túnica era lo suficientemente suelta para disimularla, pero la cara de Ginny brillaba como lo suelen hacer las caras de las mujeres embarazadas.

—Tú también te ves bonita, Ginny —le contestó Hermione, con una sonrisa. Giró la cabeza para ver a Malfoy, encontrándose con que él la estaba mirando con cara de pocos amigos. Al parecer, se había demorado más de lo recomendable con sus amigos. —Parece que Malfoy quiere decirme algo. Nos vemos más tarde —añadió, alejándose de sus amigos para volver con Malfoy.

—Bien, ya que terminaste de saludar a tus amigos, podemos pasar a saludar a gente más importante —se burló Malfoy en voz baja, provocando que Hermione le dirigiera una mirada irritada.

—Harry es importante, es el jefe de la Oficina de Aurores —señaló ella, en el mismo tono que Malfoy había usado —. No es, como a ti te gusta señalar, un don-nadie.

—Como tú digas, Granger. Pero creo que ya es hora de que conozcas a tu futuro jefe —replicó él, señalando a un hombre mayor, bastante regordete —. Embajador Orpington —dijo, acercándose al hombre para saludarlo —. Ella es Hermione Granger, una de las empleadas del Departamento de Cooperación Mágica Internacional y una de las promesas del ministerio.

—Buenas noches, señorita Granger —la saludó el hombre, tendiéndole la mano a la joven, para que se la estrechara.

—Buenas noches, su excelencia —le contestó Hermione, estrechándole la mano y dedicándole una sonrisa graciosa. El hombre pareció impresionado por el porte y la elegancia de la joven, examinándola de pies a cabeza con admiración.

—Dice el señor Malfoy, aquí presente, que usted es una de las grandes promesas del ministerio. Bueno, no creo que pudiera esperar menos de una amiga del niño-que-vivió. — Dijo el hombre, Hermione miró a Malfoy, quien se limitó a sonreírle. — ¿Así que trabaja en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional? Me parece excelente, ¿no ha pensado en una carrera en la diplomacia?

Hermione lo miró sorprendida, al escuchar eso, pero recompuso su expresión rápidamente y le sonrió graciosamente al embajador.

—Sí, me gustaría mucho. Creo que las relaciones mágicas entre diversas comunidades pueden aportar mucho a nuestra sociedad, y me parece que estrechar los lazos con otras comunidades mágicas es una gran oportunidad para desarrollar ciertos aspectos en los que somos bastante deficientes —contestó, haciendo que los ojos del embajador se abrieran como platos. Esa muchacha era de lo más inteligente, estaba seguro de que sería un aporte en cualquier lugar donde trabajara. En ese momento, vieron como el ministro Shacklebolt subía las escaleras y apuntaba su varita hacia su garganta, unos segundos después su profunda voz inundaba el salón.

—Queridos compañeros, me alegro de poder darles la bienvenida a este baile anual. Como todos los años, queremos agradecerles, de parte de toda la comunidad mágica del Reino Unido, por su constante y esforzado trabajo. ¡Gracias por estar siempre dispuestos a ayudar a nuestros compañeros magos! —Dijo, y volvió a apuntar a su garganta con la varita. Kingsley nunca había sido dado a hacer discursos largos, prefería decir lo justo y necesario.

Los asistentes aplaudieron, mientras el ministro señalaba con una mano al escenario, que estaba al otro lado del salón. "La Brujas de Macbeth" estaban haciendo su aparición sobre el escenario, entre una nube de humo. Sin presentaciones, ni nada por el estilo, empezaron a tocar una canción bastante rápida, mientras los miembros más jóvenes del ministerio se dirigían a la pista de baile.

Un joven alto, se acercó a Hermione y a Malfoy, quienes no se habían movido de su lugar y le tendió caballerosamente la mano a Hermione. La joven le sonrió alegremente al reconocer a Oliver Wood, quien había sido capitán del equipo de Gryffindor y trabajaba en el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos.

—¿Quieres bailar? —Le preguntó, con una sonrisa. Hermione ignoró el gesto de Malfoy y asintió con la cabeza, antes de darle la mano a Wood y desaparecer entre la multitud.

Malfoy frunció el ceño y se dirigió a la barra a pedir un trago. A pesar suyo, le había molestado profundamente lo que Hermione acababa de hacer, mal que mal, habían ido juntos. Miró a la pista de baile, donde Hermione bailaba con Wood, lo que lo hizo fruncir aún más el ceño. Dio un sorbo a su bebida, sin dejar de mirar a la pista de baile.

Hermione nunca se había considerado a sí misma una chica atractiva, sabía que había millones de chicas más guapas que ella, y eso le daba lo mismo. Sin embargo, esa noche se sentía elegante, se sentía guapa, y podía notar que eso se reflejaba en la actitud de los demás con ella. Después de Oliver Wood, la habían invitado a bailar, y ella había aceptado. Mientras bailaba, vio que Malfoy estaba en la barra mirándola. Por un segundo, la idea de que él debería acercarse a ella y sacarla a bailar, pasó por su cabeza, pero ella la desechó rápidamente.

"Malfoy nunca haría algo así", pensó, frustrada, porque en el fondo, ella quería que él la invitara a bailar de nuevo, como lo había hecho unas noches atrás. Quería volver a sentir ese cosquilleo que había sentido, y respirar el olor de su colonia. Hermione se excusó con su pareja y se alejó de la pista de baile, maldiciendo a Malfoy, quien parecía estar ocupando gran parte de sus pensamientos en el último tiempo.

Continuará


Sí, dejaré el capítulo hasta la mitad y las dejaré con la intriga hasta el jueves. Antes de que lo digan: sí, soy mala. Pero les prometo un genial capítulo para el jueves, queridos. Por cierto, que les pareció? La túnica de Hermione está basada en la del libro, no en la rosada de la película, por si las dudas.

Como siempre, gracias a todos los que leen esta historia; en especial a los que han comentado o agregado esta historia a sus favoritas y alertas.

¡Hasta el próximo capítulo!

Muselina